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lunes, 26 de septiembre de 2011

LA RUEDA DE LA FORTUNA. MEDITACIÓN

Tarot de Marsella
La imagen de esta carta nos recuerda un principio espiritual: la inmortalidad del alma. La existencia no es un segmento lineal, que muestra claramente marcados el principio y el final; más bien podría representarse como una espiral interminable, en la que no podemos ver ni comienzo ni fin, pues es eterna. Es una sucesión continua de ciclos en la que uno termina solamente para dar paso a otro nuevo y así infinitamente. La ilustración del Arcano X es sumamente gráfica en este sentido.

Hoy estamos arriba, pero mañana estaremos abajo, los ciclos se suceden y ahí es cuando entran en acción los miedos humanos, nos aferramos a lo que tenemos por miedo a que la Rueda de un giro y todo cambie. Lo nuevo nos da pánico, aún cuando no sabemos si es mejor o peor, pero nos acomodamos a lo viejo porque es lo conocido, lo que creemos dominar. La Rueda es imperturbable, gira sin cesar, siempre está en movimiento, es una Ley Hermética.

En muchas versiones del Tarot, por ejemplo las del tipo Marsella, la Rueda del dibujo muestra un detalle que me parece importantísimo para entender lo que representan los ciclos en nuestra existencia, no es otra cosa que la manivela. En primer lugar podemos no hacer uso de la manivela, dejar que la Rueda gire libremente, que haga lo que quiera y nosotros nos amoldamos a su ritmo. Por otro lado, podemos ser nosotros quienes, haciendo uso de la manivela, hagamos que la Rueda gire en una dirección u otra; de forma totalmente consciente elegimos la dirección: evolución o involución. Está en cada uno decidir qué hacer al respecto. Os pido que leáis varias veces este párrafo, pues en él están las verdaderas claves del Arcano X.

La Naturaleza es una auténtica Maestra a la que, por desgracia, cada vez prestamos menos atención. Por la observación de los ciclos naturales, podríamos aprender muchas aplicaciones prácticas para nuestro día a día. Podemos observar las distintas etapas de vida de una planta, o las estaciones, que no se suceden de forma caprichosa, sino que siguen un orden preciso y coherente. Todo en la creación se sostiene por ciclos: el Sol, la Luna, la Tierra, … Del mismo modo, la existencia humana atraviesa por una serie de ciclos, unos menores, otros mayores. Aunque este es un tema apasionante y sumamente práctico, en su día dedicaré una entrada a ello, hoy solo daré algunas pinceladas.

Existen ciclos que podemos denominar simples o menores, que hacen referencia a distintos períodos en la existencia de un ser humano: días, semanas, años, etc. Pongamos como ejemplo el ciclo semanal. Casi todos tenemos un día de la semana en el que parece que nos sentimos más pletóricos, animados, activos, etc. en cambio hay otro día que suele ser más espeso, que nos salen las cosas peor, que nos gusta menos. En Ocultismo se tiene muy en cuenta el ciclo semanal para planificar los trabajos a realizar, tanto mágicos como mundanos.

Tarot 1JJ

El ciclo semanal se empieza a contar en domingo para terminarse en sábado. Cada persona tiene su día estupendo, lo que se denomina su propio Domingo, su día del Sol, que coincide con el día de la semana en el que nació, poniéndome a mí de ejemplo, porque soy a quien tengo más a mano, mi Domingo, es decir, mi día afortunado en el que todo me cuesta menos esfuerzo y suelen salirme las cosas bien es el viernes, y efectivamente, yo nací un viernes. Así que mi semana se empieza a contar a partir del Viernes, siendo mi Domingo el viernes real, mi Lunes el sábado real, etc.

En cambio, mi día más plomizo, en el que las cosas me salen peor e incluso mi humor empeora bastante es el jueves que coincide con mi Sábado, el día de Saturno, ese día procuro, dentro de lo posible no emprender demasiadas acciones, si bien no puedo descansar y reducir mi actividad al mínimo, que sería los deseable, si intento hacer el mínimo. Recordemos que en el relato del Génesis se nos dice que el séptimo día Dios lo dedicó al descanso. La Ley de los Ciclos se conoce desde la noche de los tiempos y en las Escuelas Ocultistas se enseñan al detalle. También, por supuesto, están los ciclos largos o mayores, que abarcarían las distintas existencias y los distintos estados evolutivos por los que nuestra alma ha atravesado y aún tendrá que atravesar.

