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miércoles, 30 de noviembre de 2011

LOS PROFANADORES DE TUMBAS

Hoy os propongo una película de fantasmas psicópatas, bastante entretenida y sin grandes complicaciones, del tipo usar y tirar. El tema central es muy sugerente: la posibilidad de hacer caer sobre nuestras cabezas una maldición por un acto irresponsable y, todo hay que decirlo, un tanto irreverente.




“Los profanadores de tumbas” (The gravedancers) es una película de terror independiente estrenada en 2.006 y dirigida por Mike Méndez, el de “El convento del diablo”, que algún día comentaré.

Harris (Dominic Purcell), Kira (Josie Maran) y Sid (Marcus Thomas), junto con Devin, formaban en sus tiempos universitarios un grupo de amigos inseparable. Pero la vida separó sus caminos y durante años no han sabido nada los unos de los otros. Ahora los tres primeros han vuelto a reunirse para asistir al funeral de Devin. Ellos no saben que su muerte no ha sido accidental, ni mucho menos un suicidio; algo invisible la golpeó brutalmente para después ahorcarla en su propia casa.

Sid no ha asistido al entierro y logra convencer a Harris y Kira para ir por la noche al cementerio y dar un último adiós, a su manera, a Devin. La despedida consiste en champán y baile. Junto a una tumba, Sid encuentra un sobre negro, dentro hay una tarjeta que anima a quien la lea a divertirse y a bailar sobre las tumbas. Y exactamente eso es lo que hacen. A partir de ese día, en la casa de Harris empiezan a suceder cosas extrañas, puertas que se abren solas, objetos que caen sin explicación, ruidos… fenómenos molestos que, en especial, sufre su esposa Allison (Clare Kramer) a los que hay que añadir las constantes llamadas telefónicas de Kira con la que nunca puede hablar.

Pronto descubrirán que son víctimas de una maldición que tiene su origen en el baile de despedida de Devin en el cementerio y es que el sobre negro contenía una maldición que ha despertado a tres fantasmas muy peligrosos. Con la ayuda de dos investigadores de lo paranormal, intentarán acabar con la pesadilla.

Como dije al principio, esta es una película de usar y tirar. Podría resumirse como un cóctel de fantasmas psicópatas de boca descomunal, tipo Jocker, y un grupo de víctimas a cuál más idiotizada, un guión más bien ramplón, alguna que otra incoherencia y unos efectos especiales bastante de andar por casa. Pero no podemos perder la perspectiva, se trata de una película de muy bajo presupuesto, es independiente, así que tiene un mérito supremo y resulta tan entretenida que no permite echar una cabezadita de vez en cuando, pues pasan constantemente cosas. Y esto es algo que yo valoro especialmente, pues prefiero la acción a los diálogos interminables y las escenas fijas.

De hecho, por lo que sé, las críticas fueron bastante favorables. Así que podemos apuntar un tanto más a su favor. Los actores no me resultan conocidos. Al protagonista, Dominic Purcell le seguí durante unos cuatro o cinco capítulos en la serie Joh Doe, no pude ir más allá, aún para mi capacidad casi ilimitada de tragarme casi cualquier cosa, fue demasiado. Si bien la idea era interesante, el desarrollo era absolutamente plúmbeo y la interpretación un tanto plana, su cara era igual al reír, al llorar o al pisarle un callo. Y no debí ser la única que pensó igual, puesto que la serie sólo duró una temporada. Creo que ahora aparece en la serie Prision Break, pero no la he visto nunca. De los otros actores, salvo Josie Maran que me suena de “Van Helsing”, no puedo decir gran cosa, no reconozco a ninguno más, ni por la cara ni por los nombres.


En cuanto al tema central de la película, me parece muy interesante. Por un lado está la posibilidad de que existan las maldiciones, por otro la profanación en el cementerio. Y de esto último me gustaría hablar. En realidad no se trata de la idea que solemos asociar a la palabra profanación, es decir, romper lápidas, abrir las tumbas (bueno esto último se ve en la película pero forma parte del desarrollo de la historia), algo satánico y siniestro, es más bien la falta de respeto a los muertos, y esto puede generar un interesante debate.

