Páginas

martes, 31 de agosto de 2010

CUADERNOS MÁGICOS I

A raíz de un comentario de una amiga del blog, se me ocurrió dedicar una entrada a los Cuadernos Mágicos. ¡Cómo os agradezco a los amigos del Blog que me deis ideas! La verdad es que no se me había pasado por la cabeza hablar de ellos, puesto que como hace tanto tiempo que los uso (y llevo tantos a la vez) di por sentado que todo el mundo los conocería. Veo que no es así, por eso hoy hablaré de ellos.

No estaría de más, antes de meterme de lleno en el tema del día, hacer una pequeña aclaración. ¿Qué se entiende por Magia? Muchas personas entienden la Magia en general, o cualquiera de sus áreas en particular, sea el Tarot, rituales, o lo que sea, como un pasatiempo. Leo las cartas porque no tengo nada mejor que hacer, en cuanto que encuentro algo más interesante, lo arrincono.

En esos casos, los Cuadernos Mágicos no tienen sentido. Sólo si la Magia es una forma de ver y entender la vida, si te riges por sus principios y crees en ello firmemente y vives de acuerdo con sus principios, tendrá razón de ser llevar un cuaderno de Magia, lo contrario es una pérdida de tiempo y, no tardarás mucho en aburrirte; cualquier excusa te servirá para dejar de escribir en ellos, la más clásica es: no tengo tiempo. Si no eres capaz de sacar al día diez o quince minutos para tus trabajos mágicos es porque pasa una de estas dos cosas: uno, eres incapaz de gestionar tu tiempo de forma medianamente eficaz, o dos, tu interés por la Magia es moderado, tirando a escaso.

Esta entrada está dedicada a aquellas personas que sí son capaces de levantarse un poco antes por la mañana con tal de dedicar un tiempo a la Magia, para quienes tienen un compromiso serio con sus estudios mágicos y son constantes (en Magia la constancia es recompensada, lo digo en serio), para aquellos cuya fe es lo suficientemente fuerte como para no tirar la toalla aunque lleven tres o cuatro años de duro trabajo y no vean ningún resultado. En resumen, para los que creen que la Magia es una forma de vida, su forma de vida, tan válida y correcta como otra cualquiera.

La definición de los Cuadernos Mágicos es muy sencilla, son simplemente blocs de notas o cuadernos en los que a diario, o casi a diario, anotas todas tus experiencias, pensamientos, ideas, reflexiones o conocimientos mágicos. Son escritos exclusivamente referentes a tu vivencia personal de la Magia. Quienes sean seguidores o, al menos, conocedores de las creencias Wiccanas, habrán oído hablar del Libro de Sombras. Tenemos dos tipos de Libro de Sombras, el del grupo y el del individuo, como esta entrada habla de escritos personales, me limitaré al último tipo, del otro ya hablaré en su día. Este es un Cuaderno Mágico que sirve por un lado de bitácora de las experiencias mágicas, pero también de recopilación de conjuros, hechizos, rituales, etc. que se van aprendiendo y que se utilizan a lo largo del tiempo.

¿Qué se anota en un Libro de Sombras? Por un lado están las cosas que se aprenden, por ejemplo: usos y aplicaciones de las distintas plantas, inciensos, talismanes, etc., distintos tipos de rituales: como pueden ser para pedir por intenciones concretas o los Sabbats o Esbbats. Por otro lado se llevaría la crónica de los rituales, conjuros, hechizos, etc que se han hecho y aquellos que están en curso; se trata de una forma estupenda de evaluar la propia evolución mágica.

Por supuesto, en el Libro de Sombras también se anotan los rituales o usos mágicos que la persona va creando a lo largo de su vida. Es muy interesante registrar aquellas variaciones que se introducen en un ritual porque sentimos que será más completo así o, incluso, rituales por completo creados por nosotros.
El Libro de Sombras es absolutamente personal (como todos los Cuadernos Mágicos) nadie debería ver su contenido excepto su dueño. Es la Magia personal de cada uno y, el hecho de conservarlo oculto y al amparo de miradas ajenas, hace que su potencial permanezca intacto. Como ya he mencionado más arriba, en el Libro de Sombras escribes rituales que aprendes, pero también aquellos que creas tú, por eso es tan personal.

Si yo creo un ritual, lo impregno con mi fuerza personal, si no dejo que se consolide y cualquier persona puede verlo cuando quiera, pierde su fuerza. Por eso, una de las principales condiciones para llevar un Libro de Sombras, y cualquier Cuaderno Mágico, es la discreción. Con el paso de tiempo, es deseable que lo que escribimos tiempo atrás sea visto, pero no por cualquiera; ya dedicaré una entrada en exclusiva a este tema que es francamente apasionante.

Mi opinión particular sobre el Libro de Sombras, teniendo en cuenta mi sentido capricorniano de la separación y clasificación, es que prefiero dedicar varios cuadernos para los distintos usos, en vez de amalgamar todo el conocimiento en uno sólo. Por ejemplo, dedicar un cuaderno en exclusiva para los rituales, otro para clasificación de plantas, otro más para anotar los resultados e impresiones de los distintos trabajos que llevo a cabo, etc. En resumen, soy la “reina de los cuadernos”, lo reconozco. Seguramente hay personas que con un par de cuadernos tiene suficiente, es algo completamente flexible, depende nada más del gusto y sobre todo de la capacidad de organización de una persona. No hay una forma única de hacer las cosas, simplemente tenemos que encontrar cada uno la nuestra, la que mejor nos funcione y con la que sintamos que todo está claro.

Otro ejemplo de Cuaderno Mágico es el Diario de Sueños. El nombre ya lo dice todo, se trataría de llevar un registro datado de los sueños que tenemos, por irrelevantes que nos puedan parecer. Tal vez el sueño de hoy ha consistido en algo tan poco apasionante como que nos hemos encontrado al vecino y nos ha comentado que se ha comprado una corbata nueva.

No importa, hay que apuntarlo y con todos los detalles que recordemos. ¿Nos enseñó la corbata? ¿De qué color era? ¿Había alguien más? Etc. Tal vez, con el tiempo descubramos que, a nivel personal, relacionamos la corbata con restricción y opresión, nos parece que asfixia, que no deja respirar. Entonces, puede ser que ese sueño quería revelarnos algo acerca de aquellas cosas que nos oprimen. (Si se adquiere una nueva tal vez quiera decir el sueño que hemos encontrado un nuevo elemento que sentimos represor y que lo hemos incorporado a nuestra vida).
El Diario de Sueños hay que llevarlo al día, lo ideal sería escribir lo que recordemos nada más despertar, puesto que según pasan los minutos, vamos olvidando velozmente los detalles. De nuevo nos encontramos con un cuaderno que requiere constancia, no sirve de nada escribir de vez en cuando o cuando estamos de vacaciones, o cuando el plan de hoy nos ha fallado o cuando nos duele la garganta y no nos apetece movernos del sofá, para eso mejor no molestarse. Si se quiere vivir de acuerdo con la Magia, se debería hacer el esfuerzo de levantarse unos minutos antes de lo habitual para que así la excusa del tiempo no tenga sentido (¿nos va a pasar algo malo por levantarnos diez minutos antes? Si crees que eres incapaz de hacerlo y que esos diez minutos robados al sueño son demasiados, quiere decir que aún no estás preparado para “vivir la Magia”).

Próximamente seguiré hablando de otros tipos de Cuadernos Mágicos. Quiero que se entienda muy claramente, que no es absolutamente necesario utilizar este tipo de material, pero puede ayudar mucho. Iré haciendo algunas sugerencias con el fin de dar ideas que tal vez a alguien puedan serle útiles.

Leer más...

sábado, 28 de agosto de 2010

JACOB BÖHME

Nuestro personaje de hoy es otro ilustre alemán. Nació en una minúscula aldea, Silesia, en la Alta Alsacia, en 1.575, en el seno de una humilde familia de labradores. Desde muy jovencito se vio obligado a trabajar en el campo para ayudar a su familia, así que sus estudios fueron mínimos. Ya en la adolescencia, entró a trabajar como aprendiz de zapatero. Más adelante se le conocería como el Zapatero Iluminado.

Rondaba aproximadamente la edad de veinte años cuando tuvo la visión divina que cambiaría por completo su existencia. Más tarde, él mismo expresaba este hecho maravilloso diciendo que “vio hacerse luz en su espíritu hasta la región íntima de la divinidad”. A partir de ese momento, según aseguraba, comenzó a acceder a planos de conciencia elevados en los que recibía instrucción y guía.

Muy pronto se instaló en el pueblo vecino de Görlitz, donde abrió su propio taller como maestro zapatero. Se casó muy joven con una muchacha de la localidad con la que tuvo cuatro hijos y, según parece, fue sumamente feliz. Afortunadamente nos encontramos con un ocultista en cuya vida personal no se suceden las tragedias familiares. En ese aspecto Jacob fue un satisfecho padre de familia.

Pero su vida matrimonial no impidió que sus visiones se sucedieran con cierta regularidad. Sus comunicaciones guiaron sus pasos al estudio de la Biblia y algunos tratados místicos de hombres ocultistas, como fue el caso de Paracelso, compendios sobre Alquimia causaron tanta impresión a Jacob, que decidió dedicarse al estudio y práctica de dicha ciencia, aunque en su versión más elevada y certera: la Alquimia Interior.

Aunque no hay grandes pruebas, varios biógrafos dan casi por segura la pertenencia de Jacob a la Orden Rosacruz de la época, "cuando el río suena..." Desde luego la influencia es bastante obvia y, a día de hoy, en la Orden Rosacruz se da por sentado que Jacob fue un miembro destacado de la misma. Lo que sí es seguro es que sus estudios místicos le impelieron a escribir todo aquello que iba aprendiendo y experimentando, necesitaba compartir conocimientos. Así que compaginó su trabajo material con la redacción de sus inquietudes místicas; sus esfuerzos se plasmaron en una primera publicación que recibió el título de “Aurora” (1.612).

La edición fue muy limitada y circuló exclusivamente por los círculos esotéricos de Görlitz. Pero no eran tiempos en los que se pudiera hablar libremente de temas espirituales y el pastor de la localidad, Richter, primera autoridad de la Iglesia Protestante, denunció a Jacob ante las autoridades. Desde el ayuntamiento de Görlitz le llegó la orden de abandonar este tipo de publicaciones por considerarlas cercanas a la herejía.

