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miércoles, 3 de agosto de 2011

¿PODEMOS INDAGAR SOBRE UNA PERSONA SIN SU CONSENTIMIENTO CON EL TAROT?

Como ya sabéis, me gusta de tanto en tanto introducir algún tema para reflexionar sobre lo que es el Tarot y los usos que se pueden dar al mismo. Las personas que simplemente ven el Tarot como una herramienta adivinatoria en la que todo es matemático, previsible y cuadriculado, por desgracia muchas aún, pueden cómodamente saltarse esta entrada pues no van a encontrar nada de su interés en ella; pero quien piense que el Tarot es mucho más que eso, espero que halle en este texto materia para pensar.

Pienso que el Tarot no tiene límites, sólo los que marque la persona que hace uso de él. Una de las cuestiones que siempre me ha inquietado es precisamente esa ausencia de límites, especialmente cuando queda abierta la posibilidad de entrar en la mente y la intimidad de quien no ha dado permiso para ello. Para que quede clara la intención de esta entrada, quiero hacer hincapié en la última frase: “quien no ha dado permiso”. Este matiz es el que marca la diferencia.


Cuando empezamos a estudiar las cartas del Tarot, vemos como ante nuestros ojos se abre un mundo de casi infinitas posibilidades y se tiende a creer que todo vale. Llega un momento en el que las rutinarias tiradas que se utilizan a modo de prácticas, quedan escasas. Preguntar por el examen de mi hermano Fulanito o si mi amiga Menganita conseguirá que Zutanito se enamore de ella, se vuelve aburrido y queremos más. Normalmente se empieza consultando a las cartas aquellas cuestiones que nos plantean amigos, familiares o conocidos, y también algunas imaginarias que sirven como entrenamiento.

Suele ocurrir que, una vez que se acaban esas preguntas encargadas por alguien o inventadas por nosotros, queremos seguir practicando y no se nos ocurre qué más preguntar. Es en ese momento cuando surge la idea, sumamente tentadora, de utilizar el Tarot para investigar sobre personas que no nos lo han pedido, y que en muchos casos, jamás lo harían, porque no les interesa, porque no creen en ello o simplemente porque no.

De pronto se nos ocurre que podríamos, por fin, averiguar cómo es realmente la vida de la vecina del ático de la que no sabemos nada y siempre nos ha intrigado, descubriremos sus secretos más escondidos: qué piensa, qué hace, con quién está, sus fracasos y triunfos amorosos, etc. Como, en muchos casos, lo que nos dicen las cartas, es coherente y parece tener sentido (otra cosa es que sea cierto o no), nos entusiasmamos y queremos saber más y más.

Una vez que hemos hecho “la ficha” de la vecina, queremos saber más de la vida de ese compañero del trabajo que es tan reservado y misterioso. Probablemente no paremos ahí, así pues seguiremos con el carnicero, la frutera, el farmacéutico, la profesora del niño, la abuela del conductor del autobús, el primo de mi amiga, la cuñada del cartero y cualquier persona que se nos pueda ocurrir. Una vez que hemos empezado, ya es difícil parar, así que la incursión en las vidas ajenas se convierte en algo rutinario y pensamos que no hacemos mal porque no lo vamos contando a los cuatro vientos, bueno, o no demasiado.

Se trata de una cuestión puramente ética. El planteamiento no es si se PUEDE indagar en la vida de otra persona sin su permiso, sino si se DEBE. Realmente no hay reglas escritas para el Tarot, cada persona se rige por sus convicciones personales, las que ha adquirido de sus maestros y las que ha elaborado por su propia experiencia. Por supuesto que yo escribo este tipo de entradas desde mi apreciación completamente subjetiva, evidentemente yo tengo mis propias normas en el Tarot, la inmensa mayoría están firmemente arraigadas en mí, otras han ido cambiando a lo largo del tiempo debido a la evolución de mi forma de ver las cosas o porque en determinado momento mi punto de vista cambió. En el tema concreto que hoy me ocupa, sigo teniendo la convicción de que no se debe hurgar en la intimidad de nadie sin su consentimiento.

Ese principio lo aprendí de las personas que más me han enseñado y me he ido dando cuenta con el tiempo, que es mejor hacer las cosas así. Por lo tanto, mi argumentación va encaminada en esa dirección. Volvamos al ejemplo de la imaginaria vecina del ático (a la que llamaré Loli) para explicar mi postura. Si yo no tengo prácticamente relación con Loli, simplemente un cortés saludo cuando nos encontramos en el portal o el ascensor, es muy difícil que sepa nada de su vida. Tal vez su forma de vestir me de alguna pista de cómo es, pero poco más. Si nos vemos un par de veces al mes, no tengo datos para saber el tipo de vida que lleva, si trabaja, estudia o ambas cosas, o ninguna, qué clase de amigos tiene, si tiene alguna relación sentimental o si se lleva bien con su familia, es hija única, huérfana, etc.

Hay personas que son discretas y reservadas con su vida, otras en cambio no tienen ningún reparo en contar abiertamente todo lo que les sucede a cualquier persona que se encuentren, sea o no conocida. Ninguna de las dos opciones es la buena y la otra mala, son formas de ser y si Loli quisiera que yo supiese su vida y milagros ya me la habría ido contando por entregas en nuestros breves encuentros casuales. Pero, puesto que no es así, es muy probable que Loli no tenga ningún interés en que yo conozca detalles de su vida personal. Si yo decido acceder a los mismos, sin su consentimiento, a través del Tarot, en el fondo estaría haciendo algo similar a poner micrófonos en su casa o espiarla de algún otro modo. Estaría invadiendo su intimidad.

Siempre he pensado que el Tarot, en cierto modo, revela de una persona lo que ella permite, de forma inconsciente en la mayoría de las ocasiones, que se sepa. Por eso a algunas personas resulta prácticamente imposible leerles las cartas. Creo que en el fondo no quieren que se indague en su interior, por lo tanto en cierto modo bloquean esa posibilidad. Es un tema sumamente interesante que ya plantearé más en profundidad en otra ocasión. Pero evidentemente, la lectura a estas personas, ya sea con o sin su consentimiento resulta muy difícil.

Muchas personas arguyen que si alguien consulta al Tarot por un problema que tiene con una tercera persona que no está presente, incluso que no sabe que se está preguntando por ella, ya se estaría cometiendo una intromisión. En este caso yo no estoy de acuerdo. Pongamos por caso que el consultante A me pregunta por una persona B, concretamente por su relación con él, imaginemos que hay un enfrentamiento desde hace tiempo entre ambos y A quiere averiguar qué puede hacer al respecto o por qué B siente hacia él esa animadversión. No se trata de rebuscar en las intimidades de la persona ausente, de B, sino de dilucidar el origen de los problemas existentes entre ambos y cuál podría ser la solución.

Por tanto, no estaríamos “cotilleando” sobre la vida sentimental de B, sino sólo, de forma muy específica, por su mala relación con A. Quiero que quede bien clara la diferencia entre preguntar por la relación con una tercera persona que afecta al consultante y preguntar por una tercera persona para saber más sobre su vida porque me apetece enterarme de lo que, probablemente esa persona jamás me contaría.

Pondré otro ejemplo: Pepe viene a consultarme una serie de cuestiones, una de ellas es el problema que tiene con su madre, Isabel, que se niega a ir al médico a pesar de su notorio deterioro. Evidentemente, en este caso no estoy invadiendo la intimidad de Isabel, sino que estoy tratando de ayudar a Pepe con un problema que le afecta directamente, ya que la salud de su madre le preocupa y además si hay algo grave él, al ser hijo único, ha de hacerse cargo de ella y tomar las decisiones oportunas.

The Morning Gossip - Woodcut


Otra cosa sería que Pepe quisiera preguntar al Tarot cuestiones de la vida privada de su compañera de trabajo Paula, sólo para curiosear y luego tener un tema de conversación muy entretenido con otros compañeros del trabajo. Ante este caso, yo me negaría en rotundo. En esto radica la diferencia entre preguntar por algo de otra persona que nos afecta directamente y preguntar por simple curiosidad malsana. Como podéis ver, se trata de temas muy distintos.

Y esta es la cuestión que quiero plantear para que, quien tenga interés, reflexione al respecto. ¿Es ético invadir la intimidad de una persona con el Tarot sin su consentimiento? No se trata de decidir lo que es correcto y lo que no lo es, por la sencilla razón de que no hay nada correcto o incorrecto. Es la apreciación personal de cada uno la que ha de ir formando el propio código de Tarot. Del mismo modo que no existen dos personas exactamente idénticas, no hay dos tarotistas, iguales. Por este motivo, de vez en cuando me gusta proponer cuestiones que den materia para pensar y para que, poco a poco, cada persona se vaya formando sus criterios y forma única de ver el Tarot.

4 comentarios:

  1. Hola Cristilof, antes que cualquier otra cosa dejame decirte que me gusta leer tu blog ya que lo encuentro muy interesante. Soy un Wiccano Eclectico y desde hace ya un par de años leo el Tarot y definitivamente al paso del tiempo me he dado cuenta que mucha gente viene a consultar cosas tan... banales, y me incomoda muchisimo, porque para mi el Tarot es una herramienta tan maravillosa que merece respeto y en mi muy particular punto de opinion, creo que no se deberia contestar este tipo de preguntas.
    Claro está que entre estas banalidades se encuentran las preguntas hacia terceras personas unicamente por el morbo a saber más de esa persona; lamentablemente no todos los lectores de Tarot de niegan a contestar estas preguntas con tal de vender su producto.
    En mi caso no lo hago por "vender un producto" lo hago porque me gusta hacerlo y me gusta ayudar a las personas.

    Saludos!

    Shaoran.

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  2. Hola Shaoran. También yo pienso que muchas personas consultan al Tarot auténticas tonterías, si bien algunas pueden hacerlo por morbo, creo yo que la inmensa mayoría lo hacen por desonocimiento de lo que realmente es el Tarot. Me temo que existe una idea muy poco clara de lo que es realmente el Tarot, y de cómo puede ayudarnos, incluso para algunos estudiantes del Tarot, por eso sucede que muchas personas buscan en él cosas que no pueden encontrar.
    Me alegra saber que hay gente que se rige por una cierta ética, pero por desgracia también hay personas que ven el Tarot simplemente como una forma de ganar dinero y por eso no tienen ningún inconveniente en inmiscuirse en vidas ajenas con tal de que el cliente pague. Eso suele suceder cuando se ve el Tarot como un negocio, no como una herramienta espiritual.

    Gracias por compartir tu punto de vista y experiencia, y espero que sigas disfrutando del blog y siempre que quieras aportando tus opiniones

    Un saludo afectuoso

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  3. disculpa ya que ahora se que si se puede leer el tarot por otra persona

    me podian decir en que lugar de internet puedo consultar gratis

    sobre una persona

    y que requisitos tengo que llenar para que me lean osea fecha d su nacimineto edad nombre no se que mas ?

    por favor respondan en la misma pagina aqui para leeer su respuesta no tengo cuenta soy nuevo en internet

    saludos

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    1. Hola, Anónimo

      No frecuento ese tipo de páginas, por lo que no te puedo recomendar ninguna en especial, tampoco puedo decirte que requisitos son necesarios porque cada persona utiliza los datos que cree convenientes.
      Prueba a buscar en algún buscador como google o similares escribiendo tarot gratis o algo así y a ver qué te sale.

      Saludos

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