Páginas

viernes, 25 de junio de 2010

S.O.S., ESTE ARCANO NO CONTESTA II

Si hemos revisado nuestras conexiones y estas funcionan correctamente, tendremos que investigar un poco más. Los Arcanos suelen mostrarse comunicativos, yo diría que incluso francamente amistosos. Así que una vez que nos hemos cerciorado de que el problema de comunicación no reside en la disposición física y/o anímica, se precisa una indagación más a fondo.

Entre las posibles causas de la incomunicación, si se establece un ranking, la número uno, de forma indiscutible sería la FE, o mejor dicho, la falta de FE. Es importante distinguir dos conceptos que a veces se confunden: no es lo mismo decir: “Yo Creo” que decir “Yo Quiero Creer”. La Fe se tiene o no se tiene, si que es verdad que se puede cultivar y acrecentar, pero hay que trabajar sobre ella cuando no surge de forma espontánea.


Del mismo modo que no podemos obligar a creer en algo a una persona, tampoco nos podemos obligar a nosotros mismos. Puede que necesitemos creer, o que deseemos creer; tal vez nuestra mente consciente nos diga: “Sería bueno que creyeras” Pero si tu mente subconsciente ha decidido que no cree, ya tenemos establecida la lucha entre lo que “es” y lo que “quiero que sea”.

Trasladando esta cuestión de Fe a los ejercicios de meditación con los Arcanos, podemos entender que si tú realmente no crees que se pueda establecer un contacto directo con el arquetipo representado por las distintas figuras del Tarot, si no crees que los Arcanos pueden dar respuesta a tus inquietudes, aconsejarte, guiarte y ayudarte, si no crees que tu mente y tu espíritu no tienen que estar necesariamente encerrados en tu cuerpo físico y pueden trasladarse al lugar que quieran, cuando quieran y como quieran, si no crees que eres algo más que materia y que te anima ese algo inmortal e inmaterial que es prácticamente imposible de definir… si todas esas cosas no las crees de corazón, entonces será altamente improbable que establezcas contacto con algo que no esté exclusivamente materializado en el mundo físico.

Puede ser que tengas una buena capacidad de relajación física, que seas capaz de aquietar el cuerpo y también la mente, pero no podrás pasar de ese escalón, porque tú mismo te impedirás ir más allá, puesto que no crees que más allá exista algo. Así que ¿qué tal si revisas tu sistema de creencias? ¿Tu problema es que quieres creer y no puedes o es que directamente no puedes ni quieres creer? Para lo primero puede que exista una solución, para lo segundo no.

Mucha gente se preguntará ¿cómo puedo adquirir la Fe si no la tengo? En primer lugar podría decir que si quieres creer, pero te cuesta, ya tienes algo a favor, y es que tienes el deseo, es decir, dentro de ti hay cierta inquietud, una inclinación, puede que el problema es que esa semillita sea incapaz de crecer porque está sepultada bajo capas de materialismo, escepticismo, relativismo… En general, la sociedad actual sólo cree en el aquí y en el ahora, en lo material y tangible. Y el trabajo meditativo que yo propongo está en el polo opuesto, puesto que es olvidarse de lo momentáneo para trascender el mundo tridimensional en el que habitualmente nos desenvolvemos.

Los deseos y la búsqueda de trascendencia han quedado arrinconados en el día a día de la gente corriente. Como el ambiente que nos rodea es escéptico, ese mínimo impulso de Fe no encuentra corrientes afines que puedan propiciar su desarrollo y por eso ahí queda, escondido y en estado embrionario. La buena noticia es que si alguien, que quiere creer pero no puede, está leyendo estos párrafos, es más, si visita este blog u otros de similares contenidos con cierta asiduidad, es porque tiene la semilla de la Fe en estado latente. Si no, una simple ojeada a lo que escribo, le habría bastado para cerrar esta página y dedicarse a ver otras cosas más afines a sus intereses. Así que, si sigues leyendo, algo tienes dentro, de ti depende que se desarrolle o que siga dormido e inutilizado.

