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martes, 11 de enero de 2011

GÉRARD ENCAUSSE: PAPUS

Mucha gente cree que las grandes figuras del ocultismo eran seres incultos, supersticiosos y sumamente crédulos. Pero, según se puede ir viendo en sus biografías hablamos, en la mayoría de los casos, de médicos, académicos, gente con una cierta cultura y un nivel de preparación intelectual bastante por encima de la media de su época. Este es el caso del personaje de hoy, que ha pasado a la historia con el pseudónimo de Papus.

Gérard Analcet Vicent Encausse nació el 13 de agosto de 1.865 en Coruña (España), hijo de padre francés y madre española. La familia se instaló en París tres años después de su nacimiento. Allí Gérard estudió medicina, al tiempo que empezó a alimentar una pasión que le acompañó toda su vida, el estudio del ocultismo. Según él mismo confesó, pasaba horas en la Biblioteca Nacional, estudiando literatura de la temática, tanto antiguos y oscuros grimorios, como las obras de autores esotéricos como Eliphas Leví.

Sus inquietudes ocultistas, hicieron que entrara en contacto con muchas figuras de la época como Péladan, Wirth o Stanislas de Guaita. En el ocultismo es habitual la adopción de un nombre mágico, generalmente inspirado en un hecho esotérico relevante o en un ser, real o no, directamente relacionado con la Magia, en este caso, Gérard tomó el pseudónimo de Papus por un personaje, concretamente el genio de la medicina, que aparecía en “El Nuctameron” obra que se atribuye a Apolonio de Tiana.

Siendo muy joven sintió la necesidad de involucrarse de forma activa en todo tipo de sociedades secretas que por entonces parecían multiplicarse sin fin. Así que entró formar parte de la Orden Martinista cuando no tenía aún dieciocho años. También se inició en la recientemente fundada Sociedad Teosófica de Blavatsky, pero duró poco en ella. Hay que decir que Papus siempre tuvo debilidad por la Cábala y el excesivo orientalismo de la organización de Blavatsky no le satisfacía del todo, así que decidió abandonar la orden al poco de entrar. Si bien se sintió un tanto decepcionado por su paso por dicha orden, pronto se repuso y emprendió nuevas aventuras.

Papus no sólo era un ávido lector, también sentía pasión por la escritura y con tan sólo 23 o 24 años, escribió uno de sus libros fundamentales: “Traité élémentaire d’occultisme” (“Tratado elemental de ciencia oculta”). Paralelamente, siguió sus estudios de medicina y se doctoró en 1.894, para luego establecer consulta privada en París, en la que aplicaba, siempre de forma complementaria, nunca exclusiva, tratamientos homeopáticos y alternativos.

Fascinado por la intensa personalidad de Stanislas de Guaita y por sus escritos, ingresó en la Orden Cabalística de la Rosacruz (OCRC). De hecho, Papus perteneció a distintas hermandades como la Hermandad Hermética de Luxor, el Templo Ahathoor de la Golden Dawn, y algunas de tipo filomasónico. Incluso fundó, o tal vez sería más correcto decir refundó, la Orden Martinista junto con importantes ocultistas de la época como por ejemplo Péladan o el propio Stanislas de Guaita. Con ellos también creó el Grupo Independiente de Estudios Esotéricos, que buscaba la expansión de los conocimientos ocultistas por toda Europa.

Papus era un trabajador incansable y no tuvo ningún problema en crear dos publicaciones de contenido esotérico y de carácter mensual: L’Initation y La Voile d’Isis. A todo ello debemos sumar los artículos y libros que escribió a lo largo de su vida, su hijo Philippe Encausse definió a su padre como “el Balzac del ocultismo”. Y además, estuvo inmerso en todas las “guerras” esotéricas entre las distintas sociedades y sus correspondientes escisiones, algo que era muy común en esa época. Como se suele decir: “Papus no se perdía una”, en cualquier suceso que acontecía en el mundo ocultista, podía encontrarse a Papus.

En 1.893 fue consagrado obispo de la Iglesia Gnóstica de Francia, movimiento que intentaba recuperar la tradición cátara y que fue creado por Jules Doinel; tras la dimisión del fundador, Papus quedó como uno de los miembros de la cabeza visible del movimiento.