En Astrología se asocia la Rueda de la Fortuna con el planeta Júpiter, el Gran Benéfico o la Gran Fortuna, el dador (o quitador) de Fortuna. Este aspecto de la Rueda de la Fortuna tiene mucho que ver con una Ley que ya hemos conocido: La Ley de la Causa y Efecto. Lo que llamamos buena o mala suerte no es más que la consecuencia directa de acciones pasadas, tal vez de hace poco, tal vez de hace mucho, incluso de otras existencias. En Ocultismo el azar no existe como tal. Meditar sobre esta carta no nos va a hacer millonarios, pero si nos va ayudar a concentrarnos en lo positivo, atrayendo así causas positivas que, a su vez, generarán, cuando corresponda, efectos positivos.

No puedo evitar copiar un pequeño párrafo del libro “Ciencia Oculta y Magia Práctica” de Paul C. Jagot:
“Dígase lo que se diga, es perfectamente inútil tentar la suerte si no se está dispuesto a abandonarse a ella. Más vale trabajar para dominarla. El adepto de la ciencia oculta debe considerar el ritmo de lo bueno y de lo malo como cualquiera otro fenómeno, sin entusiasmo y apetencias hacia el uno ni repulsión o servilismo para con el otro”.

Tarot el Bosco

En resumen, este Arcano se puede utilizar en dos vertientes: la primera, más espiritual, sería para comprender y aceptar la inmortalidad del alma y las sucesivas etapas que atraviesa en su propia evolución; por lo tanto, para comprender que la vida se compone de ciclos que se suceden unos a otros. Ayuda y mucho meditar sobre esta carta a las personas que sienten un miedo insuperable por la muerte, o también las que se enfrentan a cambios inminentes en su vida que no son capaces de asumir. La vertiente más mundana y material sería aquella que hace referencia a la Fortuna, por lo tanto se puede meditar sobre esta carta cuando se desee trabajar en el aumento de la prosperidad y la abundancia en todos los aspectos de la vida.


Normalmente se asocia la carta de la Rueda de la Fortuna con la letra hebrea Kaph, cuyo significado es mano cerrada. Para algunos la asociación es con la letra Yod.
En Alquimia hay quien relaciona la Rueda con el Azoth, o con el Tiempo o incluso con la Regeneración.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Chesed y Netzah.
La relación astrológica es con el planeta Júpiter.
Color: Violeta.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

TAROT RIDER-WAITE-COLMAN I

Sin duda es una de las barajas más utilizadas y más imitadas. Con su peculiar versión del Tarot, A. E. Waite marcó un hito y su influencia aún hoy se deja sentir en las innumerables barajas que se editan cada año. Era un hombre culto y con grandes inquietudes espirituales, características que se verán reflejadas en cada una de las cartas ideadas por él.

Si bien era de origen inglés, nació en Nueva York en 1.857. Solo tenía un año cuando su padre falleció, por lo que su madre regresó con él a Inglaterra. Allí recibiría una educación católica que influiría en gran medida en su perspectiva del ocultismo y, especialmente, del Tarot. No entraré en detalles sobre su vida pues en su momento lo hice en la entrada correspondiente a su biografía. Pero es imprescindible hacer mención de sus inquietudes espirituales y de su paso por distintas Escuelas Esotéricas del momento para entender el entrenamiento ocultista que recibió.

Su paso por la Golden Dawn fue decisivo. En esta organización el estudio del Tarot era una pieza fundamental de sus enseñanzas, de hecho tenían su propia baraja diseñada ex profeso para dicho fin. Pero Waite no se sentía cómodo con la orientación dada a las cartas, pues estas estaban claramente marcadas por creencias neopaganas que chocaban frontalmente con su religiosidad.

Como casi todas las Escuelas de Misterios, la Golden Dawn era muy estricta con la disciplina de sus adeptos y cuando una persona se iniciaba en sus Misterios, tenía que comprometerse a guardar el más absoluto secreto con respecto a sus enseñanzas. Waite trabajó con suma discreción en la elaboración de su propia baraja. Era innegable que la baraja que utilizaban en la Golden Dawn influyó bastante en la suya y no quería ser acusado de faltar a su juramento iniciático.

Se ha especulado mucho sobre cuáles eran los motivos que impulsaron a Waite a diseñar un Tarot nuevo. Yo pienso que simplemente quiso introducir símbolos y características afines a su forma de sentir y entender la espiritualidad. Siempre fue fiel a la educación católica que recibió, de ahí que sus cartas ostenten simbología tomada de esta creencia. Además, según se desprende de su biografía, no estaba de acuerdo con el rumbo que estaba tomando la Golden Dawn; tal vez el crear una versión distinta del Tarot fuese una especie de declaración de independencia con respecto a la Orden, o mejor dicho, a la jerarquía de la Orden.

