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domingo, 21 de marzo de 2010

RESPUESTA A UN AMIGO DEL BLOG

Antes de nada, quiero decir que me gusta recibir correos de amigos del blog que proponen temas o preguntan mi opinión sobre determinadas cuestiones. Agradezco a todos su interés y, sin lugar a dudas, me gusta contestar personalmente todos los correos que me llegan. Aunque no me cansaré de decir que prefiero comentarios compartidos que todos puedan ver y, si a alguien interesa contestar (siempre desde el respeto y la buena educación), las distintas opiniones enriquecen. Pero por los motivos que sean, los seguidores de este blog prefieren el anonimato y los correos personales antes que los comentarios abiertos. Respeto todas las opciones.

Todo esto viene al caso por el correo que he recibido hace poco de un amigo fiel del blog, Manel, planteándome diversos interrogantes, que me han hecho cambiar el tema que tenía previsto para hoy. Yo iba a hablar de otras cosas pero una de las cuestiones que sugiere en su correo, me ha parecido curiosa, por lo que prefiero dedicarle este post como algo excepcional, pues espero que una vez expuesta mi postura, nadie me vuelva a plantear este tipo de asuntos, pues, francamente, ni son de mi interés, ni tienen nada que ver con el objetivo de este blog.


En primer lugar, nuestro amigo me preguntaba sobre una clasificación de Ángeles que, prometo que en el siguiente post sobre ocultismo voy a responder, pero también me planteaba otras cuestiones bastante más terrenales. Manel quiere saber mi opinión sobre un determinado tipo de personajes que cada vez tienen, por desgracia a mi entender, más relevancia en nuestra sociedad. Me ponía como ejemplo una persona omnipresente desde hace demasiado tiempo en todos los medios de comunicación y, lo que es más terrible, en todo tipo de conversaciones, llamada Belén Esteban.

Bueno, pues doy mi punto de vista y pido por favor que no se me vuelva a preguntar por semejante tipo de individuos, no creé este blog para hablar de ellos, ya existen cientos, miles de páginas que siguen con fruición sus andanzas, quien se interese por ellas, que busque en otro lado. Yo puedo ser poco exigente a la hora de admirar a la gente, pero siempre mi admiración, quizás equivocada, se basa en personas que han aportado algo, para bien o para mal, que han hecho algo o son conocidas, o incluso reconocidas por méritos propios.

En el caso concreto al que hace referencia Manel, hablamos de un personaje al que se le reconoce un único mérito, y es el de haber mantenido una relación con un personaje medianamente famoso y haber tenido descendencia con él. Ese es su único logro, su aportación a la sociedad, es decir, no ha aportado absolutamente nada, pero lleva años viviendo de eso. Lo siento, Manel, pero a pesar de ir a la contra, por lo que veo, de la inmensa mayoría de la gente, ni me interesa ni me interesará lo que haga esta persona.
Hay personas que han aportado algo, y vuelvo a centrar el tema en el mundo del ocultismo, que a la hora de la verdad es lo que a mi me interesa, pero con las que no estoy de acuerdo. Personas como es el caso de Alisteir Crowley o Alejandro Jodorowsky, o tantos otros, han hecho una seria y verdadera aportación al mundo del ocultismo, el único problema es que a mí no me gusta o no me convence lo que dicen, pero siento un respeto profundo hacia ellos, pues son personas que han trabajado dignamente y han intentado aportar algo, te gustarán o no los resultados de sus esfuerzos, pero, al menos a mí, me infunden respeto, incluso admiración, por su trabajo, dedicación, compromiso y seriedad

Pero esta persona sobre la que me preguntas, Manel, no solo no me provoca respeto pues su aportación a la sociedad es nula, sino que me produce pena a la vez que me preocupa comprobar que se nos vende este arquetipo personal como un ejemplo a seguir, y con éxito, puesto que tiene legiones de seguidores y defensores. Tal vez deberíamos pararnos a pensar qué clase de sociedad estamos generando que entroniza a semejantes individuos.

Desde el punto de vista metafísico, que es como a mi me gusta analizar todo, no hace falta pensar mucho para evaluar la situación, ¿no? Aquello en lo que fijas tu mente es lo que crece. Si tú rebajas tu expectativa, lo que obtengas será cada vez más bajo. Te pido, Manel, al igual que a todos los amigos que leen este blog, que repases las Leyes Herméticas, para después analizar fríamente el personaje y todo lo que existe a su alrededor, sin que influyan en ti simpatías o antipatías. Luego decides.

Aplica lo que hemos visto a este caso en concreto. Yo no soy quién para tratar de influir en la opinión de nadie, pero estoy totalmente convencida de que aquello que sembramos es lo que recibimos, así que medita sobre ello. Cada uno estamos en el punto de evolución en el que estamos y hacemos lo que creemos mejor con la información de que disponemos en cada momento, respetémoslo. Sólo te pido, por favor, ahora que sabes mi opinión sobre este tipo de personajes, no me vuelvas a preguntar sobre ellos. Acto seguido te contesto sobre el tema de la clasificación de los Ángeles que, al menos para mí, tiene bastante más interés.

Como verás acompaño este post con bellas imágenes de flores, en concreto distintos tipos de dalias, mucho más agradables de ver y que, a la vez, nos muestran el resultado que produce un trabajo callado y serio: en este caso el de la naturaleza.

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