Bien mirado, para aquellos que creemos que hay una vida después de la muerte, no tendría demasiado sentido lo que hay en un cementerio puesto que ya no quedaría nada del individuo en sí, sólo los restos de la envoltura carnal. Por lo tanto, no importaría bailar o celebrar una fiesta sobre una serie de carcasas vacías, puesto que lo importante, el ser inmortal, estaría ya a mucha distancia, haciendo cosas bastante más interesantes que yacer en un ataúd o en una urna.

Hace ya bastante tiempo, una persona me dio sobre el tema una perspectiva muy interesante. Ella, que creía por completo en la inmortalidad de las almas, pensaba que uno de los principales motivos por los que había que ser sumamente respetuosos en los cementerios era la posibilidad de que muchas almas aún estuviesen cerca de sus antiguos cuerpos mortales. Está muy extendida la creencia de que muchos seres, una vez que han desencarnado, se sienten incapaces de aceptar su nuevo estado, por lo que se aferran a su última existencia terrenal; esto les llevaría a estar cerca de la que fue su casa, de sus seres queridos y de su cuerpo físico. Por lo que el cementerio podría estar ocupado por espíritus que aún no están preparados para partir.

Si esto es así ¿os imagináis el horror con el que contemplarían, sin posibilidad de evitarlo, la profanación de sus tumbas? Es una cuestión que merece ser tenida en cuenta ¿no?

Y antes de terminar, querría hacer un aviso de carácter más bien técnico pero que considero muy importante. En las páginas de descargas de películas cada vez aparece con más frecuencia un anuncio, o varios, en el que se nos dice de una manera muy llamativa que el sistema ha detectado que tenemos que actualizar la versión de Flash Player, Acrobat o algún programa similar y te ofrecen un botón para descargar la actualización de manera gratuita: Por favor ¡no se os ocurra pinchar en ese aviso! ¡Es una manera bastante sibilina de colarnos cualquier tipo de virus en el ordenador! Si queréis descargar cualquier programa, mejor visitad la página oficial del mismo o en su defecto alguna página de descargas mínimamente seria tipo Softronic pero nunca en los anuncios.
http://www.cinetube.es/peliculas/terror/ver-pelicula-profanadores-de-tumbas.html

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viernes, 25 de noviembre de 2011

EL HOMBRE PEZ DE LIÉRGANES


Estatua del hombre-pez en Liérganes

La historia del llamado hombre–pez de Liérganes no es mitología, ni forma parte de la tradición legendaria, es un suceso perfectamente documentado y avalado por testimonios de personalidades de prestigio de la época. Por este suceso se interesó Fray Benito Jerónimo Feijoo, que recogió el resultado de sus pesquisas e impresiones en su obra “Teatro Crítico Universal” en el tomo 6º, discurso octavo: Examen filosófico de un peregrino suceso de estos tiempos.

Hay que recordar que Feijoo (1.676 – 1.764) era un ensayista de gran prestigio, considerado como uno de los precursores de la ilustración en España y cuyas obras, de carácter sobre todo pedagógico, pretendían acabar con la superstición tan arraigada en la gente de aquella época, por medio de la razón y la lógica científica. Por esto, su visión del caso es doblemente valiosa. Conozcamos los hechos históricos para que luego cada uno pueda especular con las posibles explicaciones.


Francisco de la Vega Casar nació en un pueblo cántabro llamado Liérganes, junto al cauce del río Miera. Desde muy pequeño estableció una relación con el agua impresionante; así como otros niños se entretenían jugando en las calles del pueblo, Francisco prefería nadar en el río durante horas. En el año 1.672, al cumplir los 16, sus padres le enviaron a Las Arenas (Vizcaya) para trabajar como aprendiz de carpintero. Pero esto no impidió que siguiera dedicando todo su tiempo libre a la natación, simplemente cambió el escenario y en la ría encontró el lugar perfecto para nadar.

El 23 de junio de 1.674, sus amigos empezaron a preocuparse, sabían que había ido a nadar a la ría, pero nadie le volvió a ver. Ese día el mar estaba embravecido y, a pesar de su pericia, estaba claro que Francisco se había ahogado. La historia no habría quedado más que en una triste anécdota si no fuera porque cinco años después, en la bahía de Cádiz, en el otro extremo de la península, unos pescadores atisbaron en el agua un ser misterioso, que parecía mitad hombre mitad pez, de considerable tamaño.