Pero, lejos de acobardarse, se dedicó a sus escritos con más ahínco si cabe. De hecho abandonó el oficio de zapatero para entrar en el negocio de la lana, con la idea de disfrutar de más tiempo libre para sus escritos y trabajos espirituales. Llama la atención su capacidad para escribir y el dominio del lenguaje, si se considera que era una persona de escasa formación y cultura. Bueno, tal vez sus “comunicaciones” sirvieran para suplir estas deficiencias. El caso es que, aparte de Aurora, es autor de algunas obras más como: “De signatura rerum” o “Mysterium Magnum”.

Todos tenemos una chinita en nuestro zapato, y el bueno de Jacob, más que china, tuvo una roca en el Pastor Richter. Nuestro amigo era de una humildad y una bonhomía encomiables, pero el Pastor no dejó de acosar a Jacob por sus escritos. Se dice que lo prohibido, automáticamente acrecienta su atractivo (recordemos lo que pasó en los Estados Unidos con la “Ley Seca”) y toda esa persecución, no hizo sino aumentar la fama de Jacob y el interés del público por sus escritos.

Pero la constancia suele acabar siendo recompensada; así que tanto y tanto insistió el Pastor Ritcher que, en 1.624, Jacob fue requerido por la Alta Corte Consistorial de la ciudad de Dresde. La acusación es fácil de adivinar: Herejía. Según se cuenta, su defensa fue tan sincera y apeló a valores espirituales tan elevados, que su declaración tuvo el efecto de acrecentar notablemente el número de fieles seguidores. Tristemente, en el viaje de vuelta a casa desde Dresde, Jacob falleció. No he logrado saber la causa de su muerte. Anecdóticamente, murió muy poco tiempo después que su “chinita en el zapato” el Pastor Ritcher.

La obra de Jacob ha pasado a la posteridad e ilustres personajes del esoterismo la tuvieron como referencia obligada. Nada más y nada menos que Louis Claude de Saint Martin, el fundador de la Orden Martinista, se declaró un convencido seguidor de Jacob y de su obra. Hasta tal punto que llegó a decir: “Es a Martines de Pasqually a quien debo mi entrada a las verdades superiores y es a Jacob de Böhme a quien debo los pasos más importantes que he dado en estas verdades”.

El fundamento básico de su pensamiento es muy sencillo: Para él, Dios es el principio creador de todas las cosas que, para expresar su existencia, necesita crear de forma activa, sus creaciones, de igual forma que salen de Él, imprescindiblemente tienen como misión y meta la reintegración con el Creador.

Leamos como Jacob se ve a sí mismo en su relación con Dios, en una conmnovedora frase de su obra “Confesiones”:

“Me maravilla que Dios pueda revelarse tan plenamente a un hombre tan simple y que además a ese precisamente le ordene escribirlo; sobre todo habiendo tantos hombres sabios, que lo harían mejor y más exactamente que yo, que soy tan poca cosa y un ser tan estúpido para el mundo”.

¿No resulta entrañable por su humildad y sencillez? Es consciente de sus limitaciones intelectuales, pero aún así no tiene sino palabras de agradecimiento por haber “sido elegido”. No lo puedo evitar, este hombre es una de mis “debilidades esotéricas”. Es muy difícil encontrar libros para descargar de Jacob, esto es lo que he encontrado:

Leer más...

jueves, 26 de agosto de 2010

¿QUÉ MENSAJE TIENES HOY PARA MÍ? I

Un tipo de meditación sencilla y directa consiste en que sea el Tarot el que decida sobre qué debo meditar. Normalmente los trabajos meditativos con el Tarot, funcionan programando actividades con cartas seleccionadas de antemano. Sabemos que, por ejemplo hoy nos toca meditar con el Carro y que vamos a introducirnos en su carta para charlar con él; aunque los resultados son imprevisibles, la mecánica esta previamente establecida y seguimos un patrón determinado.

Lo que propongo hoy es dejar que sea el Tarot el que nos guíe. Se trataría de escoger una carta sin intervenir directamente en dicha elección. Después, aquel Arcano será sobre el que debamos trabajar. Esta tirada debe hacerse cuando ya se conoce el significado de los Arcanos. Hay ejercicios meditativos que ayudan a conocer mejor las cartas y que son muy útiles cuando se está aprendiendo (bueno, son recomendables siempre, pero especialmente al iniciarse en el Tarot). Luego existen otro tipo de ejercicios que resultan más apropiados para aquellas personas que tienen asentadas las bases del Tarot.

En el caso concreto de este ejercicio, podemos hacerlo sea cual sea nuestro nivel de conocimientos del Tarot, pero aquellas personas que conozcan por lo menos sus significados básicos, serán quienes saquen más provecho de la experiencia. Como siempre digo: en el Tarot paso a paso, sin prisa. Cada peldaño que se sube hay que saborearlo con plena consciencia, si nos saltamos un escalón, esa carencia se notará y la arrastraremos siempre. No hay motivos para apresurarse, no estamos inmersos en una competición en la que hay que batir ningún record de rapidez en el aprendizaje.

Se que es muy difícil desprenderse del ritmo que impone el mundo físico, en el que toda la gente quiere resultados instantáneos, el Tarot es un trabajo para toda la vida, mejor dicho, para muchas vidas. Así que nada de querer llegar antes que el otro a ninguna parte; para las cosas del espíritu no existen las dimensiones habituales, el tiempo es válido únicamente para el mundo físico, en el espiritual carece de valor. Esto que digo va especialmente dedicado a todas aquellas personas que se desesperan porque no ven resultados tangibles y rotundos a los pocos días de empezar un ejercicio o, incluso, el primer día que lo hacen; estas cosas no funcionan así y, además, en cada persona el ritmo es distinto, depende de muchos factores. Paciencia y constancia son las claves principales en el estudio del Tarot (y en cualquier disciplina ocultista).

Veamos cómo se realiza el ejercicio que propongo hoy. Los preliminares ya los conocemos. Ambiente agradable y adecuado a los trabajos que vamos a llevar a cabo. Colocamos ante nosotros el mazo completo o sólo los Arcanos Mayores, si es que se opta por utilizar sólo estas cartas. Las cartas boca abajo, es preferible formar un amplio abanico con ellas ante nosotros. Una vez dispuestas las cartas convenientemente, comenzaremos a realizar aquellos ejercicios que hagamos habitualmente con el objeto de relajarnos física y mentalmente.

Cuando sintamos que estamos en un estado óptimo para el trabajo, pediremos mentalmente a aquella entidad (o entidades) de nuestra preferencia, para que nos inspiren en el ejercicio que vamos a realizar. Pediremos que por medio del Tarot nos digan aquellas cosas que necesitamos saber hoy. Vamos a utilizar el Tarot en este ejercicio como una especie de canal de comunicación con las entidades que nos guían o con aquellos seres que nos motivan especialmente.

Aquí he de hacer un inciso, puesto que las creencias son múltiples, aunque el proceso es el mismo. Si tú crees que tienes un guía espiritual o un Ángel Custodio, o un familiar desencarnado que te acompaña, es a él a quien debes pedir inspiración. Si no, un ser de luz sin especificar, o tu santo favorito, un maestro ascendido por el que sientas especial predilección, un ser de otro planeta o aquella entidad que entiendas que te dio la vida, llámese Dios, Energía Cósmica o como sea que tú prefieras. Lo importante es que sea una entidad en la que creas (esto es vital) y sientas cercana a ti. Si no crees en nada, es difícil que puedas hacer este ejercicio… y prácticamente ninguno; tratar de ejercitarse en el mundo espiritual creyendo que este no existe es algo francamente sorprendente y complicado.

Volvemos al ejercicio. Ya hemos pedido a ese ser elegido por ti que te inspire, siempre es mejor utilizar las palabras que surjan espontáneamente del corazón, puesto que son las más sinceras y sentidas, y por lo tanto llegan mejor a la esfera del espíritu. Un ejemplo podría ser:
“Estimado…… (Nombre de la entidad), te pido que me ilumines y protejas en este ejercicio que voy a realizar. También te pido que, si tienes algo que comunicarme, sea del carácter que sea, guíes mi mano hacia la carta que tú consideres que me inspirará el mensaje que quieras que yo reciba. Agradezco sinceramente tu atención y toda la guía que quieras prestarme”.

No hace falta extenderse en un discurso grandilocuente de media hora de duración, unas palabras breves y cargadas de sinceridad son mucho más efectivas. Sobre todo nunca hemos de olvidar agradecer de antemano la asistencia que se nos va a dar. Si luego no sucede nada significativo, no importa; no siempre que se solicita una comunicación esta se produce; tal vez en ese momento no hay nada relevante que tengamos que saber. Los seres de luz no pierden el tiempo en tonterías, si no tienen nada que decirnos, no nos lo dicen. Eso es todo.

Tras decir la frase adecuada, extenderemos una mano sobre el abanico de cartas, como mínimo a unos veinte centímetros de altura, e iremos recorriendo el montón lentamente, sin prisa. Conviene tener los ojos cerrados para que nada nos distraiga, se corre si no el peligro de que una carta sobresalga un poco más de la cuenta y nos llame excesivamente la atención. Procuremos no pensar en nada en concreto, procuremos no pensar en problemas que tengamos a día de hoy, ni en ideas preconcebidas sobre lo que debería o no debería pasar, simplemente concentrémonos en pasar la mano sobre las cartas y en sentir.

Llegará un momento en el que sentiremos un leve ardor en la mano, como si en un sitio concreto la temperatura aumentase. Esa es la carta, es el momento de abrir los ojos y dar la vuelta a la carta que ha desprendido ese calor especial. No confundir con el lógico hormigueo que recorre la palma de la mano cuando la tienes durante unos minutos en vilo. A veces el calor llega de forma rápida, al primer recorrido sobre las cartas, pero no suele ser lo normal, hay que esperar por regla general unos minutos y, en ocasiones, no se logra sentir nada.

Si se ve que pasado un tiempo no se obtienen resultados es mejor dejarlo, quiere decir que hoy no habrá comunicación. No se debe interpretar como un fracaso, esas cosas pasan. Pero si hemos sentido el calor y detectado que carta es la que lo desprende, sigamos adelante. Es el momento de voltear la carta y ver qué Arcano nos ha “llamado”. No se trata de analizar la carta, simplemente hay que sentirla, dejar que nos sugiera su mensaje. A veces resulta difícil no tratar de encuadrar la carta dentro de los asuntos cotidianos que tenemos pendientes, por eso puede servirnos de ayuda recitar algún tipo de frase o Mantram que nos pueda liberar la mente en ese aspecto.

Se puede decir, por ejemplo: “¿Qué tienes que decirme, Arcano, cuál es tu mensaje?” repitiéndolo varias veces. Lo principal es permitir que las ideas surjan del subconsciente y para que esto ocurra, no nos queda más remedio que arrinconar al consciente de la manera que sea, puesto que su interferencia adulteraría el mensaje. Dejemos que llegue lo que tenga que llegar, sea una idea o un símbolo que se nos ocurre de improviso, tal vez nos encontramos pensando en esta persona o en aquella situación, no se puede prever de antemano lo que sucederá.

