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jueves, 26 de noviembre de 2009

EL TAROT DE CARLOS VI


Esta baraja se conoce como Tarot de Carlos VI o Tarot Gringonneur. A principios del siglo XVIII se encontró el libro de contabilidad de un individuo llamado Charles Poupart. Lo verdaderamente interesante de esta historia es que este caballero era el tesorero del rey francés Carlos VI el loco (1.368-1.422) y que en dicho libro se hacía mención al pago de 56 “sols parisis” (sueldos parisinos) por la adquisición de tres barajas de cartas en oro y ricamente decoradas, a un pintor de la época llamado Jacquemin Gringonneur en el año 1.392. En estas cartas destaca la utilización de la técnica conocida como “le trompe d'oleil” que crea la ilusión óptica de que la figura central se sale de la imagen.

Lo interesante de esta historia es que durante mucho tiempo se creyó que esta anotación en el libro del contable real Poupart hacia referencia a un mazo de Tarot que en el año 1.711 Roger de Gaignères donó a la Biblioteca Nacional de París. Esta baraja consta de 17 cartas, sin una numeración o algún tipo de inscripción que pudiera dar una indicación de su orden.


La aparición de estas cartas resulta interesante ya que estaríamos hablando de una de las primeras barajas de Tarot de la que se tienen constancia, ya que por la fecha de la inscripción del pago, recuerdo que es el año 1392 sería anterior incluso al Tarot de Visconti-Sforza. El rey Carlos VI recibía el sobrenombre del rey loco por sus delirios violentos que, tal vez a la luz de la psiquiatría moderna, podrían clasificarse como esquizofrénicos. Precisamente el primero de esos brotes de locura se produjo en el año 1.392 así que probablemente esas cartas fueron un esfuerzo para sacar al rey de los estados melancólicos que se sumía tras uno de sus brotes violentos.

Pero a día de hoy se sabe que, casi con total seguridad, estas 17 cartas no guardan relación con ninguna de las barajas del rey Carlos VI. Se cree que su origen pudiera ubicarse en el norte de Italia: tal vez Ferrara o Venecia, incluso hay quien dice que podría ser Bolonia, todos ellos lugares con tradición manufacturera de barajas de Tarot. Han sido fechadas a finales del siglo XV, dato que si es cierto, desbancaría esta baraja como la más antigua conocida.

He encontrado una página muy bien hecha y sumamente interesante que os recomiendo que visitéis, se ve claramente que las pocas cartas que quedan de la baraja de Carlos VI son cartas de Tarot, no hay más que ver las figuras para reconocer a nuestros viejos y entrañables amigos: La Fuerza, el Carro, la Luna, la Torre, etc.



Aunque ya hemos descubierto que este Tarot de Carlos VI no debería recibir tal nombre pues, según todos los indicios, no es ninguno de los suyos, pienso que después de haber sustentado tanto tiempo el nombre, bien merece que lo sigamos utilizando.

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miércoles, 25 de noviembre de 2009

PRIMERA LEY HERMÉTICA: LEY DEL MENTALISMO (I)


"El TODO es Mente; el universo es mental".
Esta es la primera Ley Hermética y, en cierto modo, este principio resume todo lo que es Magia, es la base de la filosofía hermética, todo es mental, somos producto de nuestra mente. Todo aquello que nos pasa, todas las cosas con las que nos encontramos a lo largo de nuestro camino, sea para bien o para mal, provienen de nuestra mente. La sustancia que todo lo compone es mental. Desde la más minúscula bacteria hasta el más complejo sistema planetario, todo absolutamente existe en la mente del TODO.

Así pues la sustancia única sería la mental, esto quiere decir que pensamos a la vez que somos pensados. ¡Qué lío!, ¿verdad?. Este principio puede parecer demasiado complicado, pensar en sus implicaciones realmente da cierto vértigo, pero por otro lado resulta prometedor ya que esto significaría que al ser todo mental, la creación es también mental, por lo tanto el cambio de aquellas condiciones que no nos gusten o convengan, será mental puesto que crearemos mentalmente otras que sustituyan a las originales.


Entraríamos aquí en la definición de la transmutación mental que sería: “El arte de cambiar o transformar las condiciones del universo, trátese de la materia, de la energía o de la mente”. En el fondo, la transmutación mental no sería otra cosa que el verdadero objetivo de los alquimistas. Y esta transmutación consiste en el cambio gradual de aquellas cualidades o condiciones que el ser humano quiere variar, dentro de sí o de otra persona: de negativo a positivo, de odio a amor, de tristeza a alegría, etc.