Era una época en la que las supersticiones tenían un gran peso y más aún entre los hombres del mar. Así que el rumor de la existencia de algún tipo de monstruo en la bahía se extendió como la pólvora y fueron muchos los testimonios que aseguraban haber visto al ser. Los pescadores decidieron apresarlo, para lo que crearon un ingenioso sistema de redes con cebos de carne y pan. Su paciencia se vio recompensada y la presa cayó en la trampa.

La sorpresa fue mayúscula, al comprobar que lo que habían pescado era un hombre, aunque su apariencia era increíble: sus dedos se unían por una membrana y dos listas de escamas recorrían su tronco tanto por la parte delantera como por la espalda recorriendo la columna vertebral. Otro detalle interesante, además de su considerable altura, un metro ochenta centímetros, muy alto para la época, era su pelo completamente pelirrojo, cosa que en aquellos tiempos no estaba muy bien visto, casi se consideraba como indicio de algún tipo de trato diabólico.

Puntos geográficos de la historia del hombre-pez


Fue llevado al convento de San Francisco donde se hizo cargo de él el Santo Oficio. El hombre-pez, como así fue bautizado, fue sometido a terribles interrogatorios, pero sólo consiguieron arrancar de sus labios una palabra: Liérganes. Dio la casualidad de que un muchacho que trabajaba en el puerto, provenía de aquella zona y conocía perfectamente ese pueblo. El secretario del Santo Oficio, Domingo de la Cantolla, responsable del caso, decidió mandar con urgencia una comisión al pueblo nombrado el hombre-pez. Tenemos que pensar que en el siglo XVII las comunicaciones no son como ahora, hoy con descolgar un teléfono y hacer un par de llamadas, habría bastado, pero sus recursos eran los que eran, así que los mensajeros enviados, tardaron en volver muchas semanas.

El resultado de sus pesquisas dejó perplejo a todo el mundo. En Liérganes puedieron conocer la historia de Francisco de la Vega Casar. Así que fue ordenado el traslado del hombre-pez a dicha localidad con la intención de que la familia pudiese comprobar si era o no el joven desaparecido. Hecho que se produjo en 1.680.

La madre, María Casar, no dudo ni un solo instante. Era su hijo. También fue reconocido por sus hermanos y vecinos. Así que el hombre-pez volvió a casa y allí se quedó… por un tiempo. Su reinserción en la vida del pueblo no fue nada fácil. Se pasaba las horas tumbado en el suelo, no hablaba apenas, tan solo algún monosílabo o palabra suelta, no era capaz de mantener una conversación básica (o tal vez no quería).
Un día, dos años después de su regreso a Liérganes, el hombre-pez logró escaparse de la casa familiar, algunos vecinos vieron como se tiró al río Miera, aunque intentaron impedirlo sin éxito. Desapareció de su vista nadando, para nunca más volver.

Fray Benito Jerónimo Feijoo

Hasta aquí la historia que se conoce. Es momento de especular sobre la explicación.
Por un lado tenemos la vertiente más sobrenatural, como la que hablaría de la existencia de seres marinos, mitad hombre mitad pez, algo así como tritones, que apuntó Feijoo. En su defensa hay que decir que en un principio se mostró bastante reticente a creer la historia, pero la documentación oficial sobre el caso y los testimonios de personajes ilustres que certificaban su autenticidad, hicieron que acabase por creer realmente en la existencia de un ser acuático extraordinario.

Durante muchos años la versión que se tuvo en cuenta era la de Feijoo. En el fondo, es más bonita y entretenida, pero siempre acaba llegando el “cenizo” de turno que echa abajo los mitos y hace que se esfume el encanto de lo inexplicable. El “cenizo” de esta historia es una auténtica eminencia médica en la historia española del siglo XX. Nada menos que el doctor Gregorio Marañón.

Si somos serios, nuestra primera reacción debería ser buscar una explicación natural para comprender lo sucedido. El dr. Marañón, hombre de amplia cultura y gustos muy diversos se interesó por el caso. Sus conclusiones fueron publicadas en un capítulo de su libro “Las ideas biológicas del padre Feijoo", en el cuál rebatía las teorías de Feijoo sobre el hombre-pez. El dr. Marañón concluyó que Francisco de la Vega sufría Cretinismo: Estado morboso congénito debido a disfunción o ausencia del tiroides, detención del desarrollo físico y mental, distrofias y deformidades múltiples; endémico en ciertos países montañosos, y también Ictiosis: Enfermedad de la piel caracterizada por la sequedad y formación de masas epidérmicas semejantes a escamas.

