Páginas

miércoles, 15 de septiembre de 2010

JAN AMOS KOMENSKI: COMENIUS

El nombre de Jan Amos Komenski a mucha gente no le dirá nada, pero una vez que se dice su nombre latinizado: Comenius, ya es otra cosa (bueno, habrá muchos que sigan sin saber quién es). En el mundo del ocultismo hay muchas personas que hicieron mucho pero, por distintos motivos, su nombre no ha trascendido y sólo unos pocos saben de su existencia.

Como he recibido una educación Rosacruz, he tenido la oportunidad de conocer la biografía de algunos personajes cuyo nombre y obra no tienen hoy por hoy demasiado reconocimiento; en muchos casos su trabajo fue transcendental para la Orden, pero también para el esoterismo en general. Así que dedicar, aunque solo sea unas líneas, al recuerdo de estos personajes, es mi particular homenaje tanto a ellos como a los instructores que me los dieron a conocer.

Comenius es uno de estos personajes. Nació en el año 1.592, se cree que en Moravia (la antigua Checoslovaquia, hoy república Checa). Siendo muy niño murieron sus padres. Estos habían pertenecido a la Iglesia de los Hermanos Moravos, una derivada protestante que quería recuperar la esencia de los primeros cristianos. Serían los miembros de dicha Iglesia los que se hicieron cargo de él. Con tan sólo 16 años ya despuntaba como buen estudiante, así que los Hermanos Moravos decidieron enviarle a la universidad para estudiar teología con la idea de que más tarde fuese ordenado pastor de su Iglesia.

Siguió sus estudios en Herborn y más tarde en Heildeberg, (ambas en Alemania ) sería durante su estancia en la última ciudad, donde se cree entró en contacto con la Orden Rosacruz. Una vez ordenado pastor, fue destinado a Prerau (República Checa), dónde trabajo como rector. Después fue enviado a Fulnek (República Checa), pero al poco de instalarse, estalló la Guerra de los Treinta Años. Al poco de iniciarse la contienda, su casa fue asaltada y su mujer e hijos asesinados.

Comenius, que siempre había defendido que en la educación residía la verdadera salvación del ser humano, lejos de hundirse en el dolor o en el odio por lo que había sucedido con su familia, se reafirmó en sus creencias. Achacaba las guerras a la falta de preparación de la gente, entendiendo que así eran fáciles de manipular y se aguijoneaba un odio que no era propio de alguien civilizado; creía que las gentes no mataban por interés propio, ni siquiera por cuestiones religiosas, sino por intereses mucho más oscuros de los grandes señores a quienes convenía la ignorancia del pueblo para obtener beneficio de ello. Como puede observarse, un análisis muy vigente en la actualidad.

Para él, la verdadera educación de las personas, haría que estas evolucionaran hasta conseguir constituir una unidad de naciones. En resumen fue un propulsor de la Comunidad Europea, organismo que le ha reconocido como uno de sus inspiradores. Tal ha sido la influencia en los ideales de unidad y fraternidad, que la UNESCO, en 1.958, patrocinó la publicación de las obras completas de Comenius.

Su gran labor de vida fue la lucha por mejorar la enseñanza y hacer que ésta llegara a todo el mundo. Para hacerse una idea de la forma de entender la educación de Comenius, nada mejor que leer un párrafo suyo, sin perder de vista la fecha en la que fue escrito: el siglo XVII:

“Toda la juventud de ambos sexos debe ser enviada a las escuelas públicas. No hay ninguna buena razón para privar al sexo débil del estudio de las ciencias. Las chicas están dotadas de una inteligencia igual a la de los chicos. Para ellas, lo mismo que para nosotros, está abierta la vía de los altos destinos”.

Comenius basa la esencia del ser humano en el principio de que Dios ha dejado en todas sus creaciones una parte de su esencia, y puesto que creó al hombre a su imagen y semejanza, en éste se encuentran manifestaciones de todas las dimensiones del Creador, si bien en una escala menor a la que se presentan ellas en Dios. La labor del hombre entonces consiste en conocer la naturaleza y conocerse a sí mismo, y a través de ello conocer a Dios.

Este es el resumen de su filosofía de vida: por un lado todos los seres humanos son creación de Dios, por lo tanto todos han de ser iguales y vivir en armonía, y por otro lado, para adquirir ese conocimiento que les lleve a Dios, deben recibir una educación, absolutamente todos. Estas ideas eran impensables en aquella época, reitero: siglo XVII.

Durante años, Comenius, se dedicó a viajar y a enseñar por toda Europa; tuvo también tiempo para mantener contactos con varios de los más ilustres personajes dentro del esoterismo de la época, especialmente con Juan Valentín Andreae, con quien tuvo sus más y sus menos. Y es que Andreae sostenía que el mundo no estaba preparado para dar a conocer las verdades esotéricas y estas debían permanecer reservadas a una pequeña élite.

En cambio, Comenius defendía la postura contraria y creía que se debía hablar de ocultismo y de la pertenencia a las Órdenes ocultistas de forma abierta. A pesar de estas discrepancias, tuvieron una buena relación y Andreae le ayudó a instalarse en Inglaterra. Allí Comenius sería una de las piezas fundamentales para evolución de la Masonería de una asociación de carácter esencialmente gremial, en la Sociedad filosófica que ha sido después, lo que se conoce como Masonería Especulativa.

A su salida de Inglaterra, fue nombrado obispo de los Hermanos Moravos y residió en Leszno (Polonia). Pero la Guerra de los Treinta Años seguía en plena efervescencia y las tropas suecas tomaron y saquearon la localidad. La casa de Comenius fue incendiada, con lo que todos sus escritos se perdieron irremediablemente. Pero lejos de desdecirse de sus ideas, Comenius siguió predicando la unidad de los hombres, negándose a perder la esperanza de ver algún día cumplido ese sueño.

Tuvo que seguir viajando. Suecia, Hungría y Holanda, fueron algunos de sus destinos, sería precisamente en Amsterdam (Holanda), donde moriría el año 1.670. Escribió muchas obras, pero sin duda, la fundamental es “Didáctica Magna” que es un auténtico compendio de cómo concebía él la educación, desde la pedagogía a la organización de los centros, todos los aspectos son contemplados desde su punto de vista particular. De hecho, muchos consideran a Comenius el padre de la pedagogía moderna.

A quien le interese su figura como innovador en la forma de entender la docencia, le animo a que indague porque hay mucha bibliografía sobre su influencia en la educación moderna. Creo que sólo por su labor pedagógica y su fe en la raza humana, merecía una entrada en este blog y, sobre todo, me interesaba matizar “el otro lado de Comenius” no tan conocido pero fundamental, pues es la fuente que inspiró sus ideas.

2 comentarios:

  1. No tenía ni idea de la existencia de este señor; y ahora me explico el nombre de los programas de intercambio entre alumnos europeos de secundaría. Una entrada muy interesante.
    Cómo todas las del blog!

    ResponderEliminar
  2. Hola Profe

    Efectivamente, la Comunidad Europea ha tenido el bonito detalle de acordarse de Comenius. Si indagas por internet, verás como encuentras mucha información sobre sus propuestas educativas, es más difícil encontrar referencias de sus inquietudes ocultistas, aunque haberlas haylas, es cuestión de buscar.
    Me alegra que encuentres interesantes los contenidos del blog

    Saludos :)

    ResponderEliminar