Páginas

viernes, 13 de agosto de 2010

YO SOY EL ARCANO: ACTIVO

Si en la anterior entrada vimos la forma pasiva de transformarse en el Arcano elegido, ahora propongo ir un paso más allá y hacer cosas en ese estado que podríamos denominar “apropiación de personalidad ajena”. Vamos a ser una figura arquetípica, durante un tiempo, y también vamos a actuar como si fuésemos esa figura. Hablaremos, nos moveremos, nos relacionaremos y sentiremos siendo ese Arcano.

Me gustaría aclarar bien el concepto, porque no se trata de ser nosotros dentro de un Arcano, sino dejar de ser nosotros para convertirnos en el Arcano, espero que se entienda la diferencia, porque es fundamental para realizar el ejercicio correctamente. Este trabajo sí que requiere tener una cierta experiencia en visualización, puesto que es bastante complicado olvidarse de sí. Evidentemente, si no es el caso, es preferible esforzarse primero en practicar un poco la visualización. Estos ejercicios hechos a medias, no sirven de gran cosa.

Como en el ejercicio anterior, es muy importante estar familiarizado tanto con la simbología como con los significados del Arcano con el que vamos a trabajar. Debemos tener una imagen muy clara de los objetos que contiene el dibujo de la carta, conocer sus recovecos y escondrijos. No basta con tener una idea vaga, aproximada; es necesario haber profundizado en ella, saber al dedillo los colores, texturas, objetos, plantas, animales, etc. Cualquier elemento es importante, no debe ser despreciado, una sencilla flor, puede tener un significado clave a pesar de su aparente simpleza.

Tomemos como ejemplo la Justicia para explicar el ejercicio. El primer paso será acondicionar el lugar en el que vamos a realizar el trabajo. Procederemos después a realizar los ejercicios que habitualmente llevamos a cabo, destinados a relajar mente y cuerpo. Cada persona tiene su forma particular de relajarse, así que este paso debe hacerse según el criterio personal. Lo único realmente importante es introducir mente y cuerpo en ese estado receptivo y abierto a la experiencia, lejano de tensiones y preocupaciones, que es el paso previo ineludible para realizar trabajos de naturaleza espiritual.

Una vez relajados, tomaremos la carta con la que vamos a trabajar, en este caso la Justicia, y observaremos el diseño durante unos minutos. Simplemente hay que mirar el dibujo, paseando la vista por la carta suavemente, sin fruncir el ceño ni realizar esfuerzos desaforados. Todo ha de ser tranquilo, fácil. Si duelen los ojos, es que se está forzando la vista, así que estemos atentos a cualquier aviso de nuestros ojos físicos, no tienen por qué molestarnos mientras observamos la carta.

Tras contemplar durante un tiempo la carta en general, centraremos nuestra mirada en la figura que vamos a representar, en este caso vamos a ser la figura sedente que sostiene la espada y la balanza. Observemos su cara, sus ropas, cualquier detalle que ataña directamente a esta figura, mientras empezamos a dirigir nuestra mente hacia una idea única: Yo soy esa figura. Cuando sintamos que estamos preparados para el viaje de hoy, sentiremos que avanzamos hacia la carta, al tiempo que ésta empieza a crecer adquiriendo un tamaño natural.


Antes de continuar quiero puntualizar un dato que es importante: En determinados ejercicios seremos nosotros los que tengamos que reducir nuestro tamaño para introducirnos en la carta, en otros, en cambio, es la carta la que crece para alcanzar nuestro tamaño. En el ejercicio de hoy, como en el anterior, debe ocurrir el segundo supuesto, es decir, la carta ha de crecer, mientras nosotros nos mantenemos en nuestro tamaño habitual.

Sintamos que la carta es un portal a otra dimensión y que, a la vez que nos introducimos en esa otra dimensión, nos vamos despojando de nuestra habitual personalidad, para ir transformándonos en la figura de la Justicia. Este es el punto clave, una vez que traspasamos el umbral que supone la carta, hemos de “dejar de ser” para que así, una vez que “no somos”, nos transformemos, temporalmente, en la Justicia.

Como hicimos en el ejercicio anterior, una vez dentro de la carta, podemos pedir permiso a la figura para, durante el ejercicio, ser ella. Después nos introducimos en el personaje y nos convertimos en la Justicia, adquirimos sus atributos y personalidad, por eso es muy importante conocer bien la carta, porque tenemos que saber con toda la seguridad qué es esta carta y qué energías y cualidades representa, para absorberlas y encarnarlas en este trabajo meditativo.

Tal vez, leído así, parezca un auténtico trabalenguas, pero la secuencia es muy sencilla, haré un resumen de los pasos:
1 Relajación mental y física
2 Observación superficial de la carta
3 Contemplación atenta de la figura a representar
4 Auto-convencimiento de ser esa figura
5 Avance hacia la carta que se adapta a nuestro tamaño
6 Entrar en la carta, abandonando momentáneamente nuestra personalidad
7 Pedir permiso a la figura para ser ella
8 Penetrar en la figura adoptando todas sus cualidades distintivas

Resumida, esa es la línea de trabajo inicial que sirve para realizar el ejercicio de Ser un Arcano. Ahora bien, recordemos que una vez seamos la figura, podemos tomar dos caminos: el pasivo y el activo. En el anterior ejercicio vimos la primera vertiente: la pasiva; hoy adoptaremos la activa, vamos a ser la figura del Arcano elegido y a desenvolvernos en la carta siendo ella.