Muchas corrientes de la llamada Nueva Era, escuelas psicológicas y libros de autoayuda, en el fondo tratan de trabajar este concepto de transmutación mental utilizando una serie de afirmaciones, visualizaciones y diversos ejercicios cuya base se apoya en esta primera Ley Hermética, el problema es que no suelen dar grandes resultados porque en la inmensa mayoría de los casos ignoran las otras Leyes y, como ya iremos viendo, a una Ley no se la puede eliminar, pero si se la puede neutralizar con otra Ley. Esto nos indica que unas Leyes se apoyan y complementan con las otras, por lo tanto se necesita conocer el conjunto para poder aplicar cualquiera de las Leyes. Otra cuestión que interesa conocer es cuál es la sustancia de ese TODO del que estamos hablando; según se nos dice en el Kybalion:

“Más allá del Cosmos, del Tiempo, del Espacio, de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la Realidad Substancial, la Verdad Fundamental”.

Desde el comienzo de nuestra historia como seres pensantes, el ser humano siempre ha reconocido la existencia de ese “algo”, esa “sustancia” que se esconde detrás de todas las cosas. Por más que se ha intentado entender, nombrar, clasificar y emular a esa sustancia que conforma el TODO, no ha sido hasta la fecha de hoy posible, teorías hay muchas, especulaciones para todos los gustos, pero sigue siendo como los hermetistas de todos los tiempos han asegurado: incognoscible. ¿Y qué significa semejante palabra? Pues simplemente que nuestra mente en el nivel actual de evolución en que se encuentra es demasiado limitada y pobre para poder abarcar semejante misterio que; por inmenso y profundo, se nos escapa totalmente.

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viernes, 20 de noviembre de 2009

LA TEMPLANZA


Este arcano representa una de las virtudes cardinales de las que hablaba Platón en su “República” y que también encontramos en la doctrina católica. Un Ángel de rubios cabellos va trasvasando agua de una copa a otra sin prisa, es una imagen tranquila y sosegada pues es lo que significa la palabra Templanza: Moderación.

En el fondo de la imagen, entre dos montañas que nos recuerdan vagamente a esas torres que ya hemos visto anteriormente, y que volveremos a ver más adelante, vemos brillar un sol que tiene forma de corona, es Kether, la corona cabalística, la séphira superior, el origen espiritual de todo lo existente. De entre las montañas surge un camino que lleva directamente al agua y es que, de forma inexorable, todo lo creado en la esfera de Kether ha de manifestarse a través de la vida, que es lo que representa el agua: el fluir de la vida. Pero no debemos creer que es sólo un camino de ida, pues una vez que se ha llegado, queda la siguiente etapa, que es el camino de retorno al principio. De este modo Kether es a la vez el origen y el destino del alma.


La figura de la Templanza se identifica habitualmente con el Arcángel Miguel; es el Ángel correspondiente al elemento Fuego, el Ángel solar, por eso vemos ese disco sobre su frente representando el símbolo alquímico del sol. Sobre el pecho de sus vestiduras blancas entrevemos grabado el nombre divino: YHVH. Bajo éste el Septenario que nos recuerda la condición espiritual (el triángulo) dentro de la material (el cuadrado). Sus alas rojas desplegadas nos recuerdan su conexión con el elemento Fuego.

Nuestro Ángel está trasvasando de forma paciente un líquido que parece ser agua, de una copa a otra, es la combinación perfecta y exacta del mundo material con el mundo espiritual, no se mezclan, se combinan y armonizan. Esta carta tradicionalmente representa la Gran Obra, es la verdadera Alquimia. Los pies del Ángel también reflejan esa doble permanencia entre el mundo material (la Tierra) y el mundo espiritual (el Agua). Y es que en eso consiste la Gran Obra, en la transformación de los procesos mentales para que esos cambios se reflejen en el reino material; la verdadera transmutación de los metales no es física, pues trata de transmutar el plomo de las más bajas pasiones en el brillante oro espiritual.

Tradicionalmente el signo astrológico que se relaciona con la Templanza es Sagitario.


SIGNIFICADOS GENERALES: El aguador mezcla con paciencia dos elementos aparentemente opuestos: lo intuitivo y la razón, es un transmutador interior que representa la verdadera alquimia, que no consiste en transmutar metales, sino el interior, haciendo que la piedra bruta que somos se vaya transformando en el oro alquímico, grado a grado, no tiene prisa, todo llegará en el momento justo, ni antes ni después. Por eso esta carta es la personificación de la paciencia y la moderación.

