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viernes, 24 de septiembre de 2010

TIRADAS SIN LA PRESENCIA FÍSICA DEL CONSULTANTE

Una de las cuestiones que crea más debate entre las personas que estudiamos y leemos el Tarot es la conveniencia o no de hacer lecturas a una persona que no está presente. Hay dos corrientes opuestas entre sí: a favor y en contra. Siempre se han hecho, de eso no hay duda. No me refiero a la persona que acude a que le lean las cartas y durante la consulta aprovecha para hacer alguna pregunta concreta del tipo: ¿qué tal le va a ir en el examen del miércoles a mi hijo? O ¿se va a casar mi amiga Rosalía con Pepe? Me refiero a hacer una lectura completa a una persona que no está presente de forma física.

Con las nuevas tecnologías, esta práctica ha crecido de una manera exponencial. Es muy frecuente realizar tiradas vía teléfono, por carta ordinaria (cada vez menos), por correo electrónico (cada vez más), Messenger, etc. En unos casos la tirada es en directo y, gracias a las webcams incluso se pueden ver las caras consultante y lector, aunque uno esté en Las Bahamas y el otro en Groenlandia. Pero también, y este es el meollo de la cuestión, se puede encargar una tirada y el tarotista la realiza cuando cree oportuno remitiendo sus resultados al consultante después por el medio que éste elija.


No me refiero solamente a las consultas de tipo profesional. Muchas personas participan en foros sobre Tarot en los que alguien plantea una tirada que ha hecho para que le ayuden a descifrarla, y otros miembros del foro opinan sobre ella. También está ese amigo o conocido que te pide que hagas una lectura “cuando puedas” sobre algún problema que tiene o un problema que tiene un amigo o un familiar. Evidentemente en estos casos pueden pasa días desde que se pregunta hasta que se contesta.

La eterna cuestión es si carecen de validez estas tiradas. ¿Debe estar irremediablemente la persona delante? ¿Da igual cuándo y dónde se haga la tirada. Voy a intentar exponer argumentos tanto en un sentido como en el otro y después de leerlos, que cada cual se forme su opinión.

Argumentos a favor de las tiradas sin el consultante presente:
Algunas ventajas son de un carácter bastante práctico: quienes leemos el Tarot no estamos al cien por cien de nuestras facultades las 24 horas del día. Es una ventaja poder realizar la lectura en un momento tranquilo y propicio, cuando sientes que la predisposición es total. Además, se evitan desplazamientos, tener que coordinar horarios. Hay consultantes que se sienten un tanto cohibidos y se muestran poco colaboradores; ese pudor es un inconveniente para la lectura, pues se puede crear una barrera energética de autodefensa que hace que la sesión se convierta en una auténtica odisea. Este elemento tan desagradable se amortigua en gran medida cuando lector y consultante no se ven las caras.

Otra cuestión es la presión que llegan a ejercer algunos consultantes, muchas veces sin malicia, pero puede llegar a desconcentrar a quien trata de interpretar las cartas. Hay personas que, a pesar de que desean que se haga una lectura, no pueden evitar mostrar su desacuerdo con todo lo que oyen, interrumpen constantemente con esa frase tan sumamente desagradable como frecuente: ¿Y eso dónde lo dice? Quieren que se les explique carta por carta el significado, ponen en tela de juicio cada frase que se dice. No se conforman con que digas: creo que vas a conseguir el crédito que has pedido, quieren saber exactamente qué cartas representan lo que acabas de decir, etc. No hablo de los escépticos que consultan con la idea de demostrar que el Tarot es una gran mentira, sino de aquellas personas que no dejan de interrumpir y molestar, sin ser conscientes de que interrumpen y molestan.

También se dice que si el consultante no toca las cartas, estas no se impregnan con su energía y por lo tanto no se puede realizar una buena lectura. Bueno, hay muchos, muchísimos tarotistas que no permiten que el consultante toque sus cartas y no por eso dejan de ser mejores que los otros. Además, en teoría, la energía no conoce términos tan humanos como el tiempo y el espacio. Por otro lado, cuando no está la persona delante, es más difícil hacer juicios de valor que pueden influir en la lectura. Es muy difícil evitar hacerse una idea de cómo es la persona por su ropa, su forma de hablar, de comportarse… su rostro cansado nos puede inducir a pensar que es una persona que se siente desgraciada, cuando en realidad, puede ser que anoche estuvo hasta las tantas de la madrugada de juerga y lo único que tiene es el sueño y cansancio lógicos, pero no se siente en absoluto desgraciada. Puede ocurrir, que la interpretación de la tirada tome un sesgo condicionado por esa idea preconcebida de una vida triste y llena de sufrimientos, lo cual será un tremendo error. Al no ver a la persona, ese tipo de errores (muy frecuentes) se pueden soslayar.

La ausencia del consultante da tiempo a que se lea y relea la lectura las veces que sean precisas, y el resultado se puede redactar de una forma coherente; cuando el consultante está delante todo es inmediato y lo dicho, dicho queda, no hay una oportunidad de repasar y mejorar la lectura; muchas veces sucede que en tú cabeza tienes claras las cosas que ves, pero te cuesta encontrar las palabras adecuadas para expresarte de tal modo que el consultante entienda perfectamente lo que quieres decirle. Si no tienes al consultante delante, puedes aplazar durante un tiempo la redacción de tu interpretación hasta que encuentras la inspiración para hacerlo.