El cretinismo explicaría que Francisco actuase de una forma tan incomprensible, su mutismo y reacciones infantiles estarían perfectamente englobados en los síntomas visibles asociados a esta enfermedad. No sería nada raro que un día decidiese abandonar Las Arenas y se dedicara a vagar por los caminos, tal vez de ese modo llegase hasta Cádiz, puede que su intención no fuese más que volver a su hogar en Liérganes. Como varios lugareños vieron como se bañaba en el mar, y luego se supo que apareció en las costas gaditanas, se decidió que había llegado a nado. Así comenzó el mito.

Si a todo esto unimos su aspecto físico: pelo rojo, piel con escamas (por la ictiosis) y su gusto por el agua, era muy fácil que la leyenda no hiciese sino aumentar. Pero el dr. Marañón insiste en que todos estos datos no son sino síntomas de cretinismo y además apunta un dato muy interesante y es que esta enfermedad, como ya hemos visto en su descripción, es propia de las poblaciones de montaña y en aquellos tiempos era muy frecuente en la región montañosa santanderina, zona en la que se ubica Liérganes.

También el dr. Marañón explica las capacidades natatorias de Francisco, así como sus largas inmersiones por la insuficiencia tiroidea, que está con frecuencia ligada a las personas que padecen ictiosis. Se ha podido comprobar experimentalmente que a menor cantidad de tiroxina segregada, menor es la necesidad de oxígeno, de ahí que la resistencia bajo el agua es mucho mayor que la de una persona en condiciones normales.

Independientemente de todo esto, hay preguntas para las que aún no hay respuestas, por ejemplo: ¿cómo llegó Francisco a la bahía de Cádiz? ¿qué pasó desde su desaparición en Las Arenas hasta su reaparición en Cádiz?
Os he presentado la historia, las dos explicaciones que se dan: hecho sobrenatural o enfermedad, así podéis pensar qué opción os parece más plausible. Aunque a mí me parece más razonable la de nuestro “cenizo” de hoy, me entusiasma mucho más un mundo en el que hay seres fantásticos poblando el mar, el aire, etc. Así que os remito un enlace para que podáis leer lo que Feijoo escribió al respecto:

http://www.filosofia.org/bjf/bjft608.htm

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sábado, 19 de noviembre de 2011

SIR FRANCIS BACON

Es importante no confundirse con el pintor irlandés del mismo nombre ni con el genial Roger Bacon, del que hablaré en su día. Sir Francis Bacon nació en Londres el 22 de enero de 1.561. Era hijo de Sir Nicolas Bacon, quien, parece ser, pertenecía a la familia de los Bascoin de Molay, descendientes del legendario último Gran Maestre Templario, Jacques de Molay, y de lady Ann Cook, ambos aristócratas. Durante su infancia y juventud, estuvo muy unido a su hermano mayor, Anthony, con el que compartió estudios y andanzas diversas.

Juntos estudiaron derecho en Cambridge y en 1.576 fueron enviados a Francia, donde ocuparon varios cargos en la embajada inglesa en dicho país. Pero en 1.579 tuvieron que volver a Inglaterra por el fallecimiento de su padre. A partir de ahí, los caminos de los dos hermanos se separaron.


De regreso a su país de origen, Francis comenzó a ejercer como abogado, al mismo tiempo que se introdujo de lleno en la política, ingresando en 1.584 en la Cámara de los Comunes. Su ascenso en ese ámbito fue imparable. Fue consejero de la reina hasta su fallecimiento, cargo que siguió ostentando al servicio de su sucesor, Jacobo I. En el año 1.603 fue nombrado Caballero, en 1.604 Abogado de la Corona, en 1.607 Procurador General, en 1.613 Fiscal General, en 1.617 Guardián General del Gran Sello Real (cargo que había ocupado su padre años atrás), en 1.618 Lord Canciller y recibió el título de Barón de Verulam y en 1.621 Vizconde de San Albans.

