Páginas

lunes, 28 de enero de 2013

LA FUERZA SEGÚN RACHEL POLLACK

Tarot Barbara Walker
Hoy me gustaría presentaros una descripción fantástica sobre la carta de la Fuerza extraída del libro de Rachel Pollack “Los 78 grados de sabiduría del Tarot” (ed. Urano) que se presenta en dos volúmenes. Antes de entrar en materia, me gustaría hacer una aclaración sobre un concepto al que se hace referencia en varios pasajes: la subdivisión por líneas de los Arcanos Mayores. Esta división consiste en agrupar en tres líneas las cartas del Tarot, apartando en una categoría única y especial al Loco, ya que es comienzo y fin, de tal manera que cada una de las líneas tendría 7 cartas. 

La primera línea abarca desde el Mago hasta el Carro, y hace referencia al ámbito externo del ser humano: la consciencia y el mundo cotidiano. 
La segunda línea abarca desde la Fuerza hasta la Templanza, y se refiere al ámbito del subconsciente y la búsqueda del propio Yo.
La tercera línea abarca desde el Diablo hasta el Mundo y se refiere al ámbito más espiritual, el de la superconsciencia.




Leamos lo que Rachel Pollack nos dice sobre la Fuerza. Tal vez sea un texto más largo de lo acostumbrado, pero es tremendamente sustancioso, ya que puede dar pie a muchas reflexiones, y es interesante su forma de establecer relaciones con otras cartas.

“El cambio que hizo Waite en los Enamorados fue el más obvio entre las alteraciones que introdujo en el Tarot; el haber permutado la Fuerza y la Justicia sigue siendo el más discutido. El propio Waite no da, realmente, ninguna razón para el cambio. “Por razones que me satisfacen, esta carta ha sido intercambiada con la de la Justicia, que recibe habitualmente el número ocho. Como la variación no lleva consigo nada que sea significativo para el lector, no hay motivo para explicaciones”. Las razones son, ciertamente, más que personales. No sólo Waite, sino Paul Foster Case y Aleister Crowley dispusieron la Fuerza como 8 y la Justicia como 11. Es probable que todos ellos se ajustaran a la Orden del Alba Dorada (Golden Dawn), en cuyo mazo secreto de Tarot también estaban cambiadas las dos cartas. 

Esta relación con una orden secreta trae a la mente la idea de Iniciación. Ahora bien, como es natural, el Alba Dorada (Golden Dawn) no fue el origen de la práctica de iniciación, por más que afirma recibir sus rituales específicos en forma directa de espíritus instructores. La iniciación es una práctica que se remonta a millares de años y se la encuentra en el mundo entero, desde los templos egipcios al desierto australiano. Representa un medio especial de transformación psicológica… que es el tema mismo de la línea media del Tarot. Al relacionar con esta antigua idea a la Justica y las cartas que la rodean, alcanzamos una comprensión más amplia del Tarot en cuanto experiencia. 

Vale la pena considerar las implicaciones de la antigua disposición de los triunfos. La imagen de la Justicia sugiere el poner la propia vida en la balanza para pesarla. La segunda línea nos aparta de los logros extremos de la primera para adentrarnos en el sí mismo. Así, la Justicia en la primera posición de la línea significaría una evaluación de lo que ha significado para uno su vida, seguida por la decisión de una búsqueda interior de un significado más amplio. Evidentemente, es esta una significación muy adecuada. Pero si la Justicia viene primero, todas estas cosas ocurren racionalmente; la evaluación se genera como una reacción consciente ante la insatisfacción. Pensemos ahora cuánto más poderosa se nos aparece esta evaluación cuando surge desde adentro, cuando se nos impone por obra de la poderosa visión de la Rueda de la Fortuna. La espada de doble filo de la Justicia implica acción en respuesta al conocimiento adquirido en la evaluación. La idea de respuesta nos conduce directamente al Colgado. Si la Justicia viniera primero, estaría seguida por el Ermitaño, que en cuanto buscador de sabiduría, representaría también una respuesta válida a la Justicia, entonces el Colgado muestra una respuesta desde la profundidad interior. 

