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domingo, 23 de mayo de 2010

EMPATÍA

Leer el Tarot no es difícil, basta con tener cierta práctica y memoria. Ahora bien, interpretar lo que nos dice el Tarot es un tema bien distinto, pues ya tratamos de algo mucho más profundo y complejo. Ante una misma tirada, distintos lectores darán interpretaciones distintas. Si son personas con cierta experiencia en el Tarot, el fondo de la lectura será básicamente el mismo, pero lo que cambia es la forma de enfocar lo que las cartas están diciendo a cada una de ellas.

Una lectura de Tarot es algo muy concreto e individual, hemos de interpretar para la persona que consulta, no para el que lee. Esto, que puede parecer una perogrullada, no lo es. Es muy frecuente que quien lee el Tarot a otra persona, esté volcando, de forma involuntaria la mayoría de las veces, sus propias opiniones o su forma de ver y entender la vida. Craso error, pero muy frecuente.

El lector debería ser lo suficientemente flexible como para amoldarse al consultante y adoptar su punto de vista. Olvidarse de sí, para ser el otro Aquí entra en juego una palabra que hoy está muy de moda y no siempre es bien usada: la Empatía. La definición literal según la RAE es: Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.

A esto es a lo que nos referimos cuando decimos: ponerse en el sitio de otro, o si se quiere, en el pellejo del otro. Cuando no somos capaces de empatizar con el consultante, corremos el riesgo de proyectar en la tirada nuestros miedos, frustraciones, complejos y puntos de vista; consiguiendo, por tanto, una tirada muy pobre, puesto que los consejos que podamos dar a la otra persona, van a estar muy mediatizados por nuestras propias creencias y experiencias, no por las del consultante.

Pongamos un ejemplo concreto. Vamos a imaginar que nos consulta una persona, a quien llamaremos Nuria. Ella sospecha que su marido ha tenido una aventura con una compañera del trabajo, no tiene pruebas, pero si la certeza de que algo ha sucedido entre ellos dos. En nuestra tirada las cartas confirman este hecho. Efectivamente, el marido de Nuria, en un pasado reciente tuvo algo con una compañera de su trabajo, pero las cartas nos dicen que ese algo ya no existe. Fue asunto pasajero. En ese aspecto son tajantes y no dan lugar a equívocos. Con vistas al futuro, este se ve despejado de problemas, los nubarrones quedan atrás.

Sigamos con este ejemplo. Hemos sacado una carta que nos aconseje qué puede hacer Nuria al respecto y ha salido el Colgado. Siendo objetivos, esta carta nos indica que es mejor no hacer nada, dejar que las cosas vuelvan por sí solas a su cauce normal. Es una carta pasiva, de inacción, que nos recuerda que hay momentos en los que debemos tomar la iniciativa y momentos en los que es mejor esperar a que los acontecimientos se vayan desarrollando por si solos. Nuria entiende que es mejor así, de hecho se siente capaz de perdonar ese desliz y aunque dolida, ha elegido pasar página y olvidar el episodio.


Ahora bien, para entender en este caso qué es y qué no es la empatía, daremos dos lecturas diferentes. Una lectura desde la empatía, nos llevaría a aconsejar a Nuria lo que exactamente nos dice el Colgado; dejarlo pasar. Independientemente de lo que nosotros podamos pensar al respecto, la lectura hace referencia a la vida y circunstancias de Nuria, por lo tanto, debemos leer las cartas pensando en Nuria, no en nuestra forma de ver las cosas. Las cartas nos hablan del momento existencial de Nuria, lo que ella necesita ahora mismo vivir y experimentar, es su evolución y su vida, tal vez en esta etapa de su vida, necesita sentir esta clase de desengaño para su propia evolución, y una parte importante de esa evolución es precisamente cómo debe reaccionar ante este desafío, puede que en este momento de su desarrollo espiritual, necesita desarrollar el perdón; puede que, hablando en términos de karma, tenga que ajustar algún tipo de cuenta pendiente. Las cartas nos dicen: en este momento que lo aconsejable para Nuria es lo que representa la carta del Colgado, así que eso debemos interpretar.

