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lunes, 24 de mayo de 2010

DARKNESS

Hay películas cuya clasificación según el tema es muy sencilla: película de vampiros, de zombies, de fantasmas… pero luego nos encontramos con esas otras que son verdaderamente inclasificables, puesto que amalgaman unos cuantos géneros y no puedes decidirte por uno sólo. Es el caso de “Darkness” o “La séptima víctima”, como se prefiera. Dirigida por Jaume Balagueró en 2.002, toca varios palos: fantasmas, sectas, enfermedades mentales…



Mark (Iain Glen) nació y vivió parte de su infancia en España, pero el divorcio de sus padres hizo que se trasladara con su madre a Estados Unidos. Allí ha vivido durante años y ha formado una familia. Después de mucho tiempo, Mark vuelve a España con su esposa (Lena Olin) y sus hijos Regina (Anna Paquin) y Paul (Stephan Enquist). Tienen la intención de instalarse definitivamente con la ayuda del abuelo paterno, Albert (Giancarlo Giannini) director de un hospital en el que comienza a trabajar como enfermera.

Pero la adaptación de toda la familia a su nueva vida es un auténtico desastre. El padre es víctima de una enfermedad crónica que le provoca episodios violentos, la madre está demasiado preocupada con el traslado, el trabajo y la enfermedad del marido como para pensar en nada más, Paul sufre los incomprensibles ataques de algo que se oculta en la oscuridad y Regina intenta entender lo que está sucediendo en la casa con la ayuda de su novio, Carlos (Fele Martínez).


El origen de los problemas viene del escabroso pasado de la casa, en el que se entremezclan asesinatos, sectas y rituales no consumados, ahora una fuerza maligna se ha puesto en marcha y hay un plazo para frenarla, antes del eclipse de sol.

La película es bastante inquietante, quizás un poco lenta, tal vez canse a quienes prefieren la acción. Pero la atmósfera está muy bien lograda, no cuesta contagiarse del desasosiego que produce la casa. Además Balagueró es muy listo, puesto que juega con uno de los mayores miedos infantiles: la oscuridad. ¿Cómo no va a inquietarnos revivir un miedo que casi todos hemos tenido en nuestra infancia?

De niña me daba miedo lo que se podía esconder en el armario y debajo de la cama. Este último asunto quedó solucionado, no por que superase ese miedo, sino por que nos pusieron literas, de tal modo que la que dormía en la cama de abajo era mi hermana pequeña, así que el problema se lo traspasé a ella.

Realmente hay dos tipos de oscuridad: por un lado esta esa oscuridad amable, acogedora, la que nos ayuda a conciliar el sueño y nos relaja. Aquella que invita al descanso y también favorece la meditación. Es el sosiego y la calma, es buena cuando la buscamos y provocamos.

Luego está la otra oscuridad, la que es la negación de la luz, la que miente y engaña, oculta cosas que desconocemos y que intuimos desagradables. La que nos pone nerviosos. Esa es la verdadera protagonista de esta película. Como dice Paul: “es distinta” y claro que es distinta, por que está habitada, densamente poblada, diría yo.

Para los amigos del cine del terror, propongo un reto: encontrar un par de secuencias descaradamente “inspiradas” en el Resplandor y el Sexto Sentido. Por último, si alguien quiere sentir verdaderas pesadillas que se recree en la visión de los tres personajes de la foto antigua que el padre se empeña en colgar de la pared. ¡Eso si que es escalofriante! En cuanto al final… aconsejo verlo con calma y repetir las veces que sean precisas.

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