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domingo, 13 de junio de 2010

S.O.S., ESTE ARCANO NO CONTESTA I

¿Qué pasa cuando tratamos de establecer contacto con un Arcano, y este nos ignora? ¿Estamos preparados para que pasen olímpicamente de nosotros? Estas cosas suceden, y más frecuentemente de lo que pensamos. Las situaciones pueden ser muy distintas, las explicaciones varían según el caso, pero la frustración que nos queda cuando un Arcano no nos hace ni caso, es terrible.

No debemos alarmarnos, en el 95% de las ocasiones, el problema está en nosotros. Primero hemos de comprender qué sucede en el contexto en el que nos estamos moviendo. Generalmente el origen de esta falta de comunicación está en una deficiente preparación inicial. Salvo casos excepcionales, las primeras tomas de contacto con los Arcanos de forma individualizada suelen ser un desastre, la explicación más lógica es que no tenemos costumbre de trabajar con la visualización creativa, no solemos meditar, ni mucho menos realizar relajaciones profundas.


El resultado de esta falta de entrenamiento es muy simple y, al mismo tiempo, muy lógico. No podemos pretender trabajar a niveles profundos de nuestra mente cuando nos quedamos a las puertas de dichos niveles. En primer lugar, la relajación física es imprescindible. Resulta muy complicado meditar o visualizar si estamos en una posición incómoda, o si la banda sonora de acompañamiento es el perro del vecino ladrando desesperadamente. Si nos pica la cabeza o la nariz, si la cintura del pantalón nos aprieta, si la luz nos hace bizquear, o estamos sudando de calor, o tenemos la piel de gallina por el frío… en definitiva, si no somos capaces de olvidar durante un tiempo que tenemos un cuerpo que nos está reclamando constante atención, la relajación es imposible.

En el mundo del Tarot, como en todo lo que tenga que ver con el ocultismo, las prisas no son buenas consejeras y no nos llevan a ningún lado. Vale más que dediquemos un tiempo a aprender a relajarnos físicamente antes de intentar ir más allá. Si alguien que lee esto no se encuentra motivado, voy a reseñar solo unos pocos beneficios de la relajación física profunda, independientemente de los beneficios a nivel espiritual.

Para empezar ayuda a desconectar de tensiones, problemas, complejos y frustraciones, lo que ya de por sí es una bendición. Facilita el sueño, para los insomnes será de gran ayuda. Para todos aquellos que estén llevando a cabo una terapia o algún tratamiento, sea o no controlado por un especialista, les será de mucha utilidad: dietas de adelgazamiento, dejar de fumar, tratamiento de fobias, preparación de exámenes u oposiciones, estados de ansiedad, de tristeza, etc. Quiero dejar claro que no “cura”, es un “complemento”, una “ayuda”.

En este proceso hacia el contacto espiritual con el Tarot, se debe seguir un orden determinado; inmediatamente después de la relajación física, no podemos encontrar otra cosa que la relajación mental, que sería el segundo paso para realizar trabajos a nivel profundo con los Arcanos del Tarot. Imaginemos que estamos descendiendo por los peldaños de una escalera. No descendemos a un peldaño y luego subimos unos cuantos para instalarnos en uno superior. Bajamos la escalera poco a poco, de peldaño en peldaño, profundizando cada vez más, de forma lógica y ordenada.

Una vez relajados físicamente, descenderemos otro peldaño, que nos situará en la relajación mental. Es muy difícil, por no decir imposible, que se relaje la mente si el cuerpo no está previamente relajado. Pensemos que somos una agrupación de cuerpos, los tenemos más densos y más sutiles. Lo lógico es ir calmando lo más denso y tosco, para después seguir con lo más elevado. Primero serenemos nuestra parte material, es decir, el cuerpo físico, para luego dedicarnos a la mente. Si me pica un pie, mi cuerpo va a estar muy pendiente de dicho acontecimiento, por no decir la mente, que se va a recrear gozosamente en él, y es que la mente se lo pasa en grande con cualquier excusa que la permita distraerse, ella es así.

Si la relajación física tiene beneficios, qué decir la mental. La actividad intelectual es aún más agotadora que la física, además pensemos que la mente, además del trabajo que pueda desarrollar cuando se estudia o se realiza un trabajo de tipo intelectual, está con su incesante cháchara, lo que significa un añadido a ese trabajo que realicemos. La sustancia que compone la mente es el pensamiento, su naturaleza es el pensar, así que es lógico que se pase el día entero pensando, pero nunca descansa, no nos da una tregua, de modo que es muy saludable de vez en cuando, que seamos nosotros los que la obliguemos a descansar, aunque solo sea por unos minutos.

La costumbre crea el hábito, así que si practicamos, llegará un momento en el que la relajación mental se convertirá en una parte más de nuestra rutina diaria, del mismo modo que sucede con esas personas que todos los días hacen su tabla de ejercicios físicos, dedican un tiempo a correr, o sacan a pasear al perro. Repito, es un hábito, y los hábitos se adquieren por la repetición.