Recuerdo que somos la Justicia. Evidentemente nos encontramos ante una carta simple en cuanto a su composición; no existen elementos externos que puedan distraernos, tampoco aparecen en el cuadro otras personas o animales que puedan llamar nuestra atención. Solamente la sobria figura de la Justicia en su trono, portando sus implementos, tras ella la cortina que sujetan las macizas columnas. No necesita nada más.

Ahora es el momento de ser la Justicia y de actuar como la Justicia, estamos dando un paso más y no nos conformamos con observar lo que pasa desde su punto de vista. Ahora hemos de actuar. Dejemos que el instinto nos guíe, procurando no planificar. Si tenemos el impulso de levantarnos, hagámoslo; si nuestros pasos nos encaminan hacia una dirección concreta, dejémonos llevar. No pongamos impedimento a nada de lo que suceda. Pero, por encima de todo, es fundamental no tratar de racionalizar la experiencia, no forzar situaciones ni personajes. Muy importante es no cometer el error de traer a la visualización problemas que tenemos en nuestra vida cotidiana.

Si bien en los primeros ejercicios no suelen pasar grandes cosas, con un poco de práctica, se adquiere más soltura y son frecuentes las apariciones de figuras pertenecientes a otras cartas, o bien las visitas a otras cartas. La Justicia, como ya sabemos, es una carta que tiene pocas distracciones, pero puede suceder que sienta el impulso irrefrenable de levantarse y dar una vuelta por el recinto, será sorprendente comprobar cómo la estancia es mucho más grande y ver que está más equipada de lo que nos muestra la carta. Como si ésta solo nos mostrase una parte de todo el cuadro.

Tal vez nos encontremos otros personajes que imparten Justicia, o que vienen a ser juzgados. Puede que veamos personajes que no guarden aparente relación con la carta o puede que sí. En muchas ocasiones nos toparemos con figuras de otras cartas: quizás pase correteando a nuestro lado el perro del Loco, o el león de la Fuerza esté rondando por la estancia. O tal vez veamos al Mago o a la figura femenina de la Estrella. Unas veces se acercarán ellos a hablarnos, otras seremos nosotros los que lo hagamos o tal vez pasen a nuestro lado sin mirarnos, absortos en sus asuntos. En cualquier caso, no olvidemos que no somos nosotros, sino la Justicia.

No podemos descartar que aparezcan en nuestra meditación personas de nuestro mundo cotidiano: nuestro jefe, nuestra madre, la prima Rosa o el tío Fernando, nuestra pareja o nuestro hijo, la vecina o el pescadero… Pero recordemos que somos la Justicia, así que no nos abalancemos sobre el jefe para increparle por no habernos concedido el aumento de sueldo, no es esta meditación la adecuada para tal fin. Somos la Justicia, encarnamos las cualidades de equidad, imparcialidad, etc. No malgastemos esta oportunidad única de personificar fuerzas arquetípicas, reduciendo el ejercicio a un listado de quejas y malos humores extraídos del mundo físico.

Aprovechemos la ocasión para experimentar en nuestro propio ser qué es la Justicia como energía, qué enseñanzas nos ofrece y cómo manejarlas; una vez acabada la experiencia será el momento oportuno para pensar cómo incorporar lo aprendido a nuestra propia experiencia vital… Se pueden realizar estos ejercicios al pie de la letra, pero luego, una vez comenzados, podemos dedicarnos a cosas pueriles o, por el contrario, tratar de exprimir al máximo la vivencia y fundirse completamente con el Arcano.

Llega un momento en el que somos conscientes de que debemos terminar la experiencia. Así que, lentamente, debemos abandonar la figura, con mucha suavidad y sin precipitaciones. Es bueno dar las gracias a la figura de la Justicia por la excelente oportunidad que nos ha brindado de ser ella y, aunque no haya sido una experiencia demasiado interesante, agradezcamos del mismo modo lo sucedido.

Después, saldremos de la carta de forma pausada, siendo conscientes de que, de manera paulatina, volvemos a retomar nuestra habitual personalidad y dentro de la carta se queda la personalidad que hemos sido durante el ejercicio. Es importante vernos fuera de la carta siendo ya nosotros mismos, de forma completa, no a medias, sino plenamente. Una vez que hemos salido de la carta, poco a poco, hemos de ir tomando contacto con la realidad de nuestro mundo físico.

Como es habitual, una vez despejados y plenamente conscientes de estar de vuelta, sería muy positivo anotar todas las cosas que hemos vivido, las sensaciones que hemos sentido, quién vino a vernos, qué hemos hecho, qué conclusiones sacamos de la vivencia, etc. Ocurre con frecuencia que, en el momento de la experiencia, no entendemos gran cosa de lo sucedido, pero, en muchas ocasiones, es pasado el tiempo que las claves de la experiencia se nos revelan. En Ocultismo la paciencia es imprescindible. Seamos pacientes y constantes, de esta manera recibiremos la compensación equivalente a nuestros esfuerzos.

La imagen de la Justicia es del Tarot Serravalle.

No hay comentarios:

Publicar un comentario