DERECHA: Moderación, equilibrio, sobriedad, autodisciplina, tolerancia, acuerdos, solidaridad, cooperación, diplomacia. Paciencia, estabilidad, serenidad, capacidad para enfrentarse a los conflictos. Combinación de fuerzas. Consolidación de proyectos.

INVERTIDA: Falta de autocontrol, impaciencia. Conflictos, acuerdos que se rompen, discordia, incompatibilidades, incapacidad de colaborar con los demás. Frustración, pereza, hostilidad hacia el entorno. Ansiedad. Excesiva influencia de las opiniones ajenas. Mezclar cosas que no se deben mezclar. Glotonería, abuso de bebidas y drogas.


AMOR:

DERECHA: Armonía en las relaciones, fidelidad, franqueza en la amistad. Reconciliaciones, amores correspondidos.

INVERTIDA: Enfriamiento de las relaciones, distanciamiento. Puede anunciar una ruptura sentimental. Matrimonio con un ex -sacerdote.


TRABAJO:

DERECHA: Evolución lenta pero segura. Buena carta para hacer contratos, pactos o relaciones con nuevos socios. Tranquilidad financiera.

INVERTIDA: Mal momento para buscar empleo o negociar contratos. Los proyectos se estancan.


SALUD:


DERECHA: Muy buena salud. Equilibrio físico.

INVERTIDA: Molestias de estómago. Problemas circulatorios.

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miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL KYBALION

Sin duda es uno de los libros más importantes para aquellos que nos interesamos por el ocultismo. Curiosamente no se conoce el nombre de su autor, o mejor dicho, de sus autores, puesto que lo único que sabemos es que fue escrito por Tres Iniciados. Esta obra vio la luz a principios del siglo XX, una época sin duda apasionante en la historia del ocultismo, cuando estaban en plena ebullición la Golden Dawn, la Francmasonería, la Orden Rosacruz, la Teosofía y tantas corrientes esotéricas que animaban el panorama de un mundo occidental que avanzaba de forma vertiginosa hacia el progreso tecnológico y científico, pero que a la vez se negaba a deshacerse de sus más arraigadas creencias espirituales y mágicas.

En esa época se crearon multitud de sociedades secretas, se publicaron libros de carácter hermético y el interés por lo sobrenatural se extendía por todas las capas de la sociedad. En ese caldo de cultivo se escribieron muchos libros, gran parte de ellos francamente delirantes, otros ingenuos, pero también algunos muy interesantes, entre estos últimos sin duda destaca “El Kybalion” cuya autoría hay quien atribuye, entre otros, a Paul Foster Case, pero simplemente son conjeturas, no hay nada seguro al respecto.



Lo importante de “El Kybalion” es su contenido. Los Tres Iniciados nos muestran las Leyes Herméticas que resumen y explican la sabiduría de Hermes Trimegisto “el tres veces grande”. Y si nada cierto sabemos sobre los autores de la obra, otro tanto se puede decir del personaje que supuestamente inspira dicha obra, Hermes Trimegisto. Se cree que es una fusión entre las figuras de los dioses Thot y Hermes, para algunos tras ese nombre tan historiado se escondería un grupo de sabios de la antigüedad dispuestos a explicar “la verdad” a quienes estuvieran dispuestos a escucharla, en cualquier caso, lo interesante del libro es su contenido. Para quien quiera saber más sobre este personaje, y sobre muchos temas más, aquí tiene el enlace a una estupenda página que obliga a pensar, algo muy recomendable y no muy de moda en nuestros días:


http://laposadadehermes.eresmas.com/Hermes_Trismegisto.htm

Volviendo a nuestro libro, me gustaría hablar del contenido. En realidad es muy sencillo y conciso, lo mismo que la Magia. Se trata de una filosofía o forma de ver y entender la vida. Esta filosofía hermética se resume en 7 Leyes o Principios Herméticos:

1. El Principio del Mentalismo
2. El Principio de Correspondencia
3. El Principio de Vibración
4. El Principio de Polaridad
5. El Principio de Ritmo
6. El Principio de Causa y Efecto
7. El Principio de Generación

En estos principios se resume toda la Magia, así de simple; nada de densos tratados indescifrables o fórmulas complicadísimas. Como podemos leer en el libro:
“Los principios de la verdad son siete: el que comprende esto perfectamente posee la clave mágica ante la cual todas las puertas del Templo se abrirán de par en par”.