En caso de recibir algún tipo de mensaje, podemos permanecer durante el tiempo que consideremos oportuno contemplando la imagen del Arcano, a la vez que nos repetimos interiormente el mensaje recibido, ¡ojo! He dicho repetir el mensaje, no empezar a diseccionarlo y analizarlo. Si nos ha surgido la imagen de una flor blanca, nos recrearemos en ver con los ojos de la mente la flor, no intentemos analizar si el blanco significa pureza, etc. Es sólo recrearse en el mensaje. Si el mensaje consta de una frase, nos recrearemos en la frase en sí, no en su significado.

Cuando consideremos que se puede dar por finalizado el ejercicio, daremos las gracias al Arcano del día por habernos proporcionado la información (si no ha sido así, agradeceremos su atención de igual forma) y cerraremos los ojos de nuevo. Si se quiere volver a agradecer a la entidad a la que nos encomendamos al principio para el trabajo, no está de más hacerlo, aunque no es completamente necesario puesto que agradecimos por adelantado el resultado, pero está bien volver a hacerlo. Después, de forma muy lenta, iremos saliendo poco a poco del estado meditativo. Una vez terminado el ejercicio es cuando llega el momento de la racionalización del mensaje. Ahora es cuando debemos pensar qué nos han querido decir y de qué manera nos podemos servir de la información recibida para avanzar en nuestro camino.

Leer más...

miércoles, 25 de agosto de 2010

TIRADAS CORRIDAS

Bajo esta denominación se agrupan un sinfín de tiradas, unidas por un denominador común: el criterio de quien interpreta. Se trata de utilizar un número de cartas que variará según la necesidad del momento y su característica principal es que, salvo que interese lo contrario, no se asignarán posiciones concretas. Quien vaya a interpretar la tirada, debe ser el que decida qué cantidad de cartas utilizará.

Tal vez la mejor forma de decidir el número de cartas que se extraerán del mazo, es el de adecuarlo al tipo de pregunta que se realice; para ello, nada como el sentido común y la sensatez. Si realizamos una pregunta concreta, bastarán tres cartas para tal fin, no tiene sentido utilizar diez; en cambio, si el tema planteado es más complejo, será oportuno aumentar la cantidad de cartas, siempre con coherencia.

Muchas personas, que no siempre son inexpertas, se empeñan en contestar a una cuestión breve utilizando muchas cartas; el resultado suele ser desolador, por la sencilla razón de que al recibir más información de la necesaria, no son capaces de encontrar la línea argumental que plantean las cartas. Por lo tanto, lejos de aclarar dudas, el uso inadecuado del Tarot enmarañará más el problema. Es muy frecuente culpar al Tarot cuando no nos ha servido de ayuda, pero jamás reconocemos que somos nosotros los que no hemos usado con inteligencia las grandes posibilidades que éste nos ofrece, pues nos empeñamos en hacer las cosas a nuestra manera desordenada e incoherente.

Si pregunto, por ejemplo: ¿Voy a aprobar tal examen? No creo que sea preciso utilizar hasta doce cartas como algunas personas hacen. En cambio, si pregunto: ¿Por qué Antonio, tras diez años de relación, ha decidido abandonar a Marisa sin ninguna explicación? La respuesta quedará un tanto escasa si utilizo un par de cartas, generalmente en un caso así han pasado cosas complejas, quizás se trata de un proceso que se viene gestando de tiempo atrás y puede ser la suma de muchos factores… o tal vez no, pero lo normal es que se necesiten varias cartas para conocer matices.

Lo mejor es recurrir a varios ejemplos para conocer mejor esta tirada. En el primero de ellos nos haremos una pregunta de respuesta corta. Podemos recrear mentalmente el rostro de nuestro consultante imaginario. Vamos a pensar en una señora ya mayor que se llama Beatriz, ha decidido afrontar una pequeña reforma en el baño de su casa para adecuarlo a su edad y estado físico. Beatriz nos confiesa que está un poco preocupada, no tanto por los resultados, sino por los trastornos que la obra pueda ocasionar en su vida cotidiana.

Una vez que tenemos clara la pregunta: ¿Cómo va a afectar a Beatriz el proceso de la reforma? Es cuando decidimos cuantas cartas emplearemos en la tirada. Para una pregunta tan breve, no necesitamos muchas. Bastará con hacer uso de dos o tres como mucho. Recordemos que este tipo de tiradas son sumamente flexibles, no asignamos posiciones concretas, ni pasado y futuro, etc. Simplemente dejemos que las cartas que aparezcan en la tirada, nos digan lo que tengan que decirnos; estamos ante una tirada especialmente intuitiva, puesto que serán los Arcanos los que nos hablen con total libertad. Ellos serán los que determinarán si nos están aconsejando o nos están contando una sucesión de hechos tal como es probable que pasen. Para quien no confíe en su intuición, puede decidir qué cariz tomará la tirada antes de iniciarla y después, atenerse a ella.

Después de haber decidido cuantas cartas utilizaremos, para este caso serán dos; mezclaremos las cartas, nos concentraremos en la pregunta de Beatriz y extraeremos las correspondientes cartas. Vamos a imaginar que las cartas que nos han aparecido son las siguientes: Emperador y Estrella:


Evidentemente, una tirada a una persona existente arroja más datos, puesto que estamos “leyendo” circunstancias reales a personas reales con conflictos reales, pero cuando hagamos estos ejercicios ficticios, es conveniente esforzarse como si todo fuera verdad, tratemos de hacerlo lo mejor posible y de ese modo, cuando llegue la hora de leer para personas de carne y hueso, ya habremos creado en nosotros el hábito de la concentración total y, puedo asegura, que no notaremos prácticamente la diferencia, puesto que habremos adquirido la soltura y la espontaneidad que da el hábito. Por ahora, podemos conformarnos con nuestros amigos imaginarios.

Al ver la combinación Emperador y Estrella, se me ocurre que nuestra amiga Beatriz va a tener que hacer uso durante la obra, de su autoridad, pero dulcificada con eso que suele llamarse mano izquierda. Se tendrá que imponer, pero con sutileza. El Emperador por un lado nos habla del concepto de mando y autoridad, es lógico, es una obra que se realiza en su casa y con su dinero, por lo tanto tiene el derecho, y también el deber, de exigir trabajo serio y efectivo: que se haga la reforma que ella ha contratado, con los plazos acordados, etc.

La aparición de la Estrella sirve para matizar, y es que es un Arcano que hace bueno el refrán que dice: “Se atrapan más moscas con miel que con vinagre”. La colocación de las cartas, primero el Emperador y después la Estrella, puede sugerir a Beatriz que empiece siendo más autoritaria y luego, una vez que haya dejado claro el lugar de cada uno en la obra, puede relajar el trato suavizándolo. Sinceramente, para una pregunta como esta, no creo que se necesiten más cartas.

Podemos tranquilizar a Beatriz, puesto que son cartas positivas y no se ven grandes desgracias. Ahora bien, imaginemos por un momento que las cartas que han salido, para la misma pregunta fueran cartas menos “agradables”. Olvidemos el resultado anterior y vamos a suponer que las cartas que han aparecido son: Torre y Colgado.


Bien, es difícil edulcorar algo así. La Torre puede augurar literalmente algún desastre físico, del tipo: agujeros en la pared, rotura de tuberías, etc. Por su parte el Colgado nos puede señalar la demora en los plazos prefijados que se pueden producir como consecuencia de esos fallos; evidentemente el Colgado nos está hablando de estancamientos, algo que lleva directamente a los retrasos, pero estos escapan del control de Beatriz. Evidentemente si, por ejemplo, se hace un agujero que atraviesa la pared del vecino, la obra del cuarto de baño tendrá que pararse hasta arreglar los desperfectos causados, con el consiguiente atraso. Eso es algo en lo que Beatriz no puede hacer nada.

Llegados a este punto, tratemos de sacar una lectura positiva entre tanto supuesto “desastre”. Evidentemente errores cometemos todos, y esos inconvenientes pueden pasarle a cualquiera. Una buena forma de hacer un uso inteligente de la lectura del Tarot es que, puesto que Beatriz está sobre aviso, se incluya una cláusula en el contrato en la que se contemple esta clase de contingencia. Por ejemplo, especificando que se revisará el precio a la baja en caso de retraso por algún fallo o negligencia por parte de la constructora.

Debe quedar claro que no debemos decir a Beatriz lo que ha de hacer, ni mucho menos ponernos a redactar su contrato (al menos que seamos especialistas en el tema y ella nos lo pida). Simplemente tenemos una misión, que es interpretar lo que las cartas dicen y dejar que sea Beatriz la que tome la decisión. Se pueden sugerir cosas, más que nada para exponer ejemplos de las salidas que tiene, pero nunca decir: “Lo que tienes que hacer es esto y lo otro”. Dejemos que Beatriz escriba su propia historia, que se confunda o que lo haga todo bien, pero que todo sea obra suya. Al convertirnos en lectores de Tarot, somos simplemente anotaciones al margen, pero nunca deberíamos escribir la historia de las personas. ¡Bastante tenemos con la propia!

Leer más...

martes, 24 de agosto de 2010

EL TAROT EN SUIZA. TAROT 1JJ

No se sabe a ciencia cierta cuándo y por dónde se introdujo el Tarot en Suiza. Se cree que pudo entrar vía Milán, aunque no hay demasiadas pruebas que avalen esta teoría. En cualquier caso, encontramos referencias al Tarot en Suiza en el último cuarto del siglo XVI.

Se trata de ordenanzas que regulaban todo lo referente a las cartas, que recibían el nombre de Trogga, Trogge y Truggen en la parte alemana y Trocca en la parte italiana. Las referencias al Tarot son constantes durante los siglos XVII y XVIII. En este último siglo, el modelo que más se utilizaba era el basado en el de Marsella, especialmente la variante del Tarot Besançon, cuya mayor novedad eran las figuras de Juno en sustitución de la Papisa y Júpiter sustituyendo al Papa.


En el siglo XVIII proliferaron los fabricantes de naipes por todo el país. Thomasser, Madigne o Paiche, son solo algunos de los nombres de los que ha quedado constancia de esta época. Tenemos que esperar al siguiente siglo, para que Suiza tenga su baraja característica. Su primer precursor es Johann Georg Raunch. Este editor estaba instalado en Diessenhofen y habitualmente trabajaba siguiendo los modelos del Tarot de Marsella. Aproximadamente en 1.830, Raunch decidió “reinventar” la baraja de Besançon. Una de las mayores variantes que introdujo fue cambiar el vestuario de las figuras de la Corte de todos los palos con ropa tradicional suiza.