Argumentos en contra de las tiradas sin el consultante presente:

Al tener al consultante delante, se capta mejor su energía, si logras abstraerte de crearte ideas por su aspecto físico, la ropa que lleva, etc., puedes llegar a sentir ese algo casi imperceptible que te inclina a elegir tal línea de interpretación en vez de otra. Si se sintoniza con el consultante a ese nivel, la lectura puede ser increíblemente enriquecedora para ambos. Otra ventaja clara es la facilidad para poder captar los mensajes que, de forma inconsciente, el consultante emite. Es el llamado lenguaje corporal, hay veces que un leve gesto, la forma de inclinar la cabeza al escuchar o de apartarse el pelo de la cara, dicen mucho más de la persona que un discurso de media hora. A medida que se va adquiriendo experiencia con el Tarot, se va desarrollando la capacidad de observación del lenguaje no verbal del otro. No digo que sea infalible, pero si es verdad que sirve de gran ayuda.

Hay muchos tarotistas que dejan que el consultante mezcle las cartas e incluso que extraiga las necesarias para la lectura, de esta manera, la energía del consultante impregna las cartas y el tarotista recoge esa energía a través de las cartas para después interpretarla. Claro que hay tarotistas que prefieren que nadie toque sus cartas (servidora, por ejemplo), pero la energía sigue estando ahí, en teoría para la emisión de energía, no es necesario el contacto físico. Si la energía no sale concretamente por las puntas de los dedos, puede salir por la intención sincera del consultante al querer que las cartas le ayuden. Claro que si no hay impedimentos físicos para la energía, se podría argumentar a favor de las tiradas no presenciales, que la energía llegará del mismo modo.

Por supuesto, otro argumento de peso es el diálogo entre el tarotista y el consultante. Es fundamental poder establecer un diálogo con el consultante, al estar presente, se puede preguntar lo que sea preciso para aclarar situaciones que no se ven claras en la lectura, muchas veces, un par de preguntas ayudan a encarrilar toda una interpretación (salvo aquellas personas que son poco colaboradoras y no sueltan prenda porque esperan que, puesto que tú eres quien va a “adivinar”, tienes que adivinarlo absolutamente todo). De este modo, la lectura es fluida y es más fácil entrar en detalles con la colaboración del consultante. Esa fluidez se pierde cuando la lectura se hace sin que el consultante esté presente, por supuesto siempre se puede hacer una llamada o enviar un correo para preguntar algunos detalles precisos, o incluso, si es posible, se puede chatear con tal fin, pero la espontaneidad se pierde al interrumpirse de ese modo el proceso.

Por último, quizás para mí el argumento de más peso. Pocas cosas hay comparables al hecho de percibir la satisfacción del consultante cuando la lectura le ha resultado satisfactoria y, sobre todo, ha comprendido lo que las cartas le han dicho y confirma que el mensaje tiene un significado para él. Creo que todas las personas que llevan un tiempo leyendo las cartas del Tarot, saben a lo que me refiero, no se puede explicar, pero es algo que se siente, que se aprecia en el rostro del consultante y la sensación es maravillosamente indescriptible. Esto es algo que se pierde en las tiradas no presenciales.

Bien, he planteado solamente algunos argumentos que se pueden aplicar a las dos modalidades de tiradas. Hay defensores de cada uno de los tipos que a la vez son detractores del tipo contrario, luego estamos los pertenecientes al tipo mixto, es decir, que vemos ventajas tanto en una modalidad como en la otra y que tratamos de extraer lo bueno de ambas y soslayar lo menos bueno. Sería muy interesante reflexionar sobre ambas argumentaciones para tratar de entender las dos formas de lectura. Ambas tienen ventajas e inconvenientes, pero en mi opinión ninguna es mejor que la otra, son simplemente distintas formas de hacer lo mismo según la circunstancia.

4 comentarios:

  1. Muy buen analisis, aplaudo tu iniciativa, aporto aqui mi granito de arena, en mi experiencia personal, que a diario recibo muchas consultas telefonicas y consultas por email, prefiero el email, ya que el hecho de poder dar la respuesta en el momento que uno esta al ciento por ciento y poder releer lo escrito creo que es mucho mas positivo para el consultante, en las consultas telefonicas, no siempre se puede estar plena de energia y lo que se dice ahi queda, es muy dificil hacer entender al consultante que se malinterpreto lo dicho, o que, por la presion del propio consultante uno a veces apresura la lectura, pero hay que decir tambien, que muchos consultantes telefonicos le ponen una energia y concentracion que no importa no estar viendoles la cara, se establece con ellos un vinculo muy especial, y muy duradero.

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  2. Hola Vera
    Agradezco tus palabras y sobre todo agradezco que compartas tu propia experiencia.
    Siempre es importante conocer distintos puntos de vista para crearse un criterio y estas experiencias contadas en primera persona son argumentos vitales para entender las diferentes posturas.

    Saludos y de nuevo gracias

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  3. Hola Cris,y hola Vera,me ha encantado el articulo,coincido plenamente con lo que expones Cris.
    Soy de lasque prefiere las consultas sin la presencia del consultante,ademas,no me "invaden"sus energías.
    Lo que se reduce es la posibilidad de un diálogo acerca de lo que va saliendo en las cartas,pero se subsana luego por conversaciones posteriores.
    Podría extenderme mas pero lo fundamental está expresado sabiamente.
    Como he disfrutado leerlas,le mando muchisimos cariños!!!^^

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  4. Hola, amiga ¡qué bien conocer opiniones variadas! Está claro que son dos opciones igualmente válidas y que tenemos la suerte de poder elegir la que más nos convence o apetece. Ayer conversaba con una persona que se inclinaba más a favor de la presencia física del consultante.
    Es lo bonito del Tarot, que no hay una manera única de hacer las cosas. El Tarot es tan, pero que tan listo, que se adapta a cada personalidad y a cada forma de entender las cosas ¿Qué más podemos pedirle?

    Gracias por tus comentarios, muchos besos

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