En el apartado de Ocultismo, en días sucesivos iré comentando cada uno de los principios con más detalle, de todas formas si hay un libro imprescindible, a mi entender, para el estudiante ocultista es este, no sólo por los conocimientos que de él podemos extraer, sino por la aplicación práctica de estos principios, me parece una buena idea tenerlo.


El siguiente enlace te permitirá descargarte el libro, aunque en este caso yo recomiendo comprarlo, pues es un libro de cabecera, para toda la vida, no es difícil de encontrar pues se reedita constantemente y por su reducido tamaño no es demasiado caro. En la editorial Edaf se encuentra una excelente edición. El enlace es para una página increíble y con muchos libros para descargar y artículos sumamente interesantes:

http://www.upasika.com/tresiniciados.html

Y una última recomendación: está bien leer el libro, pero lo verdaderamente inteligente y práctico es aplicar lo que en él se dice.
Por probar…….

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jueves, 12 de noviembre de 2009

LA MUERTE


He aquí sin duda, la carta más temida de todas las que componen el Tarot, y el caso es que provoca terror por el simple hecho de que no ha sido nunca bien entendida. La imagen es muy distinta según la baraja utilizada, en la mayor parte de los mazos conocidos, como es el caso del Tarot de Marsella veremos la imagen del esqueleto segador, sin embargo, la versión de Rider-Waite, que es la que yo utilizo, introduce muchos cambios.

Sobre un imponente caballo blanco cabalga un esqueleto embutido en una armadura negra. Es una carta repleta de figuras, cada una con una posición distinta, pues distinta es su función. Entre dos torres que se alzan en la lejanía, y que volveremos a ver en la carta de la Luna, asoma un brillante sol, pero no nos confundamos, el sol no se está poniendo en el horizonte simbolizando el ocaso de la vida, por el contrario, el sol comienza a elevarse anunciando un nuevo día, un nuevo comienzo… Esta es una carta de Transformación, de Muerte sí, pero del Nacimiento que sobreviene tras la Muerte, no es final sino comienzo.


El paisaje es fértil y rico, un río desciende entre las torres, incluso un barco de vela navega tranquilamente y es que, repito no es la idea de la muerte como final triste y estéril, es la fertilidad, la riqueza de lo nuevo, la vida sigue fluyendo tras los cambios pertinentes, se emprenden nuevos viajes, nuevos recorridos.

Rodeando a la Muerte vemos varios personajes, todos ellos representan las distintas formas que tiene el ser humano de enfrentarse a los cambios: un rey yace derrotado por completo, ha perdido su corona y es que la Muerte nos iguala a todos, de nada sirve poseer una corona y un cetro, esta figura nos recuerda que ante los cambios no debemos aferrarnos a lo que creemos seguro, a lo material, al ego, nada permanece eternamente. Una joven doncella arrodillada aparta su cara, no presta resistencia pero tampoco quiere enfrentarse a ella, aún es pronto, está perdiendo la inocencia de la infancia, pero aún no ha llegado al descreimiento del adulto. En cambio el niño en plena ingenuidad, no solo se enfrenta a la Muerte sino que le ofrece unas flores, no hay temor, es la osadía y la curiosidad de la inocencia. Por último un religioso, probablemente un obispo, se enfrenta a ella de forma serena, su fe y su espiritualidad le hacen encarar sin miedo la visión de la Muerte, incluso con sus manos parece hacer un ofrecimiento de sí mismo.

Por último, la figura central, ese esqueleto que en las primeras barajas aparecía guadaña en mano, ahora se nos representa cubierto con una armadura negra, cabalgando a lomos de un caballo blanco y portando un estandarte de fondo negro con una rosa blanca de cinco pétalos, que bien pudiera ser la Rosa-Cruz mística. Avanza desde el Norte hacia el Sur, desde la oscuridad de la noche hacia la luz del mediodía, desde la Muerte hacia la Vida. Es un viaje eterno, sin descanso, puesto que la Muerte es cambio, transformación, por lo tanto nada deja de existir, todo sufre un una evolución. Ese es el verdadero significado de esta carta: la eterna transformación de la vida.

El signo astrológico que se asocia con la Muerte es: Escorpio.