Los Arcanos Mayores no variaban en nombre y número con respecto a los de su modelo, pero sí que quiso significarse introduciendo pequeños cambios tales como hacer desaparecer al auriga del Carro o incluir en la carta del Sol un laberinto tras el muro. Eran simplemente detalles que hacían que se alejase relativamente del patrón original marcado por Besançon.

Este mazo se estuvo editando durante muchos años y en el Museo Británico (Londres) se expone un ejemplar de Raunch en buen estado de conservación, aunque incompleto puesto que faltan catorce cartas.

Contemporáneo y vecino de Raunch era Johannes Müller, un editor no tan próspero, pero que trabajó durante muchos años en la fabricación de naipes, también en Diessenhofen. Sería su hijo, Johannes Müller II, que cambió el nombre de la factoría familiar por J. Müller & Cie, quien popularizaría el modelo que hoy se sigue editando y que se conoce como Tarot 1JJ Suizo, esas iniciales serían por Juno – Júpiter. El número 1 es por la edición.

Podríamos decir que Johannes Müller II siguió el modelo que utilizaran tanto su padre como Raunch en su día, aunque introdujo novedades. Las figuras de la Corte eran similares, pero sus ropajes eran más antiguos, de inspiración claramente medieval, alejándose así de los trajes folclóricos que impuso Raunch. En los Arcanos Mayores también innovó, más que nada en las posturas de las figuras que en el contenido general.

La fábrica fue sufriendo cambios a través del tiempo. EL hijo de Müller II, H. Julius Albert Müller, consiguió el monopolio de la fabricación de Tarots en Suiza, lo que es un logro increíble. Tras su muerte, la empresa fue cambiando de propietarios, adoptando el nombre de AG Müller & Cie y, en 1.960, se trasladó a otra localidad, Schaffhouse. Hace pocos años, la empresa cedió los derechos del Tarot 1JJ Swiss a una fábrica belga llamada Carta Mundi.

El Tarot 1JJ Swiss, sufrió una serie de cambios a finales del siglo XIX, que se han conservado hasta el día de hoy. Veamos de forma breve las innovaciones que podemos apreciar en este modelo, tal como se comercializa en la actualidad.


No podemos pasar por alto las cartas de Juno y Júpiter. La primera sustituye a la Papisa, nos encontramos a la diosa con una corona y lo que parece un gorro frigio, un pavo la acompaña. El segundo sustituye al Papa y aparece sentado con una pose que denota un cierto aburrimiento, como si estuviera hastiado de todo y nada pudiera interesarle, a sus pies un águila despliega ligeramente sus alas.

Es llamativo el Carro. Por un lado los caballos tiran de un carro vacío en la parte inferior de la carta, en la superior vemos al auriga entre los palios, como si fuera un montaje hecho con dos fragmentos distintos unidos en una sola carta. En la Rueda de la Fortuna no cabe ni un alfiler, es una imagen superpoblada, en primer término nos encontramos a la diosa Fortuna que, con sus ojos convenientemente tapados, da vueltas a la rueda. En ella vemos dos personajes, un hombre y una mujer que se sostienen en la parte superior, en cambio otro hombre cae y, al estar la rueda colocada justo al borde de un precipicio, podemos imaginarnos cuál será su triste final.

En la carta de la Fuerza, en esta baraja, toca forzudo y, curiosamente, no vemos como el hombre domina a la fiera como en otras ocasiones, sino que se encuentran enzarzados en plena lucha, como si estuviesen midiendo sus fuerzas en igualdad de condiciones. A la Muerte la vemos completamente sola, es un esqueleto con su guadaña, en un paraje seco y árido. A lo lejos se ve una casita, tal vez vaya a iniciar una ronda de visitas por el lugar.

El Diablo es un hombre de piel oscura, a pesar de tener cuernos, cola y pezuñas, no me atrevería yo a decir que es un macho cabrío, puesto que el físico es demasiado humano. A sus pies una figura, que parece una mujer sentada, llora de forma desconsolada, su cabeza está por entero tapada.

La carta de la Luna es sumamente interesante, de nuevo como en el Carro, parece que se ha subdividido en dos la imagen, en la zona superior vemos a un trovador bajo la luz de la luna cantando a su amada, que se asoma a un balcón para escuchar la sonata ¿puede haber algo más bucólico?. En la parte inferior vemos al cangrejo en lo que podríamos pensar que es un pozo.


El Juicio es la auténtica celebración de una fiesta, no hay más que ver el júbilo con el que los personajes que se han levantado reciben la llamada del Ángel. Por último, el Mundo presenta unas variaciones significativas en las figuras que custodian la guirnalda. Si nos fijamos bien, veremos al buey y al león en la parte inferior, en cambio en la parte superior sólo aparece un águila en la parte central, a los lados vemos pájaros, ni rastro del ángel ¿por qué?
En estos dos enlaces podéis encontrar las cartas del Tarot 1JJ Suizo tal como se vende en la actualidad, los comentarios que he hecho son para esta versión:


Leer más...

domingo, 22 de agosto de 2010

LA LLAVE DEL MAL

El sur del estado de Luisiana (Estados Unidos) es una zona húmeda y pantanosa, durante décadas las plantaciones eran trabajadas por esclavos traídos de África, con sus muy particulares creencias mágicas. El conjunto de esas prácticas recibe el nombre de Hudú (o Hoodoo), que no se debe confundir con Vudú (o Voodoo), que sería más bien una religión.




Precisamente el Hudú es la práctica sobre la que el director Ian Softley se basó en el año 2.005, para hacer su película “La llave del mal” (en algunos países se tituló “La llave maestra”). El reparto es de lujo, especialmente las dos mujeres protagonistas, la historia interesante y el ambiente francamente agobiante. Si bien no arrasó en taquilla, me parece una de las películas más atrayentes que se han hecho en los últimos años dentro del género que podríamos denominar: terror psicológico.

Caroline Ellis (Kate Hudson) trabaja cuidando ancianos en una residencia. Un paciente acaba de fallecer y siente que necesita un cambio de aires. Ella se implica demasiado con sus pacientes y por eso no soporta comprobar que sus compañeros son fríos y distantes en el trato con los ancianos; así que decide buscar otro trabajo. En un periódico encuentra un interesante anuncio en el que solicitan una cuidadora para un domicilio particular.

El sueldo es bueno y la ubicación ideal, puesto que se trata de una enorme casa situada en la zona de los pantanos, pero que está cerca de Nueva Orleans . El enfermo es Ben Devereaux (John Hurt), un hombre mayor, aunque no anciano, que ha sufrido una embolia. Ha quedado impedido por completo y su mujer Violet (Gena Rowlands) no puede hacerse cargo de él sin ayuda. Caroline es contratada, pero la relación con Violet es muy tensa, es una mujer extraña, dominante y sumamente supersticiosa. Caroline siente, además, que Ben tiene miedo de su esposa y quiere ayudarle. Tal vez logre que el abogado del matrimonio Devereaux, Luke Marshall (Peter Sarsgaard) se ponga de su lado.



Violet da a Caroline una llave maestra que abre todas las puertas de la casa salvo una. En el ático hay escondida una habitación que guarda muchos secretos de los primeros habitantes de la casa y es que en ella se produjeron años atrás sucesos desgraciados y extraños. Las viejas tradiciones locales pesan demasiado y Caroline, para proteger a Ben, se verá envuelta en una serie de creencias y prácticas ancestrales que pondrán a prueba su escepticismo.

El Vudú es una religión que tomó forma a partir de las creencias animistas que los esclavos procedentes del África Occidental llevaron consigo a América. La unión de estas creencias con las católicas, creó las distintas derivaciones de esta religión que se basa principalmente en la magia simpática y, muy especialmente, en el contacto con entidades superiores. Su extensión por los distintos países americanos fue tomando distintos matices, siendo lo que se conoce como Vudú propiamente dicho especialmente característico de Haití, otras derivaciones serían la Santería, la Umbanda, el Candomblé, etc., según el lugar.

El Hudú es la derivada del Vudú que arraigó en el sur estadounidense, especialmente en la zona del sur de Luisiana, que es en la que se ubica la película. Las prácticas se basan sobre todo en conjuros, de hecho a esta creencia se la conoce también como “Conjure”. Se podría decir que el Hudú se se caracteriza por utilizar la Magia de hechizos (según se dice, rozando la Magia Negra en muchos casos) y el Vudú, aunque también practica la Magia, tiene una fuerte carga religiosa.

El Hudú no tiene un sistema de aprendizaje, ni mucho menos iniciaciones, como sí ocurre con el Vudú. Se utilizan muchos elementos naturales: hierbas, huesos, aceites… y también se caracteriza por usar muñecos y bolsas gris-gris. Estos dos conceptos tendrán en su momento su propia entrada, puesto que son sumamente interesantes.

En “La llave del mal”, las prácticas que se realizan son de Hudú y se nos explica magníficamente el principal ingrediente para que la Magia, de todo tipo, funcione: “Creer”. Si no tenemos fe en que el ritual o conjuro que se realiza va a funcionar, no sirve de nada. Esta es la clave para entender cómo funcionan los hechizos de Magia Negra. Para que estos tengan efecto es absolutamente imprescindible que la “víctima” sepa que le están realizando un trabajo. La explicación es así de simple: autosugestión.

Nadie puede, a nivel espiritual, obligar a hacer algo a otra persona si esta no quiere; se use el tipo de Magia que se use, pero sí que se puede conseguir que una persona se autosugestione. Un supuesto brujo que amenaza a alguien con un conjuro de Magia Negra, si tiene un cierto ascendente sobre la víctima o es reconocido como un mago negro o, simplemente es una persona con un alto poder de fascinación psicológica, conseguirá que el supuesto objeto de su hechizo empiece a auto-convencerse de que algo malo va a sucederle.

El trabajo más duro, por parte del mago negro ya está hecho, a partir de ahí su víctima no tiene más que achacar cada fallo que tenga, cada cosa mala que le suceda al supuesto conjuro y poco a poco irá alimentando su autosugestión. Y una vez que el miedo ha arraigado en la víctima, esta queda a merced del brujo negro, pero no porque tenga poderes mágicos, simplemente porque ha conseguido introducir la semilla de una creencia en una persona, y esta la ha ido acrecentando, apropiándose de ella como si fuera cierta. Es tan elemental que sorprende que alguien, especialmente con ciertos conocimientos de Ocultismo y Magia, pueda caer en ello, pero así sucede a diario. Todo este mecanismo se basa en el miedo, junto con el odio, la fuerza negativa más poderosa.