Waite era un intelectual, se interesaba tanto por el conocimiento mundano como por el espiritual. Su curiosidad por conocer y aprender, le llevaron a investigar los orígenes del Tarot. Buceó en bibliotecas y colecciones privadas y también en todos los libros que encontró a su paso sobre el tema. Gébelin, Papus, Lévi, Etteilla… Sus conclusiones eran muy claras. En primer lugar, el Tarot no provenía del antiguo Egipto; sus orígenes los situó en el continente europeo y no antes del siglo XIV. Aunque dejaba la puerta abierta a otra teoría, siempre que fuese demostrada.

Otro tema importante fue la función que otorgó al Tarot, por un lado simbólica, por otro adivinatoria. Para Waite, el Tarot realizaba una labor pedagógica, puesto que sus imágenes eran un compendio de sabiduría oculta ya que su simbolismo representa ideas de carácter universal.
Por otro lado estaba la función oracular del Tarot.

En este último aspecto, es importante precisar que Waite era muy crítico con aquellas personas que se acercaban al Tarot únicamente con fines lucrativos, para él, la verdadera adivinación se conseguía por medio del trabajo espiritual, a medida que el individuo avanzaba en este campo, su capacidad de “ver” se desarrollaba.

Waite no era un hombre únicamente dedicado al estudio, lo que se suele denominar un erudito de batín y zapatillas, en absoluto, le gustaba la acción, así que decidió que tenía que hacer algo con la información que había ido recopilando sobre el Tarot. Necesitaba darla a conocer. Era una especie de cruzada personal para apartar de esta noble ciencia cualquier tipo de sospecha sobre su verdadera utilidad y función. Ya por aquella época, se tenían ideas confusas sobre lo que era realmente el Tarot. Así que decidió diseñar su propia baraja, en la que tendría en cuenta la más pura tradición ocultista europea: Cábala, Alquimia, Astrología y Esoterismo cristiano. Al fin y a la postre, eran las disciplinas que él había estudiado y practicado durante años.

En su mente tenía claro lo que quería y cómo lo quería, pero necesitaba el concurso de una sensibilidad artística que supiera plasmar sus ideas de forma precisa y que además sintonizase con sus inquietudes espirituales. Y no tuvo que buscar muy lejos, ¿qué mejor que una correligionaria de la Golden Dawn? La artista americana Pamela Colman Smith, conocida como Pixie, era una artista de notable gusto y sumamente creativa; se había iniciado en la Golden Dawn en 1.903 y era poseedora de un carácter espiritualmente inquieto, muy en la línea del de Waite. Así que éste no dudó ni un segundo en ofrecer a Pamela el encargo, que ella aceptó gustosa.

La estética se basaba en el mundo medieval. Algo que podemos ver claramente en las vestimentas que portan las figuras así como en los decorados. Algunos afirman que están basados en el Ciclo Artúrico y la Búsqueda del Grial, a mí esto me parece bastante osado, no acabo de verlo, pero es una teoría más. En cualquier caso, Waite y Pamela trabajaron de forma estrecha durante diez meses en la elaboración de las cartas.

Cada detalle estaba cuidadosamente estudiado. No se trataba de una versión más, de tantas que ya existían, del Tarot; era mucho más. Se trataba de reflejar en todas y cada una de las láminas los Misterios Ocultos, así que ambos sentían que era una gran responsabilidad. El resultado final fue espectacular, no sólo era una visión muy creativa y con cierto toque naif de las centenarias cartas, sino que se introdujeron interesantes aportes que la hicieron sumamente novedosa. Próximamente veremos cuál fue el resultado final.

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sábado, 17 de septiembre de 2011

TIRADA GEOMÉTRICA DEL AMOR

Existe una serie de tiradas, de uso muy extendido y cuyo origen desconozco, que se denominan Tiradas Geométricas. Son unas pocas tiradas específicas para los distintos temas que nos suelen preocupar a los seres humanos: salud, dinero, trabajo y amor; cada una de ellas presenta el dibujo de una figura geométrica. Hay quien dice que son de origen árabe, otros las sitúan en el siglo XIX. En cualquier caso, son muy conocidas y utilizadas, quizás por su sencillez y porque los valores de cada posición son muy precisos y concretos.




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martes, 13 de septiembre de 2011

DOS DE ESPADAS

Una mujer joven, de oscuros cabellos, aparece sentada de espaldas al mar, sosteniendo dos espadas. Sus ojos están vendados. El cielo está despejado, tranquilo y, a pesar de su claridad, en lo alto ya ha aparecido la Luna en cuarto creciente. Tradicionalmente esta fase lunar representa la fecundidad, el crecimiento, es por eso que en la Magia los rituales de fertilidad se suelen hacer en creciente, así como todos aquellos trabajos destinados a iniciar proyectos o para que algo aumente o crezca.

