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lunes, 28 de diciembre de 2009

SEGUNDA LEY HERMÉTICA: LEY DE LA CORRESPONDENCIA


“Como es arriba es abajo; como es abajo es arriba”.
Este principio opera en todos los planos: material, mental o espiritual. Estos tres planos a la vez se dividen en varios subplanos. Existen muchos Planos del Ser, muchos subplanos de la vida, muchos grados de existencia en el Universo. Pero estas tres grandes divisiones sirven para entender, aunque sea en líneas generales, que hay varios planos de existencia que, lejos de estar separados unos de otros, se interpenetran e interactúan unos con otros.

Este principio se refiere a la similitud o sintonía entre los diversos planos vibratorios del universo. Las mismas leyes que actúan en los planos más densos y materiales, actúan en lo sutil y viceversa. El Principio de Correspondencia actúa haciendo que lo similar atraiga a lo similar por una sintonización de la frecuencia vibratoria y explica la constante relación entre los acontecimientos internos y externos. Tal vez al axioma que encabeza este comentario deberíamos añadirle una frase más: “Como es adentro es afuera, como es afuera es adentro”.



Hay una influencia recíproca entre el ser humano y la naturaleza y entre nuestro mundo interno y nuestra realidad material. De esta manera, operando en nuestra realidad externa influiremos en nuestro mundo interno y viceversa.

Es más fácil entender este principio si se ha comprendido el principio anterior: La Ley del Mentalismo. Ahora que ya sabemos que todo es mente, que toda creación es mental, este principio va un paso más allá y nos enseña que todo lo que nos sucede en cualquier plano de nuestra existencia se refleja en los demás planos. Y aún más, nos pone ante la ley del libre albedrío puesto que escogemos pensar lo que pensamos y por lo tanto en el plano físico encontramos situaciones y personajes afines a los pensamientos escogidos.

Hay un ejemplo al que se suele recurrir para explicar esta ley y, creo yo, resulta bastante explícito: Una persona que en sus objetos personales, su lugar de trabajo, sus armarios, cajones, etc. está inmersa en el caos y el desorden más absoluto, verá esta situación del plano material reflejada en otros planos, por ejemplo en el plano mental, su mente estará sumergida en un desorden total, por lo tanto veremos que hay una correspondencia en ambos planos. Al contrario puede suceder también que aquella persona que es muy desordenada mentalmente, que no es capaz de fijar su atención en nada concreto y salta constantemente de una cosa sin ningún sentido ni hilazón, será una persona tremendamente desastrosa con sus pertenencias materiales.

Casos como estos podemos ir aplicando a todo lo que vemos en nuestra vida, nuestros actos reflejos, las cosas que hacemos y la forma de hacerlas, son el espejo de lo que anida en nuestra mente. Una persona de manías fijas, tremendamente rutinaria y que no deja absolutamente nada a la improvisación, será una persona que esté reflejando en el mundo material una rigidez e inflexibilidad residentes en el mundo mental Todo tiene su correlación en todos los planos de la existencia.

Esta ley además, guarda muchos paralelismos con la Física Cuántica. Según nos dice esta disciplina, los pensamientos moldean los electrones, formando su estado y precipitando en el mundo material la concretización de lo pensado. En resumen se podría decir que la Física Cuántica es la Física de las Posibilidades y nos enseña que como nada es estable y todo está en un estado de potencialidad, cualquier cosa es posible, puesto que esas probabilidades dependen del observador y según lo que éste piense, así será lo manifestado.

Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, lo explicó de una forma muy simple pero tremendamente clara: “Las micropartículas se comportan según lo que hace el observador: cuando el observador mira se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”.

Toda esta energía mental contiene una poderosa fuerza que atrae todo lo que le es afín. Por lo tanto la cualidad de nuestros pensamientos es la que trae circunstancias, personas y objetos que están en consonancia con ellos. Pensamientos de tristeza crearán situaciones que refuercen esa emoción, personas que nos provoquen esa emoción y cosas que nos anclen en esa emoción.



Por lo tanto sería muy interesante que empezásemos ya mismo a atraer cosas y elementos más acordes con lo que nos gustaría ver crecer en nuestra vida. La Ley de Correspondencia nos asegura que lo que exista en nuestro plano mental se reflejará en el físico, así que no está de más recordar el axioma con el que comencé este post: “Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba” y, por supuesto, a ponerlo en práctica.


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