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martes, 26 de julio de 2011

RITUAL DE ALEJAMIENTO CON PIMIENTA NEGRA

La pimienta se considera en muchos lugares como un afrodisiaco y de hecho se utiliza en muchos rituales de atracción; pero del mismo modo que atrae, puede repeler, por una sencilla razón: atrae a nuestra vida lo que necesitamos, si necesitamos un amor, atraerá un amor, si necesitamos que una persona salga de nuestra vida, eso precisamente atraerá: la ausencia de dicha persona. Hoy quiero presentaros la versión reducida de un ritual muy poderoso para alejar de nuestra vida a esa persona que nos hace daño y que está convirtiendo nuestra existencia en una auténtica pesadilla.

Tal vez alguien se pregunte por qué no muestro la versión completa, la razón es muy sencilla, se trata de un ritual que se mueve en esa delgada y confusa línea que separa la Magia Blanca de la Negra, por eso, me puedo arriesgar a que alguien se sienta la tentación de traspasar esa línea y yo no quiero cargar con la responsabilidad moral de haber fomentado el uso negativo de la Magia. Como bien sabéis yo me rijo exclusivamente por las Leyes Herméticas, así que, del mismo modo que en mi blog no aparecen textos o conceptos que vayan en contra de dichas Leyes, tampoco voy a introducir trabajos opuestos a ellas. En ese aspecto soy muy egoísta, miro mucho por el bien de mi karma.


Este ritual se puede utilizar para alejar de nosotros a una persona (o personas) que nos están perjudicando seriamente. Puede ser un compañero de trabajo, un familiar o un vecino. Debemos ser muy sinceros con nosotros mismos y reconocer si esa persona no actúa de esta forma porque nos devuelve el daño que antes nosotros hicimos. Yo me refiero a esas personas que nos hacen la vida imposible sin que hayamos hecho nada contra ellas. Con este trabajo no buscamos devolver el mal que nos han hecho, no es una venganza, devolver mal por mal, se trata de conseguir que desaparezcan de nuestra vida. Voy a poner un ejemplo para que se entienda bien el tipo de efecto que se puede conseguir haciendo el ritual.

Vamos a imaginar que yo trabajo en una empresa en determinado departamento, tengo una compañera que habla mal de mí a mis espaldas, me ha enfrentado con otros compañeros de la misma sección, ha conseguido que los demás me hayan condenado al ostracismo etc. resulta que yo no la he hecho nada, al menos que recuerde, así que no entiendo el problema que tiene conmigo; tal vez he intentado hablar con ella y aclarar lo que sucede y no solo me ha negado que exista algún problema, sino que además los ataques contra mí han arreciado desde ese momento.

Con este ritual no voy a buscar que cambien las tornas y a partir de este momento sea esa compañera la que sufra el desprecio de los demás, lo que se pretende es que ella no vuelva a hacerme ningún mal. No se sabe cómo se conseguirá esto, puede que de la noche a la mañana su actitud hacia mí cambie y se vuelva más normal, no digo que se convierta en mi amiga del alma (aunque esto puede llegar a suceder), simplemente dejará de tratarme mal. Tal vez se traslade de departamento y ya no la tenga que ver, o incluso puede que reciba una maravillosa oferta de trabajo en otro lugar y la acepte, así que de este modo también saldrá de mi vida.

Los que trabajan con la Magia Negra, buscarían que esta persona fuera despedida, o sufriera una gran desgracia personal a modo de venganza. Insisto, aquí no encontrareis nunca ese tipo de trabajos. Tal vez, con esta versión del ritual de alejamiento, los efectos sean un tanto más lentos y tenga que repetirse unas cuantas veces, pero lo importante son los resultados y os aseguro que si se hace de forma correcta y, sobre todo, con fe, os sorprenderá lo bien que funciona.

Los materiales que vamos a emplear no son demasiado difíciles de conseguir. Utilizaremos: 1 vela blanca, 3 velas negras, un puñado de pimienta negra en grano, no vale molida, aceite de lavanda, un plato y soportes individuales para las cuatro velas. Es aconsejable, no imprescindible, que el ritual se lleve a cabo en la fase menguante de la Luna, pero si no puede ser, no pasa nada, este factor sólo ayuda a potenciar los resultados, no es determinante. Procederemos con los preliminares habituales de cualquier trabajo mágico. Primero tendremos preparados todos los utensilios necesarios, también nos aseguraremos, en el lugar en el que vamos a llevar a cabo el ritual, de conseguir una atmósfera adecuada: luz tenue, ambiente acogedor y que favorezca un estado de relajación y concentración, pedir no ser molestados, desconectar cualquier tipo de teléfono que nos pueda distraer, etc.

Como ya sabéis, a mí me gusta siempre empezar cualquier trabajo mágico pidiendo guía y auxilio a aquellos seres espirituales a los que siempre me encomiendo, pero cada cuál que haga lo que crea oportuno. Empezaremos el trabajo concentrándonos en la imagen de la persona que pretendemos alejar de nosotros. Hemos de estar muy seguros de lo que queremos conseguir y, sobre todo, de que lo podemos conseguir. Empezaremos vistiendo las cuatro velas con el aceite de lavanda, primero la blanca y después las negras. A medida que vestimos cada vela, vamos repitiendo de forma constante :”(el nombre de la persona), me libero de ti” y mentalmente vemos como esa persona sale de nuestra vida. Lo podemos simbolizar como más nos guste, por ejemplo, viendo como esa persona camina hacia una puerta y, una vez que la atraviesa, sabemos que ya no va a volver, o cualquier otra imagen que represente ese alejamiento que buscamos, que cada uno utilice su capacidad imaginativa como crea conveniente.

Una vez hemos vestido las velas procederemos a colocarlas en sus respectivos soportes formando un triángulo equilátero con las negras y en el centro del mismo la blanca. Primero colocaremos la vela blanca, pero antes de introducirla en su soporte meteremos 3 granos de pimienta negra de tal modo que estos quedarán entre el fondo del soporte y el extremo inferior de la vela. Una vez colocada la vela blanca, procederemos a hacer lo mismo con las 3 negras. He incluido un esquema para que se vea de forma clara la disposición de los elementos del ritual y el orden de colocación de los mismos.

En primer lugar la vela blanca y luego haciendo el triángulo, las negras, empezando por la superior, como se ve en el dibujo con el número 1 y siguiendo después el orden de las agujas del reloj. Con cada vela negra se hará lo mismo que hemos hecho con la blanca, introduciremos 3 granos de pimienta negra entre vela y soporte. Después echaremos en el plato un puñado de granos de pimienta negra mientras decimos “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”.

Después encenderemos la vela blanca y luego las negras siguiendo el mismo orden que hemos utilizado para la colocación, es decir, primero la que queda por encima de la blanca y luego las otras dos siguiendo el sentido horario. Mientras encendemos las velas vamos recitando una plegaria en la que exponemos nuestra petición, pongo un ejemplo, pero lo mejor es que cada persona utilice sus propias palabras: “Yo, (nuestro nombre) pido a las Entidades Espirituales que apartéis de mí a (nombre de la persona) ya que me ha perjudicado y vive de espaldas a las Leyes. Os pido que si (nombre de la persona) no ha de marcharse, a partir de ahora cambie su actitud hacia mí y mejore la convivencia”.

Después levantaremos el plato con la pimienta y lo iremos colocando encima de cada una de las velas negras, siguiendo la dirección horaria y empezando por la vela superior (la número 1 del esquema) diciendo: “(Nombre de la persona) que esta pimienta te aleje de mí”. Hay que hacer esto por tres veces, es decir tres recorridos completos partiendo desde la vela superior (la número 1) y siempre en dirección horaria. Después se deposita el plato con la pimienta dentro del triángulo formado por las velas negras, bajo la vela blanca, como podéis ver en el dibujo.

Una vez hecho esto, cerramos el ritual agradeciendo la ayuda prestada y los resultados (siempre hemos de agradecer de antemano, es la mayor prueba de fe), con una oración o frase que consideremos adecuada al caso. Dejaremos que las velas se consuman y cuando se apaguen, los restos de cera se tiran a la basura. La pimienta del plato se arroja lo más cerca de la casa que podamos de la persona molesta.

Si consideramos que la persona a la que vamos a hacer el ritual nos ha hecho mucho daño, o pensamos que nuestra fe es un poco escasa, tal vez debamos reforzar los resultados repitiendo el ritual. Esperemos que pase una semana entera para volver a hacerlo. Sigamos los mismos pasos, no es buena idea introducir cambios grandes, es mejor seguir el patrón que hemos creado en el primer ritual. Y, por favor, intentemos no anular los buenos resultados del ritual con pensamientos negativos al respecto. Si hacemos un trabajo mágico para alejar a alguien de nuestra vida y luego no dejamos de recrearnos mental y verbalmente en lo mal que nos trata, las cosas horribles que nos hace, etc., lo único que conseguiremos será neutralizar el ritual y otorgar más poder a la otra persona.

También recomiendo que, cada vez que estemos cerca de esa persona, procuremos no sentir odio ni resentimiento. Si, ya se que es difícil, pero es un sentimiento que solo daña a quien lo emite, al objeto de nuestro odio no le afecta lo más mínimo, repito, no le afecta. Hay quien pensará: “¡Ojalá fuera tan fácil! ¿Cómo puedo no odiar a alguien que me sigue haciendo daño?”. Bueno, yo no he dicho que sea fácil, pero tampoco es imposible. Propongo que, hasta que el ritual surta efecto, cada vez que os crucéis con esa persona, cada vez que os haga algo, digáis mentalmente y con pleno convencimiento: “Ya no tienes poder sobre mí, estás fuera de mi vida”, o alguna frase de similares características; repetirlo muchas veces, hasta que se convierta en una especie de mantra. Eso ayudará a ir desarraigando en vuestra mente la idea de que esa persona tiene el poder de haceros daño. Es todo cuestión de perseverancia.

Un par de apuntes más, aunque ya lo he mencionado en otras ocasiones, no está mal repetirlo de vez en cuando. Las velas se suelen vestir untando un dedo en el aceite y trazando cuatro líneas verticales comenzando desde la base de la vela, es decir, el extremo que se introduce en el soporte, hasta la parte superior de la vela. Recuerdo que, por los tintes que se emplean, las velas negras suelen arder más rápido que las blancas, así que no hay que asustarse ni preocuparse por ello. Y por último, recuerdo que para la Magia las cerillas siempre de madera, por favor.

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domingo, 24 de julio de 2011

V.I.T.R.I.O.L. I

Hoy voy a hablar de un axioma hermético bastante conocido. La palabra VITRIOL está formada por las iniciales de la siguiente frase en latín: “Visita Interiora Terrae Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum” su traducción podría ser así: “Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta”. Aquellas personas que se hayan iniciado en alguna Escuela de tradición ocultista, conocerán perfectamente el significado de estas palabras.

En los Antiguos Misterios, el neófito era conducido a una estancia oscura y de reducidas dimensiones, que recibía el nombre de Cámara de Reflexión. Dentro de este lugar permanecía encerrado, en silencio y con la única compañía de una serie de objetos de fuerte carga simbólica. Este era el paso previo, el requisito indispensable para poder entrar por primera vez en el Templo.

El lugar estaba hecho, como su propio nombre indica, para la reflexión, se le daba tiempo y material para la introspección y para meditar sobre el siguiente paso que iba a dar, que sería la iniciación; en realidad se trataba de una pequeña “muerte” previa a la nueva “vida” que poco después iba a comenzar para él. Es lo que se denominaba la prueba de la Tierra. A solas, con sus pensamientos, se encontraba con la palabra V.I.T.R.I.O.L grabada en una de las negras paredes de la Cámara de Reflexión.

El significado de estas siglas es bastante elocuente. Se podría diseccionar la frase, para analizar paso por paso lo que nos quiere decir. La primera parte: “Visita el interior de la Tierra” nos da una pista del lugar al que hemos de volver nuestra mirada, la Cámara de Reflexión que antes mencionaba no es más que la representación, podríamos decir dramatizada, de nuestro propio interior. Estas palabras nos sugieren que nos volvamos hacia nuestro interior. No estamos hablando de un lugar externo.

En la vida cotidiana, nos empeñamos en buscar fuera de nosotros, a veces parece que cuanto más lejos miramos, más importancia adquiere; al otorgar a las cosas materiales el máximo valor, desatendemos lo interior, que es mucho más valioso y, sobre todo, permanente. Este axioma nos propone que busquemos dentro de nosotros los verdaderos tesoros que allí se encuentran, sepultados bajo varias capas de pensamientos y objeto completamente superficiales y caducos. Como se suele decir, la verdadera sabiduría está dentro de nosotros, solo tenemos que buscarla.

La segunda parte de esta frase nos dice: “Rectificando encontrarás la piedra oculta”. Tal vez habría que aclarar qué es exactamente esa piedra de la que se nos habla. No es otra cosa que la piedra filosofal, es decir la Verdad. Muchas personas piensan que la piedra filosofal es algún tipo de joya especial, de propiedades mágicas. Siento defraudar a los amantes de las aventuras épicas y románticas, la piedra filosofal es la representación simbólica de la esencia divina que permanece oculta dentro de todos y cada uno de nosotros.
Se puede entender la Alquimia con un proceso de construcción, cuyo inevitable paso previo es la deconstrucción, hay que demoler el edificio antiguo, hasta los cimientos, para construir el nuevo. La verdadera Alquimia lo que busca es limpiar toda la negatividad que hemos acumulado a lo largo de los tiempos en nuestro interior: odios, miedos, tópicos impuestos por terceras personas, falsos conceptos, etc. para que después podamos sacar a la superficie nuestra verdadera esencia que es pura y limpia. La trasmutación de los metales, esa transformación del plomo en oro, no es otra cosa que una hermosa alegoría del trabajo espiritual que hemos venido a desarrollar a lo largo de nuestras existencias.

El Vitriol es una esencia utilizada por los alquimistas en la fabricación del oro a partir del plomo u otros materiales no nobles. El vitriol o vitriolo era considerado la sustancia química más importante por los antiguos alquimistas. Altamente purificado, el vitriolo se utilizaba como medio para hacer reaccionar sustancias en él. Esta sustancia existe realmente bajo forma mineral y es un compuesto de sal ácida y de tierra sulfurosa muy utilizado en otras épocas para la obtención de fertilizantes, incluso en medicina. Como ya hemos visto, este es otro Vitriol, el externo, al que yo hago referencia es otro, mucho más desconocido, pero mucho más importante.

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viernes, 22 de julio de 2011

LA MARCA DEL LOBO

Esta película cuyo título original es “Blood & chocolate”, es la versión cinematográfica de una novela juvenil, del mismo nombre, de la escritora Annette Curtis Klause. Está pensada más bien para un público adolescente. Nos vamos a encontrar con una historia de amor entre un ser legendario: hombre-lobo, o mejor dicho, mujer-lobo y un ser humano. Cuando me planteé verla, después de leer su argumento, pensé “¡Oh no! Otro Crepúsculo” Pero tengo que reconocer que me resultó bastante más entretenida e incluso mantuve el tipo y no eché un sueñecito mientras la veía como sí me pasó viendo la anteriormente nombrada Crepúsculo.




Es de noche, en una cabaña perdida en un bosque en Colorado, vemos a unos niños que juegan felizmente en la nieve. De pronto llega un grupo de hombres que irrumpen de forma violenta en la casa y matan a toda la familia, salvo a una de las niñas que logra huir de ellos, perdiéndose entre los árboles. Años después, encontramos a esa niña ya adulta, Vivian (Agnes Bruckner) viviendo en Bucarest con su tía Astrid (Katja Riermann), trabajando en una bombonería y relacionándose con seres como ella… licántropos que viven perfectamente integrados en la sociedad, aunque tienen sus propias reglas.

O tal vez sería más correcto decir que se rigen por las reglas que impone Gabriel (Olivier Martínez), el líder del grupo. Por ejemplo, solo pueden cazar en manada cuando hay luna llena y su presa suele ser una persona que ha sido señalada por su especial forma de impartir justicia. Vivian conoce en una iglesia a un artista gráfico estadounidense, Aiden (Hugh Dancy) que está buscando inspiración para su nueva obra. A raíz de ese encuentro, Vivian empieza a cuestionarse su forma de vida. Además, según las leyes de los hombres-lobo, el líder de la manada, es decir, Gabriel, cada 7 años puede elegir a una nueva compañera, la última fue Astrid, pero ahora se acerca el momento de elegir una nueva y ha decidido que será Vivian, algo que a la joven no le hace precisamente feliz.


Estamos en verano, así que apetece ver películas simples y refrescantes, como esta. Nada de complicaciones, es un producto agradable de ver, entretenido, de usar y tirar, probablemente al mes de verla, no se recuerda ni la mitad del argumento. La idea no es una gran aportación al género de hombres-lobo; aunque si me resulta curiosa la forma que tienen los licántropos de organizarse para sobrevivir en un mundo que está lleno de depredadores, como ellos, pero de otro estilo. Aquí no hay licántropos que cazan y matan porque no lo pueden evitar, sino que han conseguido controlar sus instintos de una manera increíble. Solamente matan a aquellos que han hallado culpables de algún crimen o falta grave. Son una especie de Robin Hood y sus alegres compañeros en versión pilosa.

La protagonista me resulta un tanto antipática, recuerda a esas heroínas románticas que sufren constantemente, tal vez me hubiera puesto definitivamente de su lado si sonriera un poco más. Ahora bien, me hipnotizaron sus constantes carreras con ese peculiar saltito en la pared, que aconsejo no emular a no ser que, una de dos, o se esté en perfecta forma física o se sea licántropo. Si no se cumple al menos uno de estos requisitos, mejor abstenerse.

Precisamente me gusta una de las cosas que más se ha criticado y es la forma que tienen de convertirse en lobos, nada de transformaciones lentas en las que los huesos se van alargando y marcando, mientras el cuerpo se va volviendo más y más peludo; en esta película el cambio es rápido y luminoso, parece casi cosa de Disnney. En esta era de ordenadores en las que el proceso de transformación del licántropo se detalla de forma minuciosa, en “La marca del lobo” se lo saltan alegremente y lo resuelven con un fogonazo y poco más.


En esta clase de películas pensadas para público adolescente, es inevitable encontrar el consabido triángulo amoroso, aunque en esta ocasión se trata más bien de un amago de triángulo, puesto que no se recrea en este aspecto de la relación como en la inmensa mayoría de películas de este estilo; simplemente se insinúa. En cualquier caso, estando de por medio Olivier Martínez, plantearse con cuál de los dos quedarse es casi ofensivo ¿no? Aunque la protagonista tiene las ideas muy claras desde el principio.

Tal vez se abusa de la estética videoclip y de las poses, pero esta, como muchas otras películas, constituyen un nuevo género, y en él encontraremos, lógicamente, los clichés propios del mismo: terror edulcorado con pareja romántica enfrentados a un mundo que no les comprende, pero reconozco que resulta agradable de ver. Así que, si no tenéis nada mejor que hacer, podéis desparramaros cómodamente en el sofá y disfrutar de este encantador homenaje a la nada más absoluta. ¡Que la disfrutéis!


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jueves, 21 de julio de 2011

EL BROCHE DE PRENESTE

Wolfgang Helbirg
El siglo XIX constituye una época realmente apasionante. Además de ese entusiasmo ocultista, especialmente en los países llamados occidentales, también fue un buen siglo para la arqueología. Existía un intenso deseo de descubrir los orígenes y primeros pasos de la humanidad en la tierra; los hallazgos se sucedían, algunos eran menores pero otros constituyeron auténticos hitos en la historia del hombre sobre la tierra, como es el caso de las Cuevas de Altamira o las ruinas de Babilonia

Lógicamente, en aquellos años las herramientas de datación histórica eran muy pobres, lo que creaba muchos problemas a la hora de certificar la autenticidad de los objetos que se encontraban. Un dato que se tenía muy en cuenta a la hora de dar por bueno un hallazgo arqueológico era la credibilidad y el buen nombre de la persona que lo había encontrado. En el caso que hoy nos ocupa, el broche o fíbula de Preneste, el prestigio de su descubridor constituyó la única prueba de peso para demostrar su legitimidad.


Wolfgang Helbirg era un científico alemán especializado en arqueología romana. Su vida académica no era especialmente brillante, era uno más, de hecho, se rumoreaba que no era ajeno al tráfico ilegal de antigüedades. El incomprensible prestigio del que gozaba se debía más bien a su matrimonio con una princesa alemana, Nadina Schakowskoy. De la noche a la mañana, su nombre iba a ser conocido por un descubrimiento arqueológico impresionante. En 1.887, en la ciudad italiana de Preneste, que hoy se llama Palestrina, Helbirg, encontró un broche de oro sumamente antiguo, de unos 10,7 cm de largo.

En realidad, según todos los indicios, no lo encontró directamente él, sino que lo había comprado un año antes a una persona que aseguraba haberlo encontrado en un sepulcro conocido como la tumba Bernardini, descubierta a mediados de siglo. El hallazgo podría haberse considerado como uno más, sin gran trascendencia, pero se dieron dos coincidencias interesantes: por un lado, el broche contenía una inscripción en latín “Manios med fhe fhaked Numasioi”, que se traduciría como “Manio me hizo para Numerio”, por otro lado se dató, por sus características y por el hecho de hallarse en una tumba del siglo VII a. C, en la época etrusca. Ambos datos hicieron pensar que el broche era la inscripción más antigua escrita en latín encontrada hasta la fecha.

Se cree que un anticuario famoso de la época, Francesco Martinetti, compró el broche a Helbig. A principios del siglo XX, el broche acabó expuesto en el Museo Nacional de Prehistoria, Etnografía y Kircheriano del Colegio Romano. El descubrimiento fue tremendamente importante y Helbirg fue nombrado de forma casi automática director del Instituto Alemán en Roma. Desde aquel momento y hasta su muerte, gozó de gran prestigio y reconocimiento. Pocas voces se alzaron en contra de la veracidad del hallazgo.

Se cuenta que un profesor italiano, cuyo nombre no ha trascendido, acusó a Helbirg de haber amañado el broche; según se cuenta, el profesor fue castigado con el ostracismo más absoluto por haberse atrevido a dudar del insigne personaje. ¿Falso o cierto? Si conociéramos el nombre de esta persona, tal vez la historia sería más creíble, aunque… nunca se sabe.

El broche fue expuesto durante años en el museo del Colegio Romano hasta que en el año 1.980 se publicó un libro que desempolvó la polémica. La profesora italiana Margarita Guarducci publicó: “La cosidetta fibula presnestina: antiquari, eruditi e falsari nella Roma dell’Ottocento”. En él condensaba las conclusiones de sus estudios sobre el broche de Preneste: era una falsificación. El dedo acusador de Guarducci apuntaba directamente a dos culpables: Martinetti y el mismísimo Helbirg. Según sus conclusiones, el primero habría proporcionado el broche (recordemos que era un anticuario) y el segundo se habría encargado de la inscripción.

El siguiente paso era muy simple, un hombre de ciencia, de gran prestigio, dice que ha encontrado el broche en una tumba etrusca y ¿quién va a dudar de su palabra? El escándalo fue monumental. Poco después, el científico y profesor de la Universidad de Roma, Edilberto Formigli, tras estudiar la estructura física del broche, llegó a la conclusión de que este era auténtico, pero nada dijo de la inscripción. De este modo la opinión científica se dividió en dos posturas antagónicas por el tema lingüístico y es que, si bien se daba por sentado que el broche era realmente una antigüedad etrusca, la autenticidad de la inscripción era otro cantar.

Broche de Preneste


Así estaban las cosas hasta que el día 5 de junio de este mismo año, en el periódico italiano “La Repúbblica” se publicaba un artículo sobre los estudios que la Universidad de Roma de forma conjunta con el CNR (Consejo Nacional de Investigaciones) habían llevado a cabo sobre el broche y su inscripción. Daniela Ferro, del CNR y, de nuevo, el profesor Edilberto Formigli, de la Universidad de Roma, han sido los encargados de dichos estudios y su veredicto es sorprendente: son auténticos, ambos, broche e inscripción.

Me vais a permitir introducir la traducción de parte del artículo del periódico hecha por Guillermo Caso de los Cobos, que aparece en su página:

"El estudio de una reliquia", dice Daniela Ferro, del Ismn-CNR, "requiere la elección de métodos de análisis no destructivos y no invasivos. El uso de la microscopía electrónica de barrido, acompañada con microsondas electrónicas de rayos X de dispersión de energía, permite observaciones de alta resolución de la superficie y, al mismo tiempo, adquirir datos sobre la composición química de sus elementos. En particular, la fíbula ha sido estudiada con un instrumento equipado con una cámara que le permite moverse ampliamente sobre el objeto e investigar todas sus partes sin dañarlo.

El equipamiento científico ha permitido establecer la metodología y composición en la misma antigüedad que la datación previamente asignada al broche, a pesar de los intentos de limpieza y abrasión de los últimos siglos. De hecho, a pesar de que con el oro aún no se han encontrado métodos de datación, ahora sabemos que algunas técnicas de orfebrería habían alcanzado un alto grado con los etruscos y existen numerosos estudios hoy en día que describen sus características.

Es un artefacto de alta joyería, hecha en la parte del soporte con una lámina de alto contenido en oro, un material dúctil para ser grabado con la punta de una aguja", añade la investigadora. "La inscripción se realizó de la misma manera. También han sido identificadas las reparaciones llevadas a cabo antiguamente, como la presencia de un pan de oro para ocultar una pequeña fractura, mientras que el uso de amalgama de oro para fortalecer la parte móvil de la lengüeta (es decir, la punta ndr) podría ser reciente. Es poco probable que un falsificador operase en la particularidad de su procesamiento y usara aleaciones de oro en un período donde el conocimiento de los procedimientos de orfebrería etrusca no eran particularmente conocidos en detalle, por lo que no podría haberlos conocido salvo con sofisticadas herramientas tecnológicas disponibles sólo hoy en día".

Como veis, estas son noticias más recientes, habrá que seguir el caso, para saber si se cierra definitivamente o un nuevo estudio contradice los resultados de este último. Un último apunte. He estado rastreando la pista de los dos protagonistas de esta historia. Helbirg vivió una vida acomodada y de honor hasta su muerte en 1.915, en cambio Martinetti murió en 1.895 dejando a su familia en herencia una gran cantidad de deudas. Se cuenta que en su casa fueron apareciendo, enterrados en el suelo y emparedados en sus muros, objetos arqueológicos de todo tipo y valor.

Os dejo un enlace al artículo original aparecido en “La Repubblica”:

http://roma.repubblica.it/cronaca/2011/06/05/news/fibula_prenestina-17255384/?rss

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martes, 19 de julio de 2011

JEAN BAPTISTE ALLIETTE: ETTEILLA

Jean Baptiste Alliette o Etteilla, ha sido muy criticado a lo largo del tiempo por ser un pionero, el primero (que haya constancia) en utilizar el Tarot como herramienta adivinatoria y además cobrar por ello. Para unos no es más que un oportunista que se apropiaba de ideas ajenas con el fin de utilizarlas en beneficio propio, para otros es poco menos que un adulterador del uso del Tarot; pero lo cierto es que, a día de hoy son muchas las personas que han hecho de la lectura del Tarot a la vez que un arte, una profesión y un medio de ganarse la vida.

Si bien puede encontrarse en él un cierto toque de oportunismo en algunas cosas que hizo, lo que no se le puede negar es una capacidad de reinventarse a sí mismo asombrosa, así como un olfato para detectar situaciones ventajosas. Se adaptaba perfectamente a todo tipo de circunstancias y sacaba provecho de cualquier suceso que le acontecía. Cambió en múltiples ocasiones de oficio, según lo requería el momento y supo encauzar su interés por el Tarot y la adivinación de tal modo que consiguió una posición acomodada gracias a ello. Sabía lo que la gente necesitaba y fue capaz de ofrecérselo del modo más conveniente y beneficioso para ambas partes.

El padre de la adivinación por el Tarot profesionalizada nació en París, en el año 1.738. Poco se sabe de su infancia y adolescencia, tan sólo que sus orígenes eran más bien modestos y que la cultura que recibió lo era aún más. Por su forma de escribir se piensa que era más bien un autodidacta. Se casó siendo muy joven, en 1.763, con Jeanne Vattier y durante los seis años escasos que duró el matrimonio, se dedicó a comerciar con semillas, según parece la misma profesión de su padre, aunque hay quien dice que su padre era comerciante de vinos.

Se ha dicho que Etteilla fue peluquero, pero no consta en ningún sitio, salvo alguna alusión, como las que hace Eliphas Leví en su libro “Dogma y Ritual de la Alta Magia” en donde hace referencia a él en estos términos: “Alliete, de peluquero que era, se convirtió en el siglo XVIII en cabalista, después de haber pasado treinta años meditando sobre el Tarot.”

Aproximadamente fue en el año 1.770 cuando Alliette decidió adoptar un pseudónimo más impactante, para lo que invirtió las letras de su apellido, Etteilla. Ese mismo año publicó su primera obra, con el largo nombre de “Etteilla, ou manière de se récréer avec un jeu de cartes” ("Etteilla, o la manera de divertirse uno mismo con una baraja de cartas"). En este libro explicaba cómo utilizar una baraja de piquet, un mazo corriente, como los que se utilizaban para entretenimiento en aquella época, pero en esta ocasión era para uso adivinatorio.

Estas cartas tenían la peculiaridad de tener grabados los significados, tanto para leerlas derechas como invertidas, de tal forma que no hacía falta ningún esfuerzo mnemotécnico para leerlas. Entre los años 1.783 y 1.787, Etteilla publicó unos cuadernillos, concretamente 5, bajo el nombre de “Manière de se récréer avec le jeu de cartes nomées Tarots” ("Cómo divertirse uno mismo con la baraja de cartas llamada Tarot"), como puede verse, no se esforzaba mucho en los títulos de sus obras.

En estos 5 librillos, Etteilla se centraba en la interpretación del Tarot como método adivinatorio, basándose, de forma nunca reconocida, en las indicaciones que aparecían en la enciclopedia de Court de Gébelin El mundo primitivo, analizado y comparado con el mundo moderno”, escritas por el misterioso M. le C. de M., siglas tras las que, según parece, se ocultaba Louise de Fayolle, conde de Mellet.

Las ideas de Etteilla están en la línea que cobró una fuerza increíble en esa época, y era la teoría que defendía que el Tarot era ni más ni menos que el Libro de Thot. Según sus teorías propias, su creación se había producido en una reunión de magos que tuvo a Thot (Hermes Trimegistro) como presidente. La adulteración que fue sufriendo el Tarot y que fue degenerando de su idea original, era obra de los “grabadores medievales”. Afortunadamente, él estaba ahí, para rescatar el verdadero Tarot.

Algo muy singular y que marcó la tendencia para los años, y siglos venideros, sería las conexiones que estableció entre el Tarot y la Astrología así como la introducción del concepto de los cuatro elementos relacionados con las cartas. Por supuesto, Etteilla acabó diseñando su propio Tarot, conocido como el Grand Etteilla, aproximadamente a mediados de la década de los 80, en esta ocasión no se trataba de un mazo de cartas para el juego como había sido habitual hasta la fecha, sino una verdadera herramienta adivinatoria con la que poder una lectura de cartas en toda regla a una persona.

En este juego de Tarot, encumbró a Etteilla a lo más alto del mundo esotérico parisino de la época, algo que él también se encargaba de remarcar y es que la ausencia total de humildad era uno de los principales rasgos característicos de la personalidad de Etteilla, de hecho se refería a sí mismo como “devin du siécle” es decir, el adivino del siglo; así era él. El mazo ha conocido múltiples ediciones, con aportaciones novedosas y añadidos sorprendentes.

Etteilla fundó una sociedad de carácter esotérico denominada Sociedad Literaria de los Asociados Libres de los Intérpretes del Libro de Thot, cuyo objetivo era estudiar los misterios del Tarot con una baraja diseñada por él mismo. Existe una confusión en la fecha de la creación de la sociedad, puesto que se manejan varias, todas ellas comprendidas entre los años 1.788 y 1.790. Fue por esta época, al final de su vida, año 1.790 o 1.791, cuando escribió “Cours théorique et pratique du Livre du Thot” (Curso teórico y práctico del Libro de Thot). Éste incluía sus reformulaciones de los Arcanos Mayores y Menores, así como la introducción de los elementos y la astrología.

Lo importante es que la sociedad siguió funcionando durante un tiempo tras la muerte de su creador, aunque las guerras internas por la dirección fueron habituales. Gracias al celo de algunos de sus más fieles seguidores, se hicieron más ediciones de las barajas de Etteilla y también se publicaron algunas libros que recogían las teorías del origen egipcio del Tarot, como es el caso de “Dictionnaire Synonimique du Livre de Thot (Diccionario de sinónimos del Libro de Thot).

La ausencia de datos concretos es una constante a lo largo de la vida de Etteilla, así fue también su final. Se sabe que murió dejando una inmensa fortuna, aunque no se sabe con certeza la fecha de fallecimiento, se cree que fue uno de estos 3 años: 1.790, 1.791 o 1.793. También se desconocen las causas de su fallecimiento. Misterioso hasta el final. Si bien su peculiar forma de ser es criticable en muchos aspectos, hay que reconocer que la forma de ver el Tarot que tenemos hoy en día es consecuencia, en parte, de los planteamientos de este curioso personaje.

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jueves, 14 de julio de 2011

LA FUERZA. MEDITACIÓN


Golden Tarot

El mensaje que nos transmite la carta de la Fuerza es muy sencillo a la vez que muy directo: La subconsciencia inteligentemente guiada domina los instintos más elementales del ser humano. Este Arcano nos muestra la imagen de una mujer de aspecto dulce y tranquilo, dominando sin esfuerzo a un león rojo. Sobre la figura femenina aparece la lemniscata, el símbolo del infinito. Como podemos ver, la mujer representa la subconsciencia que logra controlar de forma suave pero a la vez firme, esa fuerza brutal e instintiva simbolizada por el león rojo.

Hay que remarcar que la fuerza que la mujer ejerce sobre la fiera es firme y constante, pero no tensa, no se trata de la fuerza bruta, sino del poder interior canalizado de forma adecuada para conseguir resultados permanentes. Lo que nos quiere mostrar no es la superioridad física, sino que es por medio del control de la personalidad como logramos domeñar los instintos. Es un trabajo que requiere paciencia y tesón. Puesto que en realidad se van poco a poco moldeando los rasgos de personalidad que nos impiden avanzar en el crecimiento espiritual.


Al tratar del Arcano de la Fuerza es casi imposible no hacer referencia a la Kundalini, existen muchos métodos para despertar y redirigir a voluntad esa energía arrolladora, agazapada en nuestro interior, pero requieren la dirección de una persona verdaderamente experta, estamos hablando de trabajos realizados con material altamente sensible, por lo que pueden surgir inconvenientes poco deseables si no se hace de forma perfectamente controlada. Los ejercicios de introspección y meditación con esta carta persiguen preparar al ser humano para que, cuando esté preparado, de una manera mucho más lenta, pero completamente segura y escalonada, despierte su Kundalini ¿y cómo será esto? Cuando llegue el momento lo sabrá, como dice el adagio hermético: “cuando el alumno está preparado, aparece el maestro”. Recuerdo que la letra hebrea que se suele asignar a este Arcano es la letra Teth, que significa serpiente, es decir, la representación pictórica de la Kundalini, el llamado Fuego Serpentino.

Ese fuego interior, representado por el león de la lámina de la Fuerza, que nos anima y que luchamos constantemente, sin gran éxito en la mayoría de los casos, por controlar, es lo que los alquimistas denominaban el Fuego Acuoso, y se trataba de un elemento que había que dominar de forma obligatoria si se quería lleva a cabo la transmutación alquímica. Si no dominamos la naturaleza más primaria que subyace en nuestro interior, estaremos siempre expuestos a sus explosiones “volcánicas”, por lo tanto seremos esclavos de nuestros instintos y pulsiones más primitivos.

Para explicar esto, me gustaría recurrir a un pasaje de la obra “El arte del Tarot” edit. Orbis, en la que de forma magistral nos explican cómo se trabaja alquímicamente para dominar y controlar esa energía interna, el Fuego Acuoso:

Tarot Morgan Greer

“El adepto, a diferencia del individuo común, doma el Fuego Acuoso, es decir, extrae el ardor de su interior sin apagar el fuego. El método es similar a la cocción en una olla a presión: el calor hace hervir el agua que, al calentarse, genera un vapor que amenaza con hacer explotar la olla; por ello es necesario un escape, simbolizado aquí por la boca del león.
En la práctica, el adepto, a través de los oportunos ejercicios físicos (respiración controlada, emisión de vocales alargadas o de gritos guturales, como es práctica común en las artes marciales) hace vibrar el cuerpo entero y elimina las escorias del Fuego. Esta operación se traduce en una acumulación de energía purificada

Para el adepto, el trabajo de cocción no es necesariamente cotidiano, pero debe seguir unas pautas constantes y ordenadas, a días y horas establecidos. Desde las primeras experiencias, las fuerzas psíquica y física empiezan a acumularse en el organismo sin generar tensiones internas: la necesidad de expulsión disminuye, porque el Fuego Acuoso se hace cada vez más límpido; no por ello se interrumpe el trabajo que, por el contrario, se lleva adelante durante toda la vida. Así, al disponer de una “reserva de energía pulida”, el adepto puede enfrentarse a obstáculos y adversarios sin recurrir a la fuerza física; tal vez dichos obstáculos se desharán como la nieve al sol, y los adversarios más duros se convertirán en mansas fieras, o incluso en amigos fieles. Pero no hay que descuidarse: a pesar de todo, seguirán siendo fieras peligrosas””.

Este sustancioso párrafo describe maravillosamente una serie de técnicas efectivas, a largo plazo, para dominar a nuestro particular león rojo. Se ha de trabajar con las respiraciones, incluso quien sepa, con el poder de la palabra, los alquimistas y magos de la antigüedad conocían muy bien el uso de las sílabas y sonidos mágicos, pero también están los ejercicios más eficaces que se pueden realizar y no son otros que los destinados a instalar en nuestro subconsciente sugestiones positivas por el uso de palabras, pensamientos y actitudes encaminados a tal fin.

Como se nos dice en el texto, no podemos bajar la guardia en ningún momento, no debemos creer que por haber trabajado por un tiempo en el dominio de nuestros instintos más elementales, el trabajo ya está hecho para siempre, por el contrario, estamos sometidos a muchas influencias, externas y también internas, así que este tipo de ejercicios deben convertirse en hábitos de por vida. Como nos muestra la imagen de este Arcano, la eficacia reside en la constancia y la firmeza.

Tarot Scapini


Por lo tanto esta carta es especialmente indicada para aquellos momentos en los que sintamos que no tenemos casi fuerzas, que estamos desanimados, bajos de energía, es un auténtico vivificador, una inyección de optimismo y de vitalidad. Como hemos visto anteriormente, podemos también utilizar la carta de la Fuerza para limpiarnos de energías y vibraciones negativas. Y sobre todo, este Arcano nos ayuda a desarrollar y dirigir de forma positiva el poder mental y la creatividad.

La carta de la Fuerza se suele asociar con la letra hebrea Theth, cuyo significado es serpiente. Para algunos la asociación es con la letra Cheth.
En Alquimia se relaciona con el Fuego Acuoso.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Chesed y Gevurah.
La relación astrológica es con el signo Leo.
Color: Amarillo.

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miércoles, 6 de julio de 2011

TAROT DE CATELIN GEOFFROY

Hoy me gustaría dar un pequeño o tal vez gran, según se mire, salto hacia atrás, para presentar un interesantísimo mazo de Tarot que, hasta la fecha, goza del honor de ser considerado el más antiguo creado en Francia. Fue editado el año 1.557, en la ciudad de Lyon, por Catelin Geoffroy.

Se trata de unas xilografías pintadas a mano. Por desgracia, solamente se conservan 38 cartas, 12 Arcanos Mayores y 26 Menores. Más desgraciado aún es el hecho de que mi búsqueda por internet para conseguir alguna imagen de los Arcanos Menores ha sido completamente infructuosa. Aún así, es un Tarot que guarda sorpresas y curiosidades, por lo que me parece sumamente atractivo hacer una visita, aunque sea reducida, a lo que se conserva de él.

Lo primero que llama la atención es la ausencia de título en los Arcanos Mayores, si bien conservan su numeración, ninguno de ellos tiene la más mínima leyenda. Veremos, en cambio, como el número correspondiente a cada Arcano aparece en latín y además por duplicado, tanto en la parte superior como en la inferior. La influencia es claramente de la corriente milanesa.

Voy a analizar los 12 Arcanos Mayores que se conservan. En primer lugar encontramos al Mago, en esta ocasión parece un viejo trilero que tiene completamente hipnotizado a su reducido público. Curiosamente, esta visión del Mago es más cercana a la del ilusionista de feria que la del místico mago que se nos presentará en siglos posteriores.

La siguiente carta es la Papisa. Encontramos una dama, con cierta cara de resignación, ataviada con recargados ropajes, luciendo una tiara papal y sujetando en su mano derecha un libro cerrado y en la izquierda empuñando una gigantesca llave. Proseguimos con la Emperatriz. En esta ocasión, adornada con ricos vestidos y luciendo una corona, encontramos a la Emperatriz que parece absolutamente embelesada en la contemplación de su cetro.
El Emperador parece un hombre de considerable edad que luce una armadura bajo su lujosa capa, representa de este modo la idea del rey guerrero, listo para pasar a la acción en cuanto sea necesario. El Papa está tocado con su tiara y, al igual que la Papisa, sostiene una llave de enormes proporciones, su cuerpo tiene una posición extraña, por la dirección de la cabeza con respecto al resto del cuerpo, y pido una atención especial a su gesto, ¿no parece casi amenazante?

En la carta del Carro nos vamos a encontrar a un auriga bastante talludito, en una curiosa actitud de “ahí me las den todas”, portando una especie de rosa negra en la mano, sobre lo que podríamos denominar un carro-trono tirado por dos caballos y junto a estos nos encontramos al guía o tal vez mozo de cuadra. Es decir, y este es el dato que me resulta llamativo, en esta ocasión no es el conductor quien conduce el carro sino un personaje supletorio; un dato sobre el que puede ser interesante reflexionar.

El Ermitaño porta un farol en una mano y lo que podría ser una vara en la otra. Da la sensación de que va a entrar en algún sitio, no se sabe muy bien dónde. La primera vez que vi esta carta, me pareció que se acercaba a un confesionario. Tal vez sea la puerta de una ermita o tal vez sea la puerta a otro intrigante lugar. Propongo dos juegos adivinatorios para esta imagen: pregunta número 1 ¿qué lleva realmente en su mano derecha? Pregunta número 2: ¿en qué sitio se encuentra?

El Colgado es un personaje francamente interesante. Cuelga su cuerpo de ambos pies, concretamente de los tobillos, y la posición de su cabeza, como si quisiera levantarse hacia atrás, de una forma un tanto forzada, invita a pensar que está tratando de ver algo que sucede más abajo, observemos con detenimiento su cara. ¿Qué está viendo? Si anteriormente comentaba que la postura del Papa me parecía curiosa, también lo es la de la Muerte. En realidad, y puesto que es un esqueleto, no debería chocarme, puesto que no tiene más que huesos, pero es muy llamativo ver como su tronco y extremidades inferiores avanzan en una dirección, con un paso muy garboso y decidido, por cierto, mientras la cabeza se gira por completo hacia atrás.Porta una guadaña y una pala, como si nos dijera: “mato y entierro a la vez”.

La Templanza es una imagen que transmite calma, serenidad. Sentada tranquilamente, vierte el contenido de su jarra en un cuenco. Su rostro refleja concentración pero de forma suave, no frunce el ceño o muestra tensión, es tal como debe ser la Templanza: moderadamente moderada. En cambio, la representación de la Torre me parece fascinante, es más movida e inquietante; hace tiempo leí un artículo en la que se relacionaba la imagen con el mito de Orfeo salvando a Eurídice del submundo; aunque ¡oh sorpresa! en vez de una lira, nuestro héroe toca un violín. Curioso de veras. Mención especial merece la cara de esa especie de diablillo que se ha formado entre nubes.

7 de Leones de V. Solis

Por último, la carta del Juicio nos presenta a un Ángel que adolece de un cierto estrabismo, tocando la trompeta sobre una nube algodonosa. En la mitad inferior tres personas que despiertan a la llamada. Pido que se preste especialmente atención a la torsión del cuerpo del caballero del grupo, absolutamente fascinante. Está claro que el amigo Geoffroy tenía querencia por las posturas corporales extremas.

En cuanto a los Arcanos Menores, se cree que se inspiraron en una baraja obra del grabador alemán Virgil Solis, muy influenciado por Durero, y que resulta sumamente curiosa, puesto que está compuesta por cuatro palos que, en vez de los habituales de las barajas francesas o españolas, son animales, concretamente papagayos, pavos, leones y monos. Como son tan pocas cartas las que quedan de la baraja de Geoffroy, da la casualidad que del último palo, es decir, del de los monos no nos ha quedado ninguna muestra, pero los estudiosos del tema dan por sentado que serían estos animales los componentes del cuarto palo, habida cuenta de la coincidencia con la baraja de Solis de los otros tres. Os adjunto más abajo un enlace para que conozcáis este original mazo.

Tarot de Geoffroy:

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domingo, 3 de julio de 2011

REY DE COPAS

Llegamos a la última carta de Corte del palo de Copas: el Rey. Representa la madurez y la sabiduría y experiencia propias de esta figura. Sentado sobre un trono flotando a la deriva, encontramos al Rey de Copas, ricamente ataviado y con la mirada perdida en algún punto lejano. Sus manos sostienen una copa y un cetro. Al fondo vemos, en un lado un pez que parece saltar entre las olas, en el otro, un barco con las velas desplegadas.

El agua representa el mundo de las emociones y los sentimientos, pero también el fluir de la vida. No es lo mismo ver unas aguas mansas que fluyen por su cauce de forma calmada, que las aguas revueltas, formando altas olas o remolinos. En el caso concreto del Rey de Copas, vemos un mar inquieto en el que se aprecia un cierto oleaje, y esto es porque se trata de un personaje que vive intensamente las emociones, de ahí, su capacidad de empatizar, de comprender, de solidarizarse con los otros, este detalle lo vemos en los trazos amarillos que se entremezclan en el azul del agua marina, recordemos que el amarillo es el color de los procesos mentales, el elemento aire. El azul le sirve para sentir lo que siente el otro y el amarillo para analizar y extraer un consejo de su experiencia y conocimiento.

El pez saltarín que aparece a la izquierda del trono, según nuestra visión, es una interesante representación de las emociones que libremente juguetean por el mundo emocional, mientras que el barco, a la derecha, avanza con las velas desplegadas, es decir, lleva un rumbo, tiene una dirección, no navega a lo loco sin saber qué hacer, el Rey de Copas, del mismo modo, no se entrega a las emociones sin sentido, no se deja llevar por completo.

Centrándonos en el personaje principal, creo que es importante precisar que, si bien está rodeado de agua por todas partes, no entra en contacto directo en ningún momento con el agua. Este dato es importante porque nos aclara que, si bien está rodeado por lo emocional no está “perdido” en lo emocional. Hay una pequeña diferencia de matices, puede ser una persona con unas emociones muy intensas pero éstas no llegan a sobrepasarle o a dominarle. Es una persona muy emocional pero no absolutamente emocional.

Una buena cuestión es preguntarse ¿el trono está sólidamente asentado o flota a la deriva? Yo siempre he sido más partidaria de la primera opción, me parece que si el trono estuviera navegando a capricho de las aguas, se vería alguna señal como pude ser una inclinación hacia algún lado… pero no lo parece. La teoría del trono zozobrante ha servido a algunas personas para justificar una cierta indecisión en las personas que representa esta carta. Podría ser, es importante que cada persona vaya sacando sus propias conclusiones basadas en el estudio y experiencia con cada carta.

En cualquier caso, nos encontramos a un hombre coronado, como corresponde a su rango, cuya corona está dibujada por una especie de ondas que podrían recordar vagamente las olas del mar. Su traje es azul, evocando la naturaleza de su palo: el Agua, por debajo asoman los pies, que parecen cubiertos con una malla metálica, como la de los guerreros medievales, este detalle, junto al de su pie derecho adelantado, me hablan de una posición un tanto expectante: “si hay que actuar actúo, si no, espero pacientemente”. La imagen es pues, de pasividad aparente más que real. El Rey de Copas no es un hombre netamente de acción, pero tampoco es un soñador incapaz de moverse.

La capa que luce es de color amarillo, con rebordes rojos, interesante combinación de colores: el amarillo es la inteligencia con la que actúa, y el rojo nos recuerda que también puede ser apasionado, pero el predominio del amarillo nos dice claramente que no se deja arrastrar por sus emociones. Algo que volvemos a ver reflejado en el colgante con forma de pez de color amarillo: emociones pero dotadas de inteligencia. Como en todas las figuras de este palo, aparece la copa, en este caso la sujeta en su mano, no la ofrece, ni recibe, simplemente la sostiene. Al contrario que sucedía con la Reina, el Rey no mira a la copa, su mirada está perdida en el frente, no se centra en lo emocional en exclusiva, su visión va más allá.

Si en una mano sostiene el símbolo de las emociones, en la otra porta un cetro que recuerda la forma de una columna, con capitel en forma de papiro incluido, este es un símbolo de poder y mando, y es que, de nuevo, hemos de insistir en que el Rey no se deja dominar totalmente por las emociones, no pierde el control.


Significados generales: Físicamente se relaciona con personas de cabello y ojos claros, con rasgos propios de los signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) especialmente se dice que de Escorpio. Como todos los Reyes, representa el prototipo de un hombre de edad madura que afecta especialmente en el terreno emocional, puede ser abuelo, padre, marido, novio, amante, amigo, hermano, etc. Es una persona de nobles sentimientos, generoso, comprensivo, buen consejero (más para los demás que para él mismo), atento, sensible, generoso, creativo, imaginativo, todo esto teñido con un sutil tono melancólico, no olvidemos que es el Rey de las emociones. Suele ser alguien que tiene a su cargo a otras personas y cuyo bienestar le preocupa, en ocasiones, más que el suyo propio. A veces puede representar al tío soltero que se desvive por los sobrinos.
Buen profesional, puede ser un juez, un médico, psicólogo, terapeuta, filósofo, artista.
Situación social y económica acomodadas. Resolución de problemas. Puesta en marcha de negocios o proyectos con muy buenas expectativas. Protección, buenos consejos. En muchos casos es una carta que habla de asuntos relacionados con la cultura y el arte: como puedan ser exposiciones, congresos, etc. Hay quien relaciona también esta carta con instituciones de tipo social o religioso.
A veces, cuando no está muy bien aspectada, esta carta puede representar a una persona de apariencia tranquila, pero con unas enormes turbulencias en su interior.

Invertida: Persona de carácter pusilánime y muy influenciable. Irresponsable. Falta de escrúpulos, deshonesta e incluso manipuladora. Puede ser alguien que acabe siendo víctima de su propia inestabilidad emocional, por sospechas, celos, suspicacia. Hombre de cierto poder y relevancia que, con la excusa de ayudar o aconsejar, puede perjudicarnos considerablemente. En casos extremos, en posición negativa y rodeada de cartas muy negativas, puede tratarse de un personaje vicioso, violento incluso puede representar a un proxeneta o también a un estafador.
Decadencia. Falta de dominio de un arte a pesar de poseer cierto talento (el artista frustrado). Incultura. Final de una etapa en lo espiritual o en lo material, por ejemplo abandonar una religión, una sociedad, etc. Entorpecimiento y problemas a la hora de emprender cualquier tipo de acción, sea una relación, un negocio, etc. Multa. Injusticia, ruina, pérdidas.

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