SIGNIFICADOS GENERALES: Es la carta que sin duda provoca más respeto, tal vez debido al sentido de final que le da el ser humano a la muerte. Pero este arcano el del cambio, es la muerte simbólica de una situación o un estado para dar lugar a algo diferente. Por tanto su significado va más encaminado a la renovación, la regeneración y la purificación. Es el final necesario para que se de un nuevo comienzo.

DERECHA: Renovación, regeneración, muerte simbólica de una cosa o estado, transformación, limpieza, purificación, desprendimiento, progreso, fin necesario. Cambio: de trabajo, vivienda, pareja, etc. Renovación de las ideas y el concepto que se tiene del mundo.

INVERTIDA: Pérdida de algo importante, final de algo. Miedo al cambio. Victimismo. Fracaso, fatalidad, desengaños. Destrucción. Estancamiento, pesimismo. Situaciones que terminan de forma dolorosa. Tendencia al suicidio. Muerte.


AMOR:

DERECHA: Cambios en la pareja. Rupturas, separación.

INVERTIDA: Engaños, separación dolorosa incluso violenta.


TRABAJO:

DERECHA: Nuevos proyectos. Aumento de la consideración profesional. Cambio radical: jubilación, despido. Crisis financiera.

INVERTIDA: Pérdida de tiempo, estancamiento. Prudencia a la hora de prestar dinero, no se recuperará. Traslado o cambio, laboral o de estudios, que no agrada.


SALUD:

DERECHA: Desenlaces positivos de la enfermedad. Esqueleto frágil.

INVERTIDA: Error médico en diagnóstico, lesión crónica, evolución negativa. Suicidio.

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miércoles, 11 de noviembre de 2009

TAROT VISCONTI-SFORZA


A principios del siglo XV, la nobleza italiana era muy aficionada a los juegos de salón, especialmente a los naipes, que encargaban a artistas de la época haciendo, por decirlo de algún modo unos mazos personalizados por familia. El duque de Milán, Filippo Visconti sentía pasión por el juego, tanto el ajedrez como las cartas eran sus entretenimientos preferidos. Los documentos que aún se conservan de él, reflejan su afición a coleccionar barajas hechas de encargo en las que se insinúan ya las líneas maestras de lo que más tarde sería el Tarot tal como lo conocemos en nuestros días.

Lamentablemente, de muchas de estas barajas solo queda la referencia escrita. Sin embargo hasta nuestros días han llegado varias cartas pertenecientes a dos juegos de naipes, de los que podemos ya afirmar que se tratan de barajas de Tarot.
Estas dos barajas son las llamadas: Visconti-Modrone y Brambilla, cuya autoría es desconocida y, podrían ser consideradas como las precursoras del Tarot moderno.




Sin embargo, el Tarot conocido como Visconti-Sforza se lo debemos al sucesor de Filippo: Francesco Sforza, casado con Bianca María, hija ilegítima de Filippo. Gran aficionado a las cartas, encargó varios juegos de cartas, a mediados del siglo XV. De nuevo la autoría es desconocida, hay quien se la atribuye al pintor Bonifacio Bembo y hay quien se decanta por alguna escuela de miniaturistas lombarda.

Estas bellas cartas ya reproducen en gran parte los Arcanos Mayores que hoy conocemos y los Arcanos Menores se corresponden con los cuatro palos de las barajas modernas. Hay que destacar varias singularidades: en primer lugar, todos los indicios apuntan a que seis cartas son de otro autor, quizás las originales se deterioraron y tuvieron que ser reemplazadas, o se unieron dos barajas distintas en una sola en determinado momento, estas son: la Fuerza, la Templanza, la Estrella, la Luna, el Sol y el Mundo.


En segundo lugar hay un dato tremendamente peculiar, y es el hecho de que en las barajas de Sforza de la época no aparecen las cartas del Diablo y la Torre, tal vez no se retiraron del mazo original por superstición o quién sabe cuál es el motivo, en el famoso Tarot Visconti-Sforza faltan a parte de estas dos cartas el 3 de Espadas y el Caballo de Oros.

Lógicamente y debido al interés que esta baraja despierta en los interesados y coleccionistas de la actualidad, el juego se comercializa completo, siendo el diseño de las cuatro cartas ausentes en el original, invención exclusiva del artista que realiza la reproducción para cada fabricante.

Se dice que el matrimonio Visconti-Sforza es el modelo de alguna de las imágenes de estas bellas cartas, por ejemplo se cree que son las figuras que aparecen en la carta del Enamorado, la Fuerza, el Carro… Tiene su lógica, eran sus cartas así que ¿qué mejor modelo que uno mismo para sus propias cartas?

