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sábado, 8 de enero de 2011

EL TAROT SEGÚN ELIPHAS LEVÍ I

Hay una persona que fue fundamental en la evolución del Tarot como disciplina esotérica, se trata de Eliphas Leví, y se ha ganado un lugar sobresaliente en la historia del Tarot, a pesar de que no diseñó personalmente ninguna baraja; pero su forma de entender los Arcanos Mayores, sentó las bases para que, muchos años después, una gran cantidad de estudiantes de Tarot veamos y sintamos estas cartas como un todo simbólico que va mucho más allá de un simple método adivinatorio.

Leví vivió en una de las épocas más intensas del esoterismo europeo, el siglo XIX. En esos años triunfaban las teorías que defendían el origen egipcio del Tarot, recordemos las teorías de Gébelin o Eteilla. Se empezaba a considerar el Tarot como algo que superaba el entretenimiento, no se utilizaba ya tanto como un juego de mesa para divertimento social, sino que un sector importante de los ocultistas de entonces intuía unos significados profundos, ocultos entre la aparente simpleza de la iconografía de cada una de las cartas.

Leví era un auténtico apasionado de la Magia que, además, sentía una especial debilidad por la Cábala hebrea. A través de sus estudios, creyó entrever un posible origen cabalístico de los Arcanos del Tarot, en contraposición con la nueva corriente dominante de la época que situaba su nacimiento en los misterios egipcios de la época de los faraones.

Sobre esta base, construyó la estructura de su sistema mágico, y es que Leví consideraba el Tarot como la clave universal de las artes mágicas. Todas estas ideas se reflejaron en una de sus obra principales: “Dogma y Ritual de la Alta Magia” que ya comenté en su día en el apartado dedicado a las Fuentes y Biografías. Leamos lo que Leví nos explica sobre estas claves:

“La clave universal de las artes mágicas, es la clave de todos los antiguos dogmas religiosos; la clave de la Cábala y de la Biblia, la clavícula de Salomón.
Pues bien, esta clavícula o pequeña clave, que se creía perdida desde hacía siglos, nosotros la hemos hallado, y hemos podido abrir con ella todas las tumbas del antiguo mundo, hacer hablar a los muertos, volver a ver en todo su esplendor los monumentos del pasado, comprender los enigmas de todas las esfinges y penetrar en todos los santuarios.
El uso de esta llave entre los antiguos, no estaba permitido más que solo a los grandes sacerdotes, y no se comunicaba el secreto, ni a lo más selecto de los iniciados. Pues bien, ved aquí lo que era esa llave.
Era un alfabeto jeroglífico y numeral, manifestando por caracteres y por número una serie de ideas universales y absolutas; luego una escala de diez números multiplicados por cuatro símbolos, y unidos juntos por doce figuras representando los doce signos del zodíaco, más cuatro genios de los cuatro puntos cardinales”.

Leví era totalmente contrario a las tesis de Gébelin y Eteilla, con este último tenía una especial fijación que, tal vez, estaba cercano a lo enfermizo; en el fondo es comprensible, puesto que a Leví lo que le indignaba de Eteilla era su mercantilismo tan descarado y le parecía que manchaba la Magia con su actitud interesada. Leví creía que solamente los Rosacruces y Martinistas estaban en posesión del verdadero Tarot y la actitud de estos, según nos describe el propio Leví, ante los desmanes de los dos autores mencionados anteriormente, en especial Eteilla, es la siguiente:

“Los verdaderos iniciados, que tenían el secreto del Tarot entre sus mayores misterios, se guardaron bien de protestar contra los errores de Eteilla y le dejaron, no revelarlo, sino velar el arcano de las verdaderas clavículas de Salomón”. Es decir, que tenían interés en que Eteilla propagara sus ideas para que de tal modo, la confusión que creaba, contribuía a ocultar la verdadera razón de ser del Tarot.

Leví sentía devoción por Guillermo Postel, un famoso cabalista francés del siglo XVI que es conocido, sobre todo, porque se cree que fue el primero en traducir el Sepher Yetzirah. En su libro: “Clave de las cosas ocultas desde el inicio del mundo”, Postel defendía una idea que caló hondamente en Leví: el Tarot era la llave del ocultismo. Se incluía en un apéndice del libro un dibujo de una llave que sería de forma simbólica el compendio de todo lo que representaba el Tarot.

En estas ideas de Postel se basó Leví para crear su sistema de significados del Tarot. Últimamente se ha dado una controversia y es que, según parece, este apéndice en el que se explica el Tarot como llave de lo oculto, no estaría escrito por Postel, sino que sería un añadido que se hizo, de forma anónima, en una edición posterior, años después de la muerte del autor, aproximadamente a mediados del siglo XVII. Leví creía que la edición que él tenía era la original, así que no sabía que el anexo era de alguien ajeno a Postel. Desconozco si esto último es cierto, me limito a mencionarlo.


La Llave de Postel
 Sea como fuere, el caso es que Leví, basándose en las tablas de los Arcanos Mayores de Postel, creó su propio sistema de correspondencias que recogió en su obra “Dogma y Ritual de la Alta Magia”. Veremos como para él existe una correlación directa entre los 22 Arcanos y las 22 letras hebreas; realmente lo que hizo fue tomar la idea que al respecto apuntaba el libro de Postel, y desarrollarla según sus propios estudios y conclusiones:

Más aún, en la primera parte de su libro, dedicada al Dogma, Leví vincula cada uno de sus capítulos, con sus correspondientes contenidos con los 22 Arcanos Mayores, de tal manera que todo ese maravilloso compendio de Magia queda perfectamente estructurado según las cartas del Tarot y ningún saber relacionado con la Magia, queda fuera del sistema de Leví. En una próxima entrada veremos esta relación que estableció.

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