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lunes, 26 de septiembre de 2011

LA RUEDA DE LA FORTUNA. MEDITACIÓN

Tarot de Marsella
La imagen de esta carta nos recuerda un principio espiritual: la inmortalidad del alma. La existencia no es un segmento lineal, que muestra claramente marcados el principio y el final; más bien podría representarse como una espiral interminable, en la que no podemos ver ni comienzo ni fin, pues es eterna. Es una sucesión continua de ciclos en la que uno termina solamente para dar paso a otro nuevo y así infinitamente. La ilustración del Arcano X es sumamente gráfica en este sentido.

Hoy estamos arriba, pero mañana estaremos abajo, los ciclos se suceden y ahí es cuando entran en acción los miedos humanos, nos aferramos a lo que tenemos por miedo a que la Rueda de un giro y todo cambie. Lo nuevo nos da pánico, aún cuando no sabemos si es mejor o peor, pero nos acomodamos a lo viejo porque es lo conocido, lo que creemos dominar. La Rueda es imperturbable, gira sin cesar, siempre está en movimiento, es una Ley Hermética.

En muchas versiones del Tarot, por ejemplo las del tipo Marsella, la Rueda del dibujo muestra un detalle que me parece importantísimo para entender lo que representan los ciclos en nuestra existencia, no es otra cosa que la manivela. En primer lugar podemos no hacer uso de la manivela, dejar que la Rueda gire libremente, que haga lo que quiera y nosotros nos amoldamos a su ritmo. Por otro lado, podemos ser nosotros quienes, haciendo uso de la manivela, hagamos que la Rueda gire en una dirección u otra; de forma totalmente consciente elegimos la dirección: evolución o involución. Está en cada uno decidir qué hacer al respecto. Os pido que leáis varias veces este párrafo, pues en él están las verdaderas claves del Arcano X.

La Naturaleza es una auténtica Maestra a la que, por desgracia, cada vez prestamos menos atención. Por la observación de los ciclos naturales, podríamos aprender muchas aplicaciones prácticas para nuestro día a día. Podemos observar las distintas etapas de vida de una planta, o las estaciones, que no se suceden de forma caprichosa, sino que siguen un orden preciso y coherente. Todo en la creación se sostiene por ciclos: el Sol, la Luna, la Tierra, … Del mismo modo, la existencia humana atraviesa por una serie de ciclos, unos menores, otros mayores. Aunque este es un tema apasionante y sumamente práctico, en su día dedicaré una entrada a ello, hoy solo daré algunas pinceladas.

Existen ciclos que podemos denominar simples o menores, que hacen referencia a distintos períodos en la existencia de un ser humano: días, semanas, años, etc. Pongamos como ejemplo el ciclo semanal. Casi todos tenemos un día de la semana en el que parece que nos sentimos más pletóricos, animados, activos, etc. en cambio hay otro día que suele ser más espeso, que nos salen las cosas peor, que nos gusta menos. En Ocultismo se tiene muy en cuenta el ciclo semanal para planificar los trabajos a realizar, tanto mágicos como mundanos.

Tarot 1JJ

El ciclo semanal se empieza a contar en domingo para terminarse en sábado. Cada persona tiene su día estupendo, lo que se denomina su propio Domingo, su día del Sol, que coincide con el día de la semana en el que nació, poniéndome a mí de ejemplo, porque soy a quien tengo más a mano, mi Domingo, es decir, mi día afortunado en el que todo me cuesta menos esfuerzo y suelen salirme las cosas bien es el viernes, y efectivamente, yo nací un viernes. Así que mi semana se empieza a contar a partir del Viernes, siendo mi Domingo el viernes real, mi Lunes el sábado real, etc.

En cambio, mi día más plomizo, en el que las cosas me salen peor e incluso mi humor empeora bastante es el jueves que coincide con mi Sábado, el día de Saturno, ese día procuro, dentro de lo posible no emprender demasiadas acciones, si bien no puedo descansar y reducir mi actividad al mínimo, que sería los deseable, si intento hacer el mínimo. Recordemos que en el relato del Génesis se nos dice que el séptimo día Dios lo dedicó al descanso. La Ley de los Ciclos se conoce desde la noche de los tiempos y en las Escuelas Ocultistas se enseñan al detalle. También, por supuesto, están los ciclos largos o mayores, que abarcarían las distintas existencias y los distintos estados evolutivos por los que nuestra alma ha atravesado y aún tendrá que atravesar.

En Astrología se asocia la Rueda de la Fortuna con el planeta Júpiter, el Gran Benéfico o la Gran Fortuna, el dador (o quitador) de Fortuna. Este aspecto de la Rueda de la Fortuna tiene mucho que ver con una Ley que ya hemos conocido: La Ley de la Causa y Efecto. Lo que llamamos buena o mala suerte no es más que la consecuencia directa de acciones pasadas, tal vez de hace poco, tal vez de hace mucho, incluso de otras existencias. En Ocultismo el azar no existe como tal. Meditar sobre esta carta no nos va a hacer millonarios, pero si nos va ayudar a concentrarnos en lo positivo, atrayendo así causas positivas que, a su vez, generarán, cuando corresponda, efectos positivos.

No puedo evitar copiar un pequeño párrafo del libro “Ciencia Oculta y Magia Práctica” de Paul C. Jagot:
“Dígase lo que se diga, es perfectamente inútil tentar la suerte si no se está dispuesto a abandonarse a ella. Más vale trabajar para dominarla. El adepto de la ciencia oculta debe considerar el ritmo de lo bueno y de lo malo como cualquiera otro fenómeno, sin entusiasmo y apetencias hacia el uno ni repulsión o servilismo para con el otro”.

Tarot el Bosco

En resumen, este Arcano se puede utilizar en dos vertientes: la primera, más espiritual, sería para comprender y aceptar la inmortalidad del alma y las sucesivas etapas que atraviesa en su propia evolución; por lo tanto, para comprender que la vida se compone de ciclos que se suceden unos a otros. Ayuda y mucho meditar sobre esta carta a las personas que sienten un miedo insuperable por la muerte, o también las que se enfrentan a cambios inminentes en su vida que no son capaces de asumir. La vertiente más mundana y material sería aquella que hace referencia a la Fortuna, por lo tanto se puede meditar sobre esta carta cuando se desee trabajar en el aumento de la prosperidad y la abundancia en todos los aspectos de la vida.


Normalmente se asocia la carta de la Rueda de la Fortuna con la letra hebrea Kaph, cuyo significado es mano cerrada. Para algunos la asociación es con la letra Yod.
En Alquimia hay quien relaciona la Rueda con el Azoth, o con el Tiempo o incluso con la Regeneración.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Chesed y Netzah.
La relación astrológica es con el planeta Júpiter.
Color: Violeta.

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