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jueves, 7 de junio de 2012

DAYBREAKERS


Imaginemos un mundo dominado por los vampiros, en el que los seres humanos han pasado a ocupar un lugar primordial en la pirámide alimenticia de la nueva raza dominante, aunque al ser una especie en vías de extinción, la escasez de suministro se está convirtiendo en un problema de seguridad mundial. Este inquietante planteamiento es el argumento principal de la película que hoy os propongo: “Daybreakers”: una vuelta de tuerca al viejo mito del vampiro en el que el cazador habitual (el humano) se convierte en la presa.




Estamos en el año 2.019 y la lucha por la supremacía entre vampiros y humanos ha sido ganada por los primeros. Años atrás, una infección masiva (cuyo origen no queda claro) provocó la mutación de millones de personas en vampiros, y tanto los que fueron infectados de forma involuntaria como los que eligieron libremente infectarse, son la especie dominante. La fuente de alimentación principal de los vampiros es la sangre humana, aunque hay una minoría que simpatiza con esa raza, hoy inferior, y ha optado por alimentarse exclusivamente de sangre animal.

Pero los humanos empiezan a escasear y las restricciones en el suministro están generando problemas de orden civil. La empresa Bromley Marks, dirigida por Charles Bromley (Sam Neill), trabaja para encontrar un sustituto artificial de la sangre humana, capaz de asegurar la supervivencia de los vampiros; se está comprobando que la falta de sangre provoca en el vampiro una mutación terrible que le convierte en una especie de monstruo irracional, altamente peligroso. Los casos de dicha mutación empiezan a multiplicarse.

Bromley presiona a su hematólogo Edward Dalton (Ethan Hawke), partidario de la convivencia pacífica con los humanos, para que halle pronto el sustituto de la sangre. De forma casual, Edward entra en contacto con Audrey Benett (Claudia Karvan) perteneciente a un grupo de resistencia humano cuyos propósitos son sobrevivir y conseguir que los vampiros vuelvan a ser humanos. A este grupo pertenece Lionel Cormac, alias Elvis (Willem Dafoe) que en su día se transformó en vampiro pero que ha vuelto a ser humano. Al comprender Edward que la cura es posible, decide unirse al grupo.

Como puede verse, la idea es original y prometedora. Generalmente, las películas de vampiros suelen presentarnos a estos como una minoría que vive escondida y que representa una amenaza para el ser humano, por eso está más que justificado que sean cazados y exterminados a modo de defensa. En el caso de “Daybreakers” se da la vuelta al asunto y es el vampiro el que caza y extermina (para su consumo) al ser humano, pero en esta ocasión, la minoría humana no es un peligro para los vampiros, por lo que no se produce un intercambio de roles exactamente.

Además, para complicar más el argumento, los vampiros tienen problemas, no están ni mucho menos cohesionados. La escasez de sangre humana pone en peligro la supervivencia de los vampiros como especie superior. A eso hay que sumar las posturas enfrentadas entre los que abogan por coexistir pacíficamente con los humanos y los que se niegan a ello pues consideran la raza humana como una fuente de alimento exclusivamente, olvidando que tiempo atrás, no hace tanto, ellos también fueron humanos. Interesante debate.

Realmente es una propuesta novedosa y que se aleja un tanto de las películas clásicas de vampiros. Desde Nosferatu a las sagas de Christopher Lee, pasando por Entrevista a un vampiro o Underworld, en todas ellas vemos la figura del vampiro como un ser que se oculta y del que muy pocos humanos conocen su existencia. En cambio, en Daybreakers nos encontramos con la supremacía del vampiro sobre el ser humano, lo que abre un campo de posibilidades inagotable, bien mirado, la idea principal se puede recrear de muchas formas.



El ambiente casi diría que resulta siniestro (lógico pues los vampiros no pueden resistir la luz del sol), todo oscuridad y construcciones rectas y aceradas. Esto contrasta fuertemente con las escenas al aire libre, en las que los humanos aprovechan para circular por la ciudad y organizar la resistencia. Sólo pensar que, si te haces vampiro, tendrías que vivir siempre en un ambiente así, hace que te lo pienses muy seriamente.

Como sucede en la inmensa mayoría de las películas, podemos verla de dos modos: uno sería como una feroz crítica a aquellas personas sin escrúpulos para las que todo vale con tal de enriquecerse y que están genialmente representadas por Sam Neill, o simplemente como una entretenida película de vampiros, con un argumento que se sale de lo habitual, buenos actores, dosis de monstruitos (son francamente feos los vampiros que mutan) y tan bien hecha que hasta sus desvaríos argumentales, que los hay, se pueden pasar por alto.

Así que os animo a verla, eso sí, no recomiendo que los escrupulosos cenen al mismo tiempo:


http://www.peliculascoco.com/pelicula/daybreakers-2010-brscreener-line

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