lunes, 7 de mayo de 2018

LAS APARICIONES DE GARABANDAL

La tradición de las apariciones marianas está muy arraigada en España. A lo largo de los siglos, distintos puntos del país se convirtieron en el foco de atención al ser objeto de supuestas apariciones celestiales, muchas de ellas acompañadas de tremendos mensajes apocalípticos. Uno de esos enclaves visitados por seres sobrenaturales, nada menos que la Virgen María y el Arcángel San Miguel, fue un pequeño pueblo cántabro, San Sebastián de Garabandal. Para entender el suceso en toda su dimensión, hay que tener en cuenta que en esa época, el pueblo no tenía los más básicos servicios mínimos, no había agua corriente en las casas, ni luz, ni mucho menos televisión.

Como sucede en muchos otros casos de supuestas apariciones, las protagonistas del fenómeno fueron cuatro niñas del pueblo de entre 11 y 13 años: Loli Mazón, Conchita González, Mari Cruz González y Jacinta González. A pesar de la coincidencia de apellidos, no hay relación familiar cercana entre las tres últimas.
El primer contacto se produjo el 18 de junio de 1.961. Era por la tarde, cuando las cuatro niñas se encontraron en las afueras de la localidad, precedida de un sonoro trueno, con una figura alta e imponente que ellas identificaron con el Arcángel San Miguel.


Pero ese no fue más que el comienzo. Tras varias visitas del Arcángel, el 2 de julio de ese mismo año, sería la mismísima Virgen quien entraría en contacto con las niñas. Según ellas decían, las apariciones de San Miguel habían sido una especie de preparación para la “aparición estelar” de la Virgen.
La descripción física era la de una mujer de enorme belleza, vestida de blanco y con un manto celeste, coronada por estrellas doradas, llevando a un niño en sus brazos y acompañada por dos seres alados, supuestamente Ángeles, según las propias palabras de Conchita González, recogidas en la página:

"Nos fuimos a la Calleja a rezar el Rosario. Sin [antes de] llegar allá, se nos apareció la Virgen con un ángel a cada lado. Venían con Ella dos ángeles, uno era san Miguel y el otro, no sabemos. Venía vestido igual que san Miguel, parecían mellizos. Al lado del ángel de la derecha, a la altura de la Virgen, veíamos un ojo de estatura [tamaño] muy grande. Parecía el ojo de Dios.
Ese día hablamos con la Virgen mucho y Ella con nosotras. Le decíamos todo: que íbamos todos los días al prao [prado], que estábamos negras, que teníamos la hierba en morunos, etc. Ella se sonreía... ¡Como le decíamos tantas cosas...!".
Como suele suceder en estos casos, las apariciones vinieron acompañadas de los éxtasis experimentados por las niñas, especialmente por Conchita, y toda una serie de hechos paranormales que fueron estudiados por un sacerdote, Ramón Andreu, a instancias el obispo de Santander. Algunos de estos fenómenos incluían: caminar de espaldas sin tropezar, insensibilidad a la luz y a estímulos tales como pinchazos en distintas partes del cuerpo, levitaciones, psicometría, objetos bendecidos,…

Solo un adulto pudo ver lo que las niñas veían. El padre Luís María Andreu, un jesuita de 36 años, viajó hasta San Sebastián de Garabandal el 8 de agosto de 1.961 para conocer en primera persona los hechos que supuestamente ahí acontecían. Esa noche, serían alrededor de las 10, cuando las niñas en éxtasis subieron a un pinar seguidas por un numeroso grupo de personas entre la que se encontraba el padre Andreu. Al parecer, cuando la Virgen se apareció a las niñas el padre Andreu también pudo verla y escuchar su mensaje. Emocionado por la visión exclamaba: “¡Milagro, milagro!”. Esa misma noche, en el camino de regreso, falleció de forma repentina.

Las peregrinaciones al pequeño pueblo fueron aumentando a medida que la noticia sobre los increíbles sucesos se extendió dentro y fuera del país.
Como en toda aparición mariana que se precie, no podían faltar los mensajes de tintes apocalípticos y sin datos concretos. El primero de ellos no se hizo esperar. Se produjo el 18 de octubre de 1.961 y esto fue lo que la Virgen dijo:

“Hay que hacer muchos sacrificios, mucha penitencia. Tenemos que visitar al Santísimo con frecuencia. Pero antes tenemos que ser muy buenos. Si no lo hacemos nos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos, nos vendrá un castigo muy grande”.

