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miércoles, 27 de octubre de 2010

NOCIONES FUNDAMENTALES II

Como ya vimos en la entrada anterior, lo fundamental para trabajar con la Magia es la fe. Es el requisito imprescindible para que se pueda llevar a cabo cualquier trabajo mágico; sin él nada de lo que hagamos tendrá éxito, pues nos encontraremos realizando rituales mecanizados, nada espontáneos y ausentes de toda carga emocional.

También es importante saber qué es lo que se puede pedir a la Magia. Son muchas las personas que no tienen muy delimitado el campo de lo correcto y lo incorrecto en este tema; realmente resulta un tanto complicado trazar esa línea divisoria, pero nos puede servir de indicación algo muy simple: el respeto a la voluntad del otro. Es decir, en el momento que mi intención con un trabajo mágico, sea del tipo que sea, está encaminada a obtener algo en contra de la voluntad de otra persona, ya estamos entrando en el terreno de lo incorrecto. Veamos un ejemplo.


El tema estrella, sin duda, dentro de la Magia práctica es el del amor. El uso correcto de la Magia sería proporcionarnos el amor que nos merecemos, conocer a la persona adecuada, aquella que nos complementa, arreglar problemas en una pareja, propiciar la armonía, disolver enfados, potenciar las relaciones, etc. Siempre sin forzar la voluntad o el deseo del otro. Pero un uso negativo de la Magia, que por desgracia está muy extendido, sería conseguir que una persona se enamore de otra en contra de su voluntad, provocar una separación, fomentar disputas y enfrentamientos entre los miembros de la pareja, subyugar a una persona hasta el punto de anular su voluntad, etc.

Todas estas acciones entran de lleno en la Magia Negra, en la que se consigue lo deseado sin importar el daño que se pueda hacer a los implicados en la historia. Por supuesto, no hace falta decir que la Magia está supeditada a las Leyes Herméticas, que ya hemos conocido, por lo tanto sería bueno tener siempre muy presente el Principio de la Causa y Efecto. Cuando tengamos dudas acerca de una acción a realizar, pensemos qué podría suceder como consecuencia de dicho Principio, si lo que buscamos con el trabajo mágico es completamente inofensivo, no se dará ningún efecto negativo a raíz de su aplicación.

Si tenemos en cuenta que no tenemos que querer precisamente lo que tiene otro, sino algo parecido, estaremos haciendo un uso adecuado de la Magia. Si tu amigo consigue un buen puesto de trabajo, no pidas “ese” puesto precisamente, pide uno similar en condiciones. Hay para todos, no te empeñes en querer lo que otros tienen, encauza tus trabajos de cara a crear las condiciones adecuadas para conseguir algo nuevo para ti. La energía es infinita, ilimitada, al recurrir a la Magia no quitas a otro para quedártelo tú, por el contrario, vas a manipular la energía, que es de libre acceso, de tal manera que canalizarás hacia ti la materialización de tus deseos. Repito, la energía es infinita, hay de sobra para todos, tenemos el mismo derecho todos a su utilización.

La Magia pretende acceder a esa fuente infinita de energía para controlar la porción de la misma que sea precisa, y dirigirla conforme los deseos del practicante. Como ya he dicho, el ritual en sí no es más que un apoyo, una dramatización que sirve para encauzar la psique de quien lo realiza. Lo importante es que el practicante del ritual, hechizo, conjuro, etc., sintoniza por medio de esa dramatización un estado mental adecuado en el que puede plasmar esa idea mental de su deseo y alimentarla para que produzca el efecto concreto deseado. Recordemos que todo es Mente. No está de más antes de practicar cualquier tipo de Magia, releerse las Leyes Herméticas, puesto que la Magia no es más que la puesta en práctica de estas leyes.

Por supuesto, en este apartado no aparecerán rituales complicados y tremendamente elaborados como los que se utilizan en la denominada Alta Magia, huelga decir que tampoco se va a encontrar aquí nada que tenga que ver con la Magia Negra. Simplemente serán pequeños rituales sencillos, hechizos básicos que no tengan grandes complicaciones para su elaboración, que no utilicen elementos costosos o difíciles de conseguir y también daré algunas pautas muy elementales para que, quien quiera, pueda elaborar sus propios rituales adecuándolos a sus gustos y creencias. Lo importante será la actitud del practicante

Conoceremos distintas prácticas para los temas que más nos preocupan, cosas cotidianas del día a día: amor, salud, dinero, trabajo, familia, amigos, hogar, viajes, protección, limpieza, etc. En este último apartado hay mucha confusión y no quisiera terminar la entrada de hoy sin hablar, aunque solamente sea por encima de un tema que preocupa a mucha gente: la posibilidad de ser víctima de un mal de ojo, conjuro, maldición, etc. Como todo es mental, si nosotros decidimos que alguien nos puede hacer daño solo con su deseo de hacernos daño, si asumimos esa realidad, entonces sucumbiremos fácilmente a cualquier trabajo negativo que, supuestamente, nos hagan.

Nadie puede dañarnos si no se lo permitimos. El mal de ojo, y demás ataques psíquicos, son producto de la autosugestión. Quien realiza ese tipo de trabajos sabe perfectamente lo susceptibles que son algunas personas; para que surta efecto este tipo de trabajos el interesado se tiene que enterar, condición imprescindible, y, una vez que ya lo sabe, la autosugestión hace el resto. Es así de simple, pero a diario miles de personas caen en la trampa de las supuestas maldiciones y conjuros negativos. Hace tiempo en un foro en el que participo de forma esporádica se trataba este tema. Yo traté de explicar la función de la autosugestión en el mecanismo de este tipo de trabajos, pero había quien se negaba a admitir la posibilidad de una explicación mental. Tras el último argumento que leí, decidí que no merece la pena insistir ya que hay personas que no quieren escuchar otro argumento y prefieren sentirse vulnerables ante los ataques mágicos de otros; una opción tan respetable y tan válida como otra cualquiera. Esta persona, como argumento irrefutable de la realidad de las maldiciones y encantamientos era el mal de ojo que se hace a un niño o a un bebé. Como comprenderéis, si entendemos que la Magia es completamente mental, y lógicamente un niño de corta edad, incluso de meses no va a autosugestionarse, es evidente que en el entorno de dicho niño hay, como mínimo, un adulto que sí se autosugestiona y que proyecta esa negatividad en el niño.

Por supuesto cada persona es libre de creer lo que quiera, yo no tengo pruebas físicas ni tangibles tanto en un sentido como en el otro, ¿quién puede demostrar en un laboratorio la Magia? Pero al tratarse de sistemas de creencias, yo opto por la explicación mental, puesto que baso todos mis principios en las Leyes Herméticas. Y en esa línea es en la que yo creo mis entradas. Buen tema este último para reflexionar sobre que esperamos realmente de la Magia.

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