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jueves, 31 de diciembre de 2009

TERCERA LEY HERMÉTICA: LEY DE LA VIBRACIÓN


“Nada está inmóvil, todo se mueve; todo vibra”.

Todo lo creado tiene movimiento, nada, absolutamente nada está en reposo total. Hay distintos grados de vibración, por supuesto. El espíritu vibra a la más alta intensidad, por el contrario, una piedra tiene una intensidad tan baja que parece algo estático, pero solo es apariencia, vibra pero de manera imperceptible.

Desde el electrón o el átomo hasta los planetas, todo se encuentra en perpetua vibración. Cada cosa, por minúscula o inmensa que sea, tiene su propia intensidad o frecuencia, como queramos llamarlo. Pero todo se mueve. Todo lo que es tiene movimiento.

Es muy conocido el ejemplo que se suele aplicar para entender este principio: la rueda que gira, a medida que aumenta la velocidad de su giro, va produciendo un sonido que se irá haciendo gradualmente más agudo, elevándose en la escala musical, hasta que llega a un punto en que las notas no son perceptibles para el ser humano pues escapan de su capacidad de audición; el hecho de que no podamos percibir el sonido no significa que no suene, es sólo que su vibración es tan rápida que excede la capacidad de nuestro sentido del oído.

Lo mismo podríamos decir de los colores de nuestra rueda giratoria, a medida que aumenta la intensidad del giro, dejamos de percibir los colores hasta que llega un punto en el que percibimos la ausencia de color, algo que no es real, pero sucede que el ojo humano no es capaz de registrar esa escala vibratoria, aunque no lo parezca, el color sigue estando ahí

Viendo esto, la cuestión es como aplicar este principio a la vida práctica de tal modo que reporte algo positivo. Es muy sencillo, el hermetismo nos dice con esta ley que todo vibra, por lo tanto cualquier emoción, pensamiento, deseo, sentimiento, etc., implica vibración. La vibración más alta es la que se acerca a lo espiritual y a todo tipo de emociones y pensamientos positivos, la más baja es la que se acerca a lo más denso y negativo.

Se trataría de trabajar sobre la calidad de los estados mentales, de modo que la mente se fuera polarizando en los estados más positivos, es decir, los de más alta intensidad; recordemos que las leyes que llevamos vistas hasta ahora nos dicen que todo es mente, por lo tanto el trabajo que hay que realizar es esencialmente mental y por otro lado también hemos visto que lo que existe en un plano se ve reflejado en los demás, así que este tercer principio nos dice que todo vibra a escalas distintas por lo tanto debemos subir la escala fijando nuestro pensamiento en la vibración más elevada.

Evidentemente las leyes no se contradicen unas a otras, sino que son partes de un todo que se debe aplicar en conjunto para obtener resultados positivos.

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