No se sabe a ciencia cierta cuándo y por dónde se introdujo el Tarot en Suiza. Se cree que pudo entrar vía Milán, aunque no hay demasiadas pruebas que avalen esta teoría. En cualquier caso, encontramos referencias al Tarot en Suiza en el último cuarto del siglo XVI.
Se trata de ordenanzas que regulaban todo lo referente a las cartas, que recibían el nombre de Trogga, Trogge y Truggen en la parte alemana y Trocca en la parte italiana. Las referencias al Tarot son constantes durante los siglos XVII y XVIII. En este último siglo, el modelo que más se utilizaba era el basado en el de Marsella, especialmente la variante del Tarot Besançon, cuya mayor novedad eran las figuras de Juno en sustitución de la Papisa y Júpiter sustituyendo al Papa.