En esta carta vemos que tanto el cielo como el agua están en calma, no hay nubes oscuras, ni oleajes, todo es tranquilidad, aparente armonía. Curiosamente tanto el agua como la Luna son símbolos de lo emocional, el subconsciente,… Llama la atención la actitud postural del único personaje humano de la carta, puesto que, no solo, se sienta dando la espalda a ambos elementos, sino que además ha vendado sus ojos. Parece que no quiere darse ni una sola posibilidad de ver algo.

Al fondo, a lo lejos, podemos ver como se levantan unas montañas de formas suaves. Unas rocas rompen la tranquilidad de la superficie marina. Son los obstáculos que nos encontramos al introducirnos en el agua, es decir, el subconsciente y, como suele ocurrir, solo es visible una pequeña parte de la estructura rocosa, la mayoría queda oculta bajo las aguas. Del mismo modo, nuestros problemas apenas se insinúan, pero en el fondo se esconde la verdadera base, como si de un iceberg se tratara, solo que en esta ocasión no son cuerpos que flotan a la deriva, sino que están anclados al suelo marino. Es decir, los problemas y obstáculos están más arraigados de lo que pensamos.

La figura femenina lleva un sencillo vestido blanco, parece más bien una túnica. Está sentada en un asiento que parece de piedra, tal vez un modesto trono de piedra. Si nos damos cuenta, todo es suave y tranquilo en esta carta, la sensación que produce es de pausa, tranquilidad, equilibrio. Sin embargo, la postura de la mujer no es relajada, está sentada pero con la espada completamente recta, casi en posición de alerta. ¿Por qué ha decidido cubrir sus ojos con una venda? ¿Es porque quiere ser ecuánime e imparcial? ¿O tal vez es porque no quiere ver lo que hay a su alrededor? ¿Es por sabiduría o por cobardía?

Si conseguimos entender por qué la mujer ha decidido de forma totalmente voluntaria permanecer ajena a la realidad, habremos penetrado en el significado de este Arcano. ¿Es justo dar la espalda a los problemas? ¿Es honesto cerrar los ojos ante lo que anida en el interior de nuestro subconsciente? Meditemos sobre ello. En cada una de sus manos sostiene una espada de considerables dimensiones. La imagen que ofrece es impresionante. Por un lado, sus muñecas se entrecruzan, formando una figura de X que da la imagen de protección, de barrera infranqueable.

Más interesante aún resulta la visión de las espadas. ¿No recuerdan a la escuadra de la parte inferior del símbolo masónico por excelencia: el compás abierto, según el grado, sobre la escuadra? La escuadra representa la estabilidad, es el ángulo cuyo vértice está hacia Occidente, por lo tanto representa lo inexorables de las Leyes que rigen el mundo de la materia. Tal vez nuestra amiga se conforma con controlar, o mejor dicho, tratar de controlar, el mundo físico y no quiere ver más allá, por eso da la espalda al emocional.


Significados generales: Es una carta que representa dos corrientes distintas enfrentándose, si las cartas cercanas son positivas, las fuerzas tienden a equilibrarse, si son negativas, las fuerzas se contraponen creando desequilibrios y oposiciones.
Conflictos, dualidades, rivalidad. Estancamiento, rigidez. Actitud estática. Dar la espalda a las emociones, temor a enfrentarse a los propios sentimientos. Miedo a lo que anida en el interior. Emociones contradictorias. Toma de decisiones que se va posponiendo de forma indefinida por inseguridad. Celos, abuso de confianza. Fortaleza a través del sufrimiento. Tensión permanente en el ámbito laboral. Salud débil.
Con buenas cartas: concordia, estabilidad, armonía. Tregua entre conflictos, empate, pacto.

Invertida: Dudas, conflictos, ideas enfrentadas. Difícil elección. Falta de tacto. Persona que en su locuacidad incontrolada hiere, muchas veces de forma deliberada. Falsos amigos, deslealtad, abuso de confianza, dobles intenciones. Impostura. Rupturas. Tendencia a repetir los mismos errores. Asuntos que empiezan a moverse después de un estancamiento pero en dirección errónea, siguiendo consejos nefastos.

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domingo, 11 de septiembre de 2011

RITUAL CON HIERBAS PARA ALEJAR UN PROBLEMA

Me gustan los trabajos sencillos, pienso que la Magia no es más eficaz porque se utilicen materiales costosos, ni complejos rituales. Creo sinceramente que la fe y sobre todo una buena predisposición, son los factores determinantes para que nuestras peticiones sean escuchadas y, si es conveniente, cumplidas. Por eso hoy voy a presentar un ritual que utiliza unas hierbas a priori fáciles de conseguir, una vela verde y una hoja de papel… simplemente eso.