Bien, voy a dar por sentado que ya hemos conseguido relajar el cuerpo y la mente; el siguiente escalón es la emoción. Sentir. Experimentar. Tenemos que conectar con nuestras emociones, para que de este modo la experiencia sea real y completa. No debemos imaginar que hablamos con un Arcano, debemos SENTIR que hablamos con dicho Arcano, es importante entender la diferencia. La visualización no se basa exclusivamente, como la inmensa mayoría de la gente piensa, en imaginar, se basa en sentir, experimentar.

Ahora volvamos al encabezado de la entrada de hoy que, básicamente, se resume en la siguiente frase: “El Arcano me ignora completamente”, bueno, la explicación más normal es que no has conectado con él realmente. Si tu mente está en tensión tratando a duras penas de retener la imagen del Arcano que visitas, eso quiere decir que no estás conectando realmente, estás llevando a cabo un ejercicio forzado, artificial. No te engañes. Cuando conectas realmente, sientes esa conexión.

Muchos pueden preguntarse: ¿Cómo se que estoy realmente conectando con un Arcano y no simplemente imaginado? Bueno, la respuesta es muy sencilla; no hay una luz que se encienda, como si fuese un semáforo para decir que la comunicación se está produciendo, tampoco suenan sonidos especiales, o recibes un aviso en tu teléfono móvil o un e-mail. No funcionan así las cosas del espíritu. Pero hay algo que puedo asegurar, y es que, cuando conectas de verdad, lo sabes, no hay lugar a dudas, sientes una certeza absoluta. Simplemente, lo sabes. En el fondo, es mucho más sencillo que todo a lo que estás acostumbrado habitualmente: SABES.

Se que a algunas personas pensarán: “¡Qué pesada! Siempre con lo mismo, que hay que relajarse, que si tal que si cuál!” Si, bueno, reconozco que soy muy pesada y repito mil veces las mismas cosas. Pero es cierto que todo esto es mucho más simple de lo que muchos puedan creer, todo se reduce a relajarse y meditar sobre un Arcano… de eso se trata. El problema es que si sólo tenemos que dar tres pasos: relajación física, relajación mental y el ejercicio correspondiente, y nos saltamos uno de esos pasos, el ejercicio no vale absolutamente para nada. Estaremos perdiendo el tiempo absurdamente y, como suele ocurrir, la culpa recaerá en el Tarot: “Esto es una bobada, no vale para nada…” No es cierto, si no haces bien los pasos, el trabajo no funciona.

Así que, aquí está uno de los mayores escollos a la hora de trabajar con los Arcanos en meditación. No es que el Emperador o la Torre te tengan ojeriza, no es que la Templanza sea una antipática, es que tú no has dado los pasos previos para contactar convenientemente con ellos, y por tanto, ellos no pueden hablarte, porque tú crees que has conectado pero no has conectado.

Imagínate que sucedería si quieres hablar con tu prima Luisa por teléfono, pero no marcas el número de teléfono de Luisa, evidentemente, no podrás hablar con ella. Pero tú decides que la culpa es de Luisa y piensas “Luisa me ignora”. Ya está todo solucionado, la culpa (siempre es importante tener alguien a mano a quien culpar de todo lo que nos pasa) es de Luisa porque no nos hace caso. Pero Luisa está tan feliz en su casita, viendo la telenovela en la televisión, ignorando que tú quieres hablar con ella.

Si quieres hablar con Luisa, primero descuelga el teléfono, luego marca su número y espera a que atienda la llamada. Con el Tarot sucede lo mismo. Primero debes descolgar el teléfono, es decir, relajar tu parte física para que no cree interferencias. Acto seguido, debes relajar la mente, es decir, marcar el número para asegurarte así de que tu “línea espiritual” conecta con lo que tú quieres conectar. Por último, solo queda esperar que el Arcano de turno “conteste al teléfono”. Pero si te saltas los pasos previos, difícil será que puedas conectar con alguien.

Así que, piensa que soy terriblemente pesada, pero primero relájate física y mentalmente, después, cuando hayas conseguido línea, podrás hablar con quien desees. Por hoy creo que es suficiente, ya sabemos cuál es el principal motivo por el que los Arcanos no nos hacen caso. No es porque ellos nos ignoren, es porque nosotros no hacemos una conexión óptima. Así que, si este es tu caso, primero aprende a relajar cuerpo y mente, antes de intentar avanzar más allá.

Ahora bien, ¿y si consigo esa relajación, física y mental y, a pesar de eso, no consigo que los Arcanos me hagan caso? Bien, esto puede suceder, y en próximas entregas veremos qué puede estar pasando y cómo solucionar esta contingencia, pero insisto, en la mayoría de los casos es un problema de conexión y habrá que centrarse en aprender a conectar de forma limpia y segura. Revisa tus conexiones como primera medida preventiva.

2 comentarios:

  1. Muy buen tema!!!!me gusta cuando dices que se siente una certeza interna y sientes que "sabes".
    Es el momento en que decimos EUREKA!Lo mismo pasa a veces en las lecturas.
    Que lindo momento.
    Estare pendiente de las proximas entregas!^^
    Cariños!!!!!

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  2. Si, es algo que no se puede explicar con palabras, pero cuando lo experimentamos no tenemos dudas, lo sabemos sin más.
    Besos

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