Pero podemos hacer una interpretación dejando a un lado la empatía. El resultado sería un tanto distinto. Imaginemos que yo interpreto las cartas de Nuria dejándome llevar por mis opiniones, creencias y forma de entender las cosas. Pongamos, por caso que yo soy una persona que no tolera la infidelidad ni el engaño, en ningún área de la vida. Así que observo y entiendo la tirada según mi forma de ser, y mi interpretación será sesgada, ya que volcaré mis sentimientos ante este caso juzgando desde mí, no desde Nuria. El resultado podría ser algo parecido a:”El consejo que te dan las cartas es el Colgado, por lo tanto tendrás que resignarte ante lo que tu marido haga, porque no podrás hacer nada al respecto, él te va a engañar siempre que quiera y tú tendrás que aceptarlo pasivamente. El Colgado dice que tendrás que aguantar, porque es sacrificio, renuncia. Tendrás que sacrificarte si quieres seguir con él. Ahora bien yo te aconsejo que dejes a tu marido, porque quien te engaña una vez, te puede volver a engañar, tú te mereces algo mejor, una persona en la que puedas depositar tu confianza, y no preguntarte constantemente si te volverá a engañar… bla bla bla…”

Este último ejemplo, habrá quien lo vea como un tanto exagerado, pero no sólo no es exagerado, sino que se queda corto. Cuando interpretamos desde nuestras creencias y nuestros valores, no hacemos lo correcto. Todo lo contrario, estamos interfiriendo en las decisiones y la vida de una persona que ha depositado su confianza en nosotros. Por eso el Tarot precisa de una ética y de cierta honestidad en el enfoque. Si interpretamos las cartas como si nos hablaran a nosotros, cuando estamos haciendo una lectura a otra persona, estamos cometiendo una deslealtad con quien consulta, con nosotros mismos y con el Tarot.

Volviendo al caso de nuestra consultante imaginaria, Nuria, si nosotros la aconsejamos que abandone a su marido, estamos dando nuestra opinión subjetiva sobre el problema, estamos diciendo que haga lo que nosotros haríamos en su caso, pero da la casualidad de que Nuria no ha acudido a nosotros a preguntarnos nuestra opinión sobre su marido, sino que ha venido a pedir consejo y claridad a las cartas, y el Tarot no nos ha dicho que Nuria deba dejar a su marido, esa ha sido una opinión propia.

El Tarot es listo, tremendamente listo, pero no sabe hablar, así que precisa de alguien que traduzca en voz alta lo que sus imágenes nos están indicando, pero si nosotros decimos lo que queremos, no lo que realmente dice el Tarot, entonces, le estamos fallando. Yo me imagino al Tarot susurrando: Oye, quiero decirle algo a Nuria, pero te necesito como intermediaria, ¿me prometes que explicarás las cosas tal y como yo las refleje y no vas a inventar? No podemos comprometernos con él y luego decir lo que nos venga en gana.


Si queremos que nuestras interpretaciones se ajusten a lo que el Tarot quiere decir, tenemos que hacer un esfuerzo por empatizar con la persona que nos consulta. Olvidarnos de nosotros mismos durante el tiempo que dura la lectura es difícil, pero no imposible, ponernos en su sitio, ver con sus ojos y sentir como ella piensa se consigue a base de practicar. Hay una diferencia muy sutil entre lo que es aconsejar según lo que las cartas realmente nos dicen y aconsejar lo que creemos que es mejor para la persona tomando como excusa las cartas (y diciendo lo que nos parezca, que no necesariamente tiene que ser lo que digan las cartas).

Tal vez nos parezca que Nuria se está equivocando totalmente al aguantar a su marido, pero esforcémonos por “meternos en su piel” y entender esa relación desde su punto de vista, no desde el nuestro. No es nuestra vida, es la de Nuria, son sus errores y sus aciertos, no los nuestros. Por lo tanto, es mejor dejar que sean las cartas quienes hablen. Quién sabe, tal vez, un día quedemos con Nuria para tomar un café y nos aventuremos a expresar nuestra opinión subjetiva sobre su marido; pero si Nuria nos pide el consejo del Tarot, mejor abstenernos de apreciaciones personales.

2 comentarios:

  1. Como siempre que visito tu blog,sabias palabras!
    :)
    Tambien me gusta mucho como vas explicando la historia del tarot,lo haces interesante y entrenido.
    Te sigo for ever! XD
    Besos y buen domingo!

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  2. Gracias amiga.
    No siempre es fácil poner en palabras lo que se piensa, sobre todo cuando son cosas tan subjetivas como estas, así que si los demás lo entienden, me siento enormemente satisfecha.
    La historia del Tarot si que es entretenidísima, esto si que es un culebrón y no lo que se ve en la televisión.
    Yo también te sigo
    Besazos

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