Os animo a que os deis un paseo por la Taroteca, una estupenda página que recopila una gran colección de mazos de Tarot, en ella podéis ir viendo una a una las cartas del Visconti-Sforza, evidentemente las cartas del Diablo y la Torre son recreaciones del artista de turno, yo conozco varios modelos según la casa que comercializa la baraja. Una observación atenta revela que las similitudes de estas figuras del siglo XV con las barajas actuales son innegables:

http://taroteca.multiply.com/photos/album/104/Visconti_Sporza

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domingo, 8 de noviembre de 2009

LA MAGIA


Existen múltiples definiciones para intentar explicar lo que es la Magia. Voltaire dijo: “La Magia es el secreto de hacer lo que la naturaleza no puede hacer”. Para Franz Hartmann es “El arte de emplear los agentes invisibles, llamados espirituales, en la obtención de determinados resultados visibles”. A mí me gusta definirla como el conocimiento y la aplicación de leyes espirituales para conseguir efectos en el mundo material.

La Magia ha estado presente en la vida de los hombres desde sus orígenes; todos hemos visto imágenes de los restos arqueológicos que se han ido encontrando a lo largo del tiempo en distintos asentamientos prehistóricos, muchos son piezas de carácter mágico. Tanto amuletos para asegurarse protección o propiciar una buena caza, como elementos funerarios para facilitar el tránsito al más allá de los fallecidos, pasando por las misteriosas pinturas con las que decoraban sus cuevas… hasta los arqueólogos más escépticos reconocen que nuestros antecesores tenían un sistema de creencias que iba más allá del mundo material.

Tal vez, la observación directa de los fenómenos de la naturaleza, de los que no comprendía ni su origen ni su causa, llevó al hombre antiguo a pensar que existían una serie de fuerzas que estaban más allá de su entendimiento y que sólo podían provenir de un “algo” superior a él.

Se cree que en el Paleolítico ya se contaba con un sistema de creencias en la Magia Simpática que, basándose en el principio que dice que lo semejante atrae a lo semejante, se utilizaba para favorecer la caza o atraer la fertilidad. Por lo que se sabe hasta ahora, el hombre de Neandertal fue el primero en enterrar a sus muertos; más tarde sería el hombre de Cro-Magnon quien dotaría de cierto ritual a esos enterramientos, acompañando al muerto de un ajuar funerario así como de ofrendas funerarias. Esto quiere decir que ya en esta época existía la creencia en una vida después de la actual. Cómo imaginaban que era dicha vida, es imposible saberlo, pero lo importante es que se demuestra que el hombre desde los albores de su existencia ha tenido un sentido de la trascendencia, ha creído en un algo sobrenatural que sobrepasaba el mundo que captaban sus sentidos físicos.

Según fue avanzando la evolución humana, ese sistema de creencias se fue convirtiendo en algo mucho más sofisticado perdiendo por lo tanto su espontaneidad. Las primeras civilizaciones no solo no desecharon sus creencias mágicas sino que, apoyándose en ellas, crearon un sistema jerarquizado de dogmas que serían las religiones.

La idea principal de todo esto es que el hombre siempre ha creído que había un “algo más” y ese “algo más” produce fenómenos que en apariencia escapan a toda lógica material y, sobre todo, asegura una existencia tras la aparente muerte física. Como dice Jacques Alexander: “El hombre ha querido siempre creer en la supervivencia de su alma, hasta el extremo de preferir una eternidad de suplicios al horror de no existir más”.

A través de la historia, una serie de hombres y mujeres dotados de una sensibilidad especial, han consagrado su vida a tratar de entender y dominar esas fuerzas, son los brujos, magos, alquimistas nigromantes…, en definitiva ocultistas que en secreto y sin descanso trabajaron para desvelar los muchos misterios que rodeaban la existencia del hombre y fueron legando para posteriores generaciones sus descubrimientos. ¿Logró alguno de ellos descubrir los secretos de la verdadera Magia? Algunos aseguran que sí. Solo hay un modo de saber si esto es cierto: aprender lo que ellos aprendieron y ponerlo en práctica por medio del conocido axioma: “Saber, Querer, Osar y Callar”. Es decir: primero hay que conocer, después tener el convencimiento de que se quiere aplicar el conocimiento adquirido, el siguiente paso es hacerlo y por último guardar el secreto de lo que se sabe ante aquellos que no están aún preparados.

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