Para mí no hay mejor antídoto contra el descreimiento que informarse, indagar, leer, hablar con personas que tienen creencias fuertes y arraigadas en lo trascendente… conocer experiencias que otros han tenido, animan a abrirse a todas las posibilidades y dejar de lado los prejuicios. Y después, el trabajo introspectivo, meditar sobre la existencia, sobre lo que somos y lo que no somos, abrir la mente y el corazón para recibir respuestas; si se insiste, éstas llegan.

Recuerdo, hace ya bastantes años, que conocí una persona, a quien llamaré R. que asistía con asiduidad a conferencias, cursos, talleres e incluso recibió la iniciación en una orden esotérica tradicional, la Orden Rosacruz. Pero esta persona era incapaz de creer en nada que sus ojos no vieran, por más que deseaba creer en algo más, no lo conseguía, y así iba, de libro en libro, de curso en curso, de grupo en grupo, tratando de buscar fuera lo que dentro de sí no encontraba.

Un día, hablando sobre este tema, me contó que había estudiado en un colegio de curas y su experiencia había sido mala, así que aborrecía todo lo que tuviera que ver con la religión, Dios, etc. He ahí el problema, esta persona había establecido una relación unidireccional, es decir, mi experiencia con lo trascendente en la infancia y juventud fue mala, así que todo lo que venga de ahí es malo. Su idea de Dios era negativa, y todo lo que se relacionara con Dios o con el mundo espiritual, era malo. Pero… seguía buscando y buscando.

Evidentemente cada uno estructuramos nuestro mundo partiendo de nuestras propias vivencias. En mi caso, yo también he recibido una educación católica, he ido a un colegio de monjas y no tengo ningún trauma, ni odio a Dios ni a la Iglesia, hay cosas con las que no estoy de acuerdo, así que respeto pero no comparto. Con los años he ido entendiendo que ninguna religión tiene la exclusiva del mundo espiritual, ni del creador del mundo. El problema de esta persona de la que hablo es que odiaba al Dios católico y para él, ya era mala la idea de Dios, entendiendo a Dios como concepto global, no a un Dios determinado.


Por eso buscaba la Fe en las distintas actividades en las que participaba, pero no la encontraba puesto que su odio a lo trascendente estaba tan arraigado que era incapaz de intentar un acercamiento desde otra perspectiva. Yo intenté trasmitir la idea de una fuente creadora, que se puede llamar Dios, Yavé, Alá, Sustancia ilimitada, Fuerza Cósmica, o Paco, ¡qué más da!, no importa el nombre, sino la idea. Reconozco que no tuve ningún éxito, como tampoco lo tuve al intentar explicar el concepto de seres multidimensionales, el concepto espiritual… R. ya había decidido que “no podía creer” y así siguió, buscando pero sin hallar nada, porque su falta de Fe no permitía que ninguna creencia arraigara en él.

El ejemplo de esta persona creo que es bastante ilustrativo y nos explica muy bien una de las mayores causas de fracaso a la hora de trabajar a nivel espiritual con los Arcanos. ¿Cómo voy a establecer contacto a nivel espiritual si no creo en la existencia del espíritu? Por muy buena voluntad que pongas, si no crees en lo que estás haciendo no obtendrás ningún resultado. Por eso, es importante revisar las creencias que se tienen. ¿No crees pero quieres creer? Investiga, aprende, analiza, escucha a otros y una vez que ya has alimentado el intelecto, medita, trata de sentir, invita a tu ser interior a experimentar.

Llegará un momento en que la Fe se transformará en certeza, entonces, podrás hablar con los Arcanos o con cualquier entidad o arquetipo que desees en la dimensión espiritual. Si no me crees… prueba a hacerlo y después nos cuentas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario