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domingo, 3 de julio de 2011

REY DE COPAS

Llegamos a la última carta de Corte del palo de Copas: el Rey. Representa la madurez y la sabiduría y experiencia propias de esta figura. Sentado sobre un trono flotando a la deriva, encontramos al Rey de Copas, ricamente ataviado y con la mirada perdida en algún punto lejano. Sus manos sostienen una copa y un cetro. Al fondo vemos, en un lado un pez que parece saltar entre las olas, en el otro, un barco con las velas desplegadas.

El agua representa el mundo de las emociones y los sentimientos, pero también el fluir de la vida. No es lo mismo ver unas aguas mansas que fluyen por su cauce de forma calmada, que las aguas revueltas, formando altas olas o remolinos. En el caso concreto del Rey de Copas, vemos un mar inquieto en el que se aprecia un cierto oleaje, y esto es porque se trata de un personaje que vive intensamente las emociones, de ahí, su capacidad de empatizar, de comprender, de solidarizarse con los otros, este detalle lo vemos en los trazos amarillos que se entremezclan en el azul del agua marina, recordemos que el amarillo es el color de los procesos mentales, el elemento aire. El azul le sirve para sentir lo que siente el otro y el amarillo para analizar y extraer un consejo de su experiencia y conocimiento.

El pez saltarín que aparece a la izquierda del trono, según nuestra visión, es una interesante representación de las emociones que libremente juguetean por el mundo emocional, mientras que el barco, a la derecha, avanza con las velas desplegadas, es decir, lleva un rumbo, tiene una dirección, no navega a lo loco sin saber qué hacer, el Rey de Copas, del mismo modo, no se entrega a las emociones sin sentido, no se deja llevar por completo.

Centrándonos en el personaje principal, creo que es importante precisar que, si bien está rodeado de agua por todas partes, no entra en contacto directo en ningún momento con el agua. Este dato es importante porque nos aclara que, si bien está rodeado por lo emocional no está “perdido” en lo emocional. Hay una pequeña diferencia de matices, puede ser una persona con unas emociones muy intensas pero éstas no llegan a sobrepasarle o a dominarle. Es una persona muy emocional pero no absolutamente emocional.

Una buena cuestión es preguntarse ¿el trono está sólidamente asentado o flota a la deriva? Yo siempre he sido más partidaria de la primera opción, me parece que si el trono estuviera navegando a capricho de las aguas, se vería alguna señal como pude ser una inclinación hacia algún lado… pero no lo parece. La teoría del trono zozobrante ha servido a algunas personas para justificar una cierta indecisión en las personas que representa esta carta. Podría ser, es importante que cada persona vaya sacando sus propias conclusiones basadas en el estudio y experiencia con cada carta.

En cualquier caso, nos encontramos a un hombre coronado, como corresponde a su rango, cuya corona está dibujada por una especie de ondas que podrían recordar vagamente las olas del mar. Su traje es azul, evocando la naturaleza de su palo: el Agua, por debajo asoman los pies, que parecen cubiertos con una malla metálica, como la de los guerreros medievales, este detalle, junto al de su pie derecho adelantado, me hablan de una posición un tanto expectante: “si hay que actuar actúo, si no, espero pacientemente”. La imagen es pues, de pasividad aparente más que real. El Rey de Copas no es un hombre netamente de acción, pero tampoco es un soñador incapaz de moverse.

La capa que luce es de color amarillo, con rebordes rojos, interesante combinación de colores: el amarillo es la inteligencia con la que actúa, y el rojo nos recuerda que también puede ser apasionado, pero el predominio del amarillo nos dice claramente que no se deja arrastrar por sus emociones. Algo que volvemos a ver reflejado en el colgante con forma de pez de color amarillo: emociones pero dotadas de inteligencia. Como en todas las figuras de este palo, aparece la copa, en este caso la sujeta en su mano, no la ofrece, ni recibe, simplemente la sostiene. Al contrario que sucedía con la Reina, el Rey no mira a la copa, su mirada está perdida en el frente, no se centra en lo emocional en exclusiva, su visión va más allá.

Si en una mano sostiene el símbolo de las emociones, en la otra porta un cetro que recuerda la forma de una columna, con capitel en forma de papiro incluido, este es un símbolo de poder y mando, y es que, de nuevo, hemos de insistir en que el Rey no se deja dominar totalmente por las emociones, no pierde el control.


Significados generales: Físicamente se relaciona con personas de cabello y ojos claros, con rasgos propios de los signos de Agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) especialmente se dice que de Escorpio. Como todos los Reyes, representa el prototipo de un hombre de edad madura que afecta especialmente en el terreno emocional, puede ser abuelo, padre, marido, novio, amante, amigo, hermano, etc. Es una persona de nobles sentimientos, generoso, comprensivo, buen consejero (más para los demás que para él mismo), atento, sensible, generoso, creativo, imaginativo, todo esto teñido con un sutil tono melancólico, no olvidemos que es el Rey de las emociones. Suele ser alguien que tiene a su cargo a otras personas y cuyo bienestar le preocupa, en ocasiones, más que el suyo propio. A veces puede representar al tío soltero que se desvive por los sobrinos.
Buen profesional, puede ser un juez, un médico, psicólogo, terapeuta, filósofo, artista.
Situación social y económica acomodadas. Resolución de problemas. Puesta en marcha de negocios o proyectos con muy buenas expectativas. Protección, buenos consejos. En muchos casos es una carta que habla de asuntos relacionados con la cultura y el arte: como puedan ser exposiciones, congresos, etc. Hay quien relaciona también esta carta con instituciones de tipo social o religioso.
A veces, cuando no está muy bien aspectada, esta carta puede representar a una persona de apariencia tranquila, pero con unas enormes turbulencias en su interior.

Invertida: Persona de carácter pusilánime y muy influenciable. Irresponsable. Falta de escrúpulos, deshonesta e incluso manipuladora. Puede ser alguien que acabe siendo víctima de su propia inestabilidad emocional, por sospechas, celos, suspicacia. Hombre de cierto poder y relevancia que, con la excusa de ayudar o aconsejar, puede perjudicarnos considerablemente. En casos extremos, en posición negativa y rodeada de cartas muy negativas, puede tratarse de un personaje vicioso, violento incluso puede representar a un proxeneta o también a un estafador.
Decadencia. Falta de dominio de un arte a pesar de poseer cierto talento (el artista frustrado). Incultura. Final de una etapa en lo espiritual o en lo material, por ejemplo abandonar una religión, una sociedad, etc. Entorpecimiento y problemas a la hora de emprender cualquier tipo de acción, sea una relación, un negocio, etc. Multa. Injusticia, ruina, pérdidas.

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