Consideremos ahora a la Fuerza en ambos lugares. La figura muestra una mujer que doma a un león. En pocas palabras, la imagen sugiere la energía del inconsciente, liberada y calmada, “domada” por la dirección del entendimiento consciente. Una idea tal se avendría fácilmente a la posición del medio. Entonces describiríamos la carta como la prueba (u ordalía) central de toda la línea. Y por cierto que el clima de paz y la total inversión del Colgado seguirían perfectamente a la Fuerza. 

Pero también podemos ver a la Fuerza como la suma de las cualidades vitales para comenzar la línea. La búsqueda interior no puede ser efectuada por el ego. Es necesario que confrontemos sentimientos y deseos desde hace mucho tiempo fuera del alcance de nuestros pensamientos conscientes. Si intentamos transformarnos por mediación de un proceso totalmente racional, creamos otra especie de “persona”. Y la verdad es que algo así sucede con mucha frecuencia. Mucha gente siente una falta de espontaneidad en su vida. Al mirar a su alrededor o al leer libros de psicología observan, no sin sentir celos o incluso sin avergonzarse de sus propias represiones, las características de la personas espontáneas. Y después, en vez de seguir el tremendo proceso de liberar sus miedos y sus deseos ocultos, imitan cuidadosamente la espontaneidad. Han extendido el Carro a un dominio nuevo. 

Si hacemos de la Fuerza el número 8 la contraponemos al Carro, como un poder de especie diferente, que ya no es la voluntad del ego, sino la Fuerza interior de enfrentarse a si mismo con calma y sin miedo. Los misterios pueden aflorar porque hemos encontrado la Fuerza necesaria para enfrentarlos. El león significa todos los sentimientos, temores, deseos y confusiones suprimidos por el ego en su intento de controlar la vida. El auriga recurría a sus sentimientos íntimos como fuente de energía, pero tenía siempre el cuidado de dirigir esa energía allí donde él decidía conscientemente que debía ir. Como primer paso para trascender el ego, la Fuerza permite que las pasiones íntimas afloren. 

Tarot della Rocca
En un nivel muy simple podemos ver esta aparición de los sentimientos suprimidos en la persona que se permite actuar de manera “infantil”, llorando o gritando; en pocas palabras, haciendo todas aquellas cosas que previamente le parecían tontas o que la avergonzaban. En un nivel más profundo, el león simboliza la fuerza toda de la personalidad, habitualmente atemperada por las exigencias de la vida civilizada. La Fuerza libera esta energía con el fin de usarla como una especie de combustible, el que nos propulsa a lo largo de la senda interior del Ermitaño. Si este propósito puede cumplirse es solamente porque al león se lo “doma” al mismo tiempo que se lo libera. La Fuerza abre la personalidad como Pandora abre su caja. Pero lo hace con un sentimiento de paz, con amor a la vida misma y con una gran confianza en el resultado final. A menos que creamos verdaderamente que el proceso de autodescubrimiento es un proceso jubiloso, jamás llegaremos a seguirlo hasta el final. 

El simbolismo de las figuras y de los números refuerza la comparación de la Fuerza y el Carro. El Carro nos muestra a un hombre, la Fuerza a una mujer. Tradicionalmente, por supuesto, son la representación de la racionalidad y la emoción, de la agresión y la entrega. También, según la tradición, el número 7 del Carro pertenece a la magia “masculina”, el número 8 a la “femenina”. Este simbolismo se deriva de la anatomía. El cuerpo del varón tiene siete aberturas (contando la nariz como una), el de la mujer ocho. Además, el cuerpo masculino posee siete puntas, los brazos y las piernas, la cabeza, el centro y el pene. La mujer, en quien los pechos remplazan al pene, tiene ocho. 