El objetivo de este ritual es alejar de nuestra vida un problema que nos está complicando la existencia y para el que no vemos solución. Si después de haber hecho todo lo posible, no conseguimos enmendar esa situación, intentemos con este sacarla definitivamente de nuestra vida. ¿Qué tipo de problemas pueden tratarse con este ritual? Prácticamente de cualquier clase: desde problemas laborales a económicos, sentimentales, familiares, salud, estados de ánimo, etc. Se trata de alejar algo negativo de nuestra vida, sin dañar a nadie, simplemente hacer que desaparezca, si puede ser, para siempre.


El material que utilizaremos es el siguiente: una hoja de papel (si puede ser de color verde), una vela verde, unos pocos granos de pimienta negra, unas hojas de perejil, un par de hojas de laurel y un puñado de tomillo. También necesitaremos un recipiente de cristal, un sujeta-velas, un bolígrafo o pluma y un mortero para mezclar las hierbas. Antes de iniciar el ritual debemos tener muy clara la petición que haremos. No se puede redactar una lista kilométrica sobre todo lo que nos disgusta en nuestra vida. Sólo un problema por ritual y seamos sinceros con nosotros mismos ¿hemos hecho lo suficiente para intentar solucionarlo por los cauces “normales”?.

Esto es muy importante. La Magia no es la solución exprés para los problemas de los vagos. No sirve para pedir cosas y sentarnos a esperar, mano sobre mano, a que milagrosamente las cosas se enderecen solas sin más. No funciona así. La Magia es una “ayuda”, un “empujón” a nuestros esfuerzos. Si queremos que algo se arregle tenemos que ponernos manos a la obra y lo que sí podemos hacer es recurrir a la Magia para pedir un apoyo adicional, no para que se nos den las cosas hechas. Esta es una de las varias razones por las que a muchas personas no les funcionan los trabajos mágicos: porque no saben que la Magia no soluciona problemas sino que ayuda a que nosotros los solucionemos.

Aclarado este punto, podemos pasar ya al ritual propiamente dicho. En primer lugar hay que tener muy claro qué es lo que queremos que salga de nuestra vida y qué es lo que queremos que ocupe ese lugar. Así que, en la hoja de papel, redactaremos con la mayor precisión posible cuál es nuestro problema y qué queremos que aparezca en su puesto. Esto es imprescindible, apuntar la alternativa. La vida no concibe el vacío, si algo desaparece es para ser sustituido por otra cosa, que podrá ser mejor o peor, pero es fundamental entender que lo que sale, deja sitio a algo nuevo. Merece la pena dedicar un tiempo a decidir qué es lo que queremos.

Pero, eso sí, no importa cómo tiene que venir lo nuevo, de eso se encargará el Universo, la Energía Primordial, la Fuerza Una, Dios o como quiera que lo llamemos. Si, por ejemplo, el problema que queremos eliminar es la manía que tiene nuestra suegra, de entrometerse en nuestra vida constantemente, especificaremos precisamente eso, y luego escribiremos que queremos tener una buena relación con ella. Nada más eso. No especificaremos cómo ha de arreglarse la mala relación, simplemente mencionaremos el resultado, de los pasos intermedios ya se encargará el Universo o quien sea. Eso si, intentaremos poner todo lo que podamos de nuestra parte en el día a día para que la relación mejore. Como antes decía, la Magia nos echa una mano, pero nosotros tenemos que intentar hacer algo, no sentarnos a esperar grandes prodigios.

Una vez que hemos escrito de forma concreta y minuciosa lo que ha de salir y lo que queremos que entre, nos encomendaremos a aquellas potencias espirituales a las que solemos hacer nuestras peticiones, para que potencien el éxito de nuestro trabajo mágico y nos inspiren en todos los pasos que vamos a dar. Mientras hacemos esto, encenderemos la vela (con una cerilla de madera). Después, en un mortero o almirez iremos depositando los elementos naturales precisos para realizar el ritual. Estos serán: unos cuantos gramos de pimienta negra, un puñado de tomillo, unas hojas de perejil y un par de hojas de laurel. Pacientemente hemos de moler la mezcla hasta que quede reducida a un polvo uniforme. En nuestra mente solo hemos de tener una idea: el éxito de la petición que deseamos se cumpla.

Cuando las hierbas estén bien molidas, leeremos nuestra petición con voz firme y clara, dando por sentado que será satisfecha, de la forma más conveniente para todos los implicados. Se que puedo parecer muy pesada por insistir tanto en el asunto de la fe, pero es que la mejor manera de anular un trabajo mágico es no creer ciegamente en su eficacia.

