Páginas

miércoles, 31 de agosto de 2011

CIUDADANO X

Ayer en la sección de El Baúl recordaba la historia de uno de los más terribles asesinos en serie del siglo pasado: Chikatilo, el carnicero de Rostov. En 1.994 se estrenó un telefilm que narraba la larga y tortuosa investigación que dio lugar a su captura: “Ciudadano X”. Tal vez alguien piense: “Oh, no es una película de fantasmas, casas embrujadas, vampiros, zombies o seres imposibles venidos de no se dónde.” Bueno, lo es y no lo es, no se trata de una historia de monstruos fantásticos e increibles, sino de un monstruo de la peor especie: el ser humano haciendo gala de una maldad absoluta sobre la que, de forma incomprensible, no tiene ningún control. ¿Hay algo que pueda dar más miedo que eso?




Para resarcir a los seguidores del blog de la tontuna visual, aunque no carente de encanto, que comenté en la anterior entrada hoy os propongo un auténtico peliculón y, sinceramente, con unos medios bastante modestos, destinado a la televisión y a las estanterías de los videoclubs, da cien vueltas a muchas películas de presupuesto millonario.

El argumento se ciñe bastante a la historia que ya conocemos. Estamos en el año 1.982 en la antigua Unión Soviética, concretamente en Rostov. Acaba de llegar un nuevo médico forense, Viktor Burakov (Stephen Rea), un hombre serio, metódico y concienzudo. Su estreno no puede ser más angustioso; acaban de encontrar el cadáver de una niña en una granja. Ha sido asesinada. El equipo policial no parece poner mucho interés en la resolución del caso, pero Burakov ordena que la zona sea registrada milimétricamente en busca de cualquier pista. Los resultados son increíbles, aparecen los cadáveres de ocho menores más en el área de búsqueda. Todos ellos han sido brutalmente asesinados.

El comité de la zona, dirigido por el coronel Mikhail Fetisov (Donald Sutherland), no quiere ni oír hablar de la posibilidad de un asesino en serie en su país. Y todo ello a pesar de que con anterioridad habían aparecido siete cadáveres más. Fetisov decide inventarse un departamento de asesinos y nombra a Burakov detective para que se haga cargo de él. El comité piensa que se enfrentan a una peligrosa banda de crimen organizado, pero en realidad el asesino (Jeffrey DeMunn) es un hombre solitario, padre de familia, trabajador de una fábrica y con la apariencia de no haber roto un plato en su vida.

Burakov, que se ha tomado el caso como algo personal, interroga a todos los familiares de las víctimas y su conclusión es que el asesino realiza su “caza” en las estaciones de ferrocarril. Pero los medios con los que cuenta para realizar la investigación son escasos, el comité no le ofrece ninguna facilidad, salvo Fetisov que, de una manera muy sui generis, siempre le acaba ayudando. La lucha de Burakov no es solo contra un despiadado asesino, sino contra un sistema ahogado en su propia burocracia y que se niega a reconocer que tiene problemas y que no sabe cómo solucionarlos.


Realmente las películas de este tipo resultan duras de ver, no estamos hablando de ficción o seres asesinos venidos del espacio o del más allá; se trata de la realidad más cruel. Personas que matan a personas porque sí. Por eso, es muy importante que el desarrollo de la historia sea respetuoso con las víctimas y no se recree en los detalles más sórdidos. “Ciudadano X” como otras películas similares, por ejemplo “A sangre fría”, son bastante cuidadosas en ese aspecto.

El ambiente reflejado en la película es tan sórdido y pobre que hace que los crímenes sean más dramáticos, máxime cuando la mayoría de sus víctimas son niños y adolescentes. Me parece un total acierto el punto de vista elegido para presentarnos la historia. La acción se centra en los entresijos de la investigación mientras que, de forma paralela, vamos viendo la forma de actuar y de ser del asesino. Aquí no hay factor sorpresa, no tenemos que devanarnos los sesos tratando de averiguar quién puede ser el culpable con las pistas que nos van dando.

Estamos asistiendo a la dramatización de la triste historia del carnicero de Rostov, todos sabemos lo que ocurrió y quién lo hizo. El director, Chris Gerolmo, podía habernos presentado la acción vista a través los ojos del asesino, pero ha preferido que sintamos la angustia y la desesperación de los investigadores del caso, especialmente de Burakov.


La aparente inexpresividad de Stephen Rea es absolutamente convincente, su gesto contenido da la impresión de ser en realidad una olla en ebullición herméticamente tapada y que en cualquier momento va a explotar. Sin apenas mover un músculo, expresa de una forma totalmente creíble, la enorme carga que siente sobre sus hombros y la soledad e impotencia que le acompañan durante la larga investigación.

Al tiempo que se va desarrollando la trama, vamos asistiendo a los cambios históricos y sociales que se dieron en la época, sobre todo lo que supuso la caída del comunismo y la incipiente democracia. Burakov apenas cuenta con apoyos, solamente el que le proporciona el coronel Fetisov interpretado por mi mil veces adorado Donald Sutherland que nos muestra un personaje de dos caras que conviven en perfecta armonía: coexisten el superior comprensivo a la vez que el aspirante a medrar en la jerarquía sea como sea y todo ello sin despeinarse.

Genial está, como siempre, Max Von Sydow, en un pequeño pero decisivo papel, el del psiquiatra que traza un posible perfil del asesino y cuya intervención en los posteriores interrogatorios será crucial para cerrar el caso. También merece una mención especial el actor Jeffrey DeMunn que interpreta a Chikatilo. Si alguien espera a un psicópata enloquecido o histriónico, tipo Jack Nicholson o Robert de Niro en el “Cabo del miedo” se sorprenderá, pues es todo lo contrario. Se trata de un hombre gris e insulso que podría pasar por nuestro lado y jamás llamaría nuestra atención, esa “invisibilidad” sería algo impensable con los actores antes mencionados (bueno, si pasara a mi lado Robert de Niro me desmayaría… ¡pero de la emoción!)

Precisamente esa capacidad de pasar desapercibido es lo que suscita más inquietud, pues tras esa fachada impasible, subyace auténtica maldad, algo que resulta de todo punto impensable en alguien que, como dijo mi madre cuando vio la película “no es ni la sombra de un señor”. Es mérito de Jeffrey DeMunn hacer creíble algo tan extremo y a la vez siniestro.

En resumen, una historia real tremendamente cruel, pero tratada con gran sensibilidad, en la que todo es sucio, lento, triste y gris, pero con una acción constante, una tensión que se mantiene hasta el último segundo y unas actuaciones maravillosas, de las que quiero destacar de forma especial la fantástica relación que se establece entre Burakov y Fetisov.



Leer más...

martes, 30 de agosto de 2011

EL CARNICERO DE ROSTOV

El 16 de octubre de 1.936, nació en la humilde aldea de Yablochnoye (Ucrania) Andrei Romanovich Chikatilo, que ha pasado a la historia del crimen con el triste sobrenombre de “El carnicero de Rostov”. Se cuenta que su infancia estuvo muy marcada por el hambre y por la muerte de su hermano mayor, Stepan, que había sido secuestrado y devorado por sus propios vecinos (esto último no está comprobado, aunque no era nada infrecuente en esa zona y en esa época).

Desde muy joven tuvo problemas para relacionarse; solía ser objeto de burla de sus compañeros de estudios, pero a pesar de eso logró graduarse en la universidad de Rostov. También tenía un éxito nulo con las mujeres, tal vez la impotencia que sufría era consecuencia directa de su incapacidad para acercarse a una mujer o viceversa. Gracias a su hermana, conoció a una joven llamada Fayina, con la que se casó en 1.963 e incluso llegó a tener dos hijos. En 1.971 comenzó a trabajar como maestro, pero no lograba hacerse respetar por los alumnos y sus clases constituían un auténtico desastre, sin embargo fue por esa época cuando descubrió que le gustaban las niñas, así que, estaba en el lugar más indicado: un colegio.

Decidió dar rienda suelta a su nueva afición dedicándose a espiar, tanto a niñas como a niños, e incluso a se atrevió a realizar algún tocamiento mientras dormían hasta que fueron descubiertas estas actividades y, de forma muy discreta para evitar escándalos, se le expulsó del colegio. En el año 1.978. Se trasladó entonces, con su familia a Shakthty, cerca de Rostov y no tardó en encontrar trabajo en otro colegio. Con sus pequeños ahorros se había comprado una cabaña, junto al río Grushevka a la que solía llevar a borrachos y prostitutas para mantener relaciones, pero estas eran decepcionantes puesto que lo que realmente él quería era resistencia y lucha.

Hasta ese momento, Chikatilo había mantenido una clara barrera que no quería o no podía traspasar, pero algo debió pasar para que en diciembre de ese mismo año, convenciera a una niña de unos nueve años, Lena Zakotnova, a su cabaña. Según más tarde confesaría, su única intención era violarla, pero al herirla de forma accidental en el forcejeo, su mente estableció una enfermiza relación entre dolor y placer de la que ya nunca pudo escapar. Había descubierto que la única manera de sobreponerse a su impotencia era maltratando a la otra persona. Así que acuchilló a Lena hasta que consiguió eyacular y acto seguido, creyéndola muerta, se deshizo del cuerpo arrojándolo al río. La autopsia revelaría que aún estaba viva cuando cayó al agua.

La suerte durante mucho tiempo se puso del lado de Chikatilo. La policía le llegó a interrogar, puesto que una niña había visto el mismo día del crimen a la víctima con un hombre que coincidía exactamente con su descripción, además, se encontraron manchas de sangre en los alrededores de la cabaña, pero no había pruebas y su mujer, de forma un tanto cándida, le proporcionó una coartada. Así que fue puesto en libertad. No tuvo tanta suerte Alexander Kravchenko, un hombre de 25 años que tenía antecedentes por agresión sexual; no había pruebas contra él, no coincidía en absoluto con la descripción de la testigo, pero se necesitaba un chivo expiatorio para calmar a indignada población la población y Kravchenko era el idóneo. A favor de Chikatilo también jugó un papel muy importante su pertenencia activa al partido comunista, hecho que se tenía muy en cuenta a la hora de juzgar la honestidad de las personas.
En el año 1.981 Chikatilo volvió a ser despedido del colegio por los mismos motivos que la anterior vez, pero ya no pudo volver a encontrar trabajo como maestro, su fama le precedía, así que consiguió un puesto como oficinista en una fábrica. Debido a su trabajo tenía que viajar con cierta frecuencia, lo que le vino muy bien para ampliar su radio de acción. En octubre de ese mismo año, sucedió un hecho decisivo que marcó su forma de actuar.

Había conocido a una prostituta de 17 años, Larisa Tkachenko, a la que ofreció comida a cambio de sexo en un bosque cercano. Allí Larisa cometió un error que le costó muy caro, se burló de la imposibilidad de Chikatilo para conseguir una erección, cosa que enfureció al hombre de tal manera que la estranguló, para luego ensañarse con su cuerpo ya muerto. Cuando había acabado con ella, no solo había tenido una erección sino que había conseguido incluso eyacular. Este hecho fue terrible pues en ese momento dio un paso más: maltratar ya no era suficiente, tenía que matar.

Hasta el año 1.984 cometió 16 asesinatos más. A medida que avanzaba en su macabra lista, iba aumentando la crueldad de sus crímenes, a los que añadió el canibalismo. Ese año se produjo su primera detención como sospechoso de los asesinatos. La policía había centrado sus esfuerzos en enfermos mentales, delincuentes sexuales y homosexuales. De hecho se habían realizado varias detenciones, pero el número de víctimas iba creciendo y, por más que se resistieran a admitirlo, los crímenes eran obra de una sola persona, es decir, estaban enfrentándose a un asesino en serie. Así que los investigadores intentaron trazar un perfil del asesino.

Se trataría de un hombre de mediana edad, casado incluso era probable que tuviese hijos, con un trabajo fijo y quizás poseedor de un vehículo (algo que no era frecuente en esa época) por la dispersión geográfica de los crímenes. El semen encontrado en las víctimas era del grupo AB. Chikatilo, había sido arrestado por acosar a jóvenes en público, evidentemente le pillaron tratando de abordar a una nueva víctima. Su perfil encajaba a la perfección con el del asesino, incluso portaba un maletín en el que se encontraron un cuchillo, vaselina y una cuerda. Pero el análisis de sangre que le hicieron arrojó un resultado negativo, era del grupo A. Así que, de nuevo, fue puesto en libertad sin cargos.

Los asesinatos se seguían sucediendo. La policía tenía claro que el asesino buscaba a sus víctimas en estaciones de autobús y tren; solía acercarse a niños o adolescentes, también retrasados mentales, que estaban solos, en muchos casos se veía que estaban poco menos que en una situación de indigencia, así que les ofrecía comida e incluso un techo, algo a lo que era muy difícil resistirse dada su situación. El cerco se iba cerrando. Se utilizaron cientos de efectivos para que cubriesen todas las estaciones de la comarca. Unos iban vestidos de uniforme, otros de paisano, así los primeros actuarían de forma disuasoria para que el asesino huyera de esas estaciones, dejándole solo unas pocas libres en las que, confundidos con los pasajeros o escondidos en los bosques cercanos, otros agentes pudieran darle caza.

En noviembre de 1.990, un agente que vigilaba de incógnito una pequeña estación de tren, vio salir del bosque cercano a un hombre vestido con traje y corbata, en su ropa se podían ver unas manchas de dudosa procedencia y llevaba un dedo vendado. Le tomó declaración pero dejó que se marchara. Se trataba de Chikatilo. Las alarmas sonaron, ya que había sido anteriormente detenido como posible sospechoso. Así pues, la zona fue peinada al milímetro y a los pocos días apareció el cadáver mutilado de la que sería su última víctima: Svetlana Korostik.

Chikatilo fue detenido el 20 de noviembre. Los análisis médicos que se le realizaron arrojaron un dato interesante: mientras que su sangre era del grupo A su semen era del AB, una rareza no muy frecuente pero que puede darse. Esto es lo que hizo que en su anterior detención fuese descartado, solo se había analizado su sangre y se dio por sentado que esta tenía que ser necesariamente del mismo grupo que su esperma. Fue acusado de 36 crímenes, pues esos eran los cadáveres encontrados hasta la fecha.

Tras mantenerse firme durante los primero interrogatorios, Chikatilo acabó derrumbándose y confesando 53 asesinatos. Incluso llevó a la policía a los lugares en los que se encontraban los cuerpos que aún no habían sido encontrados. El juicio causó una verdadera conmoción, tanto en la Unión Soviética como en todo el mundo, recordemos que el muro ya había caído y era la época de la Perestroika y la Glasnot. Chikatilo, que asistía encerrado en una jaula a modo de protección, se comportó de una manera provocativa, incluso desafiante y enloquecida, tal vez pretendía que se le exonerase por enajenación mental. Llegó incluso a decir: “Soy un error de la naturaleza”. Pero lo jueces se mostraron inflexibles, los informes psiquiátricos eran muy claros al respecto: era perfectamente consciente de sus actos y no tenía ninguna enfermedad mental. El 15 de octubre de 1.992 fue condenado a la pena capital, siendo ejecutado con un tiro en la nuca en la prisión de Moscú, el 14 de febrero de 1.994.

Hasta aquí la terrible historia del Carnicero de Rostov, un asesino en serie que actuó en los últimos tiempos del régimen soviético. Al leer su historia, nos podemos plantear muchas cuestiones: hay quien dice que dentro de cada uno de nosotros habita una zona oscura, perfectamente oculta puesto que la socialización nos hace mantenerla en estado de hibernación, pero no muerta, tal vez una serie de acontecimientos desgraciados puede hacer que la zona oscura se libere dando rienda suelta a toda la maldad de la somos capaces.

Otros en cambio, creen que el ser humano tiende de forma natural a la bondad, pero de vez en cuando se dan, como el mismo Chikatilo dijo “errores de la naturaleza”, que no son capaces de entender ni sentir ninguna simpatía hacia los demás. Son solo aproximaciones a una explicación que aún no existe, no al menos satisfactoria, de los motivos de unos actos tan crueles e inhumanos como los que este y otros muchos asesinos en serie realizaron. No se trata de un crimen cometido en un momento de acaloramiento, de arrebato, más bien son actos premeditados, compulsivos y perfectamente conscientes.

Como podéis ver, ni siquiera los expertos están seguros de nada, sólo hay hipótesis, teorías, pero nada más. Tal vez el día que se descubra el por qué de estos actos, se pueda encontrar la forma de evitar que un asesino en serie vuelva a matar… o tal vez no.

Leer más...

viernes, 26 de agosto de 2011

EL ENAMORADO SEGÚN JULIO PERADEJORDI

Lo prometido es deuda, así que, a petición de mi querida Azul Tarot o Ivana, hoy voy a dar a conocer la versión que sobre el Arcano del os Enamorados, los Amantes o el Enamorado, como se prefiera, podemos encontrar en el libro que comenté recientemente en la sección de Fuentes y Biografías: “El Tarot esotérico o el Libro de Toth” de Julio Peradejordi, ed. Obelisco. Esta es una buena manera de, por un lado conocer algo más de este libro y de la forma que tiene de entender su autor el Tarot, por otro, es una estupenda ocasión para aproximarnos a este Arcano desde un punto de vista novedoso.

Antes de pasar al texto, he de hacer un apunte interesante: el autor analiza el Tarot de Marsella, por eso incluyo la breve descripción que de la ilustración hace Peradejordi para que, de este modo, quienes no estén muy familiarizados con esta baraja entiendan las correspondencias simbólicas que se establecen. Como los significados adivinatorios son similares a los que tradicionalmente se asignan a esta carta, no los incluyo pues me parece una redundancia, lo realmente interesante es el concepto arquetípico y simbólico del Arcano.

A la hora de elegir el Arcano, no he tardado demasiado en decidirme, puesto que esta carta, en el Marsella siempre me ha parecido interesantísima al ser muy distinta a la versión del Rider-Waite-Coleman y sus derivadas, que es la que yo utilizo habitualmente. En muy pocas ocasiones he oído, o leído, la interesante teoría que señala la posibilidad de que la figura de la mujer mayor sea en realidad un hombre, más concretamente un sacerdote, y eso es algo que me resulta sumamente interesante. En cualquier caso, merece la pena leer sobre cualquier Arcano interpretado por Peradejordi, su forma de enlazar ideas y su erudición hace que su lectura sea una gran experiencia. Veamos, pues sus impresiones sobre el Enamorado:

Descripción: Este Arcano representa a un joven imberbe de rubios cabellos, con la cabeza descubierta, situado en el centro de la carta. A su izquierda está una bella muchacha rubia y a su derecha aparece un personaje que podría ser un sacerdote de mediana edad que tiene su mano sobre el hombro del joven. Este personaje es también imberbe, por lo que podría representar a una mujer hombruna y fea. Un ángel de cabello rubio y de alas azules, probablemente Cupido, está encima de los tres personajes, con un arco y una flecha dirigidos hacia el joven o quizás hacia la mano izquierda de la muchacha.

“Simbolismo: El simbolismo de este naipe puede considerarse desde varios puntos de vista. Si lo interpretamos como el sacerdote (a la izquierda) que está casando al joven y a la muchacha, como han hecho varios autores, no vemos qué papel juega aquí Cupido. Si, al contrario, vemos en esta carta a un joven indeciso (en el centro) que no sabe si escoger por mujer a una vieja fea y viciosa (a la izquierda) que no deja ver el color de sus mangas, o a la muchacha que se le ofrece a la derecha del naipe, cuyas mangas blancas indican pureza. Un curioso detalle nos permite adivinar quién ha de ser objeto de su elección: Cupido está apuntando con su flecha blanca a la mano de la muchacha. La flecha blanca indica amor puro. Notemos que Cupido no es aquí ciego ni lleva ninguna banda que le cubra los ojos, como ocurre en algunas representaciones tradicionales de este ángel; esto parece indicarnos que sabe muy bien hacia dónde apunta. Su carácter celeste viene indicado por el color azul de sus alas.

Para algunos autores, el personaje de la izquierda representa al Vicio y el de la derecha a la Virtud; para otros se trataría del amor profano y del amor sagrado. Por otra parte, se podría asociar esta lámina a la parábola de Hércules que nos ha transmitido Filóstrato en su Vida de Apolonio de Tiana, de donde extraemos el párrafo siguiente:

“Tú has visto en descripciones de pinturas el Heracles de Pródico, cómo Heracles es un joven, aún en el momento de elegir su forma de vida, y cómo la maldad y la virtud, disputando entre ellas, tratan de arrastrarlo: la una ataviada con oro y collares, con un vestido teñido de púrpura, con color en las mejillas, bucles en su cabellera y pintura en los ojos, tiene incluso sandalias de oro, pues está representada también caminando orgullosamente sobre ellas. La otra, en cambio, la virtud, se asemeja a una mujer muy trabajada, de mirada seca, que usa de sus arrugas como adorno. Descalza, es modesta en su vestimenta, incluso aparcería desnuda si no conociera lo que es en las mujeres decoroso”
Según los Pitagóricos, la vida humana puede representarse por una letra Y. El trazo central correspondería a la infancia, donde no hay ni vicios ni virtudes, mientras que el de la izquierda correspondería al Vicio y el de la derecha a la Virtud. También según los Pitagóricos, después de la muerte el alma ha de elegir entre dos caminos: uno a la izquierda, más solícito, que en realidad conduce a los Infiernos; y otro a la derecha, más discreto, que lleva a los Campos de los Bienaventurados.

El tema de las dos vías no aparece sólo en el esoterismo griego; lo encontramos también entre los judíos y los primeros cristianos. En el Salmo I podemos leer: “Bienaventurado el hombre que no obra según el consejo de los malvados y no se detiene en el camino de los pecadores”.

El libro de Jeremías ( XXI-8) nos habla también de estad dos vías: “Así habla YHWH (Yahvé): Mirad, os doy a elegir entre el camino de la vida y el de la muerte”:
San Bernabé, en su famosa Epístola (XVIII) nos habla de este modo: “Dos caminos hay de doctrina y de potestad, el camino de la luz y el camino de las tinieblas. Ahora bien, grande es la diferencia que hay entre estos caminos. Porque sobre el uno están apostados los ángeles de Dios, portadores de luz; sobre el otro, los ángeles de Satanás. Y uno es Señor desde los siglos y hasta los siglos; el otro es el príncipe del presente siglo de la iniquidad.”
En un pequeño tratadillo cristiano titulado “Didaché” o “Doctrina de los Doce Apóstoles” vuelve a encontrarse: “Dos caminos hay, uno de la vida y otro de la muerte, pero grande es la diferencia que hay entre estos dos caminos”.

Leer más...

miércoles, 24 de agosto de 2011

EL TAROT ESOTERICO O EL LIBRO DE TOTH

Lo confieso, tengo una relación un tanto distante con el Tarot de Marsella, es algo más de vísceras que de cabeza; así que no suelo referirme a él con demasiada asiduidad. Como se que muchos de los lectores de este blog utilizan el Marsella, de hecho, algunos trabajan de forma prioritaria con este Tarot, hoy voy a presentar un libro basado en él que, seguro hará las delicias de cualquier amante del Tarot, sea o no “marsellista”.

Se trata de “El Tarot esotérico o el Libro de Toth” de Julio Peradejordi, año 1.981, ed. Obelisco. Del autor no puedo contar demasiado, se que ha escrito varios libros de carácter esotérico: “Los Templarios y el Tarot”, “Los refranes esotéricos del Quijote”, “Símbolos fundamentales del Camino de Santiago”, “La Cábala”, “56 Cuentos para buscar a Dios”, etc. Además, desde el año 1.981 dirige la editorial Obelisco.

Tengo que reconocer que se lee muy bien, pues es una obra breve pero muy sustanciosa. No es un estudio denso y profusamente documentado. Es, como la inmensa mayoría de los libros de estas características, ante todo un manual práctico de Tarot, lo importante es el enfoque único que le da el autor, que es lo que suele dar el toque de autenticidad.

En un primer apartado, Peradejordi hace una verdadera declaración de intenciones, ya que se posiciona en la línea de los autores franceses del siglo XVIII como Gébelin, mientras que, de una forma bastante ácida (yo diría que un poquito cruel), critica otras corrientes, de forma especial la de los autores ingleses. Leamos lo que nos dice al respecto en su introducción para así conocer el enfoque que va a dar al libro:

“El propósito de estas páginas no es, sin embargo, defender las ideas de Court de Gébelin, autor admirable desde muchos puntos de vista. Tampoco deseamos atacar o rebatir las áridas interpretaciones modernas del Tarot que nos ofrecen las obras de los ocultistas franceses del siglo pasado, ni menos aún las de los pseudoesoteristas ingleses más o menos relacionados con Alister Crowley y la Golden Dawn.

Tampoco nos meteremos con algunos de los esforzados profesores de Tarot (verdaderos catedráticos sin cátedra), que tanto hacen por aleccionar e instruir a ancianitas teosófico-espiritistas dos o tres horas por semana. Sólo deseamos proponer al lector una visión particular, personal, del simbolismo de los Arcanos Mayores. Una visión que no es ni puede ser definitiva pero que, creemos, los aborda con un enfoque algo más tradicional y verdadero que aquel al que nos ha acostumbrado tanta literatura inútil y vacía sobre el Tarot”.

Confieso que cuando por primera vez leí este párrafo, me dieron ganas de tirar el libro a la basura, puesto que no me gusta demasiado la mordacidad. Pero a pesar de esa postura un tanto intransigente con aquellos autores que demuestran una sensibilidad distinta a la suya con respecto al Tarot, seguí leyendo y he de confesar que me resultaron muy enriquecedoras sus descripciones de los Arcanos, sobre todo los Mayores.

Tras la introducción, encontramos una breve referencia a los orígenes del Tarot que sigue la línea de Gébelin y por eso subtitula el libro como “El Libro de Toth”. Después prosigue con el repaso de algunas barajas que considera importantes, entre las que no encontraremos la de Waite ni nada que se le parezca, por supuesto.

Los preliminares a la descripción de las cartas en sí, están formados por una serie de anotaciones en las que analiza algunas cuestiones simbólicas y también posturales, es decir, según la orientación de la figura: si mira hacia la izquierda o la derecha, etc. Después de algunas consideraciones generales, llega lo que a mi me parece la parte más interesante del libro, que es aquella en la que se describen los Arcanos Mayores.
Julio Peradejordi
El análisis comienza con una descripción de la imagen que vemos en la carta, para luego entrar en una breve aunque ilustrativa interpretación simbólica que, desde mi punto de vista, es excepcional, puesto que entronca simbolismo con mitología. Por último, encontramos la inevitable lista de significados interpretativos, tanto para la carta derecha como la invertida. Para rematar el capítulo de los Arcanos Mayores, una escueta lista de los significados que asignó Gérard Encausse, alias Papus, a cada uno de ellos.

El apartado de los Arcanos Menores es menos extenso. Tras una pequeña introducción sobre los significados generales de cada palo, figura de corte y número; analiza de forma esquemática cada uno de los Arcanos dando además la lista de significados, de las cartas derechas e invertidas. Lógicamente, la descripción de los Menores de Marsella es necesariamente breve, puesto que carecen de la enorme cantidad de elementos de otras barajas.

Por último, del mismo modo que hizo en el apartado de los Arcanos Mayores, también remata el de los Menores con la lista de significados que asignaba Papus y además los de Albert D’Angers y Lenormand. Es interesante hacer una comparativa de los valores que otorgaba cada autor para la misma carta.

Por último propone un par de tiradas, de cruz y astrológica, poniendo ejemplos para comprender mejor la mecánica, algo que es muy de agradecer. Como despedida, una bibliografía en la que los autores franceses ganan por goleada a los del resto del mundo.

En resumen, un libro que sobre todo entusiasmará a los amantes del Tarot de Marsella, pero que también puede aportar datos interesantes a quienes usan habitualmente otras barajas.

Leer más...

martes, 23 de agosto de 2011

EL ERMITAÑO. MEDITACIÓN

Tarot Morgan Greer
A fecha de hoy es casi impensable, al menos en el mundo occidental, que una persona abandone todas sus posesiones y relaciones mundanas, para embarcarse en la búsqueda solitaria de su propia esencia. Pero siglos atrás no era tan extraño. Queda constancia documentada de eremitas, hombres y también mujeres, que renunciaban al mundo para rencontrarse con Dios, por medio de la oración, el aislamiento y la frugalidad, vivían en pleno contacto con la naturaleza, alejados del ruido y de las exigencias propias de la época en que les había tocado vivir.

El Ermitaño no es un desterrado, un paria; es una persona que ha optado de forma libre y consciente por la soledad para poder focalizarse en el mundo interior y encontrar allí las respuestas que no halla en el mundo exterior. En su solitario caminar, va acumulando conocimientos que brotan de su interior, nada hay fuera que no exista dentro, pero no se los guarda para sí, sino que pacientemente espera a aquellos que hayan optado por seguir sus huellas. Con su candil iluminará el camino de los que vienen detrás y sólo con los que quieren saber compartirá su conocimiento.

Muchas personas piensan que la soledad del Ermitaño es soberbia e incluso insolidaria con el resto, pero esto no es así, el Ermitaño toma distancia para así poder observar con cierta asepsia lo que ocurre a su alrededor. Es muy difícil juzgar un hecho cuando estamos inmersos en él, la objetividad desaparece, en cambio, si nos alejamos, aumenta la perspectiva y al no tener ningún interés ni vínculo con el suceso, el juicio no se enturbia por la parcialidad. El Ermitaño sabe que la distancia y la soledad son imprescindibles para que su voz interior pueda expresarse y él sea capaz de escucharla y comprenderla.

También hay gente que dice que el Ermitaño es un personaje triste por su separación de los demás. Pero esto solo se produce en el terreno físico, en realidad el Ermitaño lo que busca con el aislamiento físico es la unión con el Todo. Así que el verdadero aislamiento lo sufren aquellas personas, generalmente están rodeadas de gente, pero que están separadas de la Fuente de Vida o como queramos llamarlo.

El número que corresponde al Ermitaño es el 9. Este número simboliza el final de un ciclo, pero bien sabemos que nada acaba definitivamente, solamente pasa a ser otra cosa, de tal modo que el final de una etapa es el paso previo para el comienzo de otra. Esta idea me parece magistralmente ilustrada en algunas antiguas barajas, como es el caso de la Visconti-Sforza por el reloj de arena; si nos fijamos, es un reloj que está en perpetuo movimiento, cuando uno de los cuerpos se vacía, es decir, cumple su ciclo, dando la vuelta al reloj, el ciclo comienza de nuevo.
Tarot Visconti-Sforza
En la figura del Ermitaño se reúnen muchos símbolos y arquetipos de gran importancia en el ocultismo. Así, por ejemplo, la barba habla de sabiduría. El baculo que le sirve de apoyo, expresa a un tiempo el poder que obtiene de su conocimiento extraordinario y el contacto que en ningún momento pierde con el suelo, es decir, con lo material. La túnica nos recuerda el manto de Apolonio que servía para aislar al sabio del ruido externo al tiempo que ayudaba a guardar los misterios convenientemente ocultos. El farol muestra la luz de la iluminación que él ha obtenido y que comparte generosamente con cualquiera que quiera acercarse a él. Algunos autores han visto en esta imagen el mito de Diógenes (no confundir con el trastorno conocido como síndrome de Diógenes), del que se cuenta que caminaba por las calles de Atenas con un candil encendido, incluso a plena luz del día, cuando le preguntaban por qué hacía esto, él contestaba: “Estoy buscando a un hombre honesto”.

Quiero recordar un párrafo muy elocuente de Eliphas Leví en su “Dogma y ritual de Alta Magia” en el capítulo 9 de la parte del Dogma, llamado Iniciación, nos dice: “El iniciado es aquel que posee la lámpara de Trismegisto, el manto de Apolonio y el bastón de los Patriarcas.
La lámpara de Trismegisto es la razón ilusionada por la ciencia, el manto de Aplonio es la posesión completa de si mismo, que aísla al sabio de las corrientes instintivas y el bastón de los Patriarcas es el socorro de las fuerzas ocultas y perpetuas de la naturaleza”.

El sendero que recorre el Ermitaño en el Árbol de la Vida es el que une las esferas denominadas Chesed (Misericordia) y Tipheret (Belleza). Reflexionemos un poco sobre el recorrido, tanto en una como en otra dirección, la Misericordia representada por Chesed no está dominada por la lástima por el mal ajeno, sino por los sentimientos de ternura y compasión. La diferencia de matices es muy importante. Una cosa es sentir pena por alguien y otra es simpatizar con su dolor.
Tarot Gilded
De este modo, podemos ver que cuando sentimos verdadera Misericordia hacia alguien, sabremos apreciar su verdadera Belleza, aún cuando esta esté envuelta en un halo de fealdad; del mismo modo la contemplación de la Belleza nos llevará a sentir Misericordia. Hablo de la Belleza interior, la que suele ser menos visible para la vista física. Esto nos dice que cuando nos empeñamos en ver al otro como el verdadero ser de luz que es, a pesar de sus defectos mundanos, conseguimos entender que muchos de sus actos son producto de la ignorancia, no de la maldad, lo que nos ayuda a ser más comprensivos y tolerantes.

Meditar sobre esta carta ayuda a quien busca la iluminación. Sirve para llevar a la realización las creaciones mentales. En un sentido más práctico, es una carta adecuada para desarrollar la capacidad analítica, así como la prudencia.

Se suele asociar el Ermitaño con la letra hebrea Yod, cuyo significado es mano abierta o la palma de la mano. Para algunos la asociación es con la letra Teth.
En Alquimia se relaciona con la Putrefacción.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Chesed y Tiphereth.
La relación astrológica es con el signo Virgo.
Color: Amarillo-verdoso.

Leer más...

domingo, 21 de agosto de 2011

EL EMPERADOR SEGÚN FERNANDO MARTÍNEZ

Tarot Gilded
Hoy quisiera dar a conocer una muy lúcida visión del Emperador, extraída de un libro verdaderamente interesante: “La esencia del Tarot” de Fernando Martínez, editorial Plaza & Janés colección Aura debolsillo. Es un libro que se centra en los Arcanos Mayores y sus significados según la casa que ocupan en la tirada Astrológica. Realmente lo recomiendo para aquellas personas que tienen problemas a la hora de coordinar los valores de cada carta según la casa, como ayuda orientativa es magnífico.

La figura del Emperador a veces lleva a confusión, puesto que muchos estudiantes de Tarot se centran casi de forma exclusiva en los significados de poder relacionado directamente con la autoridad. Pero el Emperador es mucho más que eso. Intentaba encontrar un texto al respecto que hablara de este Arcano desde otra perspectiva, cuando recordé el libro de Fernando Martínez que, confieso, tenía bastante olvidado.

Como ya sabéis, mi concepto del Tarot está bastante alejado del habitual, que es la utilización de unos cuantos significados invariables y rígidos. Creo que cada Arcano representa un arquetipo y, profundizando en su estudio, podemos entender el Arcano lo que hace innecesario memorizar significados. Mi empeño con estos párrafos es dar la oportunidad de conocer las conclusiones a las que han llegado distintas personas por medio del estudio individual, sobre una misma carta, con el tiempo, iré ofreciendo varias visiones para que se puedan establecer paralelismos y comparar diferencias. La idea final de todo esto es que cada persona llegue a crearse su propia visión del Tarot que no tiene que ser ni mejor ni peor que las de los demás, simplemente será la suya.

Estas son las conclusiones a las que ha llegado el autor que he elegido hoy sobre el Emperador, os pido que leáis con atención pues es muy interesante especialmente el concepto que nos propone de la idea de poder:

“Este personaje se nos presenta siempre de perfil, está a medio camino de la pasividad y la actividad. La causa de ello es la determinación, el terminar de ordenar las ideas, la última preparación antes de actuar. El número cuatro está asociado a la perfección, sus acciones deber ser correctas. Para nuestro Emperador es primordial comenzar una tarea y terminarla con plena satisfacción. Es el principio de la acción, siempre y cuando vea también el final.

Tarot Golden de Kat Black

Factores que representan un papel muy importante son: la seguridad, el equilibrio y el valor. El valor nos encamina hacia la seguridad y el equilibrio, pero una vez obtenidos podemos vernos frenados por miedo a perderlos al avanzar. Esa es la lucha interna de nuestro personaje, su movimiento dependerá sólo y en exclusiva de su valor por mucho que intente predeterminar.

Los fines del Emperador son el logro y el poder. Este último puede convertirse en su sombra si no aprende a utilizarlo correctamente. En un ciclo de vida viene a representar la figura del padre. Quisiéramos dedicar unas líneas al poder: no entendemos por poder la acumulación de posesiones, es cierto que el dinero da posición y poder, un jefe ejerce cierto poder sobre sus empleados. Pero quisiéramos abarcar la cuestión en su sentido amplio y profundo.

Todos tenemos poder por ser. Así pues, dejar de ser quienes somos es una pérdida total de dicha cualidad. En nuestras relaciones diarias, en nuestra vida cotidiana nos enfrentamos innumerables veces a retos de poder, momentos en los que se pone en duda cómo debemos actuar, a favor del Yo en contra.

Cuando realizamos algo que es de nuestro agrado, empleamos todos los sentidos, nos concentramos, emanamos una fuerza interior traducida en esfuerzo y a la vez en satisfacción, llenándonos de ego. Esto es poder personal. No debemos renunciar a él.

Las preocupaciones nos provocan fugas de poder, intentemos evitarlas, sobre todo si no son nuestras. Una forma de manipulación muy sencilla es la de cargar a otros con nuestros problemas, para así sentirnos liberados. Existen otras muchas formas de manipulación como aprovecharse de alguien porque sabemos que es bueno, no actuar porque los demás lo hacen por nosotros, el cuento de la lágrima o la lástima… Cada cual tiene su camino y ha de ser responsable con él mismo.

Tarot Wirth

Quizá parezca cruel el no ayudar a una persona que está mal y reclama nuestra atención. Cuando uno está arriba y otro abajo pueden pasar dos cosas: que bajemos a ayudarle, con lo cual ninguno de los dos tendrá fuerzas para subir, o hacerle el gran favor de esperarlo arriba, de exigirle que suba (si lo conseguimos, viviremos los dos arriba y es lo más seguro). No podemos otorgar poder a nadie, pero sí podemos indicarle el camino para que lo obtenga por sí mismo. Si lo hacemos es porque queremos a esa persona y nos importa, y no sólo eso, también deseamos que tenga su propia identidad y su propio poder.

En cuanto al dinero sabemos que es una necesidad, pero si pueden no vendan su Yo barato, ser uno mismo pone el destino a nuestro favor y eso si que es un verdadero despliegue de poder que a la larga nos recompensará, es ley de evolución.

Acumulemos poder, sepamos mantenerlo y utilicémoslo correctamente, sin dejar de ser quienes somos. El Emperador debe mantenerse de pie, debe ir hacia lo que quiere sin dudar y sin dejarse manipular por nadie. Él es un guerrero y ésta es su lucha diaria”.

Espero que lo hayáis disfrutado y, sobre todo, que os haya servido para reflexionar sobre el arquetipo del Emperador.

Leer más...

miércoles, 17 de agosto de 2011

TAROT DE PARÍS

Como en la anterior baraja había pegado un pequeño saltito hacia atrás, para hablar de la teórica primera baraja francesa, hoy me voy a permitir seguir por aquellas tierras para recrearme en una bella baraja de autor desconocido. Se trata del conocido como Tarot (Anónimo) de París, fechado en el siglo XVII y que actualmente se encuentra en la Galería de Grabados de la Biblioteca Nacional de París.

La primera nota llamativa es lo tosco de los dibujos y del coloreado. Este punto ha sido muy criticado por los estudiosos de la historia del Tarot, tal vez tengan razón, pero a mí me parecen impactantes las imágenes de los distintos Arcanos y creo que merece la pena hacer una revisión detallada de los Mayores. Este Tarot ya consta de 22 Arcanos Mayores y 56 Menores.

Se ha llamado la atención sobre un asunto que es francamente curioso y es que los títulos de algunas de estas cartas están mal escritos, pero creo que esto lo que hace es aumentar su encanto. Algunos dicen que por esta época se editaban tantos juegos de cartas, que la incansable producción iba en detrimento de la calidad de los detalles. Es una explicación como otra cualquiera.

Del autor no se sabe el nombre, puesto que este está borrado de las cartas en las que aparecía. Si recordáis, algunos Tarots Belgas, concretamente el de Hautot del que hablé en una entrada anterior, tenían una curiosidad, que era ese ajedrezado que enmarcaba cada una de las láminas, en este anónimo de París sucede lo mismo. Aunque los dibujos poco tienen que ver con los anteriormente nombrados.

Empezamos el recorrido por el Loco, una imagen absolutamente sobrecogedora en la que vemos a un corpulento hombre que porta en sus manos una vara que tiene insertada en su punta la cabeza de un bufón. Cae por su espalda una capucha que muestra una impresionante cara y ¿veis lo que porta en su brazo izquierdo? ¿no es una corona? Realmente esta es, para mí una de las cartas más impactantes. Siguiendo el recorrido llegamos al Mago que, sorprendentemente, presenta a tres hombres de aspecto más bien pendenciero, en torno a una mesa, bajo la cual vemos a una especie de monito importunando a un perro que está enroscado sobre si mismo.

La Papisa está sentada en su trono adornado por pesadas cortinas recogidas a ambos lados, con su brazo izquierdo sostiene una inmensa llave, con la derecha apenas sujeta un pesado libro rojo. Es imprescindible fijarse en las dos figuras que quedan a los lados del trono, en la parte más baja. La Emperatriz es una figura más simple, está en un paisaje natural, su cabeza sostiene una corona, su mano derecha un cetro. Menos sencillo en su ropaje, el Emperador es lo que podemos denominar el rey-guerrero, bajo su gran capa real, se nos muestra su armadura de soldado. Incluso la inclinación de su cuerpo, parece indicar que está más que dispuesto a luchar.
El Papa da un poco de miedo, puesto que se ha borrado parte de la cara y resulta inquietantemente siniestro. Sostiene, al igual que la Papisa, una gran llave en una mano y una larga vara en la otra, a sus pies un animal que parece un perro. En sus manos podemos observar algo desagradable, lo que bien podrían ser estigmas. ¿Nos hablaba el artista de santidad o ironizaba sobre la misma?.

La carta de los Amantes también sorprende, bajo el vuelo del Cupido de turno, con el arco y la flecha preparados, vemos a una pareja de cierta edad. Sólo con ver la cara de absoluta resignación de la mujer y la postura abatida de su cuerpo, podemos imaginarnos lo poco que la ilusionan las atenciones del talludito galán. El Carro está tirado por lo que parecen dos cisnes, que son guiados por un ser que tiene cabeza humana y cuerpo indefinido y, por último, sobre el carro vemos a un hombre coronado con laurel que sostiene un cetro.

La Justicia tiene dos cabezas, una masculina y otra femenina, lleva los ojos vendados y porta sus implementos característicos: la espada y la balanza. Por su parte el Ermitaño lleva en una mano un cayado y un rosario de gran tamaño, en la otra parece o bien un candil o bien una campana de la que estaría sosteniendo el badajo, hay opiniones divididas al respecto, yo casi me inclino más por la segunda, aunque no estoy del todo convencida. Parece hallarse a la puerta de un edificio que podría ser un monasterio; lo que podría indicar que sería más monje que ermitaño.

En la Rueda no encontramos ningún animal, como en otras ocasiones, sino un grupo de 3 hombres que giran sobre ella y un cuarto que está puesto en pie en la parte superior y que porta una corona y un tridente ¿quién pensáis que podría ser? En la Fuerza encontramos a una mujer dominando por completo a la fiera, con una cara fruncida en un extraño gesto que no augura nada bueno para el pobre animal. El Colgado cuelga de una cuerda, formando con las piernas el consabido 4. La edad del personaje es elevada, o al menos así lo parece.

La Muerte es una figura un tanto aséptica, puesto que va enguantada, que se aferra a una guadaña de buen tamaño, no dejéis de mirar sus pies ¿no son llamativos? La Templanza también llama poderosamente la atención, lejos de ser esa imagen suave y relajante que se nos suele ofrecer de este Arcano, vemos una figura que parece afanarse en apagar con su jarra un incendio.

El Diablo es un personaje mitad repulsivo, mitad divertido, lleva unas pesadas cadenas como si estuviese buscando una nueva víctima a la que atrapar. Por su parte, la representación de la Torre es, como poco, desasosegante, una especie de bestia antropomorfa toca un tambor en lo que podría perfectamente ser un lugar infernal, ¿es la barca de Caronte lo que se insinúa en la parte derecha?.

En la Estrella no nos encontramos a la bella jovencita chapoteante, sino, como ya ocurría en el Tarot de Viéville, a un anciano astrónomo. La Luna es una carta digna de estudio. Vemos a un hombre con un rostro totalmente embobado, tocando el arpa para una jovencita que parece estar haciéndole muy poco caso. Por no hablar del Sol en el que encontramos a una dama de largos cabellos y ciertamente no muy agraciada, siendo objeto de los coqueteos de un personaje azul que puede ser prácticamente cualquier cosa.

El Juicio se atiene más al cliché conocido, es el Ángel que con el sonido de su trompeta despierta a varias personas a la nueva vida. El Ángel merece él sólo un estudio completo. Y por último el Mundo nos presenta a una dama desnuda, sobre un orbe, que porta lo que parece la cortina de la ducha, con barra incluida, rodeada de angelotes que provocan los vientos en todas direcciones.

De los Arcanos Menores no puedo ofreceros imágenes, no las encuentro, espero que más adelante pueda conseguir algo. Pero puedo decir que se trata de los números y palos habituales. Los Oros poseen la curiosidad de incluir en las monedas blasones de ciudades francesas. Los Ases, por su parte, muestran un animal diferente según el palo.

Viendo estas cartas, me apena no conocer el nombre del autor, puesto que aunque algunos dicen que son dibujos toscos y poco trabajados, a mí me parecen ingeniosos y llenos de picardía. Aquí os dejo un enlace para disfrutar de esta singular baraja y podáis juzgar por vosotros mismos:

 

Leer más...

jueves, 11 de agosto de 2011

AS DE ESPADAS

Llegamos al palo más temido del Tarot: las Espadas. Si los Oros inciden especialmente en el mundo físico y las Copas en el emocional, las Espadas se centran en lo mental. Por eso las cartas de este elemento tienen significados que a veces son bastante duros y difíciles de asimilar, porque hacen especial referencia a aquellos aspectos mentales que predominan en la persona o situación a tratar y, como ya sabemos, muchas veces los peores enemigos que suelen acecharnos son nuestros propios pensamientos.

Como ya hemos visto en los Ases precedentes, la imagen está dominada por una inmensa mano que, surgiendo de una nube. Porta el elemento que caracteriza su palo, en este caso es una espada que está coronada en su punta. El fondo es completamente gris, un color neutro resultado de la unión de los dos pares de opuestos, representados por el blanco y el negro. También es gris la nube de la que surge la inmensa mano de un blanco radiante, como las de los otros ases. Podemos observar que la mano es de un blanco luminiscente, para destacar del fondo gris mate de la carta.

De nuevo vemos la representación de la divinidad, la energía superior, el principio cósmico o como queramos denominarlo, trayendo al ser humano el emblema distintivo de uno de los elementos, en este caso el Aire, cuyo atributo es una enorme espada de sencilla empuñadura y en la que podemos apreciar un doble filo, uno más claro y otro más oscuro, recordándonos así que el intelecto (el Aire) tiene una característica dual: puede destruir o puede construir, todo depende del filo usado.

Pero más allá de esa dualidad, al final la espada penetra en una corona, símbolo del poder, que se ve modestamente adornada por cinco diminutas joyas, que bien podrían representar los sentidos físicos. Como remate, dos ramas, una de olivo (algunos dicen que de acebo) y otra de palma, cuelgan de la corona. Estarían representando la polaridad femenina la primera, y la palma la masculina la segunda.

Esto nos quiere decir que quien tiene control sobre su pensamiento, controlará también los sentidos físicos, además de las dos polaridades de la mente: la femenina o subconsciente y la masculina o consciente. Pero aún más, estas dos ramas pueden representar también el triunfo, la victoria. La corona es Kether, la esfera o sephira superior en el Árbol de la Vida cabalístico, es la victoria, el punto del que partimos para realizar el viaje iniciático a lo largo del Árbol para, una vez llegados a Malkuth, la décima sephira que representa lo terrenal, volver a emprender el viaje de vuelta al origen. Como puede verse, aquí hay mucha materia para reflexionar, teniendo en cuenta los distintos significados de los elementos.

A ambos lados del filo de la espada vemos 6 Yods en suspensión, concretamente tres a cada lado. La letra YOD significa la palma de la mano o la mano abierta, como puede verse algo muy acorde con la representación pictórica de los Ases. Veremos como en el caso de las Copas y los Oros la mano está abierta, en actitud de dar y/o recibir, en cambio en el caso de las Espadas y los Bastos, las manos empuñan el objeto representativo del palo en disposición de actuar, por eso se hace la distinción de Oros y Copas como elementos femeninos – negativos y los Bastos y Espadas como elementos masculinos – positivos. Este detalle se suele tener en cuenta cuando se trata de averiguar el sexo de un feto extrayendo uno de los cuatro ases, si aparece el de Oros o el de Copas será niña, si es el de Espadas o el de Bastos, niño.

Volviendo a los significados de la letra Yod, recuerdo que esta letra hebrea hace referencia a la divinidad. El número 6 sugiere muchas cosas, y el hecho de estar separados los Yods en dos grupos de 3 a cada lado de la espada, más aún. Por ejemplo, podríamos pensar en el triángulo de la creación, según el vértice superior apunte hacia arriba o hacia abajo nos indica en qué mundo nos movemos: vértice hacia arriba en el material, vértice hacia abajo en el espiritual, la unión de ambos triángulos crea la estrella de David en la que ambos mundos se unen de manera perfecta y complementaria. Os invito a pensar en más significados para estos 6 yods.

En la parte inferior de la carta vemos un paisaje un tanto árido, es una superficie rocosa en la que se mezclan de forma inteligente los tonos marrones y azules, para representar esa combinación inevitable de la parte consciente y la inconsciente que convive en la mente humana. Esta carta nos dice algo así como: “Se os ha dado la capacidad del pensamiento para ascender y conquistar, pero podéis elegir quedaros en lo más bajo, en la eterna lucha entre consciente y subconsciente o por medio del autocontrol, elevaros y alcanzar metas más altas”.

Cuando en una tirada, sea del tipo que sea, utilizo Arcanos Menores, una de las primeras cosas que tengo en cuenta es la proporción de cartas derechas e invertidas, lo que ya me da una idea aproximada de cómo se encuentra la situación, las invertidas suelen anunciar obstáculos, retrasos, trabas, etc. Lo siguiente que hago es ver el palo predominante, independientemente de la colocación, etc. Según el elemento que más cartas tiene en la tirada, me indica el tipo de problema ante el que me encuentro. En el caso de las Espadas, en la inmensa mayoría de los casos, la persona suele tener problemas para aclarar sus ideas, le da demasiadas vueltas a las cosas, etc.

También, he observado que si hay dos palos que predominan en la tirada en la misma proporción, y las cartas son un tanto negativas, suele darse un choque de intereses según los elementos que representan dichos palos. Por ejemplo, predominio de Copas y Espadas normalmente apunta a un conflicto entre emociones y pensamiento, es decir: “quiero una cosa pero considero que no es adecuado para mí”, es la lucha eterna entre el quiero y el debo. Por supuesto, estas son impresiones que he ido hallando a lo largo de mi trabajo con el Tarot, por lo tanto son apreciaciones meramente personales, aunque me gusta compartirlas por si a alguien le pueden servir.

Como todos los ases, esta carta es fuerte y poderosa, especialmente en el mundo del intelecto. Ya sabemos que la inmensa energía mental que el As de Espadas proporciona puede utilizarse para bien o para mal, para pensar en soluciones constructivas ante los problemas o para regodearnos en nuestra mala suerte autoflagelarnos mentalmente. Es una cuestión de elecciones. Recordemos siempre el doble filo que nos muestra la espada. En cualquier caso, es un arcano de gran fuerza, tanto para bien como para mal, según el acompañamiento y la situación en la tirada.


Significados generales: Poder mental, triunfo intelectual, victoria, conquista. Liderazgo. El as puede hacer referencia a comienzo o también a culminación, pues un principio no es más que el final de algo para que una nueva cosa empiece. Se activa un proyecto largamente acariciado. Inicios de asuntos de carácter intelectual: se empieza a estudiar carrera, a trabajar en una tesis doctoral, a escribir un libro, etc.. Se encuentran soluciones para salir de los problemas financieros. Culminación de proyectos, finalización de estudios favorable, exámenes exitosos. Comienzo de una amistad. Conquista amorosa. Persona cerebral, voluntad mental. Resurgimiento tras un grave problema o un momento difícil. Es una carta de victoria con lucha y constancia, no es una carta de buena suerte o de casualidades felices, es el premio al esfuerzo.

Invertida: Las energías de esta carta se canalizan mal y pueden pasar dos cosas: que se estanquen llevando a la persona a la pereza, apatía, falta de energía o bien que sea imposble controlarlas, convirtiendo a la persona en un ser tirano destructivo, violento que abusa de su fuerza para dañar. Batalla que se lucha aún sabiendo que no hay ni una posibilidad (y que acaba en derrota). En amor puede significar que una persona o un acontecimiento del pasado, no resuelto en su día, vuelve ahora para enturbiar nuestra relación presente. Obstáculos. Disolución de una sociedad. Infertilidad. Operación.

Leer más...

miércoles, 3 de agosto de 2011

¿PODEMOS INDAGAR SOBRE UNA PERSONA SIN SU CONSENTIMIENTO CON EL TAROT?

Como ya sabéis, me gusta de tanto en tanto introducir algún tema para reflexionar sobre lo que es el Tarot y los usos que se pueden dar al mismo. Las personas que simplemente ven el Tarot como una herramienta adivinatoria en la que todo es matemático, previsible y cuadriculado, por desgracia muchas aún, pueden cómodamente saltarse esta entrada pues no van a encontrar nada de su interés en ella; pero quien piense que el Tarot es mucho más que eso, espero que halle en este texto materia para pensar.

Pienso que el Tarot no tiene límites, sólo los que marque la persona que hace uso de él. Una de las cuestiones que siempre me ha inquietado es precisamente esa ausencia de límites, especialmente cuando queda abierta la posibilidad de entrar en la mente y la intimidad de quien no ha dado permiso para ello. Para que quede clara la intención de esta entrada, quiero hacer hincapié en la última frase: “quien no ha dado permiso”. Este matiz es el que marca la diferencia.


Cuando empezamos a estudiar las cartas del Tarot, vemos como ante nuestros ojos se abre un mundo de casi infinitas posibilidades y se tiende a creer que todo vale. Llega un momento en el que las rutinarias tiradas que se utilizan a modo de prácticas, quedan escasas. Preguntar por el examen de mi hermano Fulanito o si mi amiga Menganita conseguirá que Zutanito se enamore de ella, se vuelve aburrido y queremos más. Normalmente se empieza consultando a las cartas aquellas cuestiones que nos plantean amigos, familiares o conocidos, y también algunas imaginarias que sirven como entrenamiento.

Suele ocurrir que, una vez que se acaban esas preguntas encargadas por alguien o inventadas por nosotros, queremos seguir practicando y no se nos ocurre qué más preguntar. Es en ese momento cuando surge la idea, sumamente tentadora, de utilizar el Tarot para investigar sobre personas que no nos lo han pedido, y que en muchos casos, jamás lo harían, porque no les interesa, porque no creen en ello o simplemente porque no.

De pronto se nos ocurre que podríamos, por fin, averiguar cómo es realmente la vida de la vecina del ático de la que no sabemos nada y siempre nos ha intrigado, descubriremos sus secretos más escondidos: qué piensa, qué hace, con quién está, sus fracasos y triunfos amorosos, etc. Como, en muchos casos, lo que nos dicen las cartas, es coherente y parece tener sentido (otra cosa es que sea cierto o no), nos entusiasmamos y queremos saber más y más.

Una vez que hemos hecho “la ficha” de la vecina, queremos saber más de la vida de ese compañero del trabajo que es tan reservado y misterioso. Probablemente no paremos ahí, así pues seguiremos con el carnicero, la frutera, el farmacéutico, la profesora del niño, la abuela del conductor del autobús, el primo de mi amiga, la cuñada del cartero y cualquier persona que se nos pueda ocurrir. Una vez que hemos empezado, ya es difícil parar, así que la incursión en las vidas ajenas se convierte en algo rutinario y pensamos que no hacemos mal porque no lo vamos contando a los cuatro vientos, bueno, o no demasiado.

Se trata de una cuestión puramente ética. El planteamiento no es si se PUEDE indagar en la vida de otra persona sin su permiso, sino si se DEBE. Realmente no hay reglas escritas para el Tarot, cada persona se rige por sus convicciones personales, las que ha adquirido de sus maestros y las que ha elaborado por su propia experiencia. Por supuesto que yo escribo este tipo de entradas desde mi apreciación completamente subjetiva, evidentemente yo tengo mis propias normas en el Tarot, la inmensa mayoría están firmemente arraigadas en mí, otras han ido cambiando a lo largo del tiempo debido a la evolución de mi forma de ver las cosas o porque en determinado momento mi punto de vista cambió. En el tema concreto que hoy me ocupa, sigo teniendo la convicción de que no se debe hurgar en la intimidad de nadie sin su consentimiento.

Ese principio lo aprendí de las personas que más me han enseñado y me he ido dando cuenta con el tiempo, que es mejor hacer las cosas así. Por lo tanto, mi argumentación va encaminada en esa dirección. Volvamos al ejemplo de la imaginaria vecina del ático (a la que llamaré Loli) para explicar mi postura. Si yo no tengo prácticamente relación con Loli, simplemente un cortés saludo cuando nos encontramos en el portal o el ascensor, es muy difícil que sepa nada de su vida. Tal vez su forma de vestir me de alguna pista de cómo es, pero poco más. Si nos vemos un par de veces al mes, no tengo datos para saber el tipo de vida que lleva, si trabaja, estudia o ambas cosas, o ninguna, qué clase de amigos tiene, si tiene alguna relación sentimental o si se lleva bien con su familia, es hija única, huérfana, etc.

Hay personas que son discretas y reservadas con su vida, otras en cambio no tienen ningún reparo en contar abiertamente todo lo que les sucede a cualquier persona que se encuentren, sea o no conocida. Ninguna de las dos opciones es la buena y la otra mala, son formas de ser y si Loli quisiera que yo supiese su vida y milagros ya me la habría ido contando por entregas en nuestros breves encuentros casuales. Pero, puesto que no es así, es muy probable que Loli no tenga ningún interés en que yo conozca detalles de su vida personal. Si yo decido acceder a los mismos, sin su consentimiento, a través del Tarot, en el fondo estaría haciendo algo similar a poner micrófonos en su casa o espiarla de algún otro modo. Estaría invadiendo su intimidad.

Siempre he pensado que el Tarot, en cierto modo, revela de una persona lo que ella permite, de forma inconsciente en la mayoría de las ocasiones, que se sepa. Por eso a algunas personas resulta prácticamente imposible leerles las cartas. Creo que en el fondo no quieren que se indague en su interior, por lo tanto en cierto modo bloquean esa posibilidad. Es un tema sumamente interesante que ya plantearé más en profundidad en otra ocasión. Pero evidentemente, la lectura a estas personas, ya sea con o sin su consentimiento resulta muy difícil.

Muchas personas arguyen que si alguien consulta al Tarot por un problema que tiene con una tercera persona que no está presente, incluso que no sabe que se está preguntando por ella, ya se estaría cometiendo una intromisión. En este caso yo no estoy de acuerdo. Pongamos por caso que el consultante A me pregunta por una persona B, concretamente por su relación con él, imaginemos que hay un enfrentamiento desde hace tiempo entre ambos y A quiere averiguar qué puede hacer al respecto o por qué B siente hacia él esa animadversión. No se trata de rebuscar en las intimidades de la persona ausente, de B, sino de dilucidar el origen de los problemas existentes entre ambos y cuál podría ser la solución.

Por tanto, no estaríamos “cotilleando” sobre la vida sentimental de B, sino sólo, de forma muy específica, por su mala relación con A. Quiero que quede bien clara la diferencia entre preguntar por la relación con una tercera persona que afecta al consultante y preguntar por una tercera persona para saber más sobre su vida porque me apetece enterarme de lo que, probablemente esa persona jamás me contaría.

Pondré otro ejemplo: Pepe viene a consultarme una serie de cuestiones, una de ellas es el problema que tiene con su madre, Isabel, que se niega a ir al médico a pesar de su notorio deterioro. Evidentemente, en este caso no estoy invadiendo la intimidad de Isabel, sino que estoy tratando de ayudar a Pepe con un problema que le afecta directamente, ya que la salud de su madre le preocupa y además si hay algo grave él, al ser hijo único, ha de hacerse cargo de ella y tomar las decisiones oportunas.

The Morning Gossip - Woodcut


Otra cosa sería que Pepe quisiera preguntar al Tarot cuestiones de la vida privada de su compañera de trabajo Paula, sólo para curiosear y luego tener un tema de conversación muy entretenido con otros compañeros del trabajo. Ante este caso, yo me negaría en rotundo. En esto radica la diferencia entre preguntar por algo de otra persona que nos afecta directamente y preguntar por simple curiosidad malsana. Como podéis ver, se trata de temas muy distintos.

Y esta es la cuestión que quiero plantear para que, quien tenga interés, reflexione al respecto. ¿Es ético invadir la intimidad de una persona con el Tarot sin su consentimiento? No se trata de decidir lo que es correcto y lo que no lo es, por la sencilla razón de que no hay nada correcto o incorrecto. Es la apreciación personal de cada uno la que ha de ir formando el propio código de Tarot. Del mismo modo que no existen dos personas exactamente idénticas, no hay dos tarotistas, iguales. Por este motivo, de vez en cuando me gusta proponer cuestiones que den materia para pensar y para que, poco a poco, cada persona se vaya formando sus criterios y forma única de ver el Tarot.

Leer más...