En fin, buenos actores, buena película, excelente música y no os perdáis las caras de Papá Justify y Mamá Cecile, escalofriantes. Os animo a ver la película, seguro que no os vais a sentir defraudados. El primer enlace es para descargar, el segundo para ver sin descarga:

http://wikiwiki131-filmsterror.blogspot.com/search?q=la+llave+del+mal

Leer más...

viernes, 20 de agosto de 2010

LA ¿MUERTE? DEL DELFÍN LUIS CARLOS

A principios del año 1.793, el rey Luis XVI murió en la guillotina, pocos meses después, su esposa María Antonieta correría la misma suerte. La revolución francesa estaba en pleno apogeo y la familia real había sido encarcelada y, en parte, ajusticiada. Durante un tiempo, mientras se tomaba una decisión sobre su futuro, el heredero al trono (delfín) Luis Carlos permaneció encerrado en la torre del Temple. Tenía tan sólo diez años de edad cuando, un año y medio después de su prisión, se anunció su fallecimiento.

Al menos cinco personas atestiguaron que se trataba del Delfín, una vez visto el cadáver, curiosamente ninguna de ellas había conocido al niño en vida; así que realmente su testimonio carecía de validez, simplemente habían visto un cadáver. En la prisión se encontraba su hermana, pero no se permitió que viera el cuerpo del supuesto Delfín. Su corazón fue extirpado y tuvo varios propietarios; actualmente se encuentra en la Basílica de Saint-Denis.



El funeral llamó la atención, el féretro utilizado para tal fin era demasiado grande para un niño. Este detalle hizo que algunas personas comenzaran a preguntarse si realmente esa caja albergaba el cuerpo de Luis Carlos. Las contradicciones se sucedieron; a principios de 1.794, el matrimonio que custodiaba al niño renunció a su cargo. Según afirmaron, dejaron a un niño de nueve años sano y con un desarrollo físico y mental totalmente acorde a su edad.

Sin embargo, unos pocos meses después, el general Paul Barras fue a visitar a Luis Carlos y se encontró con un adolescente enclenque y con un aspecto enfermizo. El general fue a pedir explicaciones al carcelero sobre ese deterioro en la salud del niño y, sobre todo, el increíble salto de edad que se había producido en él. El carcelero confirmó sus sospechas: el muchacho era un impostor.

El general Barras organizó la búsqueda del Delfín por todo el país. Alarmados por lo que sucedía, algunos altos funcionarios del gobierno visitaron la prisión corroborando la impresión de Barras, no era un niño sano, era un adolescente enfermizo. La búsqueda se intensificó, sin grandes resultados.

Hasta que un destacado banquero de apellido Petitival cometió un error de cálculo, que le costó caro. No se le ocurrió otra cosa que denunciar como falso el certificado de defunción del Delfín Luis Carlos. No transcurrió ni un año de este suceso, cuando toda la familia Petitival fue asesinada. El general Barras informó al gobierno del caso anunciando la muerte de toda la familia “excepto el niño que ustedes saben” literalmente.

¿Qué significa esta frase? Lo que muchos sugieren es que la búsqueda del niño ordenada por el general Barras sí había sido un éxito y que se había descubierto que uno de los hijos del banquero no era otro que el Delfín Luis Carlos. Pero la frase “excepto el niño que ustedes saben”, indica claramente que, si este niño era en realidad quien todos pensamos, se había salvado de la masacre familiar. ¿Qué había pasado con él entonces? ¿Dónde estaba?

Aproximadamente en 1.814, la mujer que tuvo bajo su custodia a Luis Carlos en sus primeros tiempos de encarcelamiento, reconoció que ella y su marido habían cambiado al niño por otro y por eso habían renunciado al cargo, para sacar a Luis Carlos de la torre del Temple sin problemas. Si esto es así, hay que reconocer en ellos muy buena voluntad, pero una pésima estrategia, puesto que si hubieran dado el cambiazo por un niño de unas características más similares, el asunto no habría creado tanta polémica. ¿Se puede realmente ser tan torpe?

Cuando se restableció la monarquía Borbónica, tras la caída de Napoleón, en 1.815, se produjo un aluvión de supuestos Delfines reclamando sus derechos dinásticos. De la casi treintena de supuestos herederos que afirmaban ser Luis Carlos, ni uno sólo pudo presentar alguna prueba medianamente convincente. No fue hasta el año 1.836 cuando apareció un personaje con ciertos visos de verisimilitud.
Se trataba de Carlos Guillermo Naundorff. Sus recuerdos eran muy certeros, era capaz de relatar hechos de la vida del Delfín con fechas y sobre todo datos que sólo podía conocer alguien que hubiera estado presente cuando se produjeron, siempre teniendo en cuenta la corta edad que tenía cuando desapareció.

Muchas personas cercanas a la familia real y que habían conocido a Luis Carlos, reconocieron en Naundorff al Delfín. Desde su niñera a algunos miembros del gabinete de Luis XVI. Sólo hubo un personaje, cuyo testimonio era vital, que se negó a confirmar la identidad del reclamante, y no fue otra que su propia hermana, María Teresa. Los partidarios de Naundorff argumentaron que ella apoyaba totalmente a su tío Carlos como rey legítimo y, por lo tanto, su opinión era parcial e interesada. En cualquier caso este testimonio en contra fue decisivo y la demanda de Naundorff se desestimó.

A pesar de que Naundorff presentó su demanda en los tribunales civiles, no solo no pudo llevarla a trámite, sino que fue detenido y expulsado de Francia. Se trasladó a Londres, donde sufrió un atentado. Posteriormente se instaló en Holanda, muriendo nueve años después. Curiosamente su certificado de defunción se expidió a nombre de: “Luis Carlos de Borbón, 60 años, hijo de Luis XVI y María Antonieta”. ¿Un reconocimiento tardío? No se sabe. Hoy en día, todavía hay descendientes de Naundorff que siguen reclamando sus derechos.

Cabe destacar que algunos historiadores han querido ver en Pierre Benoit, un arquitecto e ingeniero de origen francés, pero que desarrolló toda su carrera profesional en Argentina, al Delfín. Anecdóticamente, no consta que oficialmente Benoit reclamase ser Luis Carlos, pero si que parece ser que se presentaba en los círculos de la alta sociedad como miembro de la familia Borbón.

En el año 1.846 se exhumó el cadáver que supuestamente pertenecía al Delfín, los dos médicos que lo examinaron declararon que se trataba de un varón de quince o dieciséis años. Más tarde, se volvieron a examinar los restos, concretamente en 1.894, la conclusión fue la misma, un adolescente en torno a los dieciséis años, si bien la identidad no pudo determinarse, lo que era un hecho totalmente cierto es que no podía tratarse de Luis Carlos.

Como ocurre con tantos misterios que se han dado a lo largo de la historia, este es muy probable que jamás se aclare del todo, o al menos de forma satisfactoria. Existe la posibilidad de que realmente el matrimonio de carceleros sacase a Luis Carlos de la prisión. También se dijo en su momento que el propio general Barras lo había sacado de prisión y, una vez muerto el suplantador, lo habría sacado del país, primero rumbo a Italia y después a Alemania, donde habría tomado el nombre de Naundorff. Quizás el tiempo que estuvo en Francia, lo pasó con la familia del banquero y, una vez se decidió su marcha del país, se mató a toda la familia para que no quedara ningún testigo de este hecho.

Por supuesto, también podría ser que ninguna especulación fuese cierta y realmente fuera Luis Carlos quien murió en la torre del Temple. Por último, queda también otra posibilidad más, y es que realmente Luis Carlos hubiese vivido como un hombre normal y común. Tal vez pensara que no merecía la pena darse a conocer en una época tan convulsa y optó por perderse para siempre en el anonimato.


Hay un enigma al que pocos estudiosos del caso dan importancia, y es la identidad del pobre muchacho que, teóricamente, suplantó al Delfín. ¿Sería quizás un joven enfermo y sin una familia que pudiera reclamarle? Nadie lo sabe y nadie lo ha investigado; todos se preocupan por la suerte del Delfín que, si creemos en la teoría de la suplantación, es casi seguro que no murió, pero muy pocos se acuerdan de la del pobre muchacho que, siguiendo con la teoría suplantatoria, sí se sabe seguro que murió. Tuvo su papel en esta historia, pero fue enterrado sin tan siquiera un nombre.

Según he sabido, se hicieron hace pocos años, las pruebas de ADN del corazón que dicen es del Delfín; los resultados son interesantes, pues parece ser que las muestras tomadas coincidirían con las que se habían tomado de un mechón de cabello que se guarda de María Antonieta en un museo holandés. Las pruebas al parecer son de ADN mitocondrial, que es el que se transmite inalterado, por la línea femenina, es decir de madre a hijo. Las pruebas fueron positivas, lo que nos aseguraría que efectivamente ese corazón pertenecería a un hijo de María Antonieta.

Tras esto, muchos aseguran que el corazón es del Delfín. ¿Es eso cierto? Ese corazón que tanto ha viajado, apareciendo y desapareciendo cada cierto tiempo, ¿es el que presuntamente se extrajo del supuesto cadáver del Delfín?. Si creemos los testimonios que afirman que el cuerpo muerto que se presentó como el del Delfín, era de un muchacho que tenía unos cuantos años más de los que debía tener Luis Carlos, se abriría una interesante hipótesis para conocer la identidad de nuestro amigo desconocido: que fuese un miembro de la familia real aunque no Luis Carlos, por ejemplo, una interesante forma de deshacerse de un hijo ilegítimo molesto ¿no?

Un dato más para la reflexión: Luis Carlos era en realidad el segundo hijo varón de Luix XVI, por tanto segundo en el orden sucesorio. Su hermana mayor era María Teresa y después aparecía Luis José, el heredero, que murió con tan solo ocho años, en 1.789 víctima de la tuberculosis. Sobre él siempre corrieron rumores con respecto a su legitimidad. A ver si las personas imaginativas han pensado lo mismo que he pensado yo…

Leer más...

miércoles, 18 de agosto de 2010

CARTAS DE LA CORTE

Dentro de los Arcanos Menores tenemos lo que se podrían denominar dos subgrupos: por un lado están las cartas numerales, que abarcarían desde el As hasta el Diez, en cada uno de los cuatro palos y en el otro lado tenemos lo que se conoce como las Cartas de la Corte, que son las que representan figuras humanas: Sota, Caballo o Caballero, Reina y Rey, también en cada uno de los cuatro palos.

Estas Cartas de la Corte presentan, para la interpretación, dos vertientes: en unas ocasiones pueden representar personas concretas y en otras situaciones. Cuando representan personas, se dan una serie de características comunes que se verán matizadas por el palo al que pertenezcan. En común tendrán el sexo y la franja de edad; esto quiere decir que las cartas van haciendo referencia a distintos segmentos o etapas de la vida humana, pero el palo remarcará algunas características de personalidad, siendo así que muchas personas han relacionado cada figura según el palo con los distintos signos del zodiaco.

