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viernes, 2 de diciembre de 2011

EL DIABLO SEGÚN JOSÉ ANTONIO PORTELA

Tarot de Marsella
Portela es un estudioso del Tarot que trabaja con las cartas desde una perspectiva global, estableciendo relaciones entre los Arcanos, la Cábala y la Astrología. También se distingue por enfocar estos conocimientos desde un punto de vista meditativo y espiritual. Son muy conocidas sus meditaciones guiadas con las distintas esferas del Árbol de la Vida. En esta ocasión quiero presentaros la visión que nos ofrece del Arcano XV, el Diablo, en su libro “Tarot y Cábala. Caminos espirituales” edit. Índigo.

Para el trabajo con el Tarot en este libro en concreto, Portela utiliza el Tarot de Marsella tradicional. En el siguiente párrafo veremos la interpretación de la carta a través de su simbología, podréis comprobar que es una versión muy interesante y particular, como en cada uno de estos extractos que os voy presentando, no se tratan de explicaciones dogmáticas ni nada parecido, simplemente es la visión personal de gente que ama el Tarot y nos lo explica a su manera. Veamos qué nos dice Portela sobre el Diablo:


“El Diablo con la testuz de Cernunos y con alas de murciélago o vampiro, se halla subido en lo alto de un yunque rojo pisando una masa amorfa de color carne.
Sus extremidades terminan en garras, y la cruz le produce tanto pavor que hasta la ha quitado de la espada, dejando sólo la hoja. Un hombre y una mujer cornudos de pies palmeados, como las ocas, se encuentran bajo la potestad del Diablo, atados por el cuello.

Simbolismo: El Diablo significa la idea del mal, donde quiera que éste se exprese, pero el mal que siempre es producto de la ignorancia acaba inevitablemente generando sufrimiento. En este sufrimiento se forja la personalidad nueva que a golpe de dolor va aprendiendo que el bien es más rentable y beneficioso que la satisfacción pueril de los caprichos a costa de otros. Por eso, el Diablo se asienta en el yunque rojo sobre el que una masa de carne amorfa aparece destinada a ser golpeada y transformada.

El Diablo, cornudo como sus víctimas, con cuernos postizos, simboliza así mismo, el mundo de los instintos que aún no han sido dominados por la mente concreta (la razón) y menos aún por la mente moral. Es como el Dios Pan de quien procede la palabra pánico, el Diablo igual que el Dios campestre de la mitología griega, vive agazapado en nuestros buenos deseos, en nuestra moral convencional, hasta que a veces saltando a la conciencia, nos produce el pánico de descubrir que los instintos más crueles y salvajes también se encuentran en nosotros. El Diablo tiene alas, pero no puede volar, representa la falsa espiritualidad, aquella que tras bellas palabras y liturgias sólo buscan el poder temporal y económico.

La mano del Diablo extendida, parece un saludo y una despedida e insinúa la idea de que el tiempo es como la materia con el que este arcano se relaciona, totalmente evanescente. Su mano izquierda lleva el emblema del dolor de la raza humana, la espada sin la empuñadura cuya cruz podría hacer creer que alguna vez fue justificado su uso. En este caso la verdad es clara, la espada siempre ha sido maligna e irracional y procede de los instintos más primarios tales como el odio y la ambición.

Los dos personajes representan la pasión carnal, que ata a la materia y que puede transformar a los seres humanos como a los protagonistas del dibujo en semejantes animales.
El Diablo parece proteger su pecho con una ingenua coraza, porque jamás mostrará ningún sentimiento. Saca su lengua en un gesto burlón y sus ojos bizcos carecen de un objetivo fijo.

El hombre y la mujer encadenados manifiestan diferentes estados de ánimo, la mujer parece aceptar de mejor grado su suerte, mientras que en el hombre se observa un gesto angustiado y sus cuernos aparecen caídos.
La mujer representa el hábito, la fuerza que generan las dependencias que transforman a los hombres en seres enfermos incapaces de deshacerse de sus adicciones y así quedan como por el hechizo de Circe, convertidos en bestias.

Tarot Wirth

Las extremidades del Diablo acaban en garras, porque Él no desea construir nada con sus manos, sólo despedazar, desgarrar y destruir.
En algunas versiones del Tarot de Marsella el Diablo aparece con unos ostensibles órganos genitales, no porque Él represente nada relacionado con la sexualidad, salvo la neurosis tanto de promiscuidad como de castidad, sino porque el mal siempre busca la ocasión propicia para reproducirse a sí mismo y llenar de sombras la Tierra.

Sendero: El arcano conecta Tiphareth (belleza) con Hod (esplendor) y este sendero representa todo aquello que el universo desea expresar. La dualidad de la luz y las tinieblas, el frío y el calor, lo que construye y lo que destruye y siendo Hod la esfera de la mente, el Diablo no es sino la obra de Dios no comprendida por la mente humana (dada la miope perspectiva con la que ésta cuenta). Sólo el Colgado del Tarot ha resuelto el enigma.”

Recomiendo este libro especialmente a aquellos que se interesan tanto por el Tarot como por la Cábala y las relaciones que pueden establecerse entre ambas disciplinas. Como el mismo Portela nos dice: “En el Tarot de Marsella cabalístico y astrológico, figuran la totalidad de las conexiones que existen entre la cábala literal, la mística, la astrología y el Tarot de Marsella, que forman el entramado de la sabiduría arcana, destinada a ser estudiada y practicada por la raza de occidente”.

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