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viernes, 29 de enero de 2010

SÉPTIMA A LEY HERMÉTICA: LEY DE GENERACIÓN

“La generación existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.”

Llegamos a la última Ley Hermética y con ella termina nuestro breve recorrido por los principios que rigen la verdadera Magia. No por ser la última es la menos importante de las Leyes, de hecho se puede afirmar que ninguna creación sea física, mental o espiritual, es posible sin la aplicación directa de esta Ley.

Es muy frecuente confundir género con sexo, pero no debemos cometer este error, puesto que el último es una de las manifestaciones físicas del primero, no olvidemos que el ser humano es mucho más que un cuerpo físico, así que debemos intentar no reducirlo exclusivamente a la materia, este principio, como todos los demás, se manifiesta en todos los planos, recordemos la Ley de Correspondencia: “Como es arriba, es abajo”.

En el plano físico para generar vida son necesarios un elemento positivo y uno negativo. El ser humano para reproducirse y perpetuar su especie precisa de un hombre y una mujer, cualquier especie del reino animal está sujeta a esta ley. Del mismo modo cualquier fenómeno del mundo material necesita para generar algo, un polo positivo y uno negativo, pensemos en la electricidad, en la creación de un átomo, o mejor, algo más cercano y fácil de ver, una pila común o una batería con su lado positivo y su lado negativo.

Supongo que a estas alturas nadie caerá en el simplismo de entender que lo masculino al ser positivo es bueno y lo femenino al ser negativo es malo, son dos partes de un todo que se complementan y son absolutamente necesarias para generar cualquier cosa que se nos pueda ocurrir. Cada principio tiene una función que cumplir y que el otro no puede realizar, el principio masculino cumple una misión específica que es atraer, estimular, sembrar… En cambio, el principio femenino tiene otra misión muy distinta, que es recibir, germinar, reproducir.

En el plano mental se utilizan distintos términos para referirnos al Género: consciente y subconsciente, activo y pasivo, positivo y negativo, mente objetiva y mente subjetiva, etc. Todos poseemos esas dos polaridades conviviendo dentro de nosotros, aunque es tremendamente difícil encontrar una persona que posea un equilibrio ideal entre ambas, lo normal es que la parte masculina o consciente esté adormecida a favor de la femenina o subconsciente que suele estar en un absoluto estado de hiperactividad. En este caso, el individuo se deja dominar por mentes más fuertes, no tiene demasiadas ideas propias pues se dejar llevar por el gusto y el pensamiento dominante que impone una minoría. Os suena, ¿verdad? En esta posición podemos decir que está aproximadamente el 90% de la población.

Por otro lado se da el caso contrario, en el que la parte masculina está muy desarrollada y domina, casi diría que avasalla al resto, aquí estaría un 9% de la población que es la que domina a ese 90% del que hablaba anteriormente. Y por último queda ese minúsculo 1% que corresponde a aquellas personas que han logrado un perfecto equilibrio entre los dos principios y no hay uno predominante. Este estado, por supuesto, sería el deseable.

No olvidemos tampoco que la creación mental se rige por este principio se necesitan los dos polos opuestos y a la vez complementarios para conseguir un resultado. El pensamiento (activo – masculino) necesita de la emoción (pasivo – femenino) para producir una manifestación. Recordemos que la Ley de la Correspondencia nos decía que lo que se crea en un plano es reflejado en los demás planos, este principio tan sencillo es lo que se conoce como la proyección o creación mental, en la que se basan libros que son actualmente best sellers como “El Secreto” y muchos similares. Dichos libros no nos cuentan otra cosa que no sea la simple aplicación de este principio y que en algunas órdenes esotéricas se ha conocido como el triángulo de la manifestación.

Con esta última Ley concluyo el repaso de las 7 Leyes Herméticas; realmente si se pusieran en práctica, no se necesitaría nada más, todo el conocimiento mágico está condensado en estas Leyes. Pero de nada sirve conocerlas si no se utilizan, ya sabéis, hay que aplicar la Ley: principio pasivo y activo, conocer y hacer.

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