Dándose así la consabida división de: Oros – signos de Tierra (Tauro, Virgo y Capricornio), Copas – signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis), Espadas – signos de Aire (Géminis, Libra y Acuario) y Bastos – signos de Fuego (Aries, Leo y Sagitario). De tal modo que, por ejemplo una figura de Corte de Oros tendría las características personales que se atribuyen a los signos de Tierra: trabajadores, materiales, prácticos, realistas, etc. y así sucesivamente. Quien tenga conocimientos de Astrología verá, según vaya conociendo las distintas cartas, que esa correlación con los signos astrológicos es muy evidente.

Las Sotas generalmente representan a niños o adolescentes de ambos sexos, también son características de mujeres jóvenes. Antiguamente se decía que las mujeres dejaban de ser Sota para pasar a ser Reina cuando se casaban o eran madres, evidentemente hoy en día la edad que marcaba esos tiempos se ha retrasado mucho, si antes la media de edad para ser madre por primera vez estaba en la veintena, ahora se ha retrasado una década, situándose en la treintena. Además el concepto de matrimonio ha cambiado mucho, dándose distintos tipos de emparejamiento que no necesariamente implican matrimonio (por ejemplo: hay parejas cuyos miembros viven cada uno en su propia casa porque así lo han decidido, pero eso no quiere decir que no sean tan pareja como un matrimonio convencional).

Esto plantea un interesante dilema. Puesto que una mujer de veintiocho años, por poner un ejemplo, puede que no sea madre aún (quizás no lo sea nunca), pero eso no es óbice para que no sea una persona madura y que se comporte de forma adulta (exceptuando los casos de “eternas adolescentes” que no madurarán aunque tengan setenta años). Así que, ¿qué carta la representa: Sota o Reina?

Muchas personas pueden sentirse desconcertadas ante el rumbo que debe tomar una lectura ante las cartas de la Sota y de la Reina. ¿Hablan de una mujer madura o de una joven o incluso de una adolescente? Creo que sólo el criterio de quien está leyendo las cartas debe prevalecer, la experiencia y la intuición nos dirán qué opción es la correcta. Y no hay que olvidar otro segmento también importante: las mujeres que ni se casan ni tienen hijos (segmento en el que estoy cómodamente instalada yo), también nosotras, a nuestro pesar, cumplimos años… ¿seremos siempre Sota, puesto que no nos casamos ni tenemos hijos?

Esto da la idea de lo erróneo que puede llegar a ser hacer del Tarot algo rígido y matemático. Si decimos que: “sólo las mujeres que tienen hijos pueden ser representadas por las Reinas”, muchas mujeres se quedarán fuera de esta definición. Y puede suceder que nos encontremos con octogenarias que, por no haber sido madres, sean siempre Sotas, es decir: adolescentes y jóvenes. ¡Qué bien, la fuente de la eterna juventud! Seamos más flexibles con el Tarot y no acotemos rígidamente los significados.

El palo al que pertenece la carta ya nos da algunas pistas, por poner solo un ejemplo, la Sota de Oros nos puede hablar de un adolescente o joven que afecta en el ámbito económico al consultante. Puede que sea un empleado o alguien que esté a su cargo. La Sota de Copas afectará más concretamente en el ámbito de los sentimientos o en el familiar. Podría ser hija, nieta, etc.

El Caballo o Caballero, como se prefiera, nos habla de un hombre que abarcaría las etapas comprendidas entre la juventud y primera madurez. Aunque cada palo nos va a indicar características específicas que le sean propias, en general es una carta de movimiento y acción; cosa lógica si se tiene en cuenta que en las etapas de la vida que encarna el Caballo, es cuando se despliega mayor actividad en todos los ámbitos de la vida. Sería la época en la que se conquistan cosas, cuando se empieza la persona a formar: como profesional, como padre, como pareja, como persona con criterio y vida propia… Se sientan las bases del modo de vida.

La Reina será, como ya hemos visto anteriormente, la mujer adulta y madura. Podrá ser la madre, pero también la jefa o la tan temida suegra, cumplirá distintos roles según el palo al que pertenezca y el lugar que ocupe en la tirada, así como la naturaleza de la misma. Por supuesto, sus características de personalidad serán muy distintas por el palo, no es lo mismo la dulzura y comprensión de la Reina de Copas que la frialdad analítica de la Reina de Espadas. El palo y el contexto siempre serán determinantes.

El Rey es la madurez en el hombre, pasada ya la edad más activa del Caballo, llega el momento de “sentar la cabeza” y de actuar basándose en la experiencia que se adquirió en la etapa anterior. Es el momento de la vida en el que se comienzan a recoger los frutos sembrados anteriormente. Su sabiduría le otorga unas características concretas que hacen de él una figura de autoridad: el padre, el jefe, el gobernante, etc. Siempre, sin perder de vista el palo que representa, evidentemente.

Evidentemente, cada uno percibimos el Tarot a nuestra manera particular. Para muchas personas, las Cartas de la Corte representan exclusivamente personas, en cambio para mí tienen ese doble significado, por una parte sí que veo en ellas características arquetípicas de personalidades, pero también veo en ellas situaciones concretas como en todos los Arcanos Menores. Por supuesto, estas son apreciaciones que cada uno deberá decidir según su propio criterio.

Las ilustraciones son una combinación del Tarot Rider-Waite-Colman y del della Rocca.

Leer más...

martes, 17 de agosto de 2010

LA TRIPLE LLAMA

No quedaría completo este mínimo resumen de las Llamas sin hacer una mención a la Triple Llama. Esta anida en nuestro corazón y podríamos definirla como la semilla de divinidad que existe en cada uno de nosotros y que posee todo el potencial creador y toda la perfección.





La Triple Llama está compuesta por tres Llamas que ya conocemos bien: La Llama Rosa, representa el Amor Divino, la Llama Azul, el Poder de Dios y la Llama Dorada, la Sabiduría Divina.

En los seres que no han comenzado a evolucionar, esta Llama Triple es diminuta y está encerrada en una especie de cápsula sin aire, como si estuviera aletargada esperando a ser despertada. Por el contrario, en los seres más desarrollados, la cápsula ya se ha roto y ha empezado a expandirse. Una vez que comienza su expansión es vital que sea alimentada convenientemente a fin de que crezca cada vez más.

La Triple Llama representa la Sagrada Trinidad, podríamos decir que es nuestro centro de creación dentro del cuerpo más denso que poseemos, el físico. Por un lado tenemos la Llama Rosa, que ya vimos en su momento que representa el Amor, la Adoración y la Abundancia, es la parte femenina de este triángulo de Llamas, en el otro extremo encontramos la Llama Azul, que es la Fe, la Fuerza y la Protección Divina, que se correspondería con la parte masculina.

Por último, en el centro, encontramos la Llama Amarilla o Dorada, que sería la Sabiduría y la Inteligencia Divinas, sólo aplicando las características de las otras dos Llamas, conseguiremos alcanzar lo que esta tercera Llama representa.



Evidentemente, la Triple Llama se encuentra en estado latente, hasta que empezamos a despertar espiritualmente, es entonces cuando tratamos de “poner en movimiento” las tres Llamas, que están adormecidas, pero vivas y, despertándolas, avivamos las cualidades de Dios en nosotros que encarnan.

Recordemos que, para la Metafísica, todo es energía, ni buena ni mala, solamente energía y somos nosotros con nuestros pensamientos, palabras, actos e intenciones quienes calificamos la energía que nos llega de forma constante. Al avivar la Triple Llama, con sus cualidades divinas, lo que hacemos es acrecentar todo lo bueno que estas Llamas, tanto de forma individual como en general, representan.

Por eso es importante empezar cuanto antes a calificar la energía de forma positiva, pues será de esta forma como la Triple Llama irá creciendo dentro de nosotros. Para muchos, la Triple Llama no sería otra cosa que el Cristo Interno y, a colación de esto último, tal vez pueda resultar interesante leer la definición que el metafísico Rubén Cedeño hace de ella:

“En Resumen general repasando el Cristo Interno, todos llevamos a “DIOS” dentro del corazón manifestándose como un fuego o “Llama Triple”. Un fuego dorado que es la Sabiduría de DIOS, un fuego Rosado que es todo el AMOR de DIOS y un fuego azul que es toda la Voluntad de DIOS.

Todo ser humano lleva esta llama triple dentro, lo que pasa es que algunas personas debido a la negación de DIOS o nuestro derecho soberano a ser hijos de Dios, no han permitido que las llamas crezcan lo suficiente y están tan pequeñitas, y a causa de las creaciones humana negativas las hemos envuelto en una capsula como de acero.


Ahora, el pensar positivo, con una actitud diferentes estas llamas comienzan a crecer rápidamente y esa capsula se rompe y el individuo se inicia a vivir una vida diferente. Si nosotros imaginamos esas tres llamas moviéndose, nos damos cuenta de que si se une la Rosada con la Azul forman la llama de color Violeta. Y si como la rosa simboliza el Amor y la Azul el Poder, la Voluntad de Dios, la llama Violeta, que es la combinación de esos rayos viene a producir el perdón, la transmutación, el orden y la libertad”.

El video que he colgado al comienzo de la entrada puede servir como ejercicio para trabajar, de forma combinada, con la Llama Violeta y la Triple Llama… por probar, nada se pierde ¿no?

Leer más...

lunes, 16 de agosto de 2010

CORNELIO AGRIPPA

Enrique Cornelio Agrippa de Nettesheim nació en la ciudad de Colonia (Alemania) el 14 de septiembre de 1.486. Su vida es una sucesión de huídas por sus ideas, casi cinematográficas. Fue un hombre multidisciplinar, puesto que abarcó amplios campos profesionales: fue médico, abogado, alquimista, soldado, cabalista… pero sus inquietudes no fueron entendidas y, de hecho, sufrió durante toda su existencia la incomprensión de sus contemporáneos, hasta tal punto que nunca logró establecerse definitivamente en ningún lugar.

Su familia pertenecía a la pequeña nobleza del pueblo del que proviene su segundo apellido, Nettesheim. Inició sus estudios académicos en Colonia (Alemania) y durante un tiempo también estudió en París aunque, por motivos que no se conocen con certeza, no llegó a doctorarse.


Volvió con veinte años a Colonia, para regresar de nuevo a París dos años después, pero en esta ocasión con la intención de realizar estudios sobre Ocultismo. Según parece, en su familia ya había recibido unas ciertas nociones de Astrología, ahora sus inquietudes se centraban especialmente en la Alquimia.