Como puede imaginarse, por su impresionante currículum, Francis fue un hombre totalmente involucrado en la vida política y social de su país, por lo tanto no se vio libre de las intrigas palaciegas del momento y en 1.621 fue acusado de corrupción y de haber recibido una serie de sobornos. No se sabe a ciencia cierta si esto es cierto o no; algunos historiadores afirman que cargó con esas acusaciones para evitar al rey males mayores, otros sin embargo, ven en ello el lógico desenlace para una persona sumamente ambiciosa y ávida de poder. ¿Cuál de las dos versiones es la correcta? Imposible saberlo.

Aunque en un principio fue condenado a la cárcel, recibió el indulto real que le libró, en el último momento, de verse entre rejas, eso sí, tuvo que pagar una multa muy elevada, se habla de unas 40.000 libras, lo que en aquella época era una auténtica fortuna. Aunque quedó libre, su vida política terminó en ese momento.

Claro que el bueno de Francis no echaría de menos el ajetreo de la política, tenía muchos otros intereses, así que no tuvo ningún problema para retirarse a su casa de San Alban para dedicarse por entero a sus estudios y escritos. Además, aunque no se sabe gran cosa de su vida familiar, si tenemos constancia de su matrimonio con Alice Barnham..

Quizás la faceta más conocida de Sir Francis Bacon es la de filósofo. Fue un defensor convencido del Empirismo, que se podría resumir como la adquisición del conocimiento basándose en la experiencia y el razonamiento inductivo. Una de las pocas cosas que recuerdo de cuando estudiaba filosofía en el instituto (una de mis asignaturas más aborrecidas), era la contraposición que se daba entre el Empirismo y el Racionalismo, Sir Francis Bacon y Descartes, Inglaterra y el resto del Continente Europeo. Si el primero proponía que la experiencia era la fuente básica del conocimiento, el segundo en cambio, asignaba ese papel principal a la razón.

La explicación de su método inductivo, está recogida en una de sus obras capitales “Instaurato Magna”, que no pudo terminar. Este pretendía ser algo así como el compendio definitivo de las ciencias. Estaba dividida en varias partes, la más importante sin duda es “Novum Organum” (1.620), en la que destaca la teoría de los ídolos, que me parece interesante mencionar, aunque solo sea por encima. Francis da el nombre de ídolos (ídola) a la forma de pensar humana habitual, basada en prejuicios y datos erróneos, lo que aleja al ser humano del verdadero conocimiento. Lo que hace es distinguir el origen de esos pensamientos. Encontró cuatro tipos de ídolos:

Ídolos de la Tribu, son los comunes a toda la humanidad, es decir, provienen de la naturaleza humana como especie.
Ídolos de la Caverna, los del hombre como individuo. Nacen de su personalidad, educación y formación.
Ídolos del Foro que serían los que nacen del acuerdo y la interacción de los seres humos entre sí, provienen principalmente de la palabra, del uso del lenguaje.
Ídolos del Teatro son aquellos pertenecientes a sistemas filosóficos anteriores pero son creencias y principios que están muy arraigados.

También son fundamentales sus “Ensayos” (Essays) publicados en 1.597. En realidad son reflexiones sobre los temas más diversos que interesaban al autor. Igual habla de política que sobre sus ideas sobre el matrimonio o algo tan humano como es la envidia. Estos son, quizás con Sylva Silvarum, sus obras más importantes.
Existe una controversia sobre la pertenencia o no de Sir Francis Bacon a la Orden Rosacruz. Está documentada su adhesión a esta organización, de lo que no hay constancia es de que ocupase, en algún momento, el cargo de Imperator de la misma. Esta idea parece ser que fue apuntada por M. Blavatski, la fundadora del movimiento teosófico, que dijo haber obtenido estos datos por una de sus visitas a los Archivos Akásicos.

Volviendo a sus libros, he de destacar su obra “Nueva Atlántida” (publicada póstumamente en 1.627) es uno de los escritos sobre cómo sería la sociedad ideal más conocidos que existen, junto con la “Utopía” de Tomas Moro. En “Nueva Atlántida” se nos narran las peripecias que sufren unos náufragos que llegan a una isla en la que vive lo que podríamos denominar como civilización perfecta, regida por unos fuertes principios morales (que podrían ser perfectamente los principios rosacruces) y dirigida por un Colegio de Sabios (que podría representar la estructura jerárquica de la Rosacruz).