¿A qué nos referimos al hablar de magia masculina y femenina? La teoría esotérica considera que la energía sexual es una manifestación de los principios energéticos subyacentes en la totalidad del universo; lo masculino y lo femenino son similares a los polos positivo y negativo del electromagnetismo. De la manipulación de esta energía bipolar resulta el poder “mágico”. El ocultista considera estos principios como una ciencia, ni más ni menos misteriosa que la manipulación de la energía atómica que lleva a cabo el científico moderno. Podemos describir la imagen de los Enamorados del mazo Rider como un diagrama esquemático de energía. Por consiguiente, el Carro y la Fuerza juntos corresponden esotéricamente a la manifestación práctica de los principios simbolizados en el Mago y en la Suma Sacerdotisa.

Psicológicamente encarnan también dos clases de poder. Nuestra sociedad pone el acento en la fuerza de control “masculina”, la conquista, que domina el mundo mediante la razón y la voluntad. Pero las cualidades “femeninas” de intuición y emoción espontánea están lejos de ser debilidades. Para liberar nuestras emociones más profundas con amor y fe se requiere no sólo fuerza, sino también gran coraje. Aquí entra en juego el Loco. Sólo mediante una especie de salto psíquico podemos pasar de la conciencia al inconsciente, y sólo un tonto o un loco daría semejante salto, ya que, ¿por qué renunciar al éxito y al control? Los dioses forzaron a Edipo; al resto de nosotros ¿qué necesidades interiores nos forzarán? 

La posición de la Fuerza como primera en la línea vincula la carta con el Mago, como lo hace también el signo de infinito, otra referencia al 8, que hay sobre la cabeza de ella. La inversión del sexo indica una conjugación de los aspectos de los arquetipos, tanto masculino como femenino. El compromiso activo del Mago con la vida se ha visto modificado por la paz interior implícita en la Suma Sacerdotisa. 
La figura sensual de la mujer, con su pelo rubio, el cinturón de flores que la une al león también relacionan esta carta con la de la Emperatriz. La Emperatriz representa los instintos naturales y la pasión; volvemos a ver la imagen de la energía emocional, los “deseos animales”, como lo expresan algunos comentaristas del Tarot, liberados y domesticados. Waite describe el cinturón de flores como un segundo signo de infinito, una de cuyas vueltas rodea la cintura de la mujer, la otra el cuello del león. Podemos describir la Fuerza como el Mago unido con la Emperatriz; es decir que el poder de la conciencia y de dirección del Mago se ha mezclado con la sensualidad de la Emperatriz, dándole un sentido de finalidad y conduciéndonos al Ermitaño. Obsérvese que para la primera línea, 1 más 3 es igual a 4, el Emperador, para la segunda, 1 más 3 resulta multiplicado por 2, la verdad interior de la Suma Sacerdotisa. 

Hay otro aspecto del triunfo que lleva aún más lejos esta unidad del 1 y el 3. La letra hebrea que asignan Case y otros autores a la Fuerza es Teth. Cabalísticamente, Teth se refiere a la “serpiente”, pero la palabra hebrea que significa serpiente significa también “magia”. Es una relación que han establecido los pueblos del mundo entero; desde las serpientes que rodean la vara mágica de Hermes hasta el poder de la kundalini en el ocultismo tántrico, en la India y en el Tibet. Y la serpiente, en la kundalini y en otras simbologías, representa la sexualidad. El Tarot, tal como lo sabemos por la serpiente enroscada alrededor del Árbol de la Vida que hay detrás de la mujer en la carta de los Enamorados, considera a la sexualidad como una fuerza conducente a la iluminación. Si desde el punto de vista esotérico la Fuerza representa la práctica real de la magia sexual, psicológicamente vuelve a referirse a la liberación de aquella energía inmovilizada en nuestros sentimientos más fuertes. 