Tras su estancia parisiense, se trasladó a España, donde empezó a trabajar al servicio del rey Fernando el Católico. Se cree que esto no era más que una tapadera para su verdadera intención, que no era otra que iniciarse en los estudios de la Cábala, que en aquella época se encontraba en pleno apogeo, especialmente en Cataluña.
En 1.509 se instaló en Dole, en la Borgoña francesa para enseñar Teología en la universidad y también, de una forma discreta, enseñaba Cábala. Pronto se ganó la confianza de la reina Margarita de Austria, quien se sentía fascinada por sus ideas, francamente avanzadas, sobre la defensa de la igualdad de sexos (teniendo en cuenta la época, hay que reconocerle un mérito extraordinario). Su relación con la Cábala le hizo ganar muchas antipatías, así que acabó por instalarse a Inglaterra. Donde se cree tomó contacto con la Orden Rosacruz.

En el año 1.515 se instaló en Pavía y se casó, a los pocos años se trasladó a Colonia. Allí empezó a ejercer como médico, llegando incluso a formar parte del cuerpo médico de Luisa de Saboya, madre de Francisco I de Francia. Su concepto de la medicina era holístico, consideraba que cuerpo y alma están unidos y por lo tanto la salud de ambos guardaba una estrecha relación.

Eran ideas muy arriesgadas para la época y, tras tener que renunciar a su cargo, inició un periplo por distintas ciudades europeas en las que, a pesar de la protección de Margarita de Austria, se encontraba contantemente con la acusación de ejercer la magia por parte de las autoridades civiles y religiosas. También se decía que realmente no le contrataban como médico, sino como astrólogo.

Entre tanto movimiento, Agrippa encontró tiempo para escribir su obra fundamental “Filosofía Oculta” (Occulta Philosophia) que era un compendio de sus conocimientos sobre cosmogonía y su creencias sobre Dios, la misión del Hombre (él siempre escribía esta palabra en mayúscula puesto que entendía que el Hombre portaba una chispa de la divinidad) y la Creación en general.

En realidad la obra está dividida en tres volúmenes y en cada uno de ellos se abarca una perspectiva de la Magia: Elemental, Celestial y Ceremonial. Su lenguaje es, sin duda, mucho más accesible y menos críptico que en otras obras suyas, como es el caso de “De la incertidumbre y la vanidad de las Ciencias” o “La Magia de Arbatel” (hay quien duda de su autoría).

En esta frase, Agrippa resume su concepto del hombre de forma formidable: “El Hombre es la obra de Dios, es su imagen en la tierra y es también un resumen del mundo universal, por lo que recibe el nombre de microcosmos, o pequeño mundo”.

Falleció el día 18 de febrero de 1.535 en el hospital de Grenoble (Francia). Aquí podéis encontrar algunas de sus obras, aunque me gustaría hacer primero una aclaración: los enlaces que pongo son para bajar libros en internet, para mí, nada es comparable a un libro físico, pero entiendo que son caros y que, en muchas ocasiones, pensamos que un libro nos va a interesar porque alguien nos lo recomienda con entusiasmo y, una vez comprado y leído, comprobamos con horror que no nos interesa en absoluto y que ha sido un dinero mal invertido, luego acabamos regalando o arrinconando el libro. La idea de los enlaces es que podáis ojear los libros que recomiendo y, el que quiera que se los descargue, pero si realmente os interesan, veréis que es una magnífica inversión que merece la pena:

http://www.quedelibros.com/autor/21/Agrippa-Heinrich-Cornelius.html

Leer más...

viernes, 13 de agosto de 2010

YO SOY EL ARCANO: ACTIVO

Si en la anterior entrada vimos la forma pasiva de transformarse en el Arcano elegido, ahora propongo ir un paso más allá y hacer cosas en ese estado que podríamos denominar “apropiación de personalidad ajena”. Vamos a ser una figura arquetípica, durante un tiempo, y también vamos a actuar como si fuésemos esa figura. Hablaremos, nos moveremos, nos relacionaremos y sentiremos siendo ese Arcano.

Me gustaría aclarar bien el concepto, porque no se trata de ser nosotros dentro de un Arcano, sino dejar de ser nosotros para convertirnos en el Arcano, espero que se entienda la diferencia, porque es fundamental para realizar el ejercicio correctamente. Este trabajo sí que requiere tener una cierta experiencia en visualización, puesto que es bastante complicado olvidarse de sí. Evidentemente, si no es el caso, es preferible esforzarse primero en practicar un poco la visualización. Estos ejercicios hechos a medias, no sirven de gran cosa.

Como en el ejercicio anterior, es muy importante estar familiarizado tanto con la simbología como con los significados del Arcano con el que vamos a trabajar. Debemos tener una imagen muy clara de los objetos que contiene el dibujo de la carta, conocer sus recovecos y escondrijos. No basta con tener una idea vaga, aproximada; es necesario haber profundizado en ella, saber al dedillo los colores, texturas, objetos, plantas, animales, etc. Cualquier elemento es importante, no debe ser despreciado, una sencilla flor, puede tener un significado clave a pesar de su aparente simpleza.

Tomemos como ejemplo la Justicia para explicar el ejercicio. El primer paso será acondicionar el lugar en el que vamos a realizar el trabajo. Procederemos después a realizar los ejercicios que habitualmente llevamos a cabo, destinados a relajar mente y cuerpo. Cada persona tiene su forma particular de relajarse, así que este paso debe hacerse según el criterio personal. Lo único realmente importante es introducir mente y cuerpo en ese estado receptivo y abierto a la experiencia, lejano de tensiones y preocupaciones, que es el paso previo ineludible para realizar trabajos de naturaleza espiritual.

Una vez relajados, tomaremos la carta con la que vamos a trabajar, en este caso la Justicia, y observaremos el diseño durante unos minutos. Simplemente hay que mirar el dibujo, paseando la vista por la carta suavemente, sin fruncir el ceño ni realizar esfuerzos desaforados. Todo ha de ser tranquilo, fácil. Si duelen los ojos, es que se está forzando la vista, así que estemos atentos a cualquier aviso de nuestros ojos físicos, no tienen por qué molestarnos mientras observamos la carta.

Tras contemplar durante un tiempo la carta en general, centraremos nuestra mirada en la figura que vamos a representar, en este caso vamos a ser la figura sedente que sostiene la espada y la balanza. Observemos su cara, sus ropas, cualquier detalle que ataña directamente a esta figura, mientras empezamos a dirigir nuestra mente hacia una idea única: Yo soy esa figura. Cuando sintamos que estamos preparados para el viaje de hoy, sentiremos que avanzamos hacia la carta, al tiempo que ésta empieza a crecer adquiriendo un tamaño natural.


Antes de continuar quiero puntualizar un dato que es importante: En determinados ejercicios seremos nosotros los que tengamos que reducir nuestro tamaño para introducirnos en la carta, en otros, en cambio, es la carta la que crece para alcanzar nuestro tamaño. En el ejercicio de hoy, como en el anterior, debe ocurrir el segundo supuesto, es decir, la carta ha de crecer, mientras nosotros nos mantenemos en nuestro tamaño habitual.

Sintamos que la carta es un portal a otra dimensión y que, a la vez que nos introducimos en esa otra dimensión, nos vamos despojando de nuestra habitual personalidad, para ir transformándonos en la figura de la Justicia. Este es el punto clave, una vez que traspasamos el umbral que supone la carta, hemos de “dejar de ser” para que así, una vez que “no somos”, nos transformemos, temporalmente, en la Justicia.

Como hicimos en el ejercicio anterior, una vez dentro de la carta, podemos pedir permiso a la figura para, durante el ejercicio, ser ella. Después nos introducimos en el personaje y nos convertimos en la Justicia, adquirimos sus atributos y personalidad, por eso es muy importante conocer bien la carta, porque tenemos que saber con toda la seguridad qué es esta carta y qué energías y cualidades representa, para absorberlas y encarnarlas en este trabajo meditativo.

Tal vez, leído así, parezca un auténtico trabalenguas, pero la secuencia es muy sencilla, haré un resumen de los pasos:
1 Relajación mental y física
2 Observación superficial de la carta
3 Contemplación atenta de la figura a representar
4 Auto-convencimiento de ser esa figura
5 Avance hacia la carta que se adapta a nuestro tamaño
6 Entrar en la carta, abandonando momentáneamente nuestra personalidad
7 Pedir permiso a la figura para ser ella
8 Penetrar en la figura adoptando todas sus cualidades distintivas

Resumida, esa es la línea de trabajo inicial que sirve para realizar el ejercicio de Ser un Arcano. Ahora bien, recordemos que una vez seamos la figura, podemos tomar dos caminos: el pasivo y el activo. En el anterior ejercicio vimos la primera vertiente: la pasiva; hoy adoptaremos la activa, vamos a ser la figura del Arcano elegido y a desenvolvernos en la carta siendo ella.

Recuerdo que somos la Justicia. Evidentemente nos encontramos ante una carta simple en cuanto a su composición; no existen elementos externos que puedan distraernos, tampoco aparecen en el cuadro otras personas o animales que puedan llamar nuestra atención. Solamente la sobria figura de la Justicia en su trono, portando sus implementos, tras ella la cortina que sujetan las macizas columnas. No necesita nada más.

Ahora es el momento de ser la Justicia y de actuar como la Justicia, estamos dando un paso más y no nos conformamos con observar lo que pasa desde su punto de vista. Ahora hemos de actuar. Dejemos que el instinto nos guíe, procurando no planificar. Si tenemos el impulso de levantarnos, hagámoslo; si nuestros pasos nos encaminan hacia una dirección concreta, dejémonos llevar. No pongamos impedimento a nada de lo que suceda. Pero, por encima de todo, es fundamental no tratar de racionalizar la experiencia, no forzar situaciones ni personajes. Muy importante es no cometer el error de traer a la visualización problemas que tenemos en nuestra vida cotidiana.

Si bien en los primeros ejercicios no suelen pasar grandes cosas, con un poco de práctica, se adquiere más soltura y son frecuentes las apariciones de figuras pertenecientes a otras cartas, o bien las visitas a otras cartas. La Justicia, como ya sabemos, es una carta que tiene pocas distracciones, pero puede suceder que sienta el impulso irrefrenable de levantarse y dar una vuelta por el recinto, será sorprendente comprobar cómo la estancia es mucho más grande y ver que está más equipada de lo que nos muestra la carta. Como si ésta solo nos mostrase una parte de todo el cuadro.