Por último, Sir Francis Bacon es también conocido por la teoría que empezó a desarrollarse, con cierta base, en el siglo XIX y que cada vez ha cobrado más adeptos, que le adjudica la autoría de las obras de William Shakespeare (un tema que será tratado en detalle próximamente en este blog).

Para los amantes del cotilleo intemporal, algunos autores dicen que en realidad Sir Francis Bacon era el fruto de una relación que habría mantenido la reina Isabel I con el conde de Leicester, Robert Dudley, y que fue entregado al matrimonio Bacon, siempre fiel a la corona, con la seguridad de su discreción. Esto podría explicar la actitud protectora y sumamente benéfica de la reina con Bacon.

A modo de despedida, una frase del genial Sir Francis Bacon, como materia de reflexión: “Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; quien no osa pensar es un cobarde”.


http://www.quedelibros.com/autor/2154/Bacon-de-Verulamio-Francis.html

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jueves, 10 de noviembre de 2011

LA JUSTICIA. MEDITACIÓN

Tarot Morgan Greer
Resulta inevitable, a la vista de la balanza que porta la figura que protagoniza esta carta, pensar en la Ley del Karma, la justa retribución, la Ley Hermética de la Causa – Efecto, por la que se nos dice que somos responsables de nuestras propias acciones y decisiones, lo que nos otorga una autonomía vital absoluta, puesto que asumimos nuestro libre albedrío. Es ni más ni menos que la constatación de que somos seres verdaderamente libres. Realmente no dependemos de nada y de nadie, salvo de nosotros mismos. O al menos así debería ser. Somos nosotros los que, por distintos motivos, optamos por encadenarnos a ideas, personas, cosas, pensamientos, situaciones, etc. que nos apresan y restan libertad.

Ese es el mal uso que hacemos de nuestro libre albedrío. Tenemos la capacidad para elegir sin imposiciones, somos nosotros quienes erramos o acertamos en la elección. Entonces es cuando viene la consecuencia de la opción tomada. Del mismo modo que hemos escogido un camino u otro, hemos de asumir las consecuencias que se derivarán de dicha toma de decisión. Para bien o para mal. Esta es la Justicia, con mayúsculas, la Ley que equilibra las corrientes energéticas en el Universo.

Aunque esta carta imparte justicia, no debemos entender esta como la justicia de los seres humanos, imperfecta y muchas veces tendenciosa, según la mentalidad de quien la imparte. Es la Justicia divina, la que juzga de forma equitativa y desapasionada los hechos, no es el Ángel apocalíptico y vengador con la espada llameante, es una mujer de sereno rostro, en reposo que en una mano sostiene la espada del discernimiento, y en la otra la balanza del equilibrio. En su imagen muchos han visto inserto en su corona, el tercer ojo, aquel que puede ver la realidad, más allá de lo físico y las apariencias.

No comparto la noción de severidad que ven muchos en esta carta, ya que la Justicia no es severa, es simplemente justa, por lo tanto, quien obre de forma recta y armoniosa con las Leyes Naturales, no debería tener ningún temor. Lo que implica la Justicia es un sentido de la responsabilidad, tanto con uno mismo como con el resto de la creación, no hablo ya solo de las otras personas, que también, sino con animales, plantas, la tierra, la naturaleza en general. Por ejemplo, el cuidado del medio ambiente corre de nuestra cuenta. Debemos preguntarnos de tanto en tanto si somos respetuosos con su conservación ¿contaminamos innecesariamente? ¿arrojamos productos tóxicos a un río o a un bosque sin preocuparnos de las consecuencias? Tendemos a pensar que el equilibrio kármico se produce por el trato con otras personas, pero también debemos responder de nuestros actos con respecto a los distintos tipos de vida con los que convivimos, no sólo la humana.
Tarot Carlos VI
En cierto modo, podríamos pensar que es la voz de la conciencia, el Yo interior que todo lo sabe y al que, aunque somos expertos en ignorar, no podemos por completo acallar. Es esa sabiduría interna que nos dice: “esto es lo correcto, esto no lo es”. En nuestro interior tenemos todas las respuestas, sabemos perfectamente cuál es la decisión correcta, pero demasiados condicionantes externos nos confunden y descentran, recibimos tanta información, tantos estímulos, tantas influencias que somos incapaces de optar por una cosa o la otra sencillamente porque la capacidad de discernimiento queda neutralizada.