Cuando comparemos la Fuerza con el Diablo veremos que, de hecho, aquí la liberación es parcial. El León está controlado y dirigido, y no se le permite que lleve al yo a donde quiera que desee ir. 
En alquimia, el león representa el oro, el sol y el azufre. El azufre es un elemento inferior, y el oro es (en la alquimia) el elemento supremo. El proceso mediante el cual el azufre se convierte en oro es precisamente el proceso de transformación del yo inferior. Y el diseño de la Templanza, la última carta de la línea, que vierte su líquido de una a otra copa, representa el objetivo alquímico de fundir los opuestos en una existencia nueva y más significativa. 

Quienes ven la vida como una cuestión de control estricto, el inconsciente como una “cloaca moral” de represiones (así caracterizó Jung la estrechez del punto de vista freudiano), y encuentran que las pasiones son un tormento, verán en el león la suma de las fuerzas naturales que la mente debe domeñar. Algunos mazos antiguos, entre ellos el Tarot Visconti, mostraban a Hércules matando al león de Nemea. Las pasiones conquistadas por la razón. Pero el león representaba también a Cristo, el poder radiante de Dios. Aquellos que dejen emerger la energía inconsciente que albergan dentro de sí, guiándola con amor y con fe en la vida, descubrirán que la energía no es una bestia destructiva, sino la misma fuerza espiritual que el pararrayos del Mago atrae y hace descender”.


10 comentarios:

  1. Maravillosa Pollack,realmente ayuda a ir más allá de los significados,es para digerir despacio,como un buen vino,y a medida que uno va madurando en el Tarot,se le disfruta más.Me gusta como Waite nos deja a todos a cuadros con el cambio que hizo,jajaja,y me encanta leer las explicaciones que cada uno encuentra,o desencuentra.
    Desde algún lugar,supongo se estará divirtiendo bastante,jajaja
    Y va otro abrazo,y más gracias,por este deleite que nos convidas.
    Besotes Cris!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola otra vez, amiga

      De acuerdo contigo, una vez más, Pollack nos ayuda a paladear el Tarot y sobre todo a ver en él más cosas de las que se aprecian a simple vista. Sus textos merecen varias lecturas, pues es como una muñeca rusa, a medida que vas abriendo encuentras más y más cosas en su interior.
      Y en cuanto al bueno de Waite, sospecho que tras su apariencia seria y formal, debía tener un sentido del humor (muy inglés) bastante agudo, me gusta tanto su Tarot como su forma de decirnos en sus escritos: "Esto te insinúo, lo demás lo tienes que encontrar tú. Así que... ¡a trabajar!"

      Besos y abrazos

      Eliminar
  2. Linda imagen del Tarot clásico, La Fuerza, cuando la veo me habla de lo espiritual dominando lo salvaje, el ego domando los instintos, la razón guiando el azar.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Edgardo

      Las imágenes del Tarot son muy ricas en contenidos y sin necesidad de ningún texto, nos transmiten muchas enseñanzas.
      Gracias por compartir tus impresiones
      Saludos

      Eliminar
  3. Bonito el tarot della rocca, la fuerza junto con el sol es mi carta favorita.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo, es un Tarot impresionante. Hay quien dice que aquellas cartas por las que sentimos una simpatía especial o un rechazo grande, revelan aspectos de nuestro interior que debemos limpiar, superar o potenciar.

      Saludos y felices fiestas

      Eliminar
  4. Muy buena descripción de la carta del tarot y muy completa! Me encanta tu blog! Gracias

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Sandra

      Totalmente de acuerdo contigo es una descripción fantástica, como todas las que hace Rachel Pollack, desde luego este es uno de los libros que más recomiendo para quienes quieren profundizar en el Tarot y no quedarse en la superficie.
      Celebro que te guste el blog

      Saudos y gracias por opinar

      Eliminar
  5. Me gusto mucho el articulo, la fuerza y el sol son mis encantos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola, es un libro muy recomendable por la forma de explicar los Arcanos. Hay cartas con las que tenemos una gran afinidad, en cambio otras nos producen cierto rechazo. Es un buen ejercicio de introspección averiguar por qué sucede esto.

      Saludos y gracias por compartir

      Eliminar