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jueves, 3 de febrero de 2011

OCHO DE COPAS

La imagen del Ocho de Copas presenta dos focos de atención principales. En primer plano vemos perfectamente alineadas ocho copas doradas, detrás de ellas vemos la figura de un hombre, vestido con un manto rojo, y que apoyándose en un bastón, camina dando la espalda al espectador, como si se alejara de las copas.

El cielo está oscuro pero no demasiado, parece una noche clara de luna llena. Si nos fijamos, en la parte superior izquierda de la lámina, vemos lo que podría interpretarse de dos maneras: o bien una Luna menguante junto a una Luna llena, o bien una Luna menguante junto al Sol. Circula por ahí una explicación muy interesante para esta imagen y es que lo representado sería un eclipse, en el que la Luna trata de tapar el Sol, es decir, el inconsciente, se vuelve predominante sobre el consciente, y por eso el personaje de la carta, abandona lo material siguiendo el llamado de lo espiritual.

En el fondo de la imagen vemos unas montañas, parece que el hombre va a iniciar su ascenso, dejando atrás lo terrenal y material (las copas) para buscar lo elevado. Muchas personas ven en esta carta la figura del Ermitaño antes de alcanzar la cumbre, y por tanto, mucho antes de convertirse en el sabio que ahora es, su única compañía es un bastón, su voluntad y aquello que hará que no pierda el contacto con la materia y la naturaleza, será en lo más alto de la montaña donde encontrará la luz que luego utilizará para iluminar a los que vengan detrás de él. Por supuesto, esta es solo una interpretación, aunque ofrece mucha materia para la reflexión.

El río puede recibir diversas interpretaciones, tal vez represente los obstáculos que tiene que sortear el hombre, o quizás podría ser el fluir constante de la vida cotidiana, hay que dejar también atrás para buscar algo más elevado. Sería esta última una buena explicación para centrar uno de los principales significados de esta carta: abandonar algo más sólido, para buscar algo más elevado. Esa renuncia se ve también en las copas que deja atrás. No en vano esta carta recibe el título del “Señor del Triunfo (o el Éxito) Abandonado”:

Las copas están alineadas formando una doble hilera, en la inferior encontramos cinco y en la superior, guardando un perfecto equilibrio, hay tres. Simbólicamente, la carta nos dice que el hombre ha conseguido cada una de las copas, las ha ido colocando esmeradamente para que ninguna caiga ni derrame su líquido, pero una vez que ha conseguido esta meta, comprende que necesita algo más. Si recordamos la imagen del Cuatro de Copas, no presenta esa insatisfacción del personaje que ahí aparecía, ni su pasividad.

Muy al contrario, el hombre del Ocho de Copas comprende que una vez consiguió su objetivo terrenal, necesita algo más que las copas no le van a proporcionar y decide que es él quien tiene que salir a su encuentro. Por eso viste una manto rojo, porque es un personaje activo que se pone en marcha para lograr sus objetivos tras un acto de renuncia voluntaria y consciente de lo logrado hasta ahora.


Significados generales: Esta es una carta de abandono de viejas estructuras para buscar algo mejor. Replanteamiento de ideas, proyectos, objetivos, relaciones, de la vida en general. Romper con el pasado. Abandono del objetivo una vez alcanzado. Rupturas, renuncias, equivocación. Éxito temporal. Desasosiego, insatisfacción.
Cuando va acompañada de buenas cartas o en una situación favorable puede significar equilibrio afectivo, dulzura. Proyectos que se concretan. Madurez. Modestia, pudor en los sentimientos. Rechazo sano y positivo de lo establecido y lo convencional.

Invertida: Alejamiento de un ser querido. Ideas fijas, obsesión, bloqueo. Comportamiento errático y desorientado. Éxito abandonado. Proyectos que no se realizan. No aceptar las cosas tal como son. Deseos de huir. Abandonar un amor sólido por buscar uno ideal (y a menudo irreal).
En una acepción más positiva: Superación de los propios temores. Un nuevo comienzo. Esfuerzo continuado. Alegría, deleite, festejos.

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