El objetivo de conectarnos con nuestro interior, no es otro que apartar toda esa información inútil que oculta lo verdaderamente importante. El trabajo meditativo con las cartas del Tarot, nos ayuda a conseguir esto. No hay que confundirse, no se obtienen resultados por el simple ejercicio de contemplar una carta durante media hora y luego olvidarse. Si se quieren resultados y que sean permanentes, tenemos que tomar las decisiones pertinentes y realizar las acciones que sean necesarias para conseguir tal fin. Las cartas no son varitas mágicas, son una herramienta más a utilizar para conducirnos por la vida. No son la única herramienta.

En muchas escuelas de Tarot se relaciona a la carta de la Justicia con el palo de Espadas de los Arcanos Menores, algo que realiza y de forma sumamente interesante el autor Gareth Knight en sus libros sobre Tarot. Recordemos que el palo de Espadas se mueve especialmente en el ámbito mental, del intelecto. Esta conexión ofrece muchas posibilidades meditativas, trabajemos con ellas.

Tarot Gilded

Resumiendo, podemos trabajar con este Arcano para restablecer el equilibrio y la armonía en un asunto concreto o en nuestra vida en general. También para comprender qué es la Ley del Karma, y cuándo, cómo y por qué está actuando en nosotros. La Justicia también nos puede ayudar a meditar sobre nuestra responsabilidad en las decisiones que tomamos. Sería muy interesante, ante una decisión, visitar este Arcano y pedir consejo y asesoramiento sobre las consecuencias que nuestros actos puedan tener, tanto en nosotros como en todo lo que nos rodea; recordemos que no es un ser ajeno a nosotros venido de otra dimensión quien nos va a ayudar, sino nuestro Yo interior, conciencia, o como se prefiera llamar. Es importante tener este último dato muy claro: La Justicia nos conecta con nuestro interior no con algo exterior.

La Justicia se asocia con la letra hebrea Lamed, cuyo significado es aguijón. Para algunos la asociación es con la letra Kaph.
En Alquimia se relaciona con la Descomposición.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Gevurah y Tipharet. Aunque según las versiones, también se puede ubicar entre Chesed y Gevurah debido al intercambio, según el tipo de baraja, de la numeración con el Arcano de la Fuerza.
La relación astrológica es con el signo de Libra.
Color: Verde.

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viernes, 4 de noviembre de 2011

TAROT RIDER-WAITE-COLMAN II

La baraja ideada por Waite rompía con todo lo anterior, especialmente con la corriente del Marsella. Pero muchos autores han visto algunas influencias de barajas históricas, por ejemplo, la obra “El Arte del Tarot” de la editorial Orbis propone una teoría interesante: “Vale la pena observar que algunas de las figuras que diseñó (Waite) para su Tarot parecen copiadas directamente del llamado Tarot Sola-Busca, realizado a principios del siglo XVI, que Waite conocía por algunas obras sobre la historia de los naipes”.

Como puede comprobarse, es una teoría interesante y nada descabellada, puesto que Waite estudió la historia del Tarot en profundidad, analizando en detalle todas las barajas que estaban a disposición del público. Evidentemente, todo ese trabajo debió dejar un poso importante en Waite y fue influyendo en la construcción del mazo que él tenía en mente.

En el libro que acompaña la baraja, “La clave de las cartas del Tarot”, Waite nos explica qué es para él el Tarot y nos desvela de forma muy sencilla cuál es su último significado:

“El Tarot personifica las presentaciones simbólicas de las ideas universales, detrás de las cuales yacen todos los implícitos de la mente humana, y es en este sentido que contienen doctrina secreta, que es la realización por parte de pocos de verdades incrustadas en la consciencia de todos, aunque no hayan pasado al reconocimiento expreso por parte de los hombres ordinarios. La teoría es que esta doctrina ha existido siempre, es decir, ha sido pensada en la consciencia de una minoría elegida; que ha sido perpetuada en secreto de unos a otros y que ha sido escrita en literaturas secretas, como las de la Alquimia y las Cábalas; que también está contenida en los Misterios Instituidos de los cuales los movimientos Rosacruces ofrecen un ejemplo a mano en el pasado, y la Masonería Operativa un resumen vivo, o una memoria general para aquellos que pueden interpretar su significado real”.