Tal vez nos encontremos otros personajes que imparten Justicia, o que vienen a ser juzgados. Puede que veamos personajes que no guarden aparente relación con la carta o puede que sí. En muchas ocasiones nos toparemos con figuras de otras cartas: quizás pase correteando a nuestro lado el perro del Loco, o el león de la Fuerza esté rondando por la estancia. O tal vez veamos al Mago o a la figura femenina de la Estrella. Unas veces se acercarán ellos a hablarnos, otras seremos nosotros los que lo hagamos o tal vez pasen a nuestro lado sin mirarnos, absortos en sus asuntos. En cualquier caso, no olvidemos que no somos nosotros, sino la Justicia.

No podemos descartar que aparezcan en nuestra meditación personas de nuestro mundo cotidiano: nuestro jefe, nuestra madre, la prima Rosa o el tío Fernando, nuestra pareja o nuestro hijo, la vecina o el pescadero… Pero recordemos que somos la Justicia, así que no nos abalancemos sobre el jefe para increparle por no habernos concedido el aumento de sueldo, no es esta meditación la adecuada para tal fin. Somos la Justicia, encarnamos las cualidades de equidad, imparcialidad, etc. No malgastemos esta oportunidad única de personificar fuerzas arquetípicas, reduciendo el ejercicio a un listado de quejas y malos humores extraídos del mundo físico.

Aprovechemos la ocasión para experimentar en nuestro propio ser qué es la Justicia como energía, qué enseñanzas nos ofrece y cómo manejarlas; una vez acabada la experiencia será el momento oportuno para pensar cómo incorporar lo aprendido a nuestra propia experiencia vital… Se pueden realizar estos ejercicios al pie de la letra, pero luego, una vez comenzados, podemos dedicarnos a cosas pueriles o, por el contrario, tratar de exprimir al máximo la vivencia y fundirse completamente con el Arcano.

Llega un momento en el que somos conscientes de que debemos terminar la experiencia. Así que, lentamente, debemos abandonar la figura, con mucha suavidad y sin precipitaciones. Es bueno dar las gracias a la figura de la Justicia por la excelente oportunidad que nos ha brindado de ser ella y, aunque no haya sido una experiencia demasiado interesante, agradezcamos del mismo modo lo sucedido.

Después, saldremos de la carta de forma pausada, siendo conscientes de que, de manera paulatina, volvemos a retomar nuestra habitual personalidad y dentro de la carta se queda la personalidad que hemos sido durante el ejercicio. Es importante vernos fuera de la carta siendo ya nosotros mismos, de forma completa, no a medias, sino plenamente. Una vez que hemos salido de la carta, poco a poco, hemos de ir tomando contacto con la realidad de nuestro mundo físico.

Como es habitual, una vez despejados y plenamente conscientes de estar de vuelta, sería muy positivo anotar todas las cosas que hemos vivido, las sensaciones que hemos sentido, quién vino a vernos, qué hemos hecho, qué conclusiones sacamos de la vivencia, etc. Ocurre con frecuencia que, en el momento de la experiencia, no entendemos gran cosa de lo sucedido, pero, en muchas ocasiones, es pasado el tiempo que las claves de la experiencia se nos revelan. En Ocultismo la paciencia es imprescindible. Seamos pacientes y constantes, de esta manera recibiremos la compensación equivalente a nuestros esfuerzos.

La imagen de la Justicia es del Tarot Serravalle.

Leer más...

jueves, 12 de agosto de 2010

CARTA DEL DIA: LA CUALIDAD DE HOY

Hoy vamos a ver otra posibilidad más para la Carta del Día. En esta ocasión vamos a ver qué cualidad vamos a tener que utilizar o desarrollar hoy. Tal vez vamos a tener que armarnos de paciencia, o puede que se ponga a prueba nuestra capacidad creativa, puede que los acontecimientos de este día nos empujen para cambiar algo en nuestras estructuras mentales que ha quedado obsoleto.

Realmente, la utilización de este tipo de tirada puede enfocarse desde muchos puntos de vista, todo depende de qué tipo de información queramos obtener de las cartas. Es importante clarificar este punto antes de extraer la carta. Nunca se deberían decidir los significados a posteriori, en cierto modo eso sería como hacerse trampa a uno mismo en un juego, por ejemplo el solitario. Lo correcto, entiendo yo, es decidir antes lo que la carta representará y luego sacarla del montón. Por supuesto, habrá que interpretarla ateniéndose a lo preestablecido.

La tirada de hoy requiere la misma preparación que hemos estado viendo en entradas anteriores. Además de esa relajación mental y física imprescindible para realizar cualquier tipo de tirada, nunca insistiré lo bastante en el concepto de dejar la mente en un estado completamente neutro, nada de ideas preconcebidas. Si queremos que esta tirada tenga sentido, debemos mantenernos expectantes, abiertos a cualquier cosa, pero sin tratar de forzar nada.

Este punto es fundamental. Cuando realizamos una tirada de Tarot, según las características de la misma, pueden ocurrir dos cosas: que necesitemos enfocar la mente en la búsqueda de una respuesta concreta para un tema concreto o bien que nos empeñemos en el esfuerzo contrario, es decir, no pensar en nada. El primer caso se da en tiradas muy específicas, por ejemplo cuando preguntamos por la salud de alguien, o cuando queremos saber qué tal le van a ir las cosas a tal persona en su vida profesional, sentimental, etc. Son tiradas en las que pretendemos hallar respuestas muy determinadas ante preguntas específicas. Imaginemos que estamos pidiendo a las cartas: “Por favor, ¿me podéis decir qué le va a pasar a esta persona en este asunto?”

La tirada de la Carta del Día, así como algunas otras de carácter similar, son completamente distintas; en vez de pedir concreción, lo que hacemos es decir a las cartas: “Por favor, os pido que me sorprendáis”. La ausencia de pensamientos sobre tal o cual tema, mientras estamos barajando las cartas, es imprescindible para dejar que el Tarot informe y se explique. Sería algo así como apartarse a un lado para dejar que las cartas decidan.

Veamos ejemplos de esta tirada y así será más fácil entender su mecanismo y posibles aplicaciones. Imaginemos que, antes de empezar nuestras actividades diarias habituales, extraemos la Carta del Día con el fin de determinar qué energías son las que van a predominar en el día de hoy, o por decirlo de otro modo, que necesitaré en el día de hoy. Vamos a suponer que la carta que me ha aparecido es el Carro.



Lo primero debe ser contemplar la carta y dar un tiempo a nuestro subconsciente para que, si así ha de ser, me de alguna información al respecto. Esta vendrá puede venir de varias formas: puede ser un destello en forma de imagen, puede que venga de la manera más habitual: como una idea que surge en nuestra mente de forma espontánea. Aunque es menos frecuente, puede que sintamos una sensación especial, o nos surja un recuerdo que estaba medio enterrado en nuestra mente… en fin, cada persona recibe la información de acuerdo con sus características y circunstancias.

En muchas ocasiones, la idea puede venir bastante después de haber extraído la carta, seguramente a lo largo del día, en el momento más inesperado, cuando estemos haciendo otras cosas que no tienen nada que ver con el Tarot, por ejemplo mientras estamos trabajando, o haciendo la comida o en la compra. Cuanto más habituados estemos a hacer trabajos de tipo espiritual, más fácil nos resultará reconocer esa idea especial e interpretarla.

En cualquier caso, y para centrarnos en el ejemplo, vamos a suponer que al ver la carta del Carro no hemos sentido nada especial, o al menos no hemos sido conscientes de ello. No importa. Sabemos los significados principales del Carro, así que, pensemos que nos puede querer decir. Tal vez nos diga que hoy vamos a tener un día en el que nuestra voluntad y capacidad de lucha se verán puestas a prueba. Probablemente hoy no va a ser de esos días en los que, sin ningún esfuerzo, las cosas vienen rodadas y parece que con solo proponérnoslo, conseguimos lo que queremos.

Hoy tendremos que luchar para conseguir las metas del día, lo cual no es malo ni bueno, simplemente hoy es día de trabajo, ya vendrán otros días más relajados y tranquilos. El Carro siempre nos recuerda que las cosas están al alcance de la mano, pero hay que estirar el brazo para tocarlas, así que, es un día de ponerse el mono de trabajo.

Pensemos por un momento que la carta del día es una de esas cartas “feas” que no nos gustan demasiado. Tal vez un Papa invertido. Sería importante recordar, antes de empezar a lamentarse y pensar en lo antipática que nos resulta esta carta, que no estamos hablando de situaciones concretas, estamos hablando de cualidades que van a darse a lo largo del día. Así que, interpretando de la forma más general posible este Arcano invertido, me temo que en el día de hoy vamos a mostrar nuestra cara más intransigente.


Es evidente que hoy vamos a soportar muy pocas bromas y nuestro grado de aguante va a estar bajo mínimos. ¿Y cómo interpretaremos este mal talante? Pues, en primer lugar, siendo conscientes del tipo de fuerzas que nos dominan en el día de hoy y, en segundo lugar, teniendo en cuenta qué clase de sentimientos rigen nuestros pensamientos y actos, procurar, en la medida de lo posible, polarizarnos en el opuesto. Recordemos las Leyes Herméticas, ellas nos han enseñado a vencer una cualidad indeseable no luchando contra ella, sino poniendo todo nuestro empeño en centrarnos en su opuesto.

Es lo que se suele decir: No luchar contra la oscuridad, sino encender una luz. Si nuestro día es altamente intolerante, tratemos de ser más empáticos y abiertos a los demás. La intolerancia muchas veces nos hace creer que estamos en la posesión absoluta de la verdad y lo que el otro hace o dice es erróneo, por el simple hecho de que no es “nuestra verdad”. Para polarizarse en el opuesto de la intolerancia, nada mejor que hacer un esfuerzo por tratar de escuchar al otro con más atención de lo que haríamos otro día cualquiera, y tratar de ponernos en su lugar.

Este es el mejor uso que, en mi opinión se puede dar al Tarot, la mejora personal, en todos los planos de existencia. Si realmente tomásemos la determinación de tratar de aplicar el Tarot para nuestro crecimiento, nuestra evolución experimentaría un gran impulso. Si bien, como ya he comentado, este tipo de tiradas de la Carta del Día, a mí no me gustan mucho y por eso no las utilizo, hay muchas tiradas que me parecen altamente inspiradoras, en realidad, no es tanto la tirada que utilicemos, sino la aplicación que demos al Tarot. Siempre existirá la eterna duda: tomar el Tarot como método de rigurosa predicción o como herramienta de crecimiento espiritual.

Alguien me ha sugerido que reseñara a que baraja pertenecen las cartas que utilizo para ilustrar las entradas. Tiene razón, así que procuraré hacerlo, siempre que me acuerde. Las imágenes de hoy pertenecen al Tarot Esotérico.

Leer más...