El siguiente paso será doblar tres veces el papel en el que hemos redactado nuestro problema y su solución. Luego lo acercaremos a la llama de la vela hasta que prenda y dejaremos que arda en el recipiente de cristal. Visualicemos como el problema se consume y desaparece a medida que el papel se consume. Una vez que haya quedado reducido a cenizas, las verteremos en el mortero y revolveremos la mezcla con las hierbas pulverizadas. Dejaremos que la vela se consuma por completo y después arrojaremos al viento la mezcla, si es posible en el campo, o en un jardín o parque, lo importante es que sea en un sitio con tierra y plantas que crezcan de una forma, más o menos libre (no sirve para este fin una maceta). Al hacerlo pronunciaremos unas sencillas frases que confirmen nuestro propósito, algo así como:

“Del mismo modo que este polvo se pierde en el viento, mi problema se pierde para no volver más, dejando sitio para algo mejor para mí y para todos los implicados. Gracias”.

Las palabras no tienen que ser exactamente estas, lo importante es expresarnos con nuestro propio lenguaje, de una manera completamente sentida y espontanea. Es muy importante que cada persona hable desde su propio corazón. Como siempre digo, es conveniente dar las gracias por anticipado como un acto de auténtica fe: antes de que se cumpla mi deseo, ya lo estoy agradeciendo. Por último, los restos de la vela los depositaremos en la basura.

Como puede verse es un ritual muy sencillo y, a mi entender bastante eficaz. Os animo a ponerlo en práctica. Y, antes de terminar, quiero recordar que solo se puede pedir un deseo de alejamiento de problemas por ritual.

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miércoles, 7 de septiembre de 2011

V.I.T.R.I.O.L. II. APLICACIÓN PRÁCTICA

Como ya vimos anteriormente, VITRIOL se forma con las iniciales de cada una de las palabras que componen la siguiente frase: “Visita Interiora Terrae Rectificatur Invenies Ocultum Lapidum” cuya traducción aproximada sería algo así como: “Visita el Interior de la Tierra y Rectificando Encontrarás la Piedra Oculta”. Este axioma hermético puede analizarse desde muchos ángulos, pero prácticamente se llegará a la misma conclusión.

Como ya sabéis me gusta buscar aplicaciones prácticas a las cosas; desconfío, y mucho, de aquellos autores que divagan sobre supuestos teóricos y sus propuestas no son más que vagas teorías. Por eso, hoy me gustaría profundizar en los significados VITRIOL para encontrar indicaciones que puedan sernos útiles en nuestra vida cotidiana. Esta palabra describe perfectamente los pasos necesarios para la consecución de una mejora personal. Podemos resumir el proceso en:
- Introspección
- Rectificación
- Mejora.


En primer lugar “Visita Interiora Terrae” es decir “Visita el interior de la Tierra” nos lleva al primer paso que no es otro que la autoexploración o la introspección. Si pretendemos eliminar nuestros errores y aprender a ser como realmente nos gustaría ser, el primer paso imprescindible es averiguar cuándo, cómo, por qué y/o dónde fallamos, qué hay realmente en nuestro interior, qué nos motiva a hacer tal o cual cosa. En resumen, la primera fase es detectar el fallo y, lógicamente, reconocer que lo tenemos. Pongamos un ejemplo.

Digamos que conocemos a una persona que está en constante tensión, a la que llamaremos Julia. No es capaz de relajarse por completo ni aunque ponga en ello todo su empeño, siempre está en permanente estado de alerta. Varias personas de su entorno la comentan incluso, que frecuentemente contrae los músculos de los hombros, cuello y cara, mueve las manos compulsivamente de forma nerviosa, a menudo, interrumpe a sus interlocutores y no deja que terminen sus frases, es como si no pudiese aguantar más de 10 segundos quieta. Julia no se había dado cuenta de que esa tensión se reflejase de forma tan clara externamente, pero distintas personas dicen lo mismo, así que… algo de verdad debe haber en ello.

Pues bien, aplicando la enseñanza que el axioma ofrece, podemos tomar el primer elemento que es “Visita el interior de la Tierra”, es decir, analizar lo que hay en nuestro interior, por medio de la introspección, el autoanálisis. Aquí llega una de las partes más interesantes y uno de los grandes fallos que, a mi entender, tiene una buena parte de la literatura que se conoce como de autoayuda (a este tema dedicaré una entrada próximamente, porque es francamente interesante), y no es otra cosa que centrarse en los qué pero no mencionar los cómos, o dicho más claramente, nos dicen lo que tenemos que hacer pero no nos describen la forma de hacerlo.