Yo creo que Waite, en el fondo, tenía una intención didáctica en el diseño de su Tarot. Si analizamos carta por carta, podemos ver que cada una de las imágenes representa en gran medida la idea general del Arcano en cuestión. Un aporte decisivo de esta baraja, y que me refuerza en mi teoría, es la recreación pictórica de los Arcanos Menores, tan clara y tan directa. Simplemente contemplando la imagen, ya podemos intuir el significado.

Alguien me comentó en una ocasión, que los Arcanos Menores de Waite podrían considerarse como una especie de cómic de estilo decimonónico en el que se nos va narrando, por episodios, el recorrido de un ser humano por los distintos ámbitos de la existencia. Una idea francamente original. En cualquier caso, la riqueza gráfica de esta baraja, constituye un hito en la historia del Tarot y muchos mazos que han venido después son deudores, en mayor o menor medida, de la visión innovadora de Waite.

La abundante simbología, presente en las 78 cartas, encierra unos significados que impactan psicológicamente a quien mira las imágenes, aún no sabiendo lo que representan, pero si el observador estudia las disciplinas esotéricas, entonces encontrará en cada Arcano una riqueza de conocimientos ocultos sorprendente. Cada elemento, cada color, tienen una función específica, no hay dibujos al azar simplemente por rellenar o para conseguir un efecto meramente estético, por el contrario, todo está ingeniosamente enlazado a fin de crear un conjunto que se expresa más allá de las palabras, sin perder en ningún momento la armonía visual, esto último es mérito de Pamela.

En concreto sobre los Arcanos Menores, en “La clave de las cartas del Tarot”, Waite nos dice: “He dicho que estos Arcanos Menores no han sido traducidos a ningún lenguaje que trascienda el de la adivinación. No debería estar dispuesto a verlos como si perteneciesen, en sus formas existentes, a otro reino que no sea éste; pero el campo de las posibilidades adivinatorias es inmenso, por las hipótesis del arte, y los sistemas combinados de cartomancia han indicado sólo los encabezamientos desnudos relacionados con los emblemas en uso. Si los dibujos del presente caso van más allá de los significados convencionales, deberían ser tomados como pistas de posibles desarrollos a lo largo de las mismas líneas; y ésta es una de las razones por las que los recursos pictóricos aquí adjuntados a las cuatro decenas proporcionarán una gran ayuda a la intuición. Los simples poderes numéricos y las palabras desnudas de los significados son insuficientes por sí mismos; pero los dibujos son como puertas que se abren a salas inesperadas; o como un giro en el camino abierto con un amplio panorama más allá”.
Si bien Waite se mostró respetuoso con mazos que anteriormente se habían editado, dotó a su propia baraja de un carácter muy personal y se atrevió a introducir algunos cambios que, si bien no afectaban enormemente al conjunto, sí que es verdad que dieron al Tarot una perspectiva nueva.

Sin duda, la más llamativa variación en la baraja de Waite es la alteración del orden habitual, intercambiando la Fuerza por la Justicia. Waite no debió considerar que tuviera que explicar los motivos de dicho movimiento. La razón más probable es que quisiera restablecer así la secuencia lógica de las cartas ateniéndose a las correspondencias astrológicas y cabalísticas que establecía para cada Arcano. De este modo, la Fuerza que posee características más propias de Leo y la Justicia de Libra, se reubicarían para seguir el oportuno orden astrológico. Probablemente Waite no explicó esto porque dio por sentado que saltaba a la vista. Quién sabe.

Al respecto, en uno de los párrafos dedicados al Arcano de la Fuerza, dentro de su obra “La clave de las cartas del Tarot”, Waite dice: “Por razones que me satisfacen, esta carta ha sido intercambiada con la de la Justicia, normalmente es el número ocho. Como la variación no implica nada que sea importante para el lector, no hay porqué explicarlo”.

Otro detalle que mucha gente pasa por alto, incluso personas que trabajan con esta baraja, es el hecho de que Waite colocó la carta del Loco, aun conservando el cero como su número, entre el Juicio y el Mundo.

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