Hubo que esperar hasta el 18 junio de 1.965, para que se diera el segundo mensaje, que esta vez sería el Arcángel San Miguel el encargado de anunciarlo a las niñas:

“Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer mi mensaje del 18 de octubre, os diré que este es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los sacerdotes, obispos y cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas más almas. La Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros, con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por la intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más, pensad en la pasión de Jesús”.



Pero no solo las videntes de Garabandal recibieron estos dos mensajes, el 1 de enero de 1.965 les fue comunicado lo que se conoce como el aviso, el milagro y el castigo.
El aviso será una señal previa que vendrá directamente de Dios para preparar a la humanidad. El aviso se verá en el cielo desde cualquier parte del mundo y lo percibirá absolutamente todo el mundo, independientemente de su credo. Será una experiencia terrible pues veremos lo que hay realmente en nuestro interior, una especie de juicio sumarísimo sobre nuestra vida y lo que somos.

Después se producirá el milagro que será anunciado por Conchita ocho días antes de que se produzca. No hay una fecha exacta, solamente se ha revelado que será un jueves a las 8,30 de la tarde coincidiendo con algún evento eclesial. El milagro se producirá en Garabandal y, aunque no se ha dicho en qué consistirá, se sabe que “durará un cuarto de hora; pero una señal quedará visible en los pinos hasta el final de los tiempos. Coincidirá con un gran evento eclesial. Sanarán los enfermos que estén allí, los pecadores se convertirán y los incrédulos creerán”.
Por último, si la humanidad no cambia, vendrá el terrible castigo, según palabras de Conchita: “El Castigo, si no cambiamos, será horrible. Nosotras, Loli, Jacinta y yo, lo hemos visto; pero yo no puedo decir en qué consiste, porque no tengo permiso de la Virgen. Cuando lo vi, sentí un grandísimo temor, ¡y eso que estaba viendo al mismo tiempo a la Virgen en toda su belleza e indescriptible bondad!”.

En el año 1.965 cesaron las apariciones. La iglesia católica a día de hoy no reconoce oficialmente las apariciones, aún cuando Conchita fue recibida por el Papa Pablo VI en 1.966, y parece ser que se mostró bastante favorable a aceptarlas como auténticas.
En cuanto a las cuatro videntes, tres de ellas se fueron a vivir a Estados Unidos, solamente Loli vive en España, en la localidad de Avilés.
Todas ellas formaron sus propias familias y, a día de hoy, se reafirman en la veracidad de la experiencia que vivieron. Únicamente Mari Cruz, que falleció en 2.009, tuvo un momento en el que renegó de las visiones, reconociendo que no era más que un juego de niñas que se les fue de las manos y no supieron cómo parar. Poco tiempo después se retractó de sus palabras aduciendo que había confesado el fraude para evitar más sufrimiento a su madre.

A día de hoy, seguimos a la espera de que Conchita nos anuncie la temida fecha del milagro; cada cierto tiempo surgen rumores en internet sobre la supuesta fecha, creo que la última, al menos que yo tenga constancia, era el 13 de abril de 2.017.
En muchos países hay auténtica devoción por las apariciones de Garabandal, de hecho Conchita trabaja en una organización denominada Garabandal Center, en Nueva York. Sigue siendo un fenómeno que despierta interés, con sus seguidores y detractores, como suele suceder en las supuestas apariciones.

Esta es solo una pequeña pincelada del fenómeno de las apariciones de Garabandal, hay muchas historias que las que se podría ahondar como el anuncio de la curación de la vista de Joey Lomangino, (personaje clave en la difusión de las apariciones), anunciada por la Virgen y que nunca se produjo; o la increíble historia de la aparición de una hostia consagrada en la boca de Conchita, por qué Mari Cruz fue excluida del aviso apocalíptico, las supuestas curaciones…

En fin, es una historia tan apasionante que tenía que compartirla. Espero que la hayáis disfrutado y os animo a indagar más sobre ella, independientemente de que se crea o no en su veracidad, no deja de ser uno de los tantos misterios que suceden y, al estar tan cercano en el tiempo, hay algunas grabaciones y documentos gráficos que son verdaderamente escalofriantes.
Y, por cierto, se ha estrenado hace poco una película sobre las apariciones “Garabandal, solo Dios lo sabe” dirigida por Brian Alexander Jackson… ¡habrá que verla!

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