Quizás el mayor borrón en la biografía de Papus lo podemos encontrar, a principios del siglo XX, por una serie de artículos escritos bajo el pseudónimo de Niet (no en ruso) y que fueron publicados en el periódico Echo de París. El contenido de los mismos era una acusación abierta y directa de una supuesta conspiración judía para controlar el mundo (algo que sonará muy familiar a los amigos de las teorías conspiratorias de la actualidad).

Esos artículos resultan bastante sorprendentes habida cuenta de la pasión que sentía Papus por la tradición ocultista hebrea, especialmente por la Cábala. La contradicción es inexplicable. Otro episodio llamativo en la biografía de Papus, aunque por otros motivos, fue su periplo ruso. En los años 1.901, 1.905 y 1.906, Papus sirvió al zar Nicolas II y a su esposa, la zarina Alejandra, en calidad de médico y de curandero.

Se dice que en su segunda visita a los zares, Papus invocó al padre del zar, Alejandro III y que el espíritu de éste se le apareció para anunciar la caída de su hijo por una revolución. Papus informó de lo sucedido al zar. Además, según se cuenta, le dijo que la profecía podría evitarse por métodos mágicos, siempre que Papus siguiera vivo. No se sabe si esto es cierto o no, lo que si se puede afirmar con seguridad es que el hecho profetizado se cumplió 141 días después de la muerte de Papus.

Si bien este episodio no está prácticamente documentado, si constan por escrito varias cartas en las que Papus advertía, tanto al zar como a la zarina, sobre la dependencia tan grande, y enfermiza, que desarrollaron de Rasputin.

A pesar de no llegar a ser nunca iniciado en la Masonería (se dice que fue rechazada su solicitud de admisión), Papus tuvo mucha relación con distintas obediencias de la misma. De hecho, en 1.908 fue nombrado Gran Maestre del rito de Menfis-Mizraim por una serie de favores que intercambió con su buen amigo John Yarker.


Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Papus se enroló como médico en el ejército; pero moriría víctima de la tuberculosis el 25 de octubre de 1.916. Desgraciadamente, murió cuando aún tenía mucho que hacer y que decir, me habría parecido sumamente interesante, por ejemplo, saber qué habría pasado si Papus hubiese tenido algún encuentro con Alister Crowley… ¿os lo imagináis?

Antes de finalizar, leamos la visión que tiene Papus de las órdenes iniciáticas, que tan bien conoció, según escribió en su “Tratado elemental de Ciencia Oculta”:

“Las sociedades iniciáticas tienen por objeto principal desarrollar la naturaleza humana y hacerla apta para recibir las influencias directas de los planos superiores. Deben desarrollar, sobre todo, la intelectualidad sin descuidar la espiritualidad; de ahí uno de los axiomas que enseñan: la iniciación es siempre individual y la sociedad no puede más que indicar la ruta, para evitar los senderos peligrosos”.

La aportación al ocultismo de Papus es grande, no sólo por su intervención, en algunos casos decisiva, en las sociedades secretas de la época, sino también por sus libros, algunos de ellos son a día de hoy pieza clave y referente de los estudiantes de ocultismo. Fue un autor prolífico y encontraréis gran parte de su obra en estos enlaces, aunque basta mencionar unos cuantos títulos para entender esto:

“Traité Elemtaire de Science Occulte” (Tratado Elemental de ciencia oculta)
“Le Tarot des Bohémiens” (El tarot de los Bohemios)
“Le tarot divinatoire” (El Tarot Adivinatorio)
“Traité méthodique de magie pratique” (Tratado Metódico de Magia Práctica)

En su momento dedicaré en esta sección una entrada a algunos de sus libros, imprescindible hacerlo de los dos primeros, y por supuesto, en la sección dedicada a la Historia del Tarot tendrá su correspondiente reseña puesto que, sí, también diseñó un Tarot, y es que nuestro hiperactivo amigo tenía una capacidad de trabajo yo diría que inagotable. Si bien su figura y obra han sido cuestionadas y su Tarot más todavía, es innegable que su aportación al ocultismo y al Tarot han sido importantes.

http://upasika.com/papus.html

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