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viernes, 18 de junio de 2010

SIETE DE OROS

Tras varias cartas de imágenes grupales, nos encontramos con un único protagonista. La silueta del personaje del Siete de Oros se alza ante un cielo triste y gris. Junto a él, los frutos de su trabajo; esa frondosa planta que vemos salpicada con los brillantes pentáculos es el resultado de su trabajo y tesón.

Pero no parece muy contento con lo obtenido. Observemos atentamente su rostro, realmente no refleja satisfacción por el trabajo bien hecho, por los efectos que han tenido sus desvelos… parece indiferente, casi diría que triste. ¿Cómo puede ser esto? ¿No debería estar radiante por sus logros?

Ahora mismo la postura que muestra su cuerpo es de reposo. Sus piernas se separan asentándose en el suelo firmemente, y es que esta carta está arraigada, como todos los Oros, en lo material, en el aquí y el ahora, en el mundo de la materia, de lo físico. Sus manos descansan sobre la vara de lo que parece una azada, que representa la fuerza de voluntad y el impulso activo, pero ahora la vara descansa al igual que su dueño, puesto que el ciclo de trabajo ha concluido y llega el momento de obtener sus frutos.

Pero la apariencia de reposo es solo eso, apariencia. La vara está vertical, podríamos decir que en estado de alerta, preparada para actuar si fuera preciso, al igual que el agricultor, que tampoco está del todo relajado, parece más bien que espera una señal para moverse. Pensemos qué puede ser lo que lleva a este personaje a no relajarse, a no sonreír, a no disfrutar plenamente de lo obtenido.

Muy sencillo, el triunfo material no ha cubierto sus expectativas, siente que necesita algo más, está insatisfecho. Esta figura representa de manera magistral esa persona que lucha sin tregua para conseguir una meta y, una vez conseguida, comprende que ya no le interesa, que no era lo que buscaba realmente. Tal vez sea debido a que cuando los objetivos son exclusivamente materiales, no llenan por completo al ser humano; y muchas veces la emoción que produce la lucha es mucho mayor que el disfrute del resultado.

También, y ese es otro de los principales significados de esta carta, nuestro personaje puede estar haciendo una pausa valorativa, como si meditara qué paso debe ser el siguiente. Sería un alto momentáneo en el proceso del crecimiento para determinar qué camino tomar. Podría estar preguntándose: ¿qué hago, recolecto o espero a que siga creciendo?

Esa inmensa mata, entre cuyas hojas surgen los pentáculos, es el fruto del trabajo del personaje del Siete de Oros. Ha trabajado a favor de la naturaleza por lo tanto ha obtenido sus frutos y, si nos fijamos, a sus pies hay un pentáculo que no trepa por la mata como los otros seis. De los frutos obtenidos ha seleccionado uno que será, tal vez, la semilla de otra futura mata.

El ser humano vive actualmente en el mundo físico y es en él en el que tiene que trabajar y desenvolverse principalmente, pero nunca olvidando que nuestra meta final es trascender lo material para proseguir nuestra evolución en dimensiones más elevadas. Si no lo hacemos así, sentiremos esa frustración, ese vacío que siente el personaje de este Arcano.


Significados generales: Esta carta principalmente representa la insatisfacción, a pesar de haber logrado los objetivos deseados con esfuerzo. Siempre es triunfo al final de la lucha, pero no se saborea del todo la victoria. Grandes perspectivas que al final se quedan en nada. Puede significar un replanteamiento de las estrategias a seguir, un momento de descanso aprovechando que los acontecimientos están más tranquilos.
A veces esta carta suaviza sus significados si aparece en una posición benéfica en la tirada o con cartas de carácter positivo, en este caso las situaciones evolucionan positivamente, se abren nuevos caminos y nuevas opciones, incluso se dinamizan los asuntos que estaban pendientes y las transacciones son provechosas (nunca serán magníficas pero sí positivas). En los asuntos de salud y de carácter emocional, es una carta de tranquilidad y equilibrio.

Invertida: La insatisfacción en este caso es total. Ansiedad con respecto al dinero. Acciones imprudentes a nivel económico, falta de previsión y de estrategia, malas inversiones. Invertida esta carta, no se para a reflexionar antes de actuar y las consecuencias pueden ser nefastas. Problemas económicos. Sospechas de colaboradores y socios.

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