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jueves, 10 de noviembre de 2011

LA JUSTICIA. MEDITACIÓN

Tarot Morgan Greer
Resulta inevitable, a la vista de la balanza que porta la figura que protagoniza esta carta, pensar en la Ley del Karma, la justa retribución, la Ley Hermética de la Causa – Efecto, por la que se nos dice que somos responsables de nuestras propias acciones y decisiones, lo que nos otorga una autonomía vital absoluta, puesto que asumimos nuestro libre albedrío. Es ni más ni menos que la constatación de que somos seres verdaderamente libres. Realmente no dependemos de nada y de nadie, salvo de nosotros mismos. O al menos así debería ser. Somos nosotros los que, por distintos motivos, optamos por encadenarnos a ideas, personas, cosas, pensamientos, situaciones, etc. que nos apresan y restan libertad.

Ese es el mal uso que hacemos de nuestro libre albedrío. Tenemos la capacidad para elegir sin imposiciones, somos nosotros quienes erramos o acertamos en la elección. Entonces es cuando viene la consecuencia de la opción tomada. Del mismo modo que hemos escogido un camino u otro, hemos de asumir las consecuencias que se derivarán de dicha toma de decisión. Para bien o para mal. Esta es la Justicia, con mayúsculas, la Ley que equilibra las corrientes energéticas en el Universo.

Aunque esta carta imparte justicia, no debemos entender esta como la justicia de los seres humanos, imperfecta y muchas veces tendenciosa, según la mentalidad de quien la imparte. Es la Justicia divina, la que juzga de forma equitativa y desapasionada los hechos, no es el Ángel apocalíptico y vengador con la espada llameante, es una mujer de sereno rostro, en reposo que en una mano sostiene la espada del discernimiento, y en la otra la balanza del equilibrio. En su imagen muchos han visto inserto en su corona, el tercer ojo, aquel que puede ver la realidad, más allá de lo físico y las apariencias.

No comparto la noción de severidad que ven muchos en esta carta, ya que la Justicia no es severa, es simplemente justa, por lo tanto, quien obre de forma recta y armoniosa con las Leyes Naturales, no debería tener ningún temor. Lo que implica la Justicia es un sentido de la responsabilidad, tanto con uno mismo como con el resto de la creación, no hablo ya solo de las otras personas, que también, sino con animales, plantas, la tierra, la naturaleza en general. Por ejemplo, el cuidado del medio ambiente corre de nuestra cuenta. Debemos preguntarnos de tanto en tanto si somos respetuosos con su conservación ¿contaminamos innecesariamente? ¿arrojamos productos tóxicos a un río o a un bosque sin preocuparnos de las consecuencias? Tendemos a pensar que el equilibrio kármico se produce por el trato con otras personas, pero también debemos responder de nuestros actos con respecto a los distintos tipos de vida con los que convivimos, no sólo la humana.
Tarot Carlos VI
En cierto modo, podríamos pensar que es la voz de la conciencia, el Yo interior que todo lo sabe y al que, aunque somos expertos en ignorar, no podemos por completo acallar. Es esa sabiduría interna que nos dice: “esto es lo correcto, esto no lo es”. En nuestro interior tenemos todas las respuestas, sabemos perfectamente cuál es la decisión correcta, pero demasiados condicionantes externos nos confunden y descentran, recibimos tanta información, tantos estímulos, tantas influencias que somos incapaces de optar por una cosa o la otra sencillamente porque la capacidad de discernimiento queda neutralizada.

El objetivo de conectarnos con nuestro interior, no es otro que apartar toda esa información inútil que oculta lo verdaderamente importante. El trabajo meditativo con las cartas del Tarot, nos ayuda a conseguir esto. No hay que confundirse, no se obtienen resultados por el simple ejercicio de contemplar una carta durante media hora y luego olvidarse. Si se quieren resultados y que sean permanentes, tenemos que tomar las decisiones pertinentes y realizar las acciones que sean necesarias para conseguir tal fin. Las cartas no son varitas mágicas, son una herramienta más a utilizar para conducirnos por la vida. No son la única herramienta.

En muchas escuelas de Tarot se relaciona a la carta de la Justicia con el palo de Espadas de los Arcanos Menores, algo que realiza y de forma sumamente interesante el autor Gareth Knight en sus libros sobre Tarot. Recordemos que el palo de Espadas se mueve especialmente en el ámbito mental, del intelecto. Esta conexión ofrece muchas posibilidades meditativas, trabajemos con ellas.

Tarot Gilded

Resumiendo, podemos trabajar con este Arcano para restablecer el equilibrio y la armonía en un asunto concreto o en nuestra vida en general. También para comprender qué es la Ley del Karma, y cuándo, cómo y por qué está actuando en nosotros. La Justicia también nos puede ayudar a meditar sobre nuestra responsabilidad en las decisiones que tomamos. Sería muy interesante, ante una decisión, visitar este Arcano y pedir consejo y asesoramiento sobre las consecuencias que nuestros actos puedan tener, tanto en nosotros como en todo lo que nos rodea; recordemos que no es un ser ajeno a nosotros venido de otra dimensión quien nos va a ayudar, sino nuestro Yo interior, conciencia, o como se prefiera llamar. Es importante tener este último dato muy claro: La Justicia nos conecta con nuestro interior no con algo exterior.

La Justicia se asocia con la letra hebrea Lamed, cuyo significado es aguijón. Para algunos la asociación es con la letra Kaph.
En Alquimia se relaciona con la Descomposición.
En el Árbol de la Vida se sitúa en el sendero entre Gevurah y Tipharet. Aunque según las versiones, también se puede ubicar entre Chesed y Gevurah debido al intercambio, según el tipo de baraja, de la numeración con el Arcano de la Fuerza.
La relación astrológica es con el signo de Libra.
Color: Verde.

2 comentarios:

  1. Porque permite dios que pasen tantas guerras y tantas injusticias? usted que piensa de esto? Emi

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  2. Hola Emi, mi opinión es que me resulta bastante sorprendente que cuando todo nos va bien y somos felices, pensamos que es obra nuestra, ahí Dios no interviene; en cambio, cuando hacemos algo mal o pasamos dificultades, entonces sí que nos acordamos de Dios, para culparle de todo. Es decir, de lo bueno somos responsables nosotros, de lo malo sólo es responsable Dios. Un poco injusto, ¿no te parece? Me preguntas por las guerras y las injusticias, bueno realmente aquí veo la mano del hombre, yo no veo que Dios empuñe un arma y declare la guerra a nadie, más bien veo hombres que por codicia, deseo de poder, odio, etc. declaran la guerra a otros seres humanos, algunos utilizan como excusa el nombre de Dios, pero eso no quiere decir que sea Dios quien lo haga. Tal vez de lo que se le podría acusar es de habernos otorgado el libre albedrío, ya que su mal uso es el que lleva a muchos hombres a cometer verdaderas atrocidades.
    Eso es lo que pienso.
    Un saludo

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