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martes, 1 de junio de 2010

JUAN VALENTIN ANDREAE

Nació el 17 de agosto de 1.586 en Herrenberg, ducado de Wutemberg (Alemania), en el seno de una familia noble. Su abuelo fue canciller y teólogo. Su padre, era superintendente de Herrenberg. Desde pequeño supo aprovechar de excelente forma las oportunidades educativas que se le fueron presentando.

Cuando tenía 15 años, falleció su padre y toda la familia se trasladó a Tubinga. En la universidad de esta ciudad, estudió durante seis años, combinando sus estudios con el trabajo de profesor particular, ayudando así al sostén familiar (tenía seis hermanos menores), además de costear su carrera.

En 1.605, ya graduado como profesor, comenzó sus estudios de teología, al mismo tiempo que predicaba. Por causas que no están muy claras, se cree que por alguna juerga un tanto descontrolada, perdió su empleo y la posibilidad de ingresar en la carrera eclesiástica. Durante varios años se dedicó a viajar.

De vuelta en Tubinga, intentó recuperar su antiguo trabajo, pero fue en vano, ya no había un puesto para él, así que empezó a trabajar como preceptor de jóvenes de la nobleza.

El año 1.614 fue un año importante en la vida de Valentín, por un lado pudo retomar sus actividades en la universidad de Tubinga, y fue nombrado Diaconus en Vaihingen; además, contrajo matrimonio con Isabel Grüninger. Pero hay algo mucho más interesante, según se cree, en uno de sus múltiples viajes, habría entrado en contacto con una serie de misteriosos personajes que le habrían encomendado la misión de dar a conocer al mundo la Hermandad Roca Cruz.

Se sabe con certeza que perteneció entre 1.614 y 1.619, al llamado Capítulo de Cassel, sociedad secreta fundada por el conde Mauricio de Hesse-Cassel, durante esta época publicó multitud de documentos destinados a dar a conocer el ocultismo verdadero. Sin duda, su obra fundamental fue “Las Bodas Alquímicas de Cristian Rosenkreutz”, una maravillosa alegoría de la transmutación alquímica del alma humana.


Esta última obra no fue bien recibida en su día y sufrió una persecución implacable. Pero lejos de acobardarse, siguió publicando, unas veces bajo el pseudónimo de Andreae de Valentia y otras con su verdadero nombre. Aquí hago un alto en el camino y os pido que miréis detenidamente el escudo de armas de la familia Andreae, sugerente ¿no?.

En su vida personal, las cosas no le iban mal, en el año 1.620 fue nombrado superintndente de Kalw (Wurt) localidad en la que se integró perfectamente e incluso llegó a fundar una sociedad de apoyo a los más desfavorecidos, llamada Füberstif, en la que su madre colaboró de forma muy activa. Pero la guerra de los Treinta Años acabó llegando a la tranquila población, haciendo estragos entre sus habitantes.

Andreae intentó dirigir la reconstrucción, pero sin éxito, al final acabó instalándose en Stuttgart como consejero del consistorio y predicador titular. Durante años su vida transcurrió entre la admiración de unos y el rechazo de otros, aunque siempre contó con la protección del duque Augusto. Acabaría muriendo el año 1.654, tras una enfermedad.

Nuestro personaje de hoy tiene una importancia capital en la Hermandad de la Rosacruz y su nombre estará para siempre ligado a la obra básica y fundamental de la Rosacruz: “Fama Fraternitatis”. Aunque durante mucho tiempo se consideró que el autor de la Fama Fraternitatis fue el propio Christian Rosenkreutz y que Andreae sólo fue el que la divulgó por toda Europa, cada vez son más los que opinan que el verdadero autor fue Andreae.

De hecho, habrá que estudiar la figura de Christian Rosenkreutz en su momento ¿existió? ¿Es, como apuntan algunos, una de las tantas reencarnaciones de Saint-Germain? ¿Es, cómo dicen otros, simplemente una figura simbólica que representa el advenimiento de la orden? El tema promete ser interesante, pero habrá que dedicar un espacio para tantas cosas que hay que decir al respecto.

En cualquier caso, no cabe duda de la importancia que para el Ocultismo ha tenido Andreae. Aquí se pueden encontrar algunos de sus escritos, como podéis comprobar, en esta página no se considera a Andreae autor de la Fama Fraternitatis. En cualquier caso, merece la pena indagar un poco más en su obra:





 

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