Si yo me limitara a decir: “en el primer paso hay que realizar un trabajo de introspección”, pero no doy más explicaciones, estoy segura de que mucha gente no sabrá qué es lo que tiene que hacer. Así que intentaré explicar cómo hacerlo, o al menos dar algunas ideas de formas de hacerlo, a modo de sugerencia. Una de ellas podría ser dedicar todos los días un tiempo, como mínimo 10 minutos, a realizar ejercicios de análisis y autoexploración de nuestros pensamientos, sentimientos, comportamientos, etc. con respecto a lo que nos está sucediendo.

Para explicarlo de una forma más clara, tomo el ejemplo anteriormente mencionado, el de Julia, la persona que está siempre en tensión. El ejercicio consistiría en que la persona vaya haciendo un análisis de las últimas ocasiones en las que ha sido consciente de sentir esa tensión. Imaginemos que ha detectado en ese mismo día en cuatro oportunidades la tensión, en mayor o menor medida. Entonces podría analizar cada uno de esos momentos: qué ha generado la tensión: ¿un enfado? ¿algo que no ha salido bien? ¿una persona que ha hecho un comentario irritante o fuera de tono? ¿algún contratiempo en el trabajo? ¿una discusión de tráfico? Etc. La cuestión es detectar si la tensión ha venido de fuera o de dentro, es decir, si la tensión se ha producido por su interacción con otras personas o bien ella misma se ha alterado sola, sin mediar provocación exterior. Vamos a pensar que ha sido esto último lo que ha producido la tensión, las causas internas.

Habrá que analizar entonces por qué ella misma se ha generado esa tensión. Puede que sea porque tiene un nivel de autoexigencia muy alto, quiere abarcar más de lo que puede y cuando no llega a satisfacer sus altas expectativas, no sabe gestionar su frustración, o tal vez sea lo contrario, siente que no es competente, que no es capaz de hacer nada de forma medianamente normal. En este caso la tensión sería consecuencia de su sentimiento de inutilidad.

Pongamos que el caso de Julia es el primero: la autoexigencia. A no ser que la persona se empeñe en estar completamente ciega ante la realidad, la introspección hace aflorar cosas que ya sabemos de antemano, lo que pasa es que no queremos reconocerlo, así que una vez que aceptamos con humildad cuales son los sentimientos dominantes que producen el problema, en este caso, la tensión, se puede seguir ahondando en el asunto. Por ejemplo, Julia puede encauzar el análisis de su conflicto desde esa perspectiva.

Las preguntas que se pueden hacer son casi infinitas, cuanto más ahondamos en el problema, más información obtenemos de cara a la solución. Por eso Julia puede seguir excarvando en su interior. Tal vez sería bueno que se preguntase si la tensión ha aparecido recientemente o si es algo que siempre ha existido dentro de ella, otra cuestión sería saber si se produce en todos los ámbitos de su vida o en uno en concreto, una interesante pregunta sería si hay personas que provocan este estado en ella o es algo más general; o si siente que en su familia fueron sumamente exigentes con ella y ahora ella está reproduciendo el mismo modelo…

Como puede verse, estas son solo unas preguntas a modo de guía. Lo fundamental es no quedarse en la superficie, sino adentrarse en la verdadera esencia. Cuanto más indaguemos, más herramientas a nuestro favor tendremos para profundizar en el asunto que nos ocupa. Otro tipo de ejercicio introspectivo podría ser escribir sobre el conflicto que tenemos, de tal manera que vayamos dejando que aflore lo oculto. Puedo asegurar que se puede obtener con este método mucha más información de la que podemos cree.

Pensemos en Julia. El ejercicio para ella consistiría en escribir sobre la tensión que la atenaza de forma casi permanente. No se trata de hacer un ejercicio literario, ni ganar un premio, no hay que cuidar el estilo, ni preocuparse por una redacción coherente. Se trata de dar salida a lo que guardamos celosamente en nuestro interior y que nos está importunando. Julia podría escribir sobre lo que siente cuando está tensa, lo que piensa acerca de ese problema, por qué cree que es algo que la perjudica, cómo le gustaría reaccionar cada vez que la tensión la domina, de dónde piensa que viene esa clase de reacción, etc.

He propuesto dos tipos de ejercicios, pero pueden hacerse muchos más, por favor, pido creatividad, pensemos un poco. Vamos a seguir avanzando en la frase VITRIOL, pensando que Julia ha entendido que tiene un problema de autoexigencia muy grande, necesita ser siempre perfecta y competente, por lo tanto su nivel de tolerancia ante la frustración es cero. Por eso, cada vez que presiente que no va a conseguir su objetivo, el que sea, su cuerpo reacciona anticipándose con la contracción de todos sus músculos. Es decir, el problema de Julia no es la tensión física, esta es una consecuencia de un problema raíz que es la autoexigencia, por lo tanto este es el asunto a tratar. Si logra aprender a no exigirse tanto y a aceptar las victorias y las derrotas, su cuerpo no necesitará ponerse en estado de tensión.

Así que pasamos al paso número dos que sería “Rectificatur” o“Rectificando”. Una vez que hemos detectado el problema, viene la siguiente fase, que es la corrección del mismo. De nada sirve saber cuál es el mal si no intentamos poner remedio. Aquí está el trabajo de transmutación de la Alquimia interior, no es más que esto: la rectificación de los errores, sustituir lo impuro por lo puro, lo negativo por lo positivo. En este punto hay que decir que es muy complicado dar una forma única de rectificación de errores, ya que según sea el tipo de error se tendrán que utilizar las estrategias más adecuadas, teniendo también en cuenta la forma de ser de la persona y su grado evolutivo.

Volvamos a Julia para entenderlo mejor. Si Julia fuese una persona altamente espiritual, el trabajo de rectificación iría más enfocado a ese ámbito. Así pues, la meditación sería muy adecuada, incluso la oración y/o contemplación. Las herramientas especialmente espirituales son las idóneas para una persona que posee este tipo de creencias y que vive según estos principios. Tal vez Julia practique la meditación de forma habitual, o la visualización creativa, podría centrar sus meditaciones durante un tiempo en el problema hasta conseguir rectificarlo, también podría complementar con terapias alternativas: flores de Bach, regresión, etc.

Pero si Julia no tiene demasiadas inquietudes espirituales, y nunca ha realizado ejercicios de esas características, resultaría un poco forzado de pronto comenzar a meditar en su problema de autoexigencia, así que tal vez necesitaría otro tipo de trabajos más “físicos” y “racionales”, que podrían abarcar desde control consciente de sus impulsos a terapias conductuales, guiadas por supuesto por profesionales, todo dependerá de la gravedad del problema y de las expectativas que ella tenga para su eliminación.

En cualquier caso, se requiere un componente pasivo: la introspección y uno activo: la rectificación; los problemas y defectos de personalidad o comportamiento no desaparecen por arte de Magia de un día para otro solo porque deseemos que esto suceda (otra de las falsas premisas de algunos libros de autoayuda) se necesita un esfuerzo activo. Nunca me cansaré de repetir que estamos viviendo en un mundo físico y material así que las acciones han desarrollarse en todos los planos (Ley de Correspondencia) y no quedarnos solo en el mental, hay que llegar hasta el terreno; salvo que se sea un Maestro que puede hacer creaciones prodigiosas con solo su intención, si no es el caso, hay que vestir el mono de trabajo y ponerse en acción.

Por último llegamos a la resolución, al tercer vértice del triángulo creador: “Invenies Ocultum Lapidum” es decir “Encontrarás la Piedra Oculta”. Esto es ni más ni menos que la consecuencia de los dos trabajos realizados anteriormente: aflora lo bueno que realmente hay en nuestro interior, es el oro de los alquimistas, O, si quiere entenderse así, el premio al esfuerzo anterior. Para el ocultismo, la verdadera razón de nuestra estancia en la tierra es la purificación del ego. Una perfecta descripción de este proceso que he relatado, la podemos encontrar en las palabras del gran Maestro masón Aldo Lavagnini en su “Manual del Maestro” (edit. Kier):

“Para lograr esta transmutación y como bien lo dice el catecismo del grado de aprendiz cuando define la virtud, es necesario que exista una lucha, un sacrificio, un encuentro entre el si y el no dentro nosotros mismo, para que por medio de la fricción de esta lucha se produzca el fuego que nos ilumine y que cristalice en nosotros el material necesario para encontrar este elixir de vida, para hallar escondida en el interior de nosotros mismos, la cura a todas las enfermedades, la transmutación de los metales en oro y la inmortalidad”.

Como puede verse, los alquimistas no se dedicaban a inventar frases rimbombantes sin ningún sentido práctico, por el contrario, eran personas que estaban muy implicadas en la realidad cotidiana pero que, al mismo tiempo, no perdían de vista el aspecto espiritual de la existencia, y precisamente sus trabajos y esfuerzos iban destinados a la consecución de un total equilibrio entre ambos mundos. V.I.T.R.I.O.L. es una de las muchas claves que han dejado para ayudar a aquellos que quieran ayudarse a seguir sus pasos. Se trata de seguir sus indicaciones, trabajar duro y constante, poniendo en práctica otro de sus axiomas: “Saber, Querer, Osar y Callar”.

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