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sábado, 12 de junio de 2010

ESCRITOS DE ULTRATUMBA

La señora Pearl Lenore Curran no tenía especial interés en el espiritismo. Era un ama de casa con escasos estudios que vivía en Saint Louis (Missouri) en los primeros años del siglo XX, su mayor inquietud cultural era el canto, e incluso durante un tiempo, hizo sus pinitos como cantante de coro con unos resultados más bien discretos. Por aquel entonces las sesiones mediúmnicas estaban de moda y, si se quería estar al tanto de las corrientes de moda, era imprescindible participar en alguna.

Así que nuestra protagonista, no sin ciertas reticencias, se dejó convencer y en julio del 1.913 participó en una sesión de ouija. Ante su asombro y casi desde el primer momento, se produjo una supuesta conexión con un ente que se presentó como una joven de origen inglés llamada Patience Worth.


A partir de ese momento, la señora Curran estableció contacto de forma regular con el espíritu de la muchacha. Aunque en un principio no se mostraba muy comunicativa en cuanto a su propia biografía, Patience acabó hablando de su nacimiento en la zona de Dorset (Inglaterra) en el siglo XVII. Su vida había sido dura, de mucho trabajo, tanto en el campo como en la casa familiar. Más tarde sus padres decidieron que la familia debía emigrar a América. Muy poco después de su llegada al nuevo continente, fue asesinada por los indios.

Patience, muy al contrario de la señora Curran, parecía tener unas inquietudes literarias que no conocían barreras, salvo las físicas, así que pidió a su amiga que escribiera los relatos que ella dictara. Curran accedió de buen grado y nacieron así una serie de escritos, especialmente novelas de carácter histórico que tuvieron cierta repercusión en la época.

La señora Curran utilizó para esos dictados tanto la ouija como la escritura automática. Uno de sus mayores hitos se produjo cuando se publicó la novela “Hope Trueblood” que no sólo se vendió bien, sino que también los críticos literarios alabaron, tanto por la historia como por el estilo literario utilizado.


Otra obra, “Telka”, una novela que se situaba en la Inglaterra medieval y que estaba escrita en un inglés de la época, fue un éxito rotundo. Por supuesto, la polifacética y versátil Patience no se limitó a la prosa, también inspiró a la señora Curran cerca de una centena de poemas. Pero se establecieron dudas sobre la autoría de las obras.

Por un lado tenemos a la amanuense, la señora Curran, una persona de escasa cultura y nulas inquietudes literarias, por no hablar de sus inexistentes conocimientos históricos. Por otro lado tenemos al supuesto espíritu autor de las obras. Patience era en vida, según refirió a la señora Curran, una joven cuáquera de origen muy humilde. Y quiero remarcar la frase: “según refirió a la señora Curran”, puesto que jamás, a pesar de que se buscó, apareció una sola prueba documental que confirmara la existencia de dicha persona en la época y lugares que ella dijo.

Así que resultaba muy sorprendente que cualquiera de ambas tuviera los conocimientos históricos y literarios que eran parte fundamental de sus obras. Muchos de los datos que allí aparecían, no eran del conocimiento público, se precisaba manejar una documentación que no estaba al alcance de cualquier persona.

Por otro lado, la utilización del inglés que se hablaba en la época medieval, denotaba un nivel cultural y de conocimientos que no parecía muy acorde con las protagonistas de esta historia. Si la señora Curran no poseía esos conocimientos, y Patience, según lo que había contado en las sesiones sobre su vida, tampoco, es lógico preguntarse: ¿quién escribió realmente esos libros?

Hay quien ha propuesto, desde el ámbito del espiritismo, una teoría un tanto osada, pero al fin y al cabo, cualquier hipótesis puede ser válida, puesto que la verdad no se conoce, y probablemente nunca se sepa. La explicación a este caso, según esa teoría, estaría en la existencia de una especie de universidad del más allá en la que las almas ya desencarnadas podrían seguir adquiriendo conocimientos, tanto de un tipo más mundano, como de un carácter más espiritual.

Otros en cambio, defienden la existencia de los Archivos Akásicos como la fuente de esos conocimientos tan precisos, aunque en este último punto sería deseable que nos aclarasen quién accedió a dichos Archivos, Patience o la señora Curran, o tal vez las dos... o hubo una tercera persona, o ente.

Las comunicaciones se prolongaron a lo largo del tiempo. La señora Curran enviudó y se volvió a casar, tuvo hijos, se trasladó de ciudad, pero siempre se mantuvo fiel a sus citas con Patience, hasta que en otoño de 1.937, su fantasmal amiga se despidió, en esta vida, de ella puesto que anunció que su hora estaba a punto de llegar. Efectivamente, la señora Curran falleció el 3 de diciembre de ese año. Quién sabe, tal vez ese mismo día las dos amigas pudieron, por fin, encontrarse cara a cara.

Después de su muerte, varias personas aseguraron haber recibido comunicaciones y dictados de Patience, pero según parece, un estudio no demasiado exhaustivo comparando los estilos, descartaba tales afirmaciones. Puede que Patience solo quisiera trabajar con la señora Curran.

Como curiosidad, existe una página en inglés dedicada a Patience Worth:

http://www.patienceworth.org/patienceworthpoems_001.htm

Quien sepa inglés puede encontrar interesante indagar en algunos escritos del tándem Worth-Curran en los enlaces que se encuentran al final de esta página:

4 comentarios:

  1. Sí, ¡cómo me gustaría saber si existió Patience!
    Besos

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  2. Me encanta la señora Curran

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  3. Jajajaja a mí también, aunque soy más de Patience; me resulta muy simpática la pareja y su historia es muy interesante. Realmente las señoras de aquella época eran bastante divertidas y sus aficiones eran muy similares a las nuestras: se chiflaban por el ocultismo en